El 'equity crowdfunding': ¿un negocio arriesgado para emprendedores e inversores?

En 2019, el equity crowdfunding (ECF) representaba en Europa casi el 6% de las inversiones de capital iniciales –unos 780 millones de euros. El mercado global de crowdfunding, que también incluye la financiación en forma de recompensas y donaciones, se prevé que alcance los 28.000 millones de dólares en 2027.

Pero, aunque el ECF puede presentar una perspectiva atractiva para las start-ups, nuevos estudios indican que quienes optan por esta vía tienen más probabilidades de fracasar que quienes reciben inversiones de fuentes de financiación más tradicionales y consolidadas.

Los análisis realizados por Daniel Blaseg, de Esade, y sus coautores Douglas Cumming y Michael Koetter, publicados en Entrepreneurship Theory and Practice, señalan que las empresas de menor calidad tienen más probabilidades de utilizar ECF para obtener financiación externa –y ello puede tener importantes consecuencias para los inversores.

¿Es el ECF una alternativa viable a la financiación tradicional?

Las plataformas online ofrecen a los nuevos y jóvenes proyectos empresariales acceso rápido a un gran número de posibles inversores. Pero Blaseg, Cumming y Koetter se preguntan si este modelo relativamente nuevo es una alternativa viable a la financiación tradicional.

“¿O más bien”, añaden, “atrae a los emprendedores que no pueden recibir financiación de ningún otro sitio, por un motivo muy claro: su escasa calidad? ¿Puede un público posiblemente desinformado distinguir entre los proyectos económicos de los emprendedores de poca calidad y de los de alta calidad con más éxito que los inversores de capital externos y los bancos?”

Para averiguarlo, el equipo realizó un muestreo exhaustivo de diversas campañas de ECF en Alemania, analizando las cuatro principales plataformas de ECF del país entre noviembre de 2011 y diciembre de 2015 –en total, 163 empresas, que suponían el 90% del mercado de ECF.

Las plataformas online ofrecen a los nuevos y jóvenes proyectos empresariales acceso rápido a un gran número de posibles inversores

Posteriormente, los autores analizaron una muestra de más de 32.000 empresas que no utilizaban ECF, aunque podrían haberlo hecho, e identificaron otras 163 empresas, que seleccionaron por sus similitudes comparativas.

“Evaluamos si los proyectos que recurren al CF tienen más o menos probabilidades de resultar exitosos para los inversores”, explican. “En concreto, llevamos a cabo un análisis basado en datos de insolvencia recogidos manualmente de cada una de esas 326 empresas entre 2011 y 2016.”

Se eligió Alemania porque ofrecía una muestra muy amplia de datos detallados, que revelaban si los emprendedores estaban asociados a un banco en dificultades (eso es, a una entidad que hubiera recibido apoyo del Estado) e información sobre si también había inversores de capital externos.

Conexión entre el ECF y la crisis bancaria

El análisis arrojó tres conclusiones principales: las empresas vinculadas a bancos en dificultades tenían un 9% más de posibilidades de acudir al ECF; la calidad del banco era un factor que influía en la decisión del emprendedor de optar o no por el ECF, y los emprendedores asociados con un banco en dificultades que acudían al ECF tenían más posibilidades de fracasar.

“Si los bancos con que han conectado están bien capitalizados y tienen liquidez, será menos probable que los emprendedores recurran a gente externa para obtener capital”, explican Blaseg y sus coautores. “Pero si los bancos gestionan mal sus costes y, por tanto, requieren altas provisiones por pérdidas de crédito, las probabilidades de que los emprendedores acudan al ECF serán mayores.”

Y añaden que los emprendedores que se asociaron con estos bancos “de riesgo” y que optaron por buscar financiación en el ECF tenían un 12% más de probabilidades de fracasar. “Un público no informado es tan propenso como un mal banco a financiar proyectos de emprendedores de poca calidad”, señalan los investigadores.

El ECF: un último recurso

Sin embargo, más que señalar que los crowdfunders no saben examinar bien los proyectos, esta investigación apunta que la calidad global de las empresas que acuden al ECF es inferior.

“Nuestros datos no nos permiten evaluar directamente si los inversores en ECF son mejores o peores a la hora de evaluar los proyectos y la due diligence”, explican Blaseg, Cumming y Koetter. “Este argumento sobre el tipo de conocimiento que tiene la gente solo puede verificarse con datos de los cuales no disponemos.”

Sin embargo, está claro que la escasez de capital inicial en Europa, combinada con la baja rentabilidad bancaria y una mayor regulación, limitan el acceso al crédito bancario para los nuevos y jóvenes proyectos empresariales, y los obliga a buscar alternativas.

Parece que las mayores restricciones financieras inducen a estas empresas a recurrir al público externo para financiar sus proyectos

“Parece que las mayores restricciones financieras inducen a estas empresas a recurrir al público externo para financiar sus proyectos”, prosiguen los autores. “Además, hemos observado que las empresas no eligen el ECF al azar. Nuestros datos demuestran claramente que es menos probable que recurran al ECF las empresas más grandes, con mayor liquidez, menos improductivas y bien valoradas.

“Además de los perfiles financieros y de las calificaciones crediticias, también demostramos que otros indicadores más tácitos, como las características del equipo directivo, son importantes a la hora de optar por el ECF. En concreto, los equipos directivos más jóvenes y menos experimentados, y con participación femenina, tienden a utilizar el ECF con mayor frecuencia.

“En conjunto, estos resultados indican que las empresas de menor calidad recurren al método menos convencional del ECF para obtener financiación externa.”

Consecuencias para los inversores

Los resultados globales de este estudio refuerzan la conclusión de que los emprendedores de baja calidad de Alemania buscan financiación del público externo, y los autores advierten de ello a los futuros inversores.

“Los inversores deberían ser plenamente conscientes de los riesgos que conlleva el ECF a través de la información que divulgan las páginas web de las plataformas y a través del material online a su disposición, junto con las normas de crowdfunding que publican las autoridades de los mercados de valores”, señalan.

“Nuestras conclusiones sugieren que las normas que limitan los volúmenes de inversión anuales de los inversores minoristas, así como las que limitan el volumen de capital de ECF que pueden recaudar los emprendedores al año, pueden ayudar a mitigar las posibles pérdidas derivadas del crowdfunding.”

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