¿Te atreves a jugar en las dinámicas de interacción organizacional?

Adoptar una actitud "playfullness" puede contribuir a innovar y a introducir cambios organizacionales. Por otro lado, a nivel individual, nos hace más creativos y más felices. Diversas formas de juego pueden ayudarnos a impulsar una cultura "playfullness" en nuestra organización.

Por Jaap Boonstra & Francisco Loscos

La actitud "playfulness"

El homo ludens es capaz de configurar su propio futuro cuando interacciona con los demás a través del juego. Las personas que juegan disfrutan de lo que están haciendo. Tienen la sensación de que controlan sus escenarios de actuación, lo que les proporciona mayor agilidad en un entorno que es ambiguo e incierto.

En general, las personas que adoptan una actitud "playfullness" son más creativas, más felices y más sanas. El carácter lúdico potencia nuestra capacidad de adaptación y propicia unas relaciones sociales positivas y un mayor autoconocimiento. El carácter lúdico se combina con una visión positiva y optimista y con una mirada abierta al mundo.

En general, las personas que adoptan una actitud "playfullness" son más creativas, más felices y más sanas

Es una actitud que constituye una forma de enfrentarse a la vida. Una variable de diferenciación entre las personas reside en el nivel de "playfullness" que adoptan en sus formas de pensar y de comportarse. Esta diferencia tiene mucho que ver con la educación y con la personalidad.

Stuart Brown describe los diversos roles que utilizan las personas para mostrar su carácter lúdico:

El explorador se siente motivado descubriendo nuevas cosas. Puede hacerlo físicamente, visitando nuevos lugares y abandonando la zona de confort, mentalmente, reflexionando sobre determinados eventos o aprendiendo nuevos temas, o emocionalmente, permaneciendo abierto a nuevas sensaciones a través de la meditación o del arte, como la pintura, la danza, la música y la literatura.

Los exploradores amplían sus horizontes intelectuales, lo cual estimula su actitud "playfullness" y es motivo de inspiración para los demás.

El artista siente placer produciendo una pintura, una escultura, una danza o una moda, pero también realizando otras actividades, como la jardinería, desarrollando nuevos métodos de trabajo o diseñando casas, puentes o nuevos productos. Al artista le gusta mostrar su creación al mundo. Se trata de crear algo que resulte fascinante o impresionante y que apele a la belleza.

Power of play
Contenido relacionado: El poder de jugar en la vida de las organizaciones

El inventor desea hallar una solución a un problema existente o crear algo nuevo que haga la vida más fácil. El inventor juega con las ideas y con los materiales, propone nuevas combinaciones, elabora nuevos productos, observa si algo funciona y mira cómo puede mejorarse, resultar más útil o hacerse más atractivo.

El coleccionista siente placer coleccionando objetos o experiencias interesantes. Los coleccionistas suelen conectar con otras personas que tengan afinidades similares a las suyas e intercambian con ellas información sobre sus hallazgos. Quieren saber cómo funcionan las cosas, se organizan y averiguan que es lo que hace que un objeto o una experiencia resulten atractivos. Trasladan sus experiencias a nuevas situaciones y contribuyen a innovar.

Los tipos activos se sienten máximamente felices moviéndose, ya sea caminando, yendo en bici, corriendo, haciendo yoga, bailando o nadando. Quieren sentir su cuerpo y explorar sus límites. Suelen crear grupos para motivarse mutuamente. No les preocupa ser los mejores, sino propiamente realizar la actividad que aporta nueva energía y permite que fluyan nuevas ideas.

Muchos líderes no adoptan una actitud lúdica porque se ven abrumados por sus responsabilidades

Al competidor le gusta el juego competitivo y disfruta jugando a desafiar a los demás y ambicionando ser el mejor. Ello no consiste necesariamente en ganar o perder, sino en la dinámica que se establece entre los distintos jugadores y la diversión que comparten.

El director disfruta inventando y presentando escenas, y realizando actos. Los directores hacen que los demás participen en el juego, pero el centro indiscutible de la creatividad y de la fuerza organizativa son ellos. Exhiben su creatividad proponiendo experiencias interesantes y reuniendo a personas con cualidades distintas.

El bromista juega con el sentido y el sinsentido y hace reír a los demás con sus ocurrencias inesperadas y sus enfoques especiales. El bufón de la corte es la forma más antigua del bromista y, gracias a su jocosidad, podía permitirse contradecir las opiniones dominantes. El bromista invita a los demás a mirarse a sí mismos y cuestiona los hábitos establecidos, con lo cual crea un espacio para intentar algo nuevo.

El narrador utiliza la imaginación y sabe cómo convertir los actos y las emociones en una historia que nos invita a observar de un modo distinto lo que está sucediendo. Encontramos a narradores entre los autores de libros y de guiones para cine o teatro, así como entre los creadores de historietas, films y videoblogs. Los narradores crean un mundo imaginativo y saben cómo conmover, inspirar y hacer pensar a la gente.

El componente lúdico en la actitud profesional

El componente lúdico es un rasgo común a todos los roles mencionados. Los jugadores están intrínsecamente motivados y encuentran oportunidades de juego por doquier. A través de sus actividades, siguen desarrollándose, adaptándose y mejorando. Con su actitud investigadora y lúdica, aprenden constantemente de sí mismos y del mundo que les rodea. Siempre ven la oportunidad de tomar la iniciativa y divertirse.

Play children
La mayoría de los adultos ven el juego como una actividad infantil, como algo que no encaja en el mundo de los adultos (Foto: Andrea Leopardi/Unsplash)

Parece como si nos pasaran las ganas de jugar a medida que vamos creciendo, como si hubiera menos espacio para el juego cuando nos vemos absorbidos por el trabajo, la carrera, la salud, el cuidado de los demás y las obligaciones sociales.

La mayoría de los adultos ven el juego como una actividad infantil, como algo que no encaja en el mundo de los adultos. Muchos líderes no adoptan una actitud lúdica porque se ven abrumados por sus responsabilidades y creen que desempeñar el liderazgo es algo serio. Pero, si no jugamos y no nos divertimos, llegará un momento en que nos asaltará el interrogante de si todavía somos felices.

Nos puede ayudar preguntarnos qué es lo que realmente nos hace felices y qué es lo que nos da energía. Y una segunda pregunta que se deriva de estas es cómo podemos jugar más.

Si no jugamos y no nos divertimos, llegará un momento en que nos asaltará el interrogante de si todavía somos felices

Las experiencias de los teóricos del juego nos orientan sobre cómo convertirnos de nuevo en homo ludens y hacer espacio a la diversión, la creatividad, la innovación y el cambio. Un primer paso es recordar los juegos divertidos a que jugábamos cuando éramos niños y la diversión que nos proporcionaban. Volver la vista atrás a lo que nos daba energía y placer, ver qué papel desempeñábamos y qué sentíamos con quienes jugábamos.

Esta reflexión nos ayudará a resolver la cuestión de qué podemos hacer para recuperar nuestro yo lúdico y permitir que aflore en nuestro trabajo y en nuestra vida. Y abrirnos al humor y a la diversión en todo lo que hagamos. A ello nos puede ayudar darnos cuenta de que no siempre tenemos que estar serios. Es importante que nos mostremos a nosotros mismos como "jugadores dispuestos a jugar".

En los escenarios de complejidad y de incertidumbre que exigen una "ambición por el cambio" creativa e innovadora, hemos de permitirnos una actitud "playfullness" obviando el temor a ser irresponsables e inmaduros. En un contexto organizativo dominado por la "explotación", improvisar aplicando métodos de trabajo lúdicos, ensayar cosas nuevas y analizar sus efectos, nos permitirá balancearnos hacia la "exploración".

Es precisamente en este juego colaborativo que podemos conformar el cambio y la innovación en un mundo tan ambiguo y dinámico.

Referencias

  • Huizinga, J. (1938) Homo Ludens. A study of the play-element in culture. Edition 2014. Eastfort, CT: Matino Fine Books
  • Hendricks, T.S. (2014). Play as self-realisation. Towards a general theory of play. American Journal of Play, 6, (2), 190-213
  • Lieberman, J.N. (1977). Playfulness: Its relationship to imagination and creativity. New York: Academic Press
  • Bateson, P. & P. Martin (2013). Play, playfulness, creativity and innovation. Cambridge: Cambridge University Press
  • Brown, S. (2009). Play: How it shapes the brain, opens imagination and invigorates the soul. New York: Penguin Group
  • Sicart, M. (2013). Play matters. Cambridge, MA: MIT Press
  • DeKoven, B.L. (2014). A playful path. Pittsburgh, PA: Carnegie Mellon University - ETC Press
  • Boonstra, J.J. (2018). Change as collaborative play. A positive view on changing and innovating organisations Amsterdam: Boom | Management Impact
Todo el contenido está disponible bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.