¿Es inmoral como abogado defender a delincuentes y corporaciones culpables?

Entrevista basada en resultados de investigación de César Arjona

¿Se ha preguntado alguna vez por qué hay abogados que defienden a personas incluso cuando sospechan que son culpables? En términos legales, la respuesta es inequívoca: los abogados solo están haciendo su trabajo, argumenta César Arjona, profesor asociado de ética jurídica en Esade, en el Canadian Journal of Law and Jurisprudence.

Do Better: ¿Defender a alguien que es culpable hace que un abogado sea inmoral?

César Arjona: En el campo de la ética jurídica existe la teoría de la amoralidad, que establece que los abogados no son responsables de lo que hacen siempre que representen a sus clientes dentro de la ley. Esta afirmación abre una gran pregunta...

¿Es inmoral defender a un pederasta?

Si un ciudadano ayuda a un pedófilo, su comportamiento es obviamente inmoral: si una persona tiene información sobre un abusador de menores, su deber es acudir a la policía de inmediato e informar de ese delito.

Un abogado penalista, sin embargo, tiene la obligación legal de mantener los secretos de su cliente y no ir a la policía, ya que hacerlo le convertiría en un mal abogado. Los abogados están obligados a proteger a sus clientes y garantizar que tengan las máximas garantías durante el proceso legal.

Los abogados tienen la obligación legal de proteger a sus clientes

Entonces, según la ley, ¿los abogados no incurren en un comportamiento inmoral?

No incurren en un comportamiento inmoral porque no es el abogado como persona quien está ayudando al presunto abusador de menores. Es el abogado, dentro de un contexto institucional, y es ese contexto el que justifica el papel, los derechos y las obligaciones del abogado. Algo claramente inmoral desde una perspectiva personal, como retener información de un criminal, está justificado desde el punto de vista de un abogado. Esta teoría de la amoralidad permite a los abogados hacer cosas que serían consideradas inmorales a nivel personal.

¿Por ejemplo?

A mis alumnos siempre les pongo un ejemplo de un abogado famoso en Estados Unidos que defendió a un cliente muy impopular: un hombre que fue condenado por haber matado a su esposa rica. Cuando se enfrentó a la opinión pública, el abogado respondió que no estaba defendiendo a un asesino, sino un proceso legal que existe para ayudar a las personas sin recursos que no pueden permitirse un abogado.

La teoría de la amoralidad permite a los abogados hacer cosas que serían consideradas inmorales a nivel personal

Aunque el abogado sospechaba que el marido era culpable creía firmemente que había sido juzgado de una forma que no había sido respetuosa en términos legales y su deber era garantizar que el proceso legal fuera estrictamente respetado.

¿Qué revela su investigación?

Demuestra cómo esta teoría de la amoralidad funciona bien en los casos de defensa penal, donde el contexto legal es muy claro y estable. Sin embargo, en otras áreas de la práctica legal esta teoría se vuelve altamente problemática. Sobre todo, en casos en los que los abogados tienen que operar en entornos transnacionales trabajando para grandes corporaciones, en contextos muy diversos y bajo condiciones legales cambiantes.

Cuando los abogados trabajan en negociaciones que implican a varios países, sus acciones sobrepasan el límite de cualquier sistema identificable de estado de derecho. En cierto modo dejan de ser abogados; actúan como legisladores, como influyentes políticos...

¿En qué sentido?

La investigación analiza un ejemplo paradigmático para demostrar este dilema: el caso BTC, un proyecto de construcción de un oleoducto llevado a cabo por grandes compañías petroleras que implicaba cruzar varios países con diferentes sistemas legales.

Oil pipeline
Foto: Fotokostic/iStock

Para poder materializar el proyecto, los abogados del caso BTC –liderados por una firma legal con sede en Texas– reunieron a los gobiernos de los tres países involucrados (Azerbaiyán, Turquía y Georgia) y prepararon un contrato con cada uno de ellos por separado. Por un lado, un contrato con el consorcio BTC y, por otro, un tratado intergubernamental entre los tres países. Los contratos, redactados por los mismos abogados, incluían aspectos muy controvertidos, como cláusulas que eximían a las empresas de obligaciones legales básicas.

¿Es legal hacer esto?

El problema es que cuando los abogados trabajan en entornos transnacionales pueden operar más allá del alcance de la ley de cualquier sistema legal en particular. Desde una perspectiva legal, lo que estos abogados estaban haciendo era lo mismo que hacen los abogados que trabajan para los gobiernos cuando redactan tratados internacionales. Literalmente crearon una nueva ley nacional e internacional entre los países involucrados para hacer posible el oleoducto, operando más allá del estado de derecho.

Los abogados que trabajan en entornos transnacionales pueden operar más allá del alcance de la ley

¿Hay algún organismo que supervise legalmente los posibles conflictos de intereses?

Ese es mi punto. Esta es una versión simplificada de lo que realmente sucedió, pero imagine que para construir el oleoducto fuera necesario expropiar terreno de un grupo indígena. Como abogado, decide redactar un contrato vinculante en el que los estados se comprometen no solo a ignorar los intereses de las personas que viven allí, sino también a compensar a las empresas si son declaradas responsables ante un tribunal de justicia por el daño causado al grupo indígena.

Suena muy inmoral...

Algo así es realmente difícil de justificar desde el punto de vista de la justicia. Si confronta a uno de los abogados alegando que lo que está haciendo es inmoral, el abogado no puede recurrir constantemente a la respuesta estándar de amoralidad y afirmar que solo está haciendo su trabajo siguiendo las instrucciones de su cliente. Más bien lo contrario: la conclusión de mi investigación es que el abogado no puede cobijarse en la amoralidad porque el alcance de esta teoría no se extiende a este tipo de casos.

Volviendo al ejemplo del pederasta, ¿cuál es la diferencia?

Para que la teoría de la amoralidad funcione son necesarias tres condiciones. Primero, debe existir una relación genuina, como individuos, entre el abogado y el cliente. Segundo, esa relación debe ocurrir en el contexto de un proceso de litigio. Y tercero, tiene que enmarcarse en el contexto de un estado de derecho.

En el caso BTC, ninguna de estas tres condiciones se cumplió. Como es típico en la práctica legal comercial, los abogados individuales de este caso formaban parte de firmas legales que trabajaban para grandes corporaciones transnacionales. En lugar de limitarse a un abogado y un cliente hablando entre sí existía un escenario complejo con muchos jugadores, intereses y relaciones de poder diferentes.

En el caso BTC, los abogados literalmente inventaron leyes

No existió un proceso de litigio, sino exactamente lo contrario: parte de la lógica detrás de los acuerdos era anular el resultado del litigio si alguna vez ocurriera. Los acuerdos se llevaron a cabo más allá de cualquier sistema de estado de derecho. De hecho, en lugar de acatar las leyes de los países involucrados, los abogados estaban literalmente inventando leyes. En estas condiciones, en mi opinión, no pueden tener el escudo protector moral que la teoría de la amoralidad proporciona en contextos domésticos tradicionales.

El derecho transnacional puede ser una puerta trasera para las corporaciones...

Puede. Le daré un ejemplo. Los documentos legales que redactaron los abogados se amparan en que muchas de las exenciones legales están justificadas por el principio de derecho internacional de la libre circulación de petróleo. El problema es que este principio no existía, ¡se lo inventaron! Pero ahora existe, precisamente porque lo incluyeron en los documentos y los estados lo aceptaron. Si mañana surgiera un conflicto similar en otra parte del mundo ahora ya existe un precedente.

Da miedo...

Desde un punto de vista político e ideológico da bastante miedo. Desde un punto de vista moral es muy desafiante porque cuando un abogado está literalmente creando la ley ya no puede decir que no es moralmente responsable. ¿Se imagina a un miembro del parlamento declinando cualquier responsabilidad moral sobre la ley que ha votado a favor o en contra? Los abogados que operan en estos entornos tienen el poder real de crear leyes sin un proceso democrático detrás.

Cuando un abogado está literalmente creando la ley ya no puede decir que no es moralmente responsable

A nivel profesional, un abogado penalista no está moralmente comprometido con lo que hace un abusador de menores. Pero cuando se traslada la teoría de la amoralidad a campos transnacionales, ya no puede sostenerse esa afirmación de manera consistente porque las condiciones que garantizan el amparo de la amoralidad ya no están allí.

El abogado que redactó el principio de la libre circulación de petróleo es moralmente responsable de esa idea. Por supuesto que puede intentar defenderlo con otras razones morales, pero no afirmando que estaba siguiendo las instrucciones de sus clientes y promoviendo sus intereses. Si esta acción tiene resultados terribles para el medio ambiente o para determinados grupos sociales, el abogado es moralmente culpable de las consecuencias por su implicación y contribución a los hechos.

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