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El CNIO, un ejemplo de igualdad de género en la investigación

'The Impact Dialogues' con Koldo Echebarria

Koldo Echebarria, director general de Esade, habla con María A. Blasco, directora científica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), sobre la lucha contra la covid-19, liderazgo e investigación.

TRANSCRIPCIÓN

Koldo Echebarria: Entre las grandes gestas científicas del siglo XX se cuentan hitos como la energía nuclear o la exploración espacial pero también avances médicos como la erradicación de la viruela, la reducción de la mortalidad infantil o el descubrimiento y estudio del ADN, la puerta de entrada a multitud de terapias. Estos avances, pese haber cambiado la vida de millones de personas, se realizaron lejos de los focos y fueron el fruto de años, incluso décadas de trabajo de varias generaciones de científicos.

La crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha centrado la mirada de toda la humanidad en los científicos que estudian esta nueva enfermedad y preparan a contrarreloj tratamientos y vacunas que nos permitan combatirla. De trabajar con recursos escasos y menos reconocimiento público, los centros de investigación biomédica han pasado a recibir un amplio apoyo para luchar contra la covid-19 y sus hallazgos han sido celebrados alrededor del mundo.

¿Cómo ha sido dirigir uno de los mejores centros de investigación biomédica del mundo en plena pandemia? Desde hace 10 años, María Blasco es la directora científica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, un centro pionero que desde que estalló la pandemia ha puesto su talento y experiencia en la búsqueda de respuestas para combatir el coronavirus. Y todo ello sin abandonar una lucha que desarrolla desde hace más de 20 años: lograr que el cáncer deje de ser una de las principales causas de muerte en nuestra sociedad.

Como si esta colosal tarea no fuera suficiente, Blasco se ha propuesto que el CNIO también sea un referente en proyección del talento femenino. Con su liderazgo y ejemplo, cerca de la mitad de los proyectos científicos del centro están liderados por mujeres, que forman cerca del 70% de la plantilla investigadora. Hoy hablamos con María Blasco, directora científica del CNIO, sobre la lucha contra la covid-19 pero también sobre liderazgo, igualdad e investigación, elementos sin los que nos será imposible reconstruir una sociedad mejor.

Tengo un poco la sensación de que si la covid se ha convertido en la urgencia de los últimos tiempos, vosotros lleváis mucho tiempo gestionando la urgencia, porque el cáncer es una enfermedad mortal que se lleva muchísimas vidas y que llega mucho tiempo con nosotros. ¿Cómo ves esta relación que se está produciendo ahora entre la urgencia por salvar vidas y la ciencia? ¿Qué tipo de reacciones te genera?

María Blasco: Creo que son cosas completamente diferentes. Creo que la ciencia, por supuesto, ahora es importante más que nunca, y estamos viendo cómo la solución de esta crisis global está pasando por la ciencia. Lo vimos desde el inicio; a las pocas semanas de detectar una neumonía nueva en Wuhan los científicos rápidamente encontraron cuál era el agente que la causaba. Tenemos que recordar que, en el caso del SIDA, que ocurrió no hace tanto, en los años 80, se tardó dos años en encontrar el agente patógeno, y esta vez fue una cuestión de semanas. Y, finalmente, las vacunas, que se han generado en tiempo récord.

La ciencia ahora es importante más que nunca, y estamos viendo cómo la solución de esta crisis global está pasando por la ciencia

Afortunadamente todo eso ha ido ahora muchísimo más rápido y eso está ayudando a salvar muchas vidas. A pesar de que haya mucha gente que desafortunadamente ha fallecido, hubiera sido muchísimo peor sin la ciencia.

Koldo Echebarria: ¿Esperas que esto reivindique más la ciencia, que seamos capaces de entenderla mejor, de adjudicarle más recursos, de poner más en valor el trabajo científico?

María Blasco: Creo que parece mentira que haya que reivindicar la ciencia todavía porque al final es lo que soluciona los problemas, no solo los problemas médicos sino todo tipo de problemas. Nuestra sociedad al final pasa por desarrollo científico y, en el futuro, creo que esto va a ser todavía más notorio. Pero sí, lo que espero es que por lo menos los ciudadanos vean de dónde vienen las soluciones. Creo, incluso, que se tendría que hacer más caso a la ciencia del que se hace, porque la ciencia desde el principio está diciendo las cosas muy claras respecto a cómo se transmitía este virus, que se transmitía por el aire, lo cual instaba a que hubiera que llevar mascarillas, una serie de cosas sobre las que ha habido demasiado decalaje, demasiado tiempo entre los descubrimientos científicos y las aplicaciones a la hora de implementar políticas para controlar la covid-19.

Koldo Echebarria: Desde el punto de vista de la política, ¿qué aprendizajes tenemos? ¿Crees que tendríamos que depender más y confiar más en los científicos, o que los científicos tendrían que poder tomar ciertas decisiones? ¿O existe un problema ahí de articulación entre políticos y científicos? ¿Cómo lo has vivido?

María Blasco: Creo que un problema médico, al final es un problema científico; en biomedicina las decisiones tienen que estar muy influidas por lo que se sabe de este virus y de cómo se produce esta enfermedad. A mí me hubiera gustado ver decisiones políticas más acordes con la ciencia, respecto al uso, por ejemplo, de mascarillas. Con el tiempo vamos viendo lo que se ha hecho mal y lo que se tendría que haber hecho de otra manera.

Parece mentira que haya que reivindicar la ciencia todavía porque al final es lo que soluciona los problemas, no solo los problemas médicos sino todo tipo de problemas

Koldo Echebarria: Totalmente. Tu argumento, en cierto modo, es que la ciencia ha ido por delante de la política y que la política no la ha incorporado lo suficiente en la toma de decisiones, ¿no?

María Blasco: Sí, ahora también lo estamos viendo con el caso de las vacunas. Desafortunadamente, no ha habido una organización lo suficientemente precisa, deseable, para ver a quién se ponen las vacunas, si sobraban dosis de la vacuna... Las decisiones tienen que estar basadas en la ciencia y en la medicina, no en decisiones políticas.

Koldo Echebarria: Hablemos de otro tema en relación a la ciencia que también es importante, sobre todo para nosotros en una institución universitaria. Uno de los grandes temas de la universidad es, obviamente, la producción científica, pero muchas veces se ve que la producción científica y la enseñanza no están bien alineadas. ¿Cómo ves la manera óptima de integrar ciencia, enseñanza y aprendizaje en la universidad?

María Blasco: En España no tenemos ningún Premio Nobel ahora. Pero en una universidad como Cambridge o, en Estados Unidos, te puede dar la clase un Premio Nobel y tienes ocasión de hablar con esa persona. Esas son las buenas universidades. Esa es la universidad a la que a mí me gustaría ir.

No sé cómo es ahora mismo el sistema de evaluación de universidades en nuestro país, pero las mejores universidades deberían ser aquellas que publican mejor, y esas tendrían que ser las que más demanda tienen de alumnos y las que más éxito tienen en todos los sentidos. Quizá aquí los sistemas para determinar la financiación de las universidades no tienen que ver con la ciencia que producen. No soy experta en el sistema universitario español, pero creo que si se ligara producción científica, innovación y tecnología que, en el fondo, ofrecen oportunidades laborales después para estos alumnos que han ido a estas universidades, habría una correlación mejor entre rankings y financiación de las universidades y producción científica, algo que en Estados Unidos pasa y aquí no.

Las decisiones tienen que estar basadas en la ciencia y en la medicina, no en decisiones políticas

Koldo Echebarria: A lo largo de tu vida te has sentido inspirada por la ciencia, en algún momento surgió en ti esta pasión científica. Háblanos un poco de esa vocación, cómo surgió, qué es lo que te hizo desarrollarla.

María Blasco: Surgió cuando se acercó la investigación a la educación, cuando un día vino a darnos una clase de orientación universitaria un investigador. Yo estaba estudiando en un instituto de secundaria en Alicante, en San Vicente del Raspeig y no sabía qué quería estudiar. Entonces vino un investigador que era biólogo molecular. A mí nunca me habían hablado de qué era la biología molecular. Y yo que no sabía qué iba a hacer con mi futuro, en cuanto a qué carrera elegir, pues de repente esta clase de este investigador me hizo decidirme por ser bióloga molecular. Y fue en ese momento, cuando se acercó la investigación a la educación, cuando por lo menos en mi caso yo vi mi camino.

Koldo Echebarria: Y, ¿qué despertó en ti esa curiosidad, que es básica para el afán de aprender? ¿Dónde crees que está la base? ¿Fue alguna conexión familiar? ¿Fue el colegio? ¿Qué es lo que hizo que tuvieras ese apetito por aprender ya desde relativamente joven?

María Blasco: Bueno, yo creo que ya estaba en mí, que cada persona es de una manera y yo en mi caso no recuerdo un momento específico en el que me interesara por aprender. Creo que desde muy pequeña era una cosa que yo necesitaba, me gustaba aprender, era inquieta. Me gustaba experimentar y todo lo que tiene que ver con lo que es ahora mi trabajo ya estaba de alguna manera en mí. En mi familia sí que apoyaron eso siempre y lo fomentaron, pero yo creo que ya estaba en mí.

Koldo Echebarria: Hay, como sabes, un porcentaje relativamente más bajo de mujeres que de hombres que se dedican a carreras técnicas y científicas, y eso es un tema muy importante. Creo que desperdiciamos muchísimo talento por no desarrollar más vocaciones técnicas y científicas en las mujeres. ¿Qué te parece que deberíamos hacer en relación a esto?

Si se ligara producción científica, innovación y tecnología habría una correlación mejor entre rankings y financiación de las universidades y producción científica

María Blasco: Primero matizar esto. En las carreras de biomedicina, y esto incluye todas las carreras de bios, de medicina, biología, biotecnología, medicina, farmacia, química..., creo que hay más mujeres que hombres; en algunas de ellas están incluso con gran mayoría de mujeres: un 90% de los alumnos son mujeres en algunas de estas carreras científicas. Por lo tanto, en estas carreras ya hace bastantes décadas que hay tantas mujeres como hombres. Pero sigue habiendo el problema después, que los que dirigen la investigación siguen siendo hombres, es decir, hay un techo de cristal que hay que romper. Y después están las carreras más tipo ingenierías, informática.

Koldo Echebarria: Algo como te ocurrió a ti, por cierto, en el instituto.

María Blasco: Claro, mujeres que son ingenieras. Creo que tenemos muy buenas ingenieras en nuestro país. Ahora me viene a la mente Nuria Oliver, que es ingeniera de datos. Estas mujeres tienen que ser modelos para que las niñas vean que estas carreras también son interesantes y satisfactorias.

Koldo Echebarria: ¿Hay probablemente también prejuicios sociales, familiares, en la propia escuela?

María Blasco: Es una cosa quizá cultural; en países asiáticos estas carreras las eligen muchísimas mujeres, por lo tanto, debe ser algo que estamos haciendo mal porque aquí se hacía mejor hace unas décadas y había más mujeres que elegían ingenierías, matemáticas o física.

Koldo Echebarria: ¿En qué medida para ti ha sido un desafío pasar a una responsabilidad de gestión? ¿Cuáles han sido tus aprendizajes?

María Blasco: Cuando uno dirige su propio grupo de investigación está dirigiendo la investigación y está haciendo también una tarea de gestión porque la investigación es cara, hay que conseguir dinero. Los investigadores tenemos que estar compitiendo por fondos, fondos que son públicos y privados y eso garantiza el trabajo del grupo de investigación. Yo llevo haciendo esto hace más de 20 años, desde que tengo mi grupo. Desde mi posición, ahora que soy directora científica, es un trabajo parecido. No estoy dirigiendo solo mi grupo, estoy dirigiendo 400 investigadores, pero al final decido cuáles son las líneas estratégicas del centro, cuáles son los investigadores más prometedores que hay que traer aquí, cómo va a ser este centro dentro de 10 años. Esas son las decisiones que hay que tomar, que son, a gran escala, decisiones que los investigadores tomamos en nuestros grupos. Hay diferencias obviamente, pero básicamente es algo parecido.

Koldo Echebarria: Ahí describes una carrera que es coherente, en la que empiezas a investigar, gestionas después grupos de investigación y pasas a una responsabilidad científica que vas aprovechando.

María Blasco: Siempre he tenido -y sigo teniendo- mi grupo de investigación. Después, cuando vine aquí al CNIO, fui directora de un programa donde había varios grupos; estuve implicada en reclutar grupos para formar ese programa, que ahora es el programa más potente del CNIO. Desde 2011, fui vicedirectora del centro, donde tenía una responsabilidad importante en identificar grupos que teníamos que reclutar para el CNIO, y después pasé a la dirección. Yo soy la directora científica, hay un director gerente que depende directamente de nuestro patronato y se encarga de todo el tema de contrataciones, etcétera, algo de lo que yo no me tengo que ocupar.

Koldo Echebarria: De toda la tarea administrativa.

María Blasco: Sí.

Koldo Echebarria: Pero, de todas formas, imagino que en esta responsabilidad tienes que preocuparte más de recursos y puedes investigar menos tú directamente.

María Blasco: Sí, el tiempo que tengo para investigar es menor, tengo que dirigir no solo un grupo de 15-20 personas sino a 400 personas.

Koldo Echebarria: ¿Y eso cómo lo has vivido? ¿Lo has vivido como un coste o no?

María Blasco: No, como un reto, como algo positivo. Ha sido un reto porque en los últimos años ha habido recortes muy importantes para la ciencia, la investigación ha sufrido. Centros como el CNIO han sufrido también, menos que otros, pero también han sufrido y ha habido que ser bastante imaginativo. Aquí tenemos muchísimos fondos privados, muchísimos fondos que vienen de acuerdos con la industria farmacéutica y para mí es un orgullo pensar que eso tiene que ver también con mi labor como directora.

En los últimos años ha habido recortes muy importantes para la ciencia, la investigación ha sufrido

Koldo Echebarria: Por supuesto. Y en ese crecimiento hacia más tareas de gestión, ¿dónde has encontrado las dificultades fundamentales? ¿Qué es lo que más te ha desafiado?

María Blasco: Bueno, pues muchas veces el dinero es importante pero yo creo que en el CNIO lo estamos haciendo bien en cuanto a financiación; haber corregido el menor dinero público con dinero privado. Y eso lo hemos hecho con acuerdos con industria, con acuerdos con fundaciones y ahora con una iniciativa de filantropía que se llama “Amigos y amigas del CNIO”. Ha sido una de las cosas que creo que destacan más.

Otras dificultades, aparte de los fondos que ha habido que conseguir de fuentes privadas, son las trabas administrativas. En este país se ha perdido muchísima flexibilidad en la ciencia, como consecuencia de las políticas de austeridad que se tomaron a partir del 2012. Todavía no se han desbloqueado muchas de ellas, que implican burocracia añadida y que dificultan un poco el trabajo de los investigadores.

Koldo Echebarria: Y el cambiar de nivel de responsabilidad en relación a tus colegas investigadores, ¿te ha representado algún desafío en particular o no?

María Blasco: No, yo antes era ya vicedirectora. Mis colegas, directores de otros centros, son todos científicos. Por eso es tan importante que la persona que sea director o directora en un centro sea un científico reputado que haya tenido una trayectoria investigadora internacional, y que, si es posible, haya tenido también un papel importante en la innovación. Porque yo, por lo menos, estoy en algunos consejos asesores de centros de investigación fuera de España y cuando tienen que buscar un nuevo perfil de director o directora valoran cuál es el reconocimiento internacional de esa persona, qué es lo que ha hecho en la ciencia. Y tiene que ser de altísimo nivel, no puede dirigir el centro una persona mediocre en su carrera científica porque eso sería nefasto para el centro. Y después, si es posible, también se valora que esa persona haya tenido una apuesta clara por la innovación.

En este país se ha perdido muchísima flexibilidad en la ciencia, como consecuencia de las políticas de austeridad que se tomaron a partir del 2012

Koldo Echebarria: Y eso os obliga, además de dirigir, a seguir haciendo investigación al mismo tiempo.

María Blasco: Por supuesto. No se puede pretender pilotar un centro que es científico-tecnológico, que tiene que estar a la última, que tiene que tomar decisiones sobre qué líneas incorporar o qué líneas descontinuar, si no se está realmente metido en el mundo de la ciencia

Koldo Echebarria: Y teniendo en cuenta esa lógica meritocrática que describes además en redes internacionales, lo puede hacer todavía más exigente. ¿Cómo se produce el techo de cristal para las mujeres que estáis en la investigación?

María Blasco: Creo que muchas veces, esto no es algo opinable. Hay muchísima investigación que estudia el tema del techo de cristal y se han identificado bastantes aspectos que habría que corregir para intentar eliminarlo. Muchos de ellos tienen que ver con la conciliación, no todos. Facilitar la conciliación a hombres y mujeres, pues, para que ese techo de cristal desaparezca. Los estereotipos, incluso en igualdad, en condiciones, a veces sesgos inconscientes, hacen que tendamos a valorar peor a las mujeres. Pero sobre todo la conciliación, y esto lo hemos visto ahora con el covid-19, que ha implicado hacer más teletrabajo, etcétera, afectó negativamente más a las mujeres que a los hombres. ¿Por qué? Por el tema de conciliación, de cuidados.

Koldo Echebarria: Recientemente leí un artículo que hacía un análisis de este tema y que ponía de manifiesto que, en los últimos meses, la producción científica se ha perjudicado muchísimo más en las mujeres que los hombres, y eso tiene que ver efectivamente con conciliación. En tu equipo tienes hombres y mujeres imagino.

María Blasco: Sí.

Es muy importante que la persona que sea director o directora en un centro sea un científico reputado que haya tenido una trayectoria investigadora internacional

Koldo Echebarria: Y ¿haces algo por remediar esos efectos?

María Blasco: Bueno, hacemos a nivel del centro. Aquí tenemos un 70% de mujeres, hay muchísimas mujeres. Lo que queremos es que las mujeres también den el salto y se decidan a iniciar sus propios grupos de investigación. Tenemos un plan de igualdad, tenemos teletrabajo, tenemos una jornada flexible.

Koldo Echebarria: La flexibilidad es muy importante.

María Blasco: También tenemos horarios que no son excluyentes, toda una serie de medidas, además de repetir el mantra de que hay un problema, de que ese problema hay que solucionarlo de tal manera que nuestras científicas más jóvenes lo vean y reconozcan que hay un problema, para después ellas poder actuar de manera que no les afecte ningún sesgo, ningún estereotipo y que realmente puedan llegar a lo más alto.

Koldo Echebarria: Una pregunta. ¿Crees que esta situación de pandemia ha causado más estrés, más exigencia, más casos de burnout en la gente con la que trabajas?

Hay muchísima investigación que estudia el tema del techo de cristal y se han identificado bastantes aspectos que habría que corregir para intentar eliminarlo

María Blasco: Bueno, yo creo que está siendo duro para todos, pero no en relación al trabajo, porque creo que, por lo menos aquí en el CNIO, lo hemos hecho bastante bien, compaginando trabajo presencial con todas las medidas de seguridad posibles con teletrabajo. Pero creo que, en general, nos está afectando a todos porque ha cambiado nuestro modo de vida.

Koldo Echebarria: Sí.

María Blasco: La investigación es una profesión en la que se interactúa mucho con otros colegas, se va a congresos científicos, se viaja mucho, es una profesión muy internacional y eso es un aliciente de la ciencia. Con la pandemia, todo eso ha desaparecido y se ha convertido en una pantalla de ordenador y esto, obviamente, al final pesa un poco.

Koldo Echebarria: Y es duro, y se hace más duro ciertamente.

María Blasco: Se hace más duro o pierde uno los atractivos de la ciencia, que es ese mundo internacional, que ayuda mucho también a poner distancias y estar siempre en un mundo más allá de las fronteras, del país en que vives.

Koldo Echebarria: ¿Crees que el contacto personal es importante?

María Blasco: Sí, sin duda, creo que es importante.

Todo lo que estimule la mente, la relaje, la abra, puede ser útil también después para pensar en el reto científico que tengas por delante

Koldo Echebarria: Dicen que es clave para la innovación, que sin contactos personales la innovación va a sufrir.

María Blasco: Yo creo que sí, por lo menos al principio cuando tienes las primeras reuniones, después no hace falta a lo mejor. Nosotros tenemos acuerdos con farmacéuticas en Estados Unidos y podemos seguir igual haciendo el follow up de los proyectos de una manera online, pero en algún momento siempre nos hemos visto, nos hemos reunido, nos hemos ido a cenar juntos.

Koldo Echebarria: Y hay un feeling que crea confianza, que es bueno establecer.

María Blasco: Sí.

Koldo Echebarria: Y en el que surgen obviamente cosas buenas.

María Blasco: Correcto.

Koldo Echebarria: La carrera científica es particularmente exigente. Es dura, por lo que decías, porque hay un estándar muy alto y esto no es fácil de llevar. ¿Dónde buscas espacios para compensar el esfuerzo? ¿Qué es lo que te ayuda de vez en cuando a bajar el estrés?

María Blasco: A mí, personalmente, mi familia, mis amigos, me gusta hacer deporte, pasear, viajar, pero también la cultura, el cine, el teatro. Eso lo sigo manteniendo.

Koldo Echebarria: Me han dicho que te gusta Patty Smith, que es una rockera neoyorquina destacada en los años 60, pero que al mismo tiempo ha hecho un maravilloso libro de memorias y ha trabajado mucho con los jóvenes para estimular su pensamiento creativo. ¿Qué es lo que te atrae de Patty Smith?

María Blasco: Aunque su música me gustaba y me gusta mucho el rock, tampoco está entre mis rockeras favoritas. Hay otros grupos que me gustan más, pero me fascinó el leer su libro “Just kids” o “Éramos unos niños”. Me pareció un libro bellísimo. He leído todo lo que ha escrito y me encanta su manera de escribir. Me doy cuenta de que nos gustan cosas parecidas, series de televisión parecidas, que hemos ido a sitios parecidos, que nos gustan escritores parecidos.

Koldo Echebarria: Es un ideario bueno, donde la mujer tiene un papel muy importante. Por cierto, es un ideario, yo no sé si llamarlo feminista, pero de valoración de la mujer en la vida y en el mundo muy interesante.

María Blasco: Sí, yo creo que ella valora a las personas creativas.

Koldo Echebarria: Totalmente.

María Blasco: Tanto mujeres como hombres.

Koldo Echebarria: Totalmente y ese valor de la cultura como forma de inspirar y desarrollar.

María Blasco: Correcto.

Koldo Echebarria: ¿Y cuáles son las bandas de rock que más te gustan si no es Patty Smith?

María Blasco: Bueno, Patty Smith me gusta, pero también me gusta Piggy Harvey, que es una cantante británica, Nirvana, Sparklehorse, Cristina Rosenvinge...

Koldo Echebarria: ¿Y te inspira la cultura para la investigación o es un espacio paralelo, distinto de...?

María Blasco: Sí, yo creo que todo lo que estimule la mente, la relaje, la abra, puede ser útil también después para pensar en el reto científico que tengas por delante. Todo lo que contribuya pues a abrir la mente, a desconectar, a refrescar un poco, ayuda después también a pensar mejor.

Koldo Echebarria: En algún momento en Esade hicimos un curso con una escuela de música, Berklee College de Boston, sobre creatividad musical y emprendimiento, y sobre cómo el desarrollo de la creatividad a través de la música es un desarrollo muy estructurado y, por lo tanto, tiene un método.

María Blasco: Sí.

Koldo Echebarria: Y probablemente también sea útil a efectos del desarrollo científico, que también es una cuestión de método.

María Blasco: Sí, a mí la música me gusta mucho. Ahora ya no hago trabajo manual científico, pero en su momento recuerdo que cuando estaba en Estados Unidos haciendo mi postdoc iba todo el rato con mi música rock en los auriculares mientras estaba haciendo mis experimentos. Yo creo que eso pone la mente en un estado pues quizá... bueno, a mí me permite concentrarme mucho más. Parece contraintuitivo, pero me focaliza mucho más.

Koldo Echebarria: Sí, a mí también me pasa, también soy de esa opinión, creo que te ayuda a profundizar en tus propias ideas.

María Blasco: Estoy completamente en contra de que haya música en un laboratorio, pero si alguien se quiere poner sus cascos me parece que puede ser útil.

Koldo Echebarria: ¿Cómo crees que va a repercutir esta pandemia en el ámbito de la investigación oncológica? ¿Crees que os va a dar nuevas energías, nuevos horizontes, a permitir que estas iniciativas filantrópicas ganen más fuerza? ¿Cómo lo estáis analizando?

María Blasco: Bueno, pues primero como científicos, el que aparezca una nueva enfermedad y haya que darle solución nos estimula tremendamente y aquí en el centro muchos grupos, mi grupo también, estamos trabajando en cosas relacionadas con covid-19, porque somos biólogos moleculares y para nosotros las enfermedades no tienen fronteras. Al final es todo biología molecular, son los mismos mecanismos. Tenemos algunas líneas de investigación relacionadas con distintos aspectos del covid-19.

Estamos diseñando tests diagnósticos para detectar el genoma del virus que no requieren de un laboratorio

Koldo Echebarria: ¿Podrías contarnos alguna?

María Blasco: Sí, puedo contar algunas. Por ejemplo, estamos diseñando tests diagnósticos para detectar el genoma del virus que no requieren de un laboratorio; estamos haciendo ratones humanizados que se puedan contagiar por el virus para estudiar la enfermedad. En mi grupo estudiamos uno de los mecanismos del envejecimiento: el acortamiento de los telómeros, que son una estructura muy importante para la vida, pero que las vamos perdiendo y eso produce el envejecimiento.

Koldo Echebarria: Cuéntanos más sobre tu ámbito de investigación y los telómeros.

María Blasco: Los telómeros es una palabra griega que quiere decir la parte del final. Se refiere a la parte del final del cromosoma, que es la molécula de ADN donde está la información. Los telómeros son esenciales para proteger los cromosomas, están en el final y conforme nuestras células se tienen que multiplicar para regenerar nuestros tejidos (y eso ocurre asociado a la vida), los telómeros se van haciendo cada vez más cortos y este acortamiento es una de las causas de por qué envejecemos.

Estamos analizando si los telómeros cortos pueden ser una de las causas de por qué las personas más mayores tienen una enfermedad. Queremos averiguar si eso tiene que ver con estos telómeros, que al final son muy importantes para permitir la regeneración de los tejidos. Y este virus, como lo que hace es infectar las células de muchos tejidos y matarlas, y de alguna manera está forzando a que estos tejidos se tengan que regenerar, si una persona tiene telómeros más cortos igual esta regeneración no es posible. Por eso se producen las patologías degenerativas que se están produciendo.

Estamos analizando si los telómeros cortos pueden ser una de las causas de por qué las personas más mayores tienen una enfermedad

Koldo Echebarria: Cuéntanos por último esta iniciativa filantrópica que habéis desarrollado, que yo creo que es un muy buen modelo en el que otras instituciones pueden pensar también.

María Blasco: Estuve en Estados Unidos haciendo mi especialización en un centro que era completamente privado que se llama Cold Spring Harbor. El centro, que estaba en Long Island cerca de Nueva York, vivía de donaciones. Había donaciones muy importantes de personas, algunas de ellas millonarias, pero no todas. Había importantes familias de actores, etcétera, que donaban a Cold Spring Harbor. Yo veía que aquello en Estados Unidos era muy normal, que la gente se sentía orgullosa de dar dinero a Cold Spring Harbor. No es que fuera una obligación, era como una necesidad que tenían de hacerlo y pensé. ¿Por qué en nuestro país esto no sucede? ¿Existe un mecanismo para hacerlo? Igual aquí nadie va a donar dinero, no lo sabemos, pero por lo menos que si quieren lo puedan hacer.

Y es entonces cuando en el CNIO iniciamos esta iniciativa, con la idea de hacer muy fácil a aquel ciudadano o ciudadana que quiera donar dinero al CNIO. Y, para mi sorpresa, vi que no era tan diferente de Estados Unidos, que muchísimas personas estaban muy agradecidas por poder hacer una donación a un centro como el CNIO. Muchas veces son motivos personales, de que han tenido algún familiar que ha muerto de cáncer. En Estados Unidos es similar. Creo que la filantropía también puede funcionar en nuestro país. En el CNIO hemos sido un centro pionero, es una iniciativa que sigue creciendo y yo creo que lo que demuestra es que no hay diferencias entre países, en cuanto a la importancia que puedan dar los ciudadanos a la ciencia. Quizá no hay la cultura, quizá no está hecho fácil para los ciudadanos o quizá los ciudadanos lo desconocen, pero desde el momento que esto existe lo facilitas.

Muchas personas están muy agradecidas por poder hacer una donación a un centro como el CNIO

Koldo Echebarria: Exacto, no se ha creado el hábito, no se ha creado el sistema.

María Blasco: Sí, correcto.

Koldo Echebarria: Efectivamente, también nosotros pensamos un poco lo mismo.

María Blasco: De hecho estuve en una charla de Forbes International donde hablaban de filantropía y decían eso, que no había diferencias entre los países, entre las motivaciones de por qué una persona donaba. Muchas veces simplemente no nos pasa por la cabeza que es algo que se puede hacer y cuando las personas ven que está ahí muchas veces después donan.

Koldo Echebarria: Bueno, María, pues mil gracias, felicidades por todo el trabajo. Creo que esta circunstancia que vivimos tan complicada nos hace poner en valor lo que hacéis y darnos una idea de lo importante que es y, al mismo tiempo, ver las múltiples conexiones que hemos podido explorar. Muchas gracias.

María Blasco: Gracias, un placer.

Koldo Echebarria: ¿Seguiremos viendo con los mismos ojos la investigación científica una vez superemos esta crisis? ¿Asignaremos los recursos que requiere la investigación? ¿Seguiremos el consejo de los científicos cuando sea necesario? El ejemplo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y el liderazgo de María Blasco nos ofrecen motivos para confiar en que así sea, de camino a un mundo con más igualdad y mayor esperanza.

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