¿Cómo puede el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud ayudar a que se activen sus carreras tras la pandemia?

Equipo Do Better

Con motivo del Día Internacional de las Habilidades de la Juventud del 15 de julio, se celebrarán en el mundo un gran número de eventos globales de primer nivel que pondrán el foco en la educación y formación técnica y profesional (EFTP) que necesitan los jóvenes para abordar su transición entre la juventud y la edad adulta y avanzar hacia su independencia como personas.

El día se estableció en 2014 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, para celebrar la importancia estratégica de equipar a los jóvenes con habilidades para el trabajo. Pero, en 2022, las prioridades son muy diferentes a las prioridades de un mundo prepandémico.

En este sentido, la UNESCO apunta que: “El día Mundial de las Habilidades de la Juventud 2022 llega en un momento en el que se están realizando grandes esfuerzos para una recuperación socio-económica tras la pandemia del COVID-19 y que están interconectados con retos como el cambio climático, conflictos, pobreza persistente, aumento de la desigualdad, cambios tecnológicos rápidos, transición demográfica y otros”.

Una vida limitada

Y, mientras la educación y la formación relacionadas con el empleo futuro son sin duda más necesarias que nunca, la realidad de los últimos dos años ha impedido a los jóvenes vivir su experiencia formativa de forma presencial en clase o asistir a conferencias.

En este tiempo, todos nos hemos adaptado rápidamente a la ventajas de trabajar de forma remota, tanto en el mundo del aprendizaje como en el de los negocios. Como adultos, muchos de nosotros hemos abrazado la novedad del trabajo remoto por sus aspectos positivos: menos desplazamientos, una reducción o eliminación total de la necesidad de contar con ayuda para cuidar de nuestros hijos, flexibilidad para conciliar las horas de trabajo con otros compromisos, e incluso para disfrutar de una hora extra en la cama.

Pero para los estudiantes, el aspecto social del aprendizaje es un aspecto crucial en su desarrollo hacia la edad adulta: dejar su hogar para vivir con personas de su misma edad por primera vez y experimentar la diversidad de valores, culturas y experiencias vitales es fundamental; aprender a administrarse; coger un trabajo de media jornada y descubrir la dura realidad de encajar turnos con horarios y fechas de entrega. Y, por supuesto, la diversión que supone esa primera vivencia de libertad personal y de socialización como un adulto independiente.

Según un artículo de Esade realizado en Marzo de 2022, la pérdida de aprendizaje de los estudiantes que estudiaron de forma remota tenía una correlación directa con un impacto en su bienestar social. En un estudio realizado en las escuelas vascas, Lucas Gortazar y Andreu Arenas concluyeron que los estudiantes cuya educación sufrió a causa del cierre de los centros también tuvieron peores niveles de bienestar socio-emocional durante la pandemia.

Experiencia de trabajo

Para aquellos jóvenes que eligieron el camino profesional, la vida durante este tiempo no fue mejor. Las ayudas económicas del gobierno quizá les aportaron un salvavidas financiero, y el aprendizaje online continuó ofreciéndoles formación. Pero les faltó tener la responsabilidad de viajar para trabajar, interactuar con los compañeros, el conocimiento que te aportan los compañeros con más años de experiencia y experimentar el día a día de la realidad profesional, todos ellos elementos esenciales para labrarse una carrera.

Como apuntaba el profesor asociado Dirk Foremny en Diciembre de 2020, mientras las ayudas aportan una solución para aquellos con riesgo de perder su empleo, aquellos que estaban sin empleo antes de la pandemia se vieron sin red de protección.

Mientras el desempleo juvenil de la Unión Europea está, de media, en su nivel más bajo en décadas, países que dependen de la asediada industria turística, como Grecia, España e Italia, continúan teniendo preocupantes altos índices de desempleo juvenil. Esto deja a miles de jóvenes sin apoyo financiero oficial, educación ni formación profesional. “Deberían aportarse fondos adicionales para asegurar una ayuda adecuada a aquellos que necesitan apoyo en cuestiones de salud mental”, comenta Forenmy.

El coste de la salud mental

Además de las pérdidas experimentadas por la juventud, a nivel mundial se les culpó de expandir el virus. Los mensajes contradictorios de los gobiernos – levantando las órdenes de confinamiento primero para volver a implantarlas después, cuando la población se apresuró en pasar tiempo con sus amigos y el virus volvió a repuntar – generaron una corriente de noticias negativas culpando a la juventud por abrazar una socialización que el estado sancionaba.

No es de extrañar, entonces, que la prevalencia de problemas de salud mental entre los jóvenes se haya doblado durante la pandemia. Un metaanálisis de 29 estudios globales que incluyó a 80.879 jóvenes reveló un incremento significativo de síntomas de ansiedad y depresión en niños y adolescentes durante el COVID-19, siendo más acentuados en los adolescentes más mayores y en chicas.

Sin embargo, también hay buenas noticias: Eva Jané-Llopis, directora de Salud y Desarrollo Sostenible e Innovación Social de Esade, destaca que los problemas de salud mental han sido llevados a primer plano como resultado de la pandemia. Como ella misma señala:

“Una encuesta reciente indica que la salud del comportamiento es uno de los principales problemas de salud entre los trabajadores: 9 de cada 10 empresarios entrevistados señalaron que la COVID-19 está afectando al comportamiento de sus plantillas y/o a su productividad; el 60% declararon que están abriendo o seguirán ampliando sus servicios para atender estos problemas.”

Transfiriendo conocimiento

Es responsabilidad de los gobiernos asegurar que los jóvenes reciben las oportunidades que necesitan para desarrollar sus carreras. El Día Mundial de las Habilidades de la Juventud es una gran oportunidad para adoptar los objetivos originales de las Naciones Unidas de equipar a los jóvenes con las habilidades para desarrollar un empleo, un trabajo digno y para el emprendimiento.

Pero ejecutivos y líderes empresariales tienen también un rol importante. Los directivos deben ser conscientes y estar sensibilizados con el hecho de que los jóvenes que se incorporan a sus puestos de trabajo por primera vez después de dos años de aislamiento no tendrán el mismo nivel de experiencia que esos que tendrán la suerte de desarrollarse profesionalmente en un mundo post-pandémico. Penalizar a esos jóvenes por no tener experiencia y etiquetarlos como “no-válidos para el puesto” es injusto y no hace más que añadir peso a la carga y la presión emocional que los chicos y chicas han cargado durante estos dos años.

Generosidad, empatía, paciencia y humildad son todo cualidades que escasean y que son más necesarias que nunca. En el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud, los directivos deben aprovechar el momento para ayudar a los jóvenes a desarrollar las soft skills que no han podido desarrollar, no por su culpa sino por razones ajenas a ellos.

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