Las marcas éticas fidelizan a los clientes y aumentan su nivel de satisfacción

Las marcas que actúan de forma ética también incrementan la transmisión de opiniones positivas, el compromiso de los clientes y la calidad percibida.

Este artículo está basado en resultados de investigación de Oriol Iglesias & Vicenta Sierra

Cada vez más, los clientes esperan que las marcas muestren valores éticos. Las marcas que se comportan de forma poco ética se arriesgan a enojar a sus clientes y perjudicar su reputación. Las empresas que no priorizan la ética empresarial también se pierden los efectos positivos que ejerce el comportamiento corporativo ejemplar en los clientes.

Las marcas con compromiso social y conciencia constituyen una gran oportunidad de negocio: potencian la fidelización de los clientes y fomentan las relaciones a largo plazo con las empresas, según una investigación llevada a cabo por los profesores Oriol Iglesias y Vicenta Sierra, en el Journal of Business Ethics.

Las marcas con conciencia constituyen una gran oportunidad de negocio

"Una marca ética actúa con integridad, responsabilidad, honestidad, respeto y rendición de cuentas. Las empresas que centran su estrategia empresarial en la ética tienen un impacto positivo en el compromiso afectivo de sus clientes hacia la marca", afirman los autores. "Además, las marcas éticas incrementan la satisfacción de los clientes, la calidad de los servicios, los resultados financieros y la retención de clientes".

Qué definde a una marca ética: más allá de la responsabilidad social

No todas las empresas que declaran tener valores éticos son percibidas como tales por sus clientes. La diferencia reside en la coherencia: una marca ética no solo enuncia principios en su comunicación corporativa, sino que los materializa en cada interacción con sus grupos de interés. La adopción de la ética en marcas implica un compromiso estructural que atraviesa la estrategia de negocio, la política de recursos humanos, la cadena de suministro y la experiencia del cliente.

Las marcas con compromiso social más reconocidas comparten un rasgo común: han integrado sus valores en la cultura organizativa antes de proyectarlos hacia el exterior. Esta autenticidad es precisamente la que genera confianza y, con ella, los efectos positivos que documenta la investigación de Iglesias y Sierra: mayor compromiso afectivo, mejor calidad percibida y niveles superiores de fidelización.

En un contexto en el que los consumidores acceden a información sobre las prácticas corporativas con mayor facilidad que nunca, la distancia entre el discurso y la acción resulta cada vez más visible, y más costosa para la reputación. Como señala la investigación sobre rasgos de las marcas conscientes, las marcas que reconocen tanto sus éxitos como sus limitaciones son percibidas como más creíbles y generan mayor lealtad a largo plazo.

5 beneficios destacados de las marcas éticas

Los investigadores analizaron las percepciones de 2.179 clientes de 18 a 65 años de edad en referencia a su implicación en la compra de servicios de instituciones financieras, cadenas minoristas de ropa, compañías de seguros, proveedores de servicios de telefonía e internet, cadenas de hipermercados y supermercados, gasolineras, empresas de servicios públicos y cadenas hoteleras.

Los datos aportan indicios empíricos que demuestran que las marcas de servicios que adoptan comportamientos éticos obtienen los siguientes cinco beneficios destacados:

1. Compromiso hacia la marca

Los clientes tienen un mayor compromiso afectivo y apego emocional hacia las marcas que consideran más éticas que otras.

Además, los clientes comprometidos son menos sensibles a las diferencias de precio en relación con la competencia y están dispuestos a pagar más. También es más probable que culpen de los fallos de servicio a factores externos o incluso a sí mismos, con lo que son más benevolentes ante un mal desempeño de la marca.

Los clientes comprometidos son menos sensibles a las diferencias de precio

2. Calidad percibida por los clientes

Una empresa que adopta un comportamiento ético transmite confianza a los clientes. Este comportamiento positivo refuerza la percepción por parte del cliente de que la empresa presta un servicio de calidad.

Cuando los clientes identifican a una empresa como ética, perciben la excelencia de servicio de la marca como superior respecto a sus competidores.

3. Empatía y satisfacción

Los clientes valoran que los empleados de una empresa les traten con cortesía. Las marcas con empleados que muestran empatía provocan emociones positivas más fuertes en los clientes, lo que incrementa la satisfacción con la relación y el compromiso con la marca.

Por otra parte, los empleados también comprenden mejor las necesidades de los clientes y, por lo tanto, son más capaces de personalizar sus servicios para cada cliente.

Las marcas con empleados que muestran empatía provocan emociones positivas más fuertes en los clientes

4. Fidelidad de los clientes

En comparación con sus homólogas, las marcas éticas se benefician de mayores niveles de fidelidad y el claro compromiso de los clientes de volver a adquirir los productos o servicios de una empresa.

El compromiso emocional que desarrollan los consumidores hacia un proveedor de servicios fomenta la retención de clientes y la fidelidad, y evita que busquen alternativas entre marcas competidoras.

5. Opiniones positivas y recomendaciones

Las marcas que se comportan de forma ética fidelizan a los clientes. Los resultados confirman que una mayor fidelidad también fomenta conversaciones positivas sobre la marca.

Cuando los clientes son fieles a una marca es más probable que compartan sus sentimientos positivos con otros, con lo que se "difunden buenas palabras" sobre la empresa y sus productos y servicios.

La ética como estrategia de marca: de la RSC a la identidad corporativa

La investigación de Iglesias y Sierra se enmarca en un debate más amplio sobre el papel de la ética en la estrategia de marca corporativa. Durante décadas, muchas empresas han abordado la responsabilidad social como una iniciativa complementaria, a menudo desvinculada de la estrategia central del negocio. Sin embargo, la evidencia acumulada apunta en una dirección distinta: las marcas con compromiso social que integran la ética en su modelo operativo obtienen resultados competitivos superiores, no solo reputacionales.

Esta transición, de la RSC reactiva a la ética como dimensión constitutiva de la marca, exige repensar procesos que van desde la selección de proveedores hasta la formación de los equipos de atención al cliente. Como señala nuestra publicación sobre marcas sostenibles y estrategia corporativa, la mayoría de las marcas corporativas todavía necesitan descubrir cómo integrar sus compromisos éticos en el centro de su estrategia, y no solo como respuesta a la presión externa.

En este sentido, la adopción de la ética en marcas no puede limitarse a una declaración de propósito. Requiere mecanismos de rendición de cuentas, indicadores medibles y una cultura organizativa en la que la integridad no sea la excepción sino la norma. Solo entonces la ética deja de ser un elemento de comunicación para convertirse en una ventaja competitiva sostenible.

Implicaciones directivas: cómo construir marcas con compromiso social desde dentro

Los resultados de esta investigación revisten implicaciones importantes para las personas que ocupan cargos de dirección. Las empresas que operan en los sectores de servicios tienen que construir su compromiso ético desde dentro y comportarse en consonancia. Esto significa que la estrategia de marca de una empresa tiene que alinearse con políticas y prácticas de recursos humanos.

"Los departamentos de Recursos Humanos tienen que implementar políticas de contratación, formación y promoción que permitan que florezca la ética y se materialice en el comportamiento de los empleados", escriben los autores. "Las marcas de servicios corporativos necesitan empleados que se comporten de forma empática y ética en cada interacción y tema tratado con los clientes".

Los investigadores advierten de que los directivos tienen que invertir la tendencia actual de contratar empleados de servicios poco cualificados y mal pagados, y empezar a contratar y formar personal cualificado que sea altamente empático y ético.

Experiencia de cliente y marca ética: el papel del empleado como embajador de valores

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el papel central que desempeñan los empleados en la percepción ética de la marca. En el sector servicios, donde el producto es en gran medida intangible, la interacción humana es el principal canal a través del cual los clientes evalúan si una empresa actúa con integridad o no.

Los empleados que actúan con empatía y transparencia no solo incrementan la satisfacción inmediata del cliente: contribuyen a construir la reputación ética de la marca ética de forma acumulativa, transacción a transacción. Esta dimensión relacional resulta especialmente crítica en sectores como la banca, los seguros o las telecomunicaciones, donde la confianza es un activo escaso y difícil de recuperar una vez dañado.

Esta perspectiva conecta con los resultados sobre experiencias de marca positivas, que demuestran que cuando los empleados tienen niveles elevados de empatía, los clientes desarrollan un compromiso afectivo más profundo con la marca, independientemente de otros estímulos sensoriales o funcionales. El empleado, en definitiva, es el primer eslabón en la cadena de valor ético de una organización.

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