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Vida flexible: maximizando las ventajas del teletrabajo

David Reyero

El incremento brutal e inesperado del teletrabajo ha sido uno de los mayores impactos de la COVID-19 en el mundo empresarial. Como ejemplo, según Gartner, el porcentaje de teletrabajadores en todo el mundo pasará del 19% de 2019 al 32% a finales de 2021

Teletrabajo 2020: experimento organizativo a gran escala e inesperado 

Recuerdo conversaciones con varios colegas a principios de 2020 en que me pedían consejo para probarlo en sus organizaciones. Más allá de la dimensión o el sector en que estas operaban, dudaban de si estaban culturalmente preparadas y querían ensayar algún plan piloto.  

El “cisne negro” de la COVID-19 logró que, en pocas semanas, lo implantaran de forma masiva, acelerada y por sorpresa. Hoy, tras año y medio de pandemia, vale la pena reflexionar sobre su futuro, después del shock del 2020.  

Claves del teletrabajo exitoso… antes y después de la pandemia  

Se ha demostrado que el teletrabajo eficaz no depende del número de días trabajados en casa, sino de otros factores, que tienen más impacto: el liderazgo inspirador, la cultura de delegación y la autorresponsabilidad, la madurez y la confianza mutua entre la dirección y los trabajadores, la implantación y el buen uso de tecnología, una adecuada conciliación entre la vida personal y la profesional…  

Son pilares sólidos para que el teletrabajo genere sus beneficios potenciales la alta productividad, el buen nivel compromiso de los trabajadores, un alto nivel de flexibilidad… 

La COVID-19 ha impulsado el trabajo híbrido, con unos porcentajes que varían entre el 30 y el 60%, si bien en algunos casos (hoy infrecuentes) se ha evolucionado hacia el trabajo remoto al 100% y con flexibilidad total en cuanto al lugar de residencia dentro de la misma área fiscal.  

Si bien este modelo 100% virtual resulte válido probablemente en ciertos contextos y culturas, creo más en un enfoque híbrido para nuestra nueva normalidad laboral. Una forma de trabajo en que se mantenga un cierto contacto personal recurrente, por lo que aporta, al potenciar la conexión emocional, las interacciones de alto valor añadido y la generación de ideas en conversaciones y encuentros formales o informales.  

Conclusiones sobre el teletrabajo 2020: un modelo que funciona incluso si es “forzado” 

  • Una abrumadora mayoría de trabajadores respondió muy favorablemente al teletrabajo, con el agravante de que era una opción forzada y, en muchos casos, planteaba el reto adicional de trabajar con la familia en casa. Fue este un ejemplo de compromiso y de responsabilidad del cual podríamos concluir que un “teletrabajo tradicional” tendrá buena aceptación y será una solución win-win a largo plazo entre la empresa y los empleados.
     
  • Esta disrupción ha puesto de manifiesto que había una necesidad y una oportunidad latente de incrementar la flexibilidad, el trabajo híbrido y las nuevas tecnologías para optimizar el tiempo y la comunicación omnicanal.  

Podemos concluir que el teletrabajo funciona y ha venido para quedarse. Ha demostrado que es un modelo sólido y en evolución continua, tanto en las organizaciones más experimentadas (algunas con más de diez años) como en las más noveles. 

Vida flexible: la oportunidad de ir más allá del teletrabajo tradicional 

En las empresas pioneras, el foco de atención ya no es el porcentaje de tiempo de teletrabajo, ni si deben ser días fijos cada semana o cuál es la mejor forma de regularlo. El debate es cómo aprovechar todavía mejor las ventajas del teletrabajo. 

La ambición por mejorar continuamente lleva estas empresas a dar una vuelta de tuerca a favor de una mayor flexibilidad, en la creencia de que ello supondrá seguir avanzando en competitividad y en compromiso laboral. Un paso adelante en flexibilidad y eficiencia, más allá del teletrabajo tradicional.  

Hoy se preparan para impulsar algo más potente: “la vida flexible”. Esta corriente cuenta también con el apoyo de muchos trabajadores, que la ven como una evolución natural y muy positiva de las formas de trabajo.  

¿Cuáles son las premisas diferenciales de la vida flexible? 

  • Es una nueva forma de trabajar, que pretende impulsar la eficacia en cuatro aspectos clave: colaborar, comunicar, crear y concentrarse. Opta por distintos canales y ubicaciones, con un objetivo común: encontrar la manera óptima de generar resultados y de lograr la conexión interpersonal con los clientes internos y externos.  
     
  • El trabajador adquiere un rol protagonista a la hora de organizar su agenda y elegir dinámicamente su mejor lugar de trabajo, según el tipo de trabajo que deba realizar ese día y en función de sus necesidades. 
     
  • El espacio de trabajo y los horarios son líquidos. Se puede trabajar en cualquier espacio adaptado para ello, ya que las personas son más importantes que las oficinas. Los horarios son muy flexibles y se basan en la autorresponsabilidad y en la autonomía, con el fin de potenciar la productividad y la conciliación. 
     
  • La cultura organizativa se basa en la confianza, la innovación y la sostenibilidad. Confianza: se orienta hacia las evidencias o los datos, en vez de la vigilancia, las suposiciones o los sesgos. Innovación: potencia la diversidad y hace aflorar las ideas a través de unas organizaciones más ágiles y planas. Sostenibilidad: reduce significativamente las emisiones al minimizar los desplazamientos. 

El modelo de vida flexible refuerza lo que aprendimos durante la pandemia. En aquellos meses, nos dimos cuenta de que lo esencial no era el teletrabajo, sino la confianza, como acertadamente reflexionaba Xavier Marcet.  

Aprovechemos ese “capital de confianza” para evaluar si, en nuestra organización, estamos preparados para ello y tiene sentido avanzar hoy o a medio plazo hacia la vida flexible. Será una decisión relevante, de la que podemos ir aprendiendo de algunas empresas pioneras que ya se han embarcado en este viaje. 

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