"Una fuerte inflación tiene efectos en la confianza del consumidor, y el consumo representa cerca del 75% del PIB"

Equipo Do Better

Se cumple un año de la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca. Con la pandemia de la COVID-19 castigando a la sociedad estadounidense y con el asalto al Capitolio todavía en la retina de muchos ciudadanos, Biden prometía un cambio radical de estilo respecto a su predecesor, Donald Trump.

 ¿Qué cambios ha habido en la política económica de los Estados Unidos durante estos doce meses? ¿Cómo gestionará la administración Biden la inflación creciente que afecta la economía estadounidense? Hablamos con Pedro Aznar, profesor de Economía de Esade, sobre estas cuestiones y sobre los retos a que debe hacer frente el actual inquilino de la Casa Blanca.

¿Cómo se encontró la economía estadounidense Joe Biden al llegar a la Casa Blanca?

En el mandato de Donald Trump, la economía de los Estados Unidos registró un crecimiento económico importante y una tasa de paro muy baja. Antes de la irrupción de la pandemia de la COVID-19, la tasa de paro se situaba en el 3,6%, muy cerca del valor que los analistas consideran pleno empleo. La gestión económica de Trump empezó a ser más duramente criticada a raíz de su estrategia durante la pandemia. La economía estadounidense sufrió, como la del resto del mundo, los efectos de la pandemia y, de hecho, la tasa de paro creció en un solo año del 3,6% al 6,7%. A pesar de ese dato negativo, la economía claramente experimentó una recuperación en forma de V: tras una fuerte caída, se registró una fuerte recuperación, que ya empezaba a notarse en el momento de la contienda electoral.

¿Cambió el rumbo de la política económica de Trump?

Desde el principio, Joe Biden ha dado señales de tener prioridades muy diferentes a las del gobierno anterior, con mensajes muy claros a sus electores. Un buen ejemplo de ello es la política fiscal. Donald Trump defendió siempre que las reducciones de impuestos ayudaban a generar riqueza, de modo que las bajadas impositivas contribuyeron a reducir la progresividad del sistema fiscal estadounidense. En cambio, el presidente Biden anunció la vuelta a los tipos impositivos de 2016. En esencia, su propuesta era: tipos marginales más altos para las rentas individuales más elevadas y para las empresas que obtenían mayores beneficios.

Joe Biden ha dado señales de tener prioridades muy diferentes a las del gobierno anterior, con mensajes muy claros a sus electores

Por otra parte, se ha mostrado favorable a unas políticas que tengan más en cuenta los niveles de desigualdad, por ejemplo, proponiendo transferencias directas a las familias más pobres, favoreciendo la gratuidad de los estudios universitarios para los alumnos con rentas más bajas o incrementando el número de personas que tienen derecho a las ayudas al desempleo.

Donde sí mantiene una política similar es con respecto a China. Existe preocupación por la rivalidad entre China y los Estados Unidos para el liderazgo de las industrias más avanzadas, la inteligencia artificial, la robótica y las telecomunicaciones. La política estadounidense sigue intentando mantener el liderazgo frente a China, que está en clara ascensión en estos ámbitos.

El otro cambio fundamental es la vuelta al Acuerdo de París y la lucha contra el cambio climático.

Trump respondió a la crisis provocada por la pandemia con cheques para fomentar el consumo y Biden, con un paquete de inversiones sin precedentes. ¿Qué impacto han tenido en la economía?

En 2021, la economía de los Estados Unidos ha experimentado un fuerte crecimiento, próximo al 6%. Es complicado anticipar si este crecimiento es fruto de la propia dinámica de la economía o bien tiene relación, en parte, con el paquete de inversiones. En general, las inversiones surten efecto a medio y a largo plazo, y es significativo el impacto que pueden tener en una mayor productividad y en la modernización de las infraestructuras.

Conjugar una política fiscal expansiva con una deuda pública elevada, en un contexto de mayores tipos de interés será todo un reto

Los Estados Unidos cerraron el año con una inflación sin precedentes en décadas. ¿Cómo está afectando a la economía?

El crecimiento de la inflación supone un reto para la mayoría de las economías, por diversos motivos. El primero es porque ejerce una mayor presión a los bancos centrales para que aumenten los tipos de interés, lo cual puede dificultar la financiación del déficit público. Una fuerte inflación tiene efectos en la confianza del consumidor, y el consumo representa cerca del 75% del PIB. Y, finalmente, la inflación puede erosionar la competitividad de las empresas.

 ¿Qué retos económicos debe afrontar la administración Biden en los próximos meses y años?

A corto plazo, deberá hacer frente a la situación de la pandemia y a los efectos que ha tenido la variante ómicron, en un momento en que está costando incrementar los porcentajes de vacunación. Otro reto será conjugar una política fiscal expansiva con una deuda pública elevada, en un contexto de mayores tipos de interés. A corto o a medio plazo, otro reto será combatir la inflación. A largo plazo, son retos de especial relevancia el liderazgo de la economía mundial, la gestión de las relaciones con China y la reducción de las desigualdades.

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