Cómo adaptarse a los cambios en las organizaciones

El cambio organizacional y la metáfora del juego

Por Jaap Boonstra & Francisco Loscos

El cambio y la innovación en las organizaciones se basan en una elección fundamental: Optar por la certidumbre y el cambio planificado para lograr la estabilidad y el control, o bien optar por la tensión y la incertidumbre, que impulsan la innovación en las organizaciones y el mundo que nos rodea.

Sobrevivir en un mundo dinámico

Muchas personas encuentran turbulencias en el entorno en que operan. La globalización, la digitalización, las fuerzas del mercado, los cambios sistémicos, las medidas gubernamentales, las normativas y los sistemas de supervisión son factores que contribuyen a crear una dinámica hasta ahora desconocida. Ello ha llevado el cambio a muchas organizaciones.

El trabajo de los profesionales está cambiando. Existe más cooperación y la interacción dentro de las organizaciones y entre ellas está cambiando. Estos cambios no son sencillos, puesto que concurren las demandas contrapuestas de clientes y socios comerciales y surgen tensiones entre los stakeholders dentro de las organizaciones y en torno a ellas.

La interacción dentro de las organizaciones y entre ellas está cambiando

La metáfora del juego

Para las organizaciones que operan en un entorno dinámico y quieran prepararse para el futuro, una metáfora adecuada es el juego. Esta metáfora implica que existen unos actores que juegan juntos en este proceso de cambio y disfrutan haciéndolo.

La metáfora del juego también ayuda a iniciar los cambios en las organizaciones. Los actores vislumbran el futuro, intentan abrirse camino en un mundo incierto y se esfuerzan por configurar su futuro.

Esta metáfora del juego no se refiere a un cambio planificado, con unos objetivos predefinidos. Se trata de un proceso de búsqueda colectivo, cuyos actores colaboran organizando cosas, cambiando métodos e innovando, en que la metáfora del juego proporciona una visión positiva de las organizaciones, que van cambiando e innovando en un proceso colectivo. 

La metáfora del juego también ayuda a iniciar los cambios en las organizaciones

Lidiar con la incertidumbre

A muchas personas que trabajan en organizaciones, el entorno en que actúan y viven les parece turbulento e impredecible. Esta incertidumbre puede manejarse en la interacción con otros actores.

Actores de distintos departamentos y organizaciones se adentran en un terreno que no les resulta familiar, intercambian experiencias de lo que está ocurriendo en su entorno y analizan las distintas posibilidades de dar respuesta a ello.

Este proceso de intercambio e interpretación requiere abrirse a los demás y adoptar una visión abierta de lo que está pasando en las relaciones entre la organización y su entorno.

La organización y el entorno no son dos mundos separados. Se influyen mutuamente y continuamente. Ello concuerda con un movimiento a favor de organizar el trabajo de forma distinta, abandonando las reglas actuales y priorizando de nuevo los objetivos y confiriendo a los profesionales más espacio.

La metáfora del juego revela que el cambio no es la tarea de una sola persona, sino más bien una cualidad adaptativa de muchas para configurar de forma colectiva su entorno. 

Patrones de juego

La metáfora del juego invita a los actores a observar la vida informal de la organización y a entender sus patrones de juego. No se trata solo de estrategias, estructuras y sistemas, sino también de lo que puede leerse entre líneas, de las reglas no escritas del juego y de los patrones de juego más arraigados.

La metáfora del juego invita a los actores a observar la vida informal de la organización

La metáfora del juego genera prácticas culturales, obstinación, juegos políticos e incertidumbres individuales, que afectan las interacciones entre los distintos actores. Ante un cambio profundo y una innovación efectiva, estos aspectos son esenciales para lograr que el proceso tenga éxito.

La metáfora del juego nos permite debatir sobre la forma de jugar, sobre quiénes son los actores reales y de cuánto espacio disponen para jugar. La metáfora del juego ayuda a clarificar las reglas de juego actuales y sus patrones, y a adaptarlos si es necesario. Se juega de forma distinta en aquellos juegos en que las reglas están fijadas y en que predomina la competición. 

Estabilidad e innovación

Las reglas son indispensables en toda organización si quiere producir calidad y mantener una cierta estabilidad, y las reglas existentes y los patrones de juego muy arraigados son una fuente de problemas, de modo que es necesario cuestionarlos y cambiarlos.

También es preciso cambiar los patrones de juego para estar en condiciones de responder ante eventos inesperados y habilitar un espacio para la innovación. En esta tensión entre estabilidad e innovación, las reglas y los patrones de juego vigentes son cuestionados. Como resultado de ello, se da una situación en que varios actores quieren aferrarse a las reglas, mientras que otros empiezan a buscar nuevas reglas y patrones.

Las reglas existentes y los patrones de juego muy arraigados son una fuente de problemas

Los actores que deciden que se necesitan nuevas reglas optan por habilitar un espacio e iniciar un nuevo juego, que les permita desarrollar estas nuevas reglas sobre la marcha. En este nuevo juego, las personas colaboran entre ellas, desarrollando nuevos enfoques en el proceso.

En un momento dado, estos nuevos enfoques pasan a formar parte automáticamente de las nuevas reglas y patrones, lo cual genera un flujo de innovación constante. La metáfora del juego promueve el reconocimiento de las reglas de juego, preserva la fuerza del juego actual y, al mismo tiempo, busca nuevas reglas y patrones de juego que pueden contribuir al futuro.

Carácter lúdico y profesionalidad

El desafío de la metáfora del juego consiste en saber combinar el carácter lúdico con la profesionalidad. El carácter lúdico es necesario para cambiar las reglas vigentes, romper con los patrones de juego actuales e intentar algo nuevo.

Pero este carácter lúdico, si está exento de profesionalidad, provoca actividades descoordinadas, que pueden resultar divertidas pero tienen escaso impacto.

El desafío de la metáfora del juego consiste en saber combinar el carácter lúdico con la profesionalidad

La profesionalidad significa considerar qué enfoque adoptar para lograr el cambio. La consciencia de que existen varias perspectivas para el cambio es creciente, así como que esta variedad ayudará a comprender mejor los cambios y a implementarlos de formas diversas. El impacto de un proceso de cambio resulta visible en cuanto nos embarcamos en él y lo trabajamos. 

Actores cambiantes

La metáfora del juego implica que existen actores que crean un contexto e inciden en el cambio que vislumbran. Les gusta gestionar situaciones desafiantes en que puedan desarrollarse a sí mismos, junto con otras personas.

Las personas disfrutan del juego cuando ello puede influir en sus vidas y en su bienestar. Una actitud de juego reclama la creatividad de los actores, que se desafían mutuamente y desarrollan escenarios que no tienen marcado ni el principio ni el final.

Se aventuran en el espacio que crean juntos. El cambio como interacción significa que los actores se enfrentan a eventos inesperados y a momentos imprevisibles, al tiempo que crean oportunidades para su desarrollo personal y disfrutan con ello. 

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