Conversamos con Santiago Fernández Valbuena, Chairman de Aedas Homes
El Centro de Gobierno Corporativo de Esade entrevista a Santiago Fernández Valbuena, que como independiente preside el Consejo de Administración de AEDAS Homes. La figura del presidente independiente es hoy en día una excepción, ¿pero por qué? Además, tratamos el impacto de la geopolítica en la agenda del consejo y los desafíos y oportunidades de la inteligencia artificial.
De acuerdo al último informe del CGC, solo el 15 % de las compañías del IBEX tienen un presidente independiente. ¿Por qué es tan excepcional esa figura?
En España no tenemos ni afición ni tradición a tener muchos consejeros independientes, ni tampoco un presidente independiente. Somos las compañías más nuevas quienes hemos adoptado ese formato por decisión de nuestros accionistas principales. En otras compañías que nacieron antes o son un spinoff de alguna empresa existentes tal vez ven las cosas de otra manera o han nacido de otra manera. Creo que es una de las grandes virtudes del nuevo sistema de gobierno corporativo, porque es la garantía de que más allá del CEO, que ha sido el vértice de la pirámide hasta hace poco, la existencia de una mayoría de independientes, con un presidente no ejecutivo, te permite garantizar que los tres o cuatro cosas que los CEOs tienden a hacer y que no son muy buena idea tienen su filtro, ¿Cuáles son esas cosas? Hacer proyectos de inversión que les gustan, pero que no necesariamente son siempre buenos para los accionistas, contratar más gente o compensaciones más altas (por motivos variados y probablemente legítimos); y aprobar las cuentas. Creo que hay una tendencia en las empresas españolas a hacer lo que dice el CEO, porque es quien lleva la empresa. No estoy en desacuerdo con eso, pero si hay alguien que no tiene ningunas cortapisas, lo que termina sucediendo es que nadie osa decirle al consejero delegado o presidente ejecutivo “esto deberíamos mirarlo de otra manera”. Esto está cambiando, pero muy lentamente.
¿Y aquellas empresas que pueden estar en esta tesitura, no de dar el paso para decidirse a contar con un presidente del consejo de administración independiente, qué les dirías? Como las animarías.
Yo las animaría con que esta es la última garantía de filtro de los CEOs. Los CEOs son figuras en general muy decisivas, muy potentes, que irradian mucho liderazgo y así debe ser. Pero si no se pone un filtro eso puede, derivar fuera de los parámetros normales y convertirse en pequeños semidioses que a veces hacen las cosas muy bien y a veces no tan bien. Todos nos enamoramos de nuestras propias ideas, especialmente a partir de un primer ciclo.
¿Hasta qué punto es complicada la relación con el management? ¿Cómo es posible compatibilizar ambos aspectos?
Hay una tendencia muy fuerte ahora mismo para que los consejos sirvan a los reguladores, no para que los consejos sirvan a los accionistas. Hay una capa sobre otra capa, sobre otra capa de regulaciones de diverso género. Esto consume muchísimo tiempo de los consejos.
Hay consejos que piensan que deben inmiscuirse de una manera muy detallada en lo que hacen los ejecutivos. Yo no comparto esa visión, creo que los ejecutivos están para hacer su trabajo y que el consejo está para dar a través del primer Ejecutivo o ante el primer Ejecutivo y la Dirección Financiera, entender qué es lo que está pasando en el negocio, pero quizá no tanto para preguntar si debemos abrir una tienda en esta ciudad o en la otra, o si la secretaria debe estar en una mesa azul o marrón, estoy vulgarizando la historia. Cuanto mayor es la empresa, más pesada es la carga de la regulación y menos tiempo tiene el consejero de infantería, para atender esas cuestiones. Si el consejo se dedica simplemente a cumplir la regulación y el management se dedica simplemente a seguir sus directrices, son como dos caminos paralelos que nunca se encuentran. Creo que eso es perjudicial para los intereses de los accionistas y para el futuro de la empresa.
Hay que decidir de una manera voluntaria, y no siempre cómoda, a qué señor quieres servir, no puedes servir a dos señores a la vez, no hay tanto tiempo. Tienes que decidirte si cumplir las múltiples regulaciones que, por ejemplo, el sector bancario son útiles y casi imposibles de rellenar en una sola vida, o si crees, como creemos algunos, que tu primera obligación está con tus accionistas, cumpliendo por supuesto todas las reglas, pero que los demás elementos que hay que atender, los llamados stakeholders son muy importantes. No soy de los que creen que todos los stakeholders deben estar al mismo nivel. Hay quien piensa de otra manera, y está muy bien así.
¿Puede ser que las comisiones ejecutivas estén siendo utilizadas para acotar la labor de ciertos consejeros independientes que puede ser incómoda?
He estado en organizaciones muy grandes donde la Comisión Ejecutiva era el alter ego del presidente. Yo creo que la Comisión Ejecutiva, más que separar a los consejeros independientes llamémosle incómodos, lo que sí que consigue es que haya mayoría de ejecutivos en la toma de decisiones. Por eso se reúnen cada semana o cada dos semanas, lo cual les convierte prácticamente en ejecutivos, por el tiempo y la participación que dedican. Muchas veces estas comisiones ejecutivas son la herramienta de los presidentes o consejeros delegados para hacer que las cosas pasen con un acuerdo formal del consejo, a veces porque hay tantas cosas que decidir que es imposible meterlas todas en un consejo que ya de por sí tiene mucha obligación formal. Pero no creo que sea una buena práctica, creo que en general las funciones del consejo y las funciones de la línea ejecutiva es que los dos se ajusten a sus responsabilidades. Si no decidimos bien cuáles son esas responsabilidades es más fácil escabullirse. Es una tendencia, la de la protección personal, que ahora está muy extendida.
¿Cómo pude afectar la geopolítica a la realidad del consejo en un sector como el inmobiliario?
En el inmobiliario y el promotor, que son dos sectores que debemos diferenciar, porque AEDAS es una promotora, no es una inmobiliaria que acumula activos y los alquila, sino que produce un producto que es de alta demanda y de poca comprensión. Es más, viviendas en España parece que faltan viviendas en todas partes, y sin embargo es muy difícil hacerlas porque hay una cantidad de restricciones, tanto de los ayuntamientos, que les cuesta trabajo poner suelo en el mercado, como todo lo demás, como es el caso de la regulación de los precios. Si viene una crisis como la posterior a la pandemia, sufres estrangulamiento de las cadenas de suministro, un alza instantánea de los precios, en asuntos que llevan tiempo, porque una vivienda se hace un veinticuatro o treinta y seis meses, no se hace en cinco. Por tanto, ya hay muchas viviendas lanzadas cuando te sobreviene esa crisis, por lo que tienes que lidiar con un problema muy difícil que es: ¿admites que los precios han subido y te comes el margen?, ¿piensas trasladar eso al precio final? Ni el contratista quiere seguir trabajando si no le mejoras los números porque ya no le salen, ni el cliente te admite fácilmente… Son temas diferentes, son complicados. Yo diría que en el caso de la promoción inmobiliaria la política está un poco más distante porque vivimos en un mundo más pequeño, más local.
¿Por qué debe ocupar o preocupar en un consejo de Administración la irrupción de la inteligencia artificial?
Uy, mucho, porque el 50% de los empleos que dará AEDAS, como cientos de otras empresas dentro de cinco años no sabemos cómo son, pero es que no lo sabe nadie. La inteligencia artificial va a cambiar muchas cosas, está cambiando muchas cosas, parece que muchas de ellas van a resultar en reducción del empleo poco cualificado, aunque yo no estoy tan seguro. Creo que el advenimiento de una nueva tecnología muy rupturista como es la inteligencia artificial, que todavía se tiene que declinar en varios niveles, va a cambiar mucho la forma de hacer el trabajo. Por supuesto las casas hay que seguir construyéndolas haciendo agujeros en la tierra, cimentándolos y demás, pero todo lo demás no. Creo que es bueno estar imaginando permanentemente cómo las herramientas basadas en inteligencia artificial nos pueden ayudar a nivel de diseño, presentación a clientes, etc. También me gustaría una inteligencia artificial que nos ayudara a anticipar las mentiras de los políticos, sobre todo los locales, porque eso sería muy útil para planificar con un poco más de éxito.
Impulsando el buen gobierno en las empresas e instituciones
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