Qué está pasando con el empleo en España durante la pandemia y qué deberíamos hacer para paliar los efectos

EsadeEcPol | Policy reaction

Por EsadeEcPol

Autores: José Ignacio Conde-Ruiz (FEDEA, Esade), Jorge Galindo (EsadeEcPol), Carlos Victoria (EsadeEcPol) & Toni Roldán (EsadeEcPol)

¿Cuánta gente ha perdido su trabajo realmente en marzo?

El peor marzo de la historia reciente

Variación neta del número de afiliaciones a la Seguridad Social en marzo de 2020 respecto a febrero

Empleo Covid-19
Fuente: datos de afiliación de la Seguridad Social

Según los datos de la Seguridad Social publicados el 2 de abril, han desaparecido cerca de 900.000 afiliaciones en la segunda mitad de marzo, desde el inicio del estado de alarma.

Esta cifra equivale a todas las altas destruidas en los primeros meses de la Gran Recesión: entre octubre de 2008 y febrero de 2009. Entonces fueron más de 100 días para perder casi un millón de afiliaciones: ahora han bastado dos semanas.

La destrucción de empleo es igual a la de la Gran Recesión en menos tiempo

Caída media del número de afiliaciones a la Seguridad Social por día

Destrucción empleo Covid-19
Fuente: elaboración propia a partir de datos de afiliación de la Seguridad Social

El resultado neto del mes es de 834.000 afiliaciones menos que en febrero. Este es, de hecho, el peor dato desde que tenemos registros, a pesar de que lo han amortiguado los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que permiten a muchos trabajadores (principalmente con contrato indefinido) suspender su contrato laboral (parcial o totalmente) sin darse de baja en la Seguridad Social: de hecho, sus empresas tienen la obligación de mantenerlos una vez termine el parón de la actividad por al menos seis meses.

Entonces, ¿por qué el paro registrado sólo ha subido en 300.000 personas?

Efectivamente: aunque las afiliaciones netas han bajado en casi un millón, la cantitad de nuevos registros en los servicios de desempleo ronda las 300.000. El por qué de esta diferencia no podemos saberlo a ciencia cierta con los datos disponibles.

Pero probablemente se debe a que la mayor parte de los puestos destruidos están cubiertos por contratos temporales de muy corta duración, habitualmente inmersos en un círculo vicioso de contratación-despido-vuelta a la contratación, que en esta ocasión simplemente no han sido contratados de nuevo y es posible que aún no se hayan apuntado todavía al registro de desempleo (pero, posiblemente, lo harán en el futuro próximo).

España está destruyendo empleo a un ritmo nunca visto en democracia

Es importante recordar que los datos disponibles reflejan solamente una visión estática del mercado de trabajo. El mes de marzo, que es un mes tradicionalmente bueno para la creación de empleo, se habrían creado nuevos empleos que hubieran permitido a muchas personas salir del desempleo. En este estudio realizado por FEDEA, estiman que a lo largo de ocho semanas se “dejarían de crear” alrededor de 1,7 millones de empleos.

¿A quiénes ha afectado más la destrucción de puestos de trabajo?

Según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la destrucción de empleo ha afectado especialmente a los trabajadores con contratos temporales. Así, de una caída de aproximadamente 900.000 afiliaciones, casi el 70 % (613.250) corresponde a contratos temporales.

La mayoría de afiliaciones destruidas son de contratos temporales

Variación neta del número de afiliaciones a la Seguridad Social en marzo de 2020 respecto a febrero

Contratos temporales Covid-19
Fuente: datos de afiliación de la Seguridad Social


Se confirma así lo que temíamos: la mayor parte del colectivo que ha perdido el empleo son trabajadores con contratos temporales. Y dentro del colectivo de los temporales la incidencia ha sido mayor en aquellos que tenían un contrato de muy corta duración, de una semana o incluso de menos tiempo (contratos de fin de semana).

La mayor parte del colectivo que ha perdido el empleo son trabajadores con contratos temporales

Por desgracia, nuestro mercado de trabajo es uno de los más precarios de los países desarrollados, y en los últimos años ha aumentado mucho el porcentaje de los contratos de muy corta duración haciendo aún más vulnerables económicamente a un número cada vez mayor de trabajadores. 

En nuestro anterior documento ya advertimos de que, debido a la elevada tasa de temporalidad que existe en nuestro país, era probable que sucediera algo así: de hecho, cuando llega una crisis, es por vía de la destrucción de estos contratos por donde las empresas realizan los ajustes.

Esta situación se ha agravado por el hecho de que un alto porcentaje de contratos temporales tiene una duración de menos de seis meses: concretamente, el 56,3 % de aquellos trabajadores temporales que conocen la duración de su contrato.

Además, la destrucción de empleo ha estado particularmente concentrada en determinadas ramas de actividad, fundamentalmente la construcción, la hostelería (sector que considerábamos como de riesgo elevado de destrucción de empleo en nuestras simulaciones) y las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento, con caídas de la afiliación superiores al 10 %.

La hostelería es el sector que más cae en afiliaciones

Variación neta del número de afiliaciones a la Seguridad Social en marzo de 2020 respecto a febrero

Paro por sectores Covid-19
Fuente: datos de afiliación de la Seguridad Social

¿Qué está pasando con los ERTE?

Los ERTE son otro de los elementos clave para entender lo que está pasando. Herramienta ampliamente usada en el norte de Europa para evitar despidos y dar mayor flexibilidad a las empresas, estuvo prácticamente ausente en la crisis de 2008 y es una suerte que se pueda usar en esta situación.

Los ERTE están permitiendo amortiguar el impacto de esta crisis sobre el empleo. ¿Cuántos? Aún no tenemos información estadística sobre cuántos trabajadores se han acogido a los ERTE. La Ministra de Trabajo citó la cifra de 620.000 trabajadores contabilizados, pero reconociendo que aún quedaban por tramitar. Es posible que el retraso se deba a que aún se están gestionado por parte de las CCAA, pero sería necesario obtener una mayor transparencia por parte del Ministerio correspondiente (similar a la demostrada por el de la Seguridad Social) para poder entender mejor el alcance de la situación.

Los ERTE están permitiendo amortiguar el impacto de esta crisis sobre el empleo

En pocas semanas tendremos a nuestra disposición la Encuesta de Población Activa del INE; con ella esperamos ampliar la capacidad de análisis.

¿Qué opciones de política pública se pueden implementar en una situación como esta?

En Medidas laborales frente a la pandemia: protegiendo a los trabajadores proponíamos diversas medidas excepcionales de protección de ingresos dirigidas a los trabajadores a los que más afecta la precariedad y que, por tanto, más probabilidad tienen de sufrir la crisis provocada por la pandemia.

Todas estas medidas comparten dos características que vemos como fundamentales, especialmente en una situación como esta:

  • Son ágiles y claras. Las propuestas están pensadas para ser implementadas de la forma más simple posible. De hecho, considerábamos que, si se hacen medidas complejas (con mucha burocracia) o con muchos requisitos (administrativos o personales) para que un trabajador pueda recibirlas, se corre el peligro de que lleve demasiado tiempo poder ponerlas en práctica o muchos potenciales beneficiarios queden finalmente fuera. Por ello, las medidas que proponíamos tienen la capacidad de implementarse de un día para otro, lo que es especialmente importante dada la naturaleza de la crisis, ya que debemos priorizar que los recursos lleguen a los trabajadores con problemas lo antes posible.
  • Son inclusivas. Un punto central de nuestra propuesta era que las medidas incluyeran en su ámbito de cobertura al mayor número de trabajadores posibles, en especial a aquellos con mayor probabilidad de sufrir el desempleo como consecuencia de esta crisis. En este sentido, era imprescindible establecer una prestación a aquellos trabajadores temporales cuando no se renovase el contrato temporal (o el trabajador fuese despedido), lo que efectivamente ha sucedido en las primeras semanas de la crisis. Así se hizo en el Real Decreto-ley 11/2020, mediante el que se aprobó un subsidio de desempleo excepcional para aquellos trabajadores a los que se les haya extinguido un contrato temporal (incluidos los contratos de interinidad, formativos y de relevo) de al menos dos meses de duración, tras la entrada en vigor del Real Decreto por el que se declaró el estado de alarma. El subsidio excepcional consiste en una ayuda mensual por un importe del 80 % del IPREM (430 euros, aproximadamente) durante un mes, ampliable si así se determinase.

¿Qué podemos esperar a futuro?

Como explicamos en nuestro primer Policy Insight sobre la crisis Covid-19, España es un país más vulnerable que otros a una crisis de este tipo por su exposición a sectores como el turismo y los servicios y por las anomalías estructurales en su mercado de trabajo, con una tasa de temporalidad entre las más altas de Europa.

En nuestras estimaciones, el número de trabajadores vulnerables oscilaría entre los 1,7 millones en el escenario optimista, hasta los casi 3,6 millones en un escenario pesimista.

En resumen...

Los datos confirman que España está destruyendo empleo a un ritmo nunca visto en democracia, con una caída concentrada en los trabajadores más vulnerables (como ya ha sucedido en el pasado). Existen mecanismos de protección, algunos novedosos, pero siguen siendo complejos de operar y concentrándose desproporcionadamente en la porción más protegida de la población activa.

En un periodo de extrema excepcionalidad como el que estamos viviendo, medidas de protección social como rentas básicas –que también hemos defendido desde EsadeEcPol y que recientemente ha puesto en marcha el gobierno canadiense– sencillas y rápidas de implementar y que no segmenten la cobertura, deberían estar sobre la mesa de todos los gobiernos. 

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