Reconectar "zonas verdes" europeas: una propuesta para salvar el turismo

EsadeEcPol | Policy Insight #10

Por EsadeEcPol

Autores*: Miquel Oliu-Barton (Associate Professor of Mathematics, Université Paris-Dauphine) & Bary Pradelski (Associate Professor of Economics, CNRS; Associate Member, Oxford-Man Institute)

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Una versión anterior de esta columna fue publicada en VoxEU, plataforma del Centre for Economic Policy Research (30 abril).

Resumen ejecutivo

  • Muchos estados miembros de la Unión Europea han puesto en marcha sus planes de “desconfinamiento” por regiones. A medida que la incidencia del virus vaya disminuyendo, la movilidad entre estas regiones se irá normalizando, siguiendo una estrategia de "zonas verdes", similar a la que propusimos en nuestro anterior #PolicyInsight.

  • En este nuevo #PolicyInsight proponemos elevar ese planteamiento a nivel de la Unión Europea. La idea es sencilla: permitir la movilidad de personas entre "zonas verdes" de diferentes países europeos a través de una red de regiones certificada por las instituciones comunitarias.

  • Bien articulada y con las suficientes garantías, esta propuesta podría salvar la temporada turística de verano en el sur de Europa, mitigando así los enormes costes económicos que el cierre al turismo internacional podría ocasionar para estos países.

  • Las zonas verdes europeas suponen una oportunidad única para que la UE pueda demostrar su liderazgo, creando una situación win-win para todos los países, con un impacto positivo directo enorme en las vidas de millones de ciudadanos europeos.

La industria turística se ha visto ya enormemente afectada por la pandemia de la Covid-19 y la cancelación total o parcial de la temporada de verano arrastraría a numerosos países europeos a una crisis económica aún más profunda. Mientras muchos de estos países todavía están luchando por contener la propagación del virus, y diseñando las futuras estrategias para salir de esta situación, nos enfrentamos a un verano negro para el turismo, con enormes limitaciones para realizar viajes internacionales.

Estas restricciones en los desplazamientos perjudicarán aún más las economías ya muy debilitadas de los países del sur de Europa, como España o Italia, porque dependen del turismo mucho más que las de los países del norte. Además de sus efectos directos sobre el PIB, ello puede debilitar también los frágiles equilibrios dentro de la UE y poner en peligro su futuro.

La cuestión más urgente que deben abordar ahora los países europeos es cómo definir la mejor estrategia para poner fin a las medidas de confinamiento del Covid-19. Francia, Italia y España ya han anunciado su planteamiento de desescalada progresiva y asimétrica, en virtud del cual las políticas que se adopten podrán variar entre territorios, en función de la incidencia del Covid-19.

La estrategia de desconfinamiento de estos países consiste en desconectar distintas zonas geográficas prohibiendo los desplazamientos innecesarios entre ellas. Este planteamiento –que en los casos de Francia y España se asemeja, en parte, a nuestra propuesta de zonificación (Oliu-Barton, Pradelski y Attia, 2020)– consiste en etiquetar cada región con el color rojo (si el virus no está controlado) o verde (si está bajo control), con el fin de (1) evitar la propagación del virus por el territorio y (2) poder reiniciar la actividad económica a una escala más local en cuanto sea seguro hacerlo (Philippe, 2020; Gobierno de España, 2020).

Mallorca green zone
Consideremos por ejemplo Bavaria, un Land alemán, y Mallorca. Si ambos lugares son considerados seguros por una autoridad europea común, se les otorgaría la "etiqueta verde UE". Se podría entonces viajar entre estas dos zonas verdes con la misma garantía de seguridad que entre dos zonas verdes de un mismo país.

Es extremadamente importante que los indicadores que permitan determinar si una zona es verde o roja sean fiables. Por eso, tanto estos indicadores, como las medidas sanitarias y las restricciones de movilidad que implican estas etiquetas rojas y verdes, deberán ser definidas por las autoridades sanitarias competentes.

En este #PolicyInsight, proponemos elevar este planteamiento de zonificación a escala paneuropea. Consideremos por ejemplo Bavaria, un Land alemán, y Mallorca. Si ambos lugares son considerados seguros por una autoridad europea común, se les otorgaría la “etiqueta verde UE”. Se podría entonces viajar entre estas dos zonas verdes con la misma garantía de seguridad que entre dos zonas verdes de un mismo país.

Proponemos elevar este planteamiento de zonificación a escala paneuropea

Proponemos permitir la posibilidad de viajar entre zonas verdes, estén o no dentro de un mismo país. Las zonas verdes entrarían a formar parte de la red certificada de zonas verdes, que crecería a medida que progrese la contención del virus. Permitir los viajes entre zonas verdes puede ayudar a salvar el sector turístico y, muy probablemente, a mejorar la viabilidad económica de varios países europeos.

Red certificada de zonas verdes

Basándonos en nuestro estudio sobre zonificación, proponemos la siguiente estrategia a tres niveles, que debería orquestarse a nivel europeo:

  1. Dividir cada país en áreas geográficas (p. ej., regiones, provincias o departamentos). Estas divisiones podrían organizarse desde cada región de forma independiente, para así poder tener en cuenta las distintas limitaciones políticas y económicas.
  2. Etiquetar cada una de estas zonas como verdes o rojas, en función de si el virus está controlado o no en ellas. Las etiquetas verdes deberán ser uniformes en todos los países, fiables y seguras. Por consiguiente, tanto las condiciones para que estas sean atribuidas, como su administración, control y seguimiento podrían ser facilitadas por el Centro Europeo para la Prevención y Control de las Enfermedades (ECDC).
  3. Las zonas verdes entrarían a formar parte de la red certificada de zonas verdes, donde los viajes –y el turismo– son seguros y están permitidos.

Figura 1. Construcción de una red certificada de zonas verdes para asegurar una movilidad segura dentro de Europa durante la pandemia

Green-zone travelling in Europe during Covid-19
Propuesta: Oliu-Barton & Pradelski. Visualización: Jorge Galindo | EsadeEcPol

La estrategia que proponemos tiene las siguientes ventajas sanitarias, económicas y políticas:

Contener la propagación del virus

Al diferenciar entre zonas rojas y verdes, se minimizaría la propagación del virus por todo el territorio, puesto que se limitarían los desplazamientos de entrada y salida de las zonas rojas a los estrictamente necesarios –por ejemplo, de trabajadores de sectores críticos– y se implementarían controles rutinarios estrictos. En este sentido, es primordial que las condiciones para las etiquetas verdes UE sean estrictas, ya que el resurgimiento del virus dentro de la red certificada de zonas verdes tendría consecuencias perjudiciales.

Los desplazamientos de entrada y salida de las zonas rojas se limitarían a los estrictamente necesarios

Nuestra estrategia es una propuesta que podría adaptarse en función de las necesidades regionales específicas. Por ejemplo, podría ser útil introducir la "etiqueta ámbar" en aquellas zonas en que el virus está más controlado, pero todavía no tienen permiso para unirse a la red certificada de zonas verdes por no disponer de suficiente evidencia, lo que pondría en riesgo a toda la red.

Reducir la carga económica

Para ilustrar esta estrategia, sirva de ejemplo Mallorca, donde el turismo representa el 45 % de su economía con casi 14 millones de turistas internacionales anualmente, principalmente durante el verano [1]. Para esta isla es crucial obtener la etiqueta verde UE lo antes posible, ya que entrar a formar parte de la red certificada de zonas verdes podría ser la clave para salvar su economía.

En términos más generales, el turismo es la actividad económica más destacada en varios países del sur de Europa durante los meses de verano, que son los que se avecinan. Los viajes turísticos intracomunitarios de entrada entre junio y octubre representan el 65 % del flujo anual en España, el 60 % en Italia, el 78 % en Grecia y el 79 % en Croacia (Eurostat, 2019). A nivel anual, el turismo representa el 11 % del empleo y el 14 % del PIB en España, el 13 % del empleo y el 12 % del PIB en Italia, el 26 % del empleo y el 25-30 % del PIB en Grecia, y el 13 % del empleo y más del 20 % del PIB en Croacia [1].

En consecuencia, permitir el turismo paneuropeo en los meses de verano es, probablemente, el factor determinante más importante para la supervivencia económica de varios países europeos. Además de los beneficios para el sector turístico, también podría acelerarse la recuperación, por ejemplo, de los sectores del ocio y del transporte. Esta acción probablemente evitaría el uso del MEDE, una opción particularmente interesante para algunos países más ricos del norte.

Figura 2. Ejemplo: el impacto hipotético de una etiqueta verde UE para Mallorca

Zonas verdes Covid-19 España

Fomentar el sentimiento comunitario y la identidad europea

Dar la oportunidad a las regiones de que "determinen su propia fortuna" supondría un potente incentivo para estas comunidades a seguir las normas y contribuir activamente a controlar el brote de la Covid-19. De este modo, las consideraciones nacionalistas pasarían a ser menos importantes y la gente podría sentirse más identificada con el proyecto europeo, puesto que la red certificada de zonas verdes se establece entre distintas regiones, independientemente del país al que pertenezcan.

Figura 3. Red certificada de zonas verdes: una manera segura de viajar por Europa durante la pandemia (ejemplo de etiquetas)

Zonas verdes en Europe durante la pandemia de Covid-19

Plan de acción de la Unión Europea

El papel de la UE durante la pandemia de la Covid-19 ha sido muy cuestionado por su débil reacción y escasa coordinación en la primera fase del brote. Nuestra propuesta permitiría a la Comisión Europea exhibir un liderazgo claro en algo tangible y esencial para la vida de millones de ciudadanos europeos. Ejerciendo esta competencia, la CE debería aprovechar esta oportunidad: su acción podría definir el futuro de varios países europeos.

Nuestra propuesta permitiría a la Comisión Europea exhibir un liderazgo claro en algo tangible y esencial para la vida de millones de ciudadanos europeos

Nuestro planteamiento de crear zonas verdes certificadas solo puede organizarse a escala paneuropea y, de hecho, es competencia de la CE (Tratado de la Unión Europea, Artículo 5.3). La Comisión debería liderar la aplicación de los pasos 1, 2 y 3 descritos anteriormente.

En concreto, avanzamos la importancia de:

  • La zonificación. La delimitación de las zonas no debe plantear ningún obstáculo político insalvable porque nuestro enfoque se basa en divisiones ya existentes en numerosos países europeos, como Francia, Italia y España. Los países también podrían optar por ser considerados como una sola zona, lo que podría ser relevante para países pequeños o para países donde la epidemia está completamente bajo control.
  • Los test. Para garantizar una aplicación coherente de las etiquetas rojas y verdes, deberían ejecutarse unos test independientes o coordinados por parte de unas plantillas vinculadas a la Comisión Europea. Concretamente, estas pruebas independientes deberían realizarse con prioridad en aquellas zonas que hayan solicitado recientemente la etiqueta verde UE. Y más importante todavía: los recursos deberían concentrarse en las zonas que dependen fundamentalmente del turismo de verano como, por ejemplo, el caso de Mallorca.
  • Las etiquetas verdes UE. La Comisión Europea debería emitir estas etiquetas de forma autónoma a los países, para garantizar que el significado de esta etiqueta no varía de un país a otro. De lo contrario, los países podrían tener incentivos para catalogar sus áreas como verdes y, por tanto, poner en peligro la viabilidad de la red certificada de zonas verdes. Para evitar confusiones, es preferible que los países también utilicen las etiquetas verdes UE para fines internos. El valor añadido de esta etiqueta verde sería precisamente evitar el problema de credibilidad y desconfianza existente entre países, debido a las divergencias entre criterios sanitarios, informes, número de test y cumplimiento de medidas.
  • Red certificada de zonas verdes. Para maximizar el impacto económico y, al mismo tiempo, mantener el virus bajo control, la Unión Europea debe coordinar los esfuerzos para mantener operativa esta red certificada y garantizar que todos los países participantes cumplan estrictamente las normas sanitarias y protocolos establecidos.

Una red certificada de zonas verdes para un futuro próspero

En resumen, creemos que el planteamiento de las zonas verdes –que ya han implementado dentro de sus fronteras numerosos países europeos– podría reportar mayores beneficios si se aplicara a escala paneuropea y se permitieran los viajes entre zonas verdes certificadas.

Centrándonos en la industria turística, destacamos la importancia de elevar al nivel europeo la estrategia de desconfinamiento de la pandemia de la Covid-19. Estamos firmemente convencidos de que la red certificada de zonas verdes es una oportunidad única para que la UE pueda exhibir su fuerza, creando una situación win-win para todos los países e impidiendo que la temporada de verano sea víctima de la pandemia de la Covid-19.

Referencias

Notas

* Los autores agradecen a Andreu Mas-Colell, Toni Roldán y Max Roser por su colaboración y apoyo. Una versión anterior de esta columna fue publicada en VoxEU, plataforma del Centre for Economic Policy Research, el 30 de abril.
[1] Datos de empleo de (2019). Datos del PIB sobre la contribución directa e indirecta del turismo en España (WTTC 2019), Italia (perfiles de países de la OECD: Italia, 2015), Grecia (Ikkos y Koutsos, 2019) y Croacia (Orsini y Ostojić, 2018).

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