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Tus puntos fuertes son la palanca para tu desarrollo profesional exponencial 

David Reyero

¿Qué es más adecuado para crecer profesionalmente: centrarnos en nuestros puntos fuertes o en nuestros puntos débiles? 

Este es uno de los grandes dilemas históricos en las estrategias y en las metodologías de desarrollo de las personas. 

Tradicionalmente, los procesos de evaluación del desempeño y de los planes de desarrollo (individuales o colectivos) se han centrado en mejorar nuestros puntos débiles, en aquello que no hacíamos bien. 

Sin embargo, cada vez más datos evidencian que debemos cambiar este enfoque y centrarnos principalmente en nuestros puntos fuertes y solo en aquellos puntos débiles que realmente resultan críticos para el desempeño de nuestro puesto de trabajo actual o para hacer realidad nuestra visión de la carrera profesional a medio plazo.  

El alcance de nuestras metas resulta más fácil si somos capaces de identificar aquellos trabajos que ponen en juego algunos de nuestros puntos fuertes, según Warren Buffett, un ejemplo de profesional de éxito. 

La Universidad de Nebraska llevó a cabo un experimento sobre la rapidez lectora de dos grupos de alumnos en que demostraba el poder diferencial de trabajar sobre los puntos fuertes. Tras un cierto tiempo de entrenamiento, quienes tenían un nivel medio de lectura lograron mejorar un 66 %; en cambio, quienes tenían ya la rapidez de lectura como un punto fuerte natural mejoraron su rendimiento un impresionante 828 % (https://is.gd/TAMxOh).  

Centrándonos en nuestros puntos fuertes, la consultora Gallup ha creado la herramienta Strengths Finder (www.gallupstrengthscenter.com) basándose en la investigación llevada a cabo por Donald Clifton (https://is.gd/HnF6LR), en que evidencia la importancia de enfocarnos en los asuntos y en las habilidades en que rendimos mejor.  

Este test nos ayuda a identificar nuestros cinco principales puntos fuertes profesionales de entre un conjunto de 34 habilidades, en cuatro grandes áreas: visión estratégica, ejecución, creación de relaciones e influencia. 

Por otro lado, también es necesario mejorar nuestras capacidades más débiles si estas resultan muy necesarias para nuestro desempeño, como se escenifica en la excelente película El discurso del Rey. 

En ella, se relata la vida y evolución de Jorge VI de Inglaterra, aquejado en su juventud por un angustioso y natural tartamudeo. Inglaterra se hallaba al borde de la guerra y necesitaba desesperadamente a un líder que fuera buen comunicador e inspirara a los ciudadanos a luchar por un futuro colectivo en libertad. Por ello, se puso en manos de un logopeda magistral y logró alcanzar un nivel intermedio de comunicación en público, tras muchos esfuerzos y perseverancia. 

Nuestros puntos fuertes son esenciales y pueden ser nuestros “mejores amigos” para avanzar hacia nuestros sueños laborales. Pero, paradójicamente, pueden convertirse en un obstáculo importante y en nuestros “peores enemigos” si abusamos de ellos. Como todo en la vida, la virtud está en el punto medio. 

Pensamiento positivo, resiliencia, orientación a resultados, humildad, exploración, agilidad para aprender y desaprender, mentoringcoaching… son palancas fantásticas de nuestra “caja de herramientas” para lograr nuestro progreso profesional, si sabemos utilizarlas bien.  

En este mundo lleno de fantásticas oportunidades de aprendizaje presencial y virtual, el reto no es acceder al conocimiento, sino filtrar, enfocar, personalizar, tener sentido común y mantener el “hambre” por mejorar continuamente y la juventud de espíritu. 

Mejorar nuestros “puntos débiles limitadores” nos ayudará a competir. Mejorar exponencialmente nuestras fortalezas es posible y nos ayudará a triunfar. 

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