El nuevo CEO del patrimonio familiar: El family office
El 'family office' es la estructura que muchas familias eligen para gestionar su patrimonio con visión a largo plazo. Su configuración responde a preguntas clave sobre propósito, riesgo y legado de la empresa familiar.
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¿Qué es el family office?
Cuando hablamos de family office nos referimos a un concepto que, si bien se ha ido definiendo y desarrollando en la literatura especializada, no acaba de tener un perímetro claro. El family office puede definirse como una estructura organizativa de la que se dotan las familias para gestionar su patrimonio familiar, el cual incluye en muchas ocasiones, la propia empresa familiar y las actividades filantrópicas que se impulsan desde la familia.
No hay un patrimonio mínimo para decidir cuándo constituir una estructura como la descrita, por lo que dependerá de las circunstancias de cada familia. Sin embargo, dependiendo del tipo de family office que se pretenda constituir, su coste puede ser elevado, por lo que es importante estimar los activos que se gestionarán, el rendimiento que generarán y el coste que pueden soportar.
En este artículo, intentaremos responder a tres preguntas que surgen frecuentemente cuando se trata el tema de los Family Office: cómo se estructuran, para qué quieren el patrimonio y cómo lo invierten.
¿Cómo se estructuran los family office?
Como decíamos, no hay una cifra “mágica” que nos indique que debemos constituir un family office para gestionar el patrimonio familiar.
Es muy habitual constituir un family office cuando se produce la venta de la empresa familiar
Hay familias que empiezan a construir su patrimonio a través de un negocio familiar y que, cuando los beneficios empresariales han generado un importe significativo, deciden constituir un family office (a través de una nueva entidad jurídica) que gestionará principalmente dos ámbitos: tanto el negocio familiar (su principal inversión) como el patrimonio generado por la actividad empresarial. Este último permitirá realizar inversiones que diversifiquen el patrimonio (inmobiliarias, financieras, empresariales en otros sectores, etc.). Incluso, en muchas ocasiones, esta estructura incluye un tercer ámbito (normalmente una fundación) para canalizar la actividad filantrópica de manera profesional.
Por otro lado, también es muy habitual constituir un family office cuando se produce la venta de la empresa familiar. En ese momento, muchas familias deciden crear este tipo de estructuras para profesionalizar la gestión del patrimonio recibido. Se pasa de gestionar un negocio operativo a gestionar un patrimonio familiar, por lo que se hace necesario contar con recursos y asesoramiento específico para esa actividad.
¿Para qué queremos el patrimonio?
En el momento en el que una familia da el paso a constituir un family office, hay una pregunta clave que se debe realizar: ¿para qué queremos el patrimonio? ¿Por qué quiero ser propietario? Aunque uno pueda pensar que la respuesta es sencilla, no lo es tanto. Y es una respuesta que va a determinar cómo vamos a invertir y cómo nos vamos a relacionar en la familia. ¿Quiero tener patrimonio para tener recursos que me permitan un determinado estilo de vida? ¿O lo quiero para crear nuevos negocios? ¿O simplemente lo quiero para conservarlo y legar un patrimonio a la siguiente generación? ¿O lo quiero para donarlo a causas filantrópicas?
Esta reflexión es fundamental, y debe hacerla cada uno. La respuesta a esta pregunta también va a determinar el nivel de riesgo que queremos asumir como familia. Una vez tengamos claro cuál es, o cuáles son, nuestras motivaciones en cuanto a la finalidad del patrimonio, podremos establecer nuestra estrategia de inversión y construir una cartera de inversión que encaje con nuestros objetivos.
¿En qué invierten los family office?
No hay una respuesta única que nos diga en qué invierten los family office ya que dependerá de las circunstancias y motivaciones de cada familia. Sin embargo, sí que se pueden identificar ciertas tendencias a través de los distintos informes publicados por entidades financieras respecto a las inversiones de los family offices.
A nivel global
A nivel global, existen varios informes que analizan family offices que gestionan entre 100 y 1.000 millones de dólares. Si atendemos a los mismos, vemos que la principal inversión (entre el 35 % y el 45 %) se encuentra en activos líquidos, en su mayoría, carteras de activos financieros cotizados. La segunda inversión, por relevancia (entre un 15 % y un 25 %) es la inversión en private equity y venture capital.
Estos datos nos muestran la tendencia a nivel global, siendo las geografías más representadas en las muestras de análisis los Estados Unidos, Asia y norte de Europa. Es importante destacar este punto, ya que, si este análisis lo centramos en España, encontramos algunas diferencias significativas.
En España
Si ponemos el foco en España, identificamos que hay una proporción mayor de inversión en activos inmobiliarios respecto a otras geografías. Podríamos entrar a valorar cuáles son las circunstancias que han llevado a ello: posiblemente cuestiones sociológicas, como el aprecio por la propiedad, el aprecio por lo local, la falta de movilidad, la generación de una renta o la especulación, entre otros.
En España hay una proporción mayor de inversión en activos inmobiliarios y un interés creciente en activos alternativos
Otra gran diferencia que encontramos en el mercado español, con relación al asset allocation de los family offices es la menor inversión en activos alternativos. Si bien la inversión en este tipo de activos se ha ido incrementando de manera relevante en la última década, aún no está en los niveles de los family offices globales. Si miramos al pasado reciente, podemos constatar que hace unos 15 años la inversión en activos alternativos era muy escasa y que ha experimentado un crecimiento relevante en este tiempo. Es lógico entender que, en un entorno de tipos de interés prácticamente nulos, los inversores hayan buscado alternativas de inversión en los últimos años y que los gestores y las entidades financieras hayan intentado ofrecer a sus clientes oportunidades de inversión más atractivas.
Por otro lado, se debe destacar que la industria del private equity en España se ha ido desarrollando de manera relevante en la última década, existiendo en la actualidad muchas más gestoras de inversión que hace unos años, tanto nacionales como internacionales, muchas de éstas últimas desembarcando en España en los últimos años. Por su parte, los inversores han ido adquiriendo conocimiento y profesionalizando y sofisticando su conocimiento y gestión de estos activos.
En tercer lugar, otro de los activos que suelen existir en las carteras de inversión de los family offices en España son las participaciones directas en negocios. Muchos de los family offices se crean a partir de la venta de un negocio familiar, por lo que el espíritu empresarial sigue presente y en muchos casos hay un interés por participar directamente en negocios, tanto a nivel financiero a través de una inversión, como a nivel de aportar experiencia en gestión empresarial.
El futuro del family office
Tras responder estas tres preguntas, podemos concluir que no existe un único modelo de Family Office ya que dependerá de las necesidades y prioridades de las familias. Lo que es seguro, es que la constitución de una estructura de estas características requiere una amplia reflexión y análisis por parte de la familia, y no solo legal y fiscal —que es la primera idea que se nos suele venir a la cabeza— sino especialmente de cuál es el propósito de la familia, cómo quieren articular sus relaciones familiares para preservar el patrimonio y disponer de normas claras que no enturbien la relación familiar, y qué legado quieren dejar a la siguiente generación.
En definitiva, construir un Family Office va más allá de lo económico, se trata de construir para legar a la siguiente generación un futuro prometedor.
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