Emprendedores sociales: 5 pasos para una relación fructífera con inversores de impacto social

Los emprendedores sociales necesitan distintos tipos de financiación según la fase en la que se encuentren.

Por Lisa Hehenberger

En la fase inicial, el tipo de financiación que requieren las empresas sociales es la filantropía empresarial, mientras que los inversores de impacto social intervienen en las fases de puesta en marcha y crecimiento, cuando ya existe un modelo de negocio probado y cierto historial.

Debido a la naturaleza arriesgada de la filantropía empresarial, los inversores en la fase semilla suelen ser filántropos que no exigen un retorno financiero. Los inversores de impacto social, por otra parte, invierten en empresas y organizaciones con la intención de obtener retornos financieros y un impacto en la sociedad.

Los inversores en la fase semilla suelen ser filántropos

El objetivo final de los inversores de impacto social consiste en planificar, supervisar y ejecutar la estrategia de salida, dejando atrás una empresa social con un modelo de negocio más robusto que sea capaz de atraer y gestionar los recursos que necesita para cumplir su misión de impacto social a largo plazo.

Existen cinco pasos clave que los inversores de impacto y los emprendedores sociales deberían tener en cuenta durante el proceso de inversión, a efectos de garantizar una relación fructífera y maximizar los retornos sociales y financieros:

1. Selección de acuerdos

El primer paso en el proceso de evaluación es una selección preliminar de las oportunidades de inversión disponibles para descartar las empresas sociales que no encajan en la estrategia de inversión global.

En esta fase, los objetivos de impacto social definidos por la empresa social deben coincidir con la estrategia global del inversor de impacto social para superar la selección inicial.

Además, el inversor de impacto social tiene que evaluar las necesidades de la empresa social desde la perspectiva del apoyo no financiero, con el objetivo de garantizar que las necesidades generales de la empresa social puedan satisfacerse de forma correcta y eficiente a través de la estrategia central de apoyo no financiero del inversor.

2. Diligencia

Durante la fase de diligencia debida, los inversores de impacto social efectúan un análisis y una selección en detalle del plan de negocio de la empresa social.

Para evaluar el posible impacto social, primero el inversor debe tener una comprensión detallada del impacto social actual y previsto de la empresa social. Durante esta fase, resulta útil que la empresa social ya haya desarrollado una teoría del cambio para mostrar el modo en que sus actividades provocan el cambio social deseado. En caso contrario, el inversor de impacto social puede incluir la teoría de desarrollo del cambio como parte de su apoyo no financiero.

Un fallo común que provoca el fracaso de la inversión consiste en sobrestimar la capacidad de los equipos directivos

El inversor de impacto social también tiene que comprobar si la empresa social posee un sistema de medida y gestión del impacto que funcione suficientemente bien. En caso negativo, debe incluir el desarrollo o la mejora de un sistema de este tipo en el presupuesto.

Los inversores de impacto social también deben analizar la gestión y la gobernanza de la empresa social. Un fallo común que provoca el fracaso de la inversión consiste en sobrestimar la capacidad de los equipos directivos carismáticos.

3. Decisión de inversión y estructuración de acuerdos

En este paso, el inversor de impacto social y la empresa social definen una serie de términos y condiciones que especifican su acuerdo

En esta fase, el inversor de impacto social tiene que asegurarse de que los líderes de la empresa social estén profundamente comprometidos con la misión social de la organización, controlen el plan empresarial y sus necesidades futuras, y cuenten con las habilidades y pericia necesarias para ejecutar sus planes con eficacia.

Para minimizar el riesgo de fracaso en la estructuración de acuerdos, el inversor de impacto social puede comenzar con inversiones escalonadas en empresas sociales objetivo, por ejemplo realizando pequeñas en inversiones en varias empresas sociales para conocer las organizaciones y crear una confianza mutua. También es posible estructurar instrumentos financieros para reducir el riesgo e incentivar a la empresa social para que cumpla sus objetivos.

4. Gestión de inversiones

Supervisar el avance de la empresa social hacia la consecución de sus objetivos financieros y de impacto social es una parte integral del proceso de inversión. Como norma general, a efectos de medir el impacto de la empresa, el inversor de impacto social debe evaluar los indicadores de productos con más frecuencia que los indicadores de resultados.

La empresa social debe informar de sus avances hacia la consecución de los indicadores cada trimestre, cada seis meses o cada año durante todo el periodo de inversión. Es aconsejable acordar de antemano los requisitos que deben cumplir los informes y alinearse con los coinversores para eliminar la carga que conllevan las múltiples responsabilidades de elaborar estos indicadores.

También es importante que los emprendedores sociales verifiquen y valoren el impacto para los principales interesados. Estas personas clave, especialmente los beneficiarios, deben implicarse de forma habitual (por lo menos una vez durante el periodo de inversión) para comprobar que se satisfacen sus expectativas. La verificación y la valoración de los resultados y el impacto con los principales interesados suponen la mejor comprobación para evaluar el valor creado por la inversión.

Los datos recabados y analizados deben emplearse para analizar cualquier cambio necesario, como proporcionar apoyo no financiero adicional o distinto y desarrollar acciones correctivas si se produce alguna desviación respecto al plan acordado.

5. Salida

En un momento dado, el inversor de impacto social ya no podrá añadir valor a la empresa social. Llegado este momento es cuando se debería poner fin a la relación. Un inversor de impacto social se propondrá mantener o incrementar el impacto social después de la salida e intentará evitar dicha salida en condiciones que hagan que el impacto se reduzca. Obviamente, la obtención de un retorno financiero también es un factor importante que tener en cuenta.

Para salvaguardar el impacto social de la entidad participada tras la salida y, por consiguiente, del propio inversor de impacto social, este debe valorar si los posibles nuevos inversores tienen un interés positivo en la misión social de la entidad participada y qué expectativas tienen respecto a los retornos financieros.

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