Por qué el buen liderazgo exige crecimiento interior

Los líderes deberían ir más allá de las competencias y habilidades técnicas. ¿Qué distingue a los grandes líderes del resto?

Artículo basado en resultados de investigación de Josep M. Lozano

El liderazgo no debería limitarse a la adquisición de competencias y habilidades técnicas, sino que también debería implicar el desarrollo de la consciencia interior y de valores, según advierte un estudio de Josep M. Lozano, profesor de Esade.

"El liderazgo no puede entenderse desde una perspectiva exclusivamente técnica o instrumental. No se trata de una mera habilidad relacional que simplemente requiera desarrollar competencias. El ejercicio del liderazgo debe incluir una conexión con unos valores", afirma Lozano en el Journal of Business Ethics.

El buen liderazgo es imposible sin un proceso personal

Según el autor, el buen liderazgo es imposible sin un proceso personal que desarrolle la capacidad de percepción, aprendizaje e interiorización de la persona.

El autor sostiene que educar a los líderes empresariales no puede limitarse únicamente al "componente de conocimiento" (teorías, modelos y marcos) y al "componente de acción" (habilidades, competencias y técnicas). Los líderes deben desarrollar, además, el "componente del ser" (valores, creencias y autoconocimiento).

Si la educación empresarial se centra en los primeros dos componentes sin tener en cuenta el aspecto del ser, advierte el profesor, corre el riesgo de formar a líderes sumamente inteligentes y bien preparados que no sepan qué quieren hacer con sus vidas y, lo que es peor, sin entender qué pueden hacer para encontrarle un sentido.

La educación empresarial debe tener en cuenta el componente del ser

"Antes de que estudiantes o directivos se embarquen en el desarrollo de sus aptitudes de liderazgo deberían estudiarse a sí mismos. Tienen que identificar su núcleo interior, o yo superior, que les guiará eficazmente en los momentos difíciles", afirma Lozano.

"La integración de cuerpo, mente, corazón y alma es una vía importante para fortalecer esta conexión interna. Aunque a la mayoría de los estudiantes les resulte fácil conectar con su sentido interior, solo aquellos que practiquen la autorreflexión pueden desarrollar una conexión interior firme capaz de resistir el temor, la presión y la incertidumbre".

Los 4 componentes del liderazgo

Los líderes que deseen ser coherentes con sus valores deben tener en cuenta estos cuatro componentes principales:

  1. No solo sus competencias y habilidades como líderes, sino también su calidad humana y moral.
  2. No solo las características y la implicación de sus seguidores, sino también sus conexiones, sus compromisos y sus valores.
  3. No solo la formulación de las metas del proyecto, sino también la coherencia y la base ética de los valores inherentes del proyecto.
  4. No solo el éxito a la hora de cumplir la finalidad y los objetivos del proyecto, sino también los medios empleados para conseguirlo.

"Pensar en liderazgo y trabajar en su desarrollo requiere actuar a estos cuatro niveles y desarrollar las aptitudes que permitan integrarlos", afirma Lozano. Sin embargo, surge de inmediato la cuestión del modo más adecuado de brindar una educación orientada al liderazgo y hacer posible esta integración.

Las conclusiones plantean que se necesita una formación integral que capacite a los estudiantes para comprender el mundo

Líderes completos

La educación, afirma el autor, no debería limitarse a formar líderes: "En lugar de simplemente formar a las personas para convertirlas en líderes, lo ideal sería educar a los estudiantes para asegurarnos de que lleguen a ser personas completas. Esto parte del supuesto de que la persona completa ideal será en el futuro una persona competente y consciente, capaz de sentir compasión y bien preparada para la solidaridad".

Las conclusiones plantean que es necesaria una formación empresarial integral que capacite a los estudiantes para comprender el mundo y el lugar que ocupan en él, preparándoles para usar sus conocimientos y habilidades como medio para asumir su responsabilidad con el momento que les ha tocado vivir.

"Queremos graduados que estén preparados para ser líderes, que se preocupen por la sociedad y el mundo, que quieran poner fin al hambre y a los conflictos en el mundo, que comprendan la necesidad de una distribución más equitativa de la riqueza y busquen un modo de terminar con la discriminación sexual y social", añade Lozano. "En pocas palabras: queremos que nuestros graduados sean líderes que sirvan a los demás".

El sentido de la vida

La clave para entender el liderazgo en un mundo turbulento es el sentido. Y es que la finalidad que guía la propia vida –y la de la organización– es un elemento clave del buen liderazgo.

"Las escuelas de negocios corren el riesgo de encontrarse en el campo contrario y dar por sentado que todos los estudiantes llegan con su propio sentido de la vida y que no es posible cuestionarlo", afirma Lozano.

El autor propone que las escuelas de negocios acompañen a todos los estudiantes y les ayuden explícitamente a enfrentarse a la creación de su propio sentido de la vida en lugar de limitarse a recibir conocimientos, competencias y habilidades.

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