¿Enviar a directivos al extranjero provoca conductas inmorales?

El lado oscuro de las experiencias en el extranjero también afecta a los estudiantes.

Artículo basado en resultados de investigación de Jordi Quoidbach

Sin duda alguna, el siglo XXI es el periodo más multicultural de la historia de la humanidad. En muchos casos, los directivos no solo deciden sumergirse en otras culturas, sino que también animan a sus empleados a hacerlo. En el ámbito universitario, también se anima a los licenciados a participar en programas en el extranjero, y se prevé que el número de estudiantes internacionales en todo el mundo se dispare hasta los 7 u 8 millones en 2025.

No cabe duda de que las experiencias en el extranjero están de moda. Sin embargo, la investigación del profesor de Esade Jordi Quoidbach en el Journal of Personality and Social Psychology demuestra que estas experiencias pueden conllevar un coste moral.

"Las investigaciones previas se han centrado en el lado positivo de las experiencias en el extranjero y cómo pueden incrementar la creatividad, reducir los sesgos y mejorar la confianza. Queríamos analizar si estas experiencias en el extranjero también tenían una parte negativa", explica Quoidbach.

Vivir en el extranjero hace que las personas piensen y actúen de una forma relativista

En sus conclusiones, los investigadores argumentan que una posibilidad no analizada, pero importante, consiste en que vivir en el extranjero hace que las personas piensen y actúen de una forma relativista y moralmente flexible: "Aunque las experiencias en el extranjero permiten que la gente ignore ciertas reglas mentales, también pueden predisponerles a infringir códigos morales, lo que incrementa su tendencia a comportarse de forma poco ética después de vivir en el extranjero".

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Viajeros a bordo de un avión (Foto: Suhyeon Choi/Unsplash)

Los autores realizaron ocho estudios conductuales con directivos y estudiantes para comprender cuándo y por qué las experiencias en el extranjero pueden dar lugar a un comportamiento inmoral después de vivir en el extranjero.

En los experimentos, se pidió a los participantes que realizaran distintas tareas e intentaran resolver problemas específicos, con el incentivo de una prima o un regalo si superaban las pruebas correctamente.

En uno de los estudios, se ofreció a estudiantes de instituto la posibilidad de ganar un iPad si completaban una serie de anagramas, uno de los cuales era imposible de resolver; a pesar de ello, hubo estudiantes que hicieron trampa y dijeron que lo habían resuelto.

Los participantes respondieron a una encuesta antes, durante y después de un programa de estudios en el extranjero de 6 o 12 meses. Antes de marcharse al extranjero, el 30 % de los estudiantes falseó el resultado de la prueba. Después de pasar 12 meses en el extranjero, este comportamiento aumentó hasta el 48 %.

El desencadenante: relativismo moral

Como antítesis del absolutismo moral, el relativismo moral dicta que lo correcto o incorrecto son aspectos relativos porque las creencias morales son subjetivas y varían entre culturas. "Nuestra hipótesis sostiene que, dado que las personas que han viajado mucho están acostumbradas a sumergirse en distintos entornos culturales, tienden a desarrollar una idea más flexible de lo que está bien y lo que está mal. En otras palabras, son más susceptibles al relativismo moral, que se ha descubierto que conlleva a conductas inmorales".

Las personas que adoptan el relativismo moral tienen unos estándares morales más relajados en general y, por lo tanto, también muestran una mayor tolerancia hacia las transgresiones propias y las de otros.

Las personas que adoptan el relativismo moral tienen unos estándares morales más relajados

"Cuando las personas viviendo en el extranjero entran en contacto con otras culturas, pueden aprender a apreciar que distintas culturas tienen distintos estándares sobre los mismos aspectos morales y, por consiguiente, interpretan las normas y los principios morales como basados en la cultura y no como algo absoluto", argumentan los autores. "En nuestros experimentos demostramos cómo este enfoque relativista hace que la gente incremente su comportamiento inmoral después de vivir en el extranjero".

Más países lo empeora

No todas las experiencias en el extranjero inducen relativismo moral en la misma medida. El nivel de inmoralidad varía en función del número de países que se han visitado. Los resultados muestran que los participantes que han visitado más países tienen una mayor probabilidad de falsear las tareas, incluso aunque no existiera un incentivo monetario para la conducta inmoral.

En un estudio con estudiantes de MBA, el número de países en los que habían vivido los participantes –en contraposición a la duración de su estancia en el extranjero– permitió predecir con seguridad su disposición a utilizar tácticas de negociación inmorales.

Los participantes que han visitado más países tienen una mayor probabilidad de falsear las tareas

"Nuestros resultados permiten predecir que es más probable que la gente que ha vivido en el extranjero en muchos países adopte una conducta inmoral en comparación con los que se quedan en un único país", afirma Quoidbach. ¿Por qué? "En comparación con una estancia más prolongada en un único país, varias experiencias en el extranjero potencian una conducta inmoral al inducir más relativismo".

Implicaciones empresariales

Aunque es cierto que las experiencias en el extranjero pueden impulsar la creatividad y la innovación, los profesionales de los negocios y la educación deben ser conscientes del deterioro moral que conlleva viajar mucho al extranjero. Las empresas deben reflexionar detenidamente antes de asignar varios puestos en el extranjero al mismo directivo de forma sucesiva.

"Proponemos que una forma de contrarrestar una posible conducta poco ética consiste en reforzar los absolutos morales al comprometerse con valores y códigos de conducta. Por ejemplo, las organizaciones podrían recurrir a una penalización si sus miembros cruzan un límite moral claramente establecido. De esta manera, las personas serían conscientes del terreno del cual no deben salirse", concluyen los autores.

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