Depende de a quién preguntes...

Artículo basado en resultados de investigación de Julia Von Schuckmann

En la era del smartphone, el turismo global y las redes sociales, cada día se hacen millones de fotografías. Muchas de ellas son selfis, la mayoría de caras sonrientes y, cuando es posible, se realizan en lugares populares como la Torre Eiffel, una calle de Tokio repleta de carteles de neón o el Parque Nacional Serengueti.

Pero también pueden ser lugares con un significado muy distinto, como la Zona Cero de Nueva York, un monumento al Holocausto, un barrio pobre de Nairobi o el lugar sobre el que se lanzó la bomba atómica en Hiroshima. ¿Es apropiado hacerse fotografías sonriendo en estos lugares? Depende de a quién preguntes.

Tourists in New York
Turistas haciéndose fotos en Nueva York (Foto: iStock)

En una serie de experimentos realizados por la estudiante de doctorado de Esade Julia Von Schuckmann, se demostró que, en función de la identidad grupal de cada persona (por ejemplo, la nacionalidad), y su identificación con el drama que cada uno de estos lugares representa, es posible considerar las actitudes de miles de turistas como más o menos respetuosas.

Tomemos el ejemplo de una pareja sonriente haciéndose un selfi en la Zona Cero de Nueva York, donde se produjeron los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Aunque la mayoría de los turistas brasileños que participaron en el experimento manifestó que harían esta fotografía, los turistas estadounidenses dijeron que no, y añadieron varias explicaciones: "Parece poco respetuoso hacer una foto así en la Zona Cero", "Aquí murieron personas, la gente no debería hacerse selfis" o "Creo que es poco respetuoso hacerse fotografías en monumentos solemnes".

Pero, ¿qué ocurre cuando el monumento solemne está en el extranjero y no nos identificamos con la gente a la que rinde homenaje?

Un grupo de 349 ciudadanos estadounidenses expresó mayoritariamente que hacerse fotos en el monumento al 11 de septiembre era poco respetuoso, aunque no tuvieron ningún problema en admitir que se harían un selfi sonriendo en el Monumento de la Paz de Hiroshima. "Es más probable que los consumidores que se identifican claramente con los habitantes del lugar cuestionen conductas moralmente ambiguas en base a motivos morales", señala Von Schuckmann.

Se observó un patrón similar en un experimento parecido realizado en Río de Janeiro (Brasil). Aunque puede decirse que los orígenes del turismo en barrios pobres provienen del Londres victoriano, la globalización ha incrementado exponencialmente el interés de los viajeros por este tipo de visita. Se calcula que unos 50.000 turistas visitaron los barrios pobres de Río en 2011, y los municipios de Sudáfrica reciben aproximadamente 300.000 visitantes al año.

Es más probable que los consumidores que se identifican con los habitantes del lugar cuestionen conductas moralmente ambiguas

Aunque sus defensores consideran que este tipo de turismo es una experiencia divertida y atractiva, los críticos lo consideran explotador, y algunos lo tildan de "safari humano".

Buscando el trasfondo identitario de estas consideraciones, Von Schuckmann mostró dos folletos a más de 200 turistas que visitaban Río: uno anunciaba una visita de temática musical a una favela, y el otro ofrecía una visita en todoterreno semejante a un safari fotográfico al mismo lugar (similar a muchas de las que se ofrecen diariamente a los turistas en Río).

A muchos de los turistas estadounidenses les pareció que la visita en todoterreno a la favela era atractiva, mientras que era más probable que los turistas brasileños la rechazaran. Aunque este experimento no aportó indicios de las consideraciones morales en torno a la decisión, "al eliminar las connotaciones morales de la actividad, era igual de probable que los turistas eligieran la visita deseada independientemente de la intensidad de su identificación", explica Von Schuckmann.

Y, citando ejemplos de cómo ello podría aplicarse a otras circunstancias como la publicidad o la cultura, Von Schuckmann concluyó: "Las consideraciones morales son tan habituales en el mercado como son flexibles en la mente humana. Averiguar cuándo es más o menos probable que los consumidores reflexionen sobre sus experiencias de consumo podría ayudarnos a comprender mejor cómo afectan las consideraciones morales a la psicología de los consumidores".

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