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El impacto de la Covid-19 en la infancia: conversación con Lorena Cobas

Instituto de Innovación Social

Pese a que los países más avanzados tienen los miembros más vulnerables de su población vacunados y empiezan a vislumbrar el fin de la pandemia, la Covid-19 sigue causando estragos en los países en vías de desarrollo, con los casos de la India y Argentina como ejemplos más dramáticos. Ignasi Martí, director del Instituto de Innovación Social de Esade, conversa con Lorena Cobas, responsable de Emergencias de Unicef España, sobre el impacto de la pandemia en el resto del mundo y especialmente en la infancia, así como sobre los esfuerzos para hacer llegar la vacuna a todo el mundo.

Ignasi Martí: Hola, buenas tardes. Soy Ignasi Martí, director del Instituto de Innovación Social de Esade, y hoy tengo el placer de conversar con Lorena Cobas, de Unicef. Buenas tardes, Lorena. Para empezar, me gustaría que te presentaras brevemente y nos pudieras explicar quién eres y cuál es tu responsabilidad en Unicef.

Lorena Cobas: Hola, muy buenas tardes. Estoy encantada de venir a conversar con vosotros y con vosotras hoy. Dentro de Unicef, yo soy la responsable de Emergencias. Me encargo, pues, de coordinar los esfuerzos de los países que están viviendo una crisis humanitaria, ya sea un desastre emergente o una crisis más prolongada, e intentar unir todo esto con las necesidades de trabajo que tenemos aquí en España, al objeto de sensibilizar, informar y captar fondos para poder ayudar en estas crisis. Es decir, traigo a España lo que Unicef hace sobre el terreno, para que podamos trabajar con ello.

Ignasi: Perfecto. Muchas gracias, Lorena. Una de las razones principales por las cuales queríamos hablar contigo hoy es tener la oportunidad de hablar con una experta en emergencias sobre la situación que estamos viviendo hoy en día. En cierto modo, creo que podríamos hablar de una contraposición paradójica, pues parece que estemos celebrando el fin de la pandemia, lo cual es normal, pero al mismo tiempo no podemos olvidar que hay muchas otras partes del mundo cuya realidad está muy alejada de lo que estamos viviendo aquí. Y nos gustaría que nos hablaras un poco precisamente de esto. ¿Cuál es la realidad que podemos encontrar en otros contextos, en otros países? Sin duda, el foco hoy en día está puesto en la India, pero también otros países están viviendo una realidad mucho más dura que la que tenemos aquí.

Parece que estemos celebrando el fin de la pandemia, lo cual es normal, pero al mismo tiempo no podemos olvidar que hay muchas otras partes del mundo cuya realidad está muy alejada de lo que estamos viviendo aquí

Lorena: Sí. Como dices, es importante, es normal y es necesaria esta celebración que hacemos cuando vamos superando poco a poco los momentos tan difíciles que hemos vivido en España, pero también es importante que sepamos que nadie en el mundo va a estar a salvo hasta que todos y todas estemos a salvo. Y ello implica que los países que ahora mismo están en el pico más alto de incidencia, como la India, puedan hacer frente al virus. Nosotros solemos decir que, hasta que el país con el sistema sanitario más frágil no pueda hacer frente a la pandemia, no podremos hablar de que nos hemos recuperado. Esto tiene que ver con la solidaridad y con la empatía. Además, ahora la podemos sentir en nuestras propias carnes, porque esta crisis la hemos vivido aquí y la seguimos viviendo, pues todavía hemos de seguir manteniendo ciertas medidas. Y, además de solidaridad y empatía, es que la única manera de que ganemos es que ganemos todos. Cada vez que el virus tiene la oportunidad de pasar de un cuerpo a otro, e incluso de mutar, esto pueda revertir consecuencias negativas que nos afecten también a nosotros.

Ignasi: En este sentido, obviamente, la información nos llega a través de los medios de comunicación. Sin embargo, a veces es difícil entender cuál es la realidad que están viviendo países como la India u otros. ¿Nos podrías explicar, desde tu perspectiva y desde tu cercanía al terreno, cuál es la realidad que se está viviendo en países como los que estabas comentando?

Lorena: Por supuesto. Empecemos por la India, que es el que ahora tiene la situación más grave y también más mediática. En la India se registró la semana pasada un triste récord, el de mayor número de muertes diarias en la historia de la pandemia: 4.529 en un día. El número de nuevos casos y de contagiados también es enorme. En la India, hay actualmente más de 222.000 nuevos casos cada día y, desde que se inició la pandemia, se han producido más de 26 millones de casos y llevan más de 303.000 personas muertas. Otro dato que puedo aportar ahora es que, en la primera ola de la pandemia, murieron 228.000 niños y niñas, y 11.000 madres por otras enfermedades, porque los sistemas sanitarios estaban tan colapsados que no podían atender correctamente a las mamás en los partos, no podían dar la vacuna de rutina que todos los niños han de recibir y, entonces, de repente, contraían el sarampión y algo prevenible se convertía en mortal. En Unicef, nos preocupan especialmente todos los países que están alrededor del sur de Asia, porque pueden estar contagiándose de este brote y no disponen de sistemas sanitarios fuertes. En Nepal, por ejemplo, hay un nivel de positividad del 47 % y, en Sri Lanka, ahora mismo tienen una ocupación del 88 % en los hospitales. Si esto sigue aumentando y este pico de la COVID llega a África, donde hay muchos países que no tienen la capacidad sanitaria suficiente, en que la mortalidad viene provocada por una simple diarrea, porque las familias no pueden llegar ni a ser tratadas de una diarrea, imaginaos lo que puede llegar a ocurrir.

Es importante que sepamos que nadie en el mundo va a estar a salvo hasta que todos y todas estemos a salvo

Ignasi: Una de las cosas que comentas, Lorena, es precisamente entender muy bien cuál es la infraestructura en esos países. Y ahí podemos ver muy claro el contraste entre los países más potentes en ese sentido y aquellos otros, como es el caso de la India, cuya infraestructura sanitaria es muy deficiente.

Lorena: No tienen ninguna garantía sanitaria. Muchos de estos países no tienen ni centros hospitalarios o las comunidades viven alejadas de ellos y, a veces, para poder llegar a un hospital, tienen que caminar durante varios días. Pues hay que buscar la manera de que no tengan que caminar días porque, si hay casos de coronavirus, no van a poder llegar al hospital y, sin embargo, el virus sí va a ir pasando de persona a persona.

Ignasi: En este contexto, uno de los temas que está obviamente en el debate público es la plataforma Covax. ¿Nos podrías explicar un poco en qué consiste, como experta en Covax?

Lorena: Sí. Covax es una alianza mundial liderada por tres organizaciones fundamentales en temas de salud y vacunación: la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Alianza Gavi para las Vacunas (Gavi) y la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI), que es una organización para el control de las pandemias. El objetivo de esta plataforma, en que Unicef tiene un papel muy importante, porque nos han pedido operativizar que las vacunas de la COVID lleguen a todos los países del mundo, es que, independientemente de los recursos de que disponga cada país, todos los países del mundo tengan acceso a las vacunas de la COVID y que, incluso dentro de cada país, lleguen a todos los rincones. Eso es, que no sea un privilegio acceder a algo tan esencial, que es un bien en salud común, como es la vacuna. Dentro de esta plataforma, Unicef se encarga de la contratación con los productores y con las farmacéuticas; no solo distribuimos vacunas, sino también todo lo que hace falta en torno a ellas, eso es, todos los suministros de la cadena de frío: las jeringuillas, las cajas para desechar las jeringuillas que ya han sido utilizadas… Nos encargamos, pues, de toda esta parte de los acuerdos y de llevarlas a los países y ayudarlos a tener un sistema capaz de llevar a cabo la vacunación, porque, como estamos viendo también en España, no se trata solo de que tengas vacunas, sino de que seas capaz de llevarlas a todos los sitios del país y llegar a pinchar con esas vacunas. El objetivo es que al final de este año 2021 enviemos 2.000 millones de dosis de vacunas, lo cual supondría tener el 20 % de estas poblaciones vacunadas; primero, el personal de primera línea sanitario y sociosanitario y, posteriormente, las personas mayores o con riesgos de salud.

Ahora es cuando necesitamos que los países que hemos comprado más vacunas, aunque aún no las tengamos físicamente, las empecemos a donar, porque se necesitan ya

Ignasi: Al principio, hablábamos de temas de desigualdad y de justicia social. Leía recientemente que Covax tenía como objetivo para esta semana pasada, creo, haber vacunado a 170 millones de personas, pero que apenas se han vacunado 75 millones de personas, lo cual es un éxito relativo. ¿Cuáles son las razones y cuáles son las implicaciones de esta situación?

Lorena: Bueno, las implicaciones son catastróficas, porque suponen que el personal de primera línea y las personas de riesgo no están protegidos del coronavirus, y esto conlleva que el virus siga campando a sus anchas, cobrándose vidas y, además, que pueda empeorar la situación de algunos países que están mejor. Las razones que explican esta situación son, principalmente, que no hay suficiente producción de vacunas. Así que tenemos que conseguir que haya más vacunas; no digo más vacunas aprobadas –porque esto es un proceso que lleva la Organización Mundial de la Salud–, sino que haya producción suficiente de las que ya están aprobadas para poder dar servicio. Es verdad que lo que está ocurriendo en la India nos está afectando, porque precisamente uno de los institutos que produce una de las vacunas, en concreto la de AstraZeneca, es el Serum Institute de la India. Y, desde que la situación en la India es la que es, se ha dejado de exportar, porque las necesidades están allí. Pero esto supone que tenemos menos vacunas. Entonces, el reto es que haya más vacunas. Pero ¿cómo lo vamos a conseguir? Nosotros estamos haciendo un llamamiento muy urgente y estamos diciendo a los países que ya tienen unos ritmos más avanzados de vacunación que ahora es el momento de donar las dosis sobrantes; ahora es cuando necesitamos que los países que hemos comprado más vacunas, aunque aún no las tengamos físicamente, las empecemos a donar, porque se necesitan ya. Y evitar los nacionalismos en las importaciones y exportaciones no solo de las vacunas, sino también de los elementos que llevan las vacunas, en la fabricación de las jeringuillas, etcétera. Y simplificar el tema de las patentes, que haya una transparencia real de la tecnología y que haya realmente muchos más lugares donde pueda producirse la vacuna, porque la necesitamos en masa.

Ignasi: Hablabas de nacionalismo y este es un tema que ha salido repetidamente en las últimas semanas e incluso meses. Lo estamos viviendo, de hecho, y es algo que denunciáis desde Unicef. Pero, lamentablemente, es la realidad que tenemos.

La vacuna no es un privilegio, sino que debería ser un bien común

Lorena: Sí, es la realidad. Pero realmente no es una estrategia inteligente. El primer elemento a tener en cuenta es que la vacuna no es un privilegio, sino que debería ser un bien común. Además, insisto en que, si no estamos tod@s vacunad@s, nunca vamos a estar a salvo y nuestra vida no va a poder volver a la normalidad, porque no vamos a poder abrir las fronteras mientras el mundo no esté vacunado, y esto afecta a la economía. En definitiva, es un círculo que no se va a poder romper.

Ignasi: Obviamente, cuando hablamos de Unicef hablamos de infancia. ¿Podrías hablarnos un poco de cuál ha sido el impacto de la pandemia de la COVID en la infancia?

Lorena: Nosotros decimos que el coronavirus es una crisis de infancia porque, al principio, los niños y las niñas eran los grandes olvidados, porque parece que no les afecta tanto la enfermedad, pero les afecta. Les afecta, primero, porque ahora en la India estamos viendo que muchos se están quedando huérfanos debido a la pandemia, en un país en que los servicios sociales no están tan fortalecidos como aquí, y esto hace que estén expuestos a todo tipo de violencia, a secuestros, a que se les haga trabajar o mendigar, por ejemplo. Además, están expuestos a la pobreza que está acarreando esta crisis: la pérdida de puestos de trabajo causada por la pandemia es enorme, como bien sabemos aquí en España, pero la base de la economía familiar en muchos países es el trabajo informal. Entonces, si los padres y las madres no puedan salir a trabajar por las medidas de contención, esa familia no tiene recursos y puede suceder que los niños y las niñas tengan que ir a trabajar o que casen a las niñas a edades muy tempranas para poder tener unos recursos. Luego, el cierre de las escuelas está teniendo un impacto enorme en la infancia, porque la escuela es, además de un sitio donde aprender, un lugar donde les damos la comida escolar y apoyo psicosocial, donde están con otros niños y pueden hablar; además, las opciones para mantenerse en la escuela tampoco son igualitarias: no todos los niños y niñas tienen acceso a internet, así que hay que buscar otra manera de llegar a ellos. Y, claro, en la medida en que los centros sanitarios están dedicados a la pandemia, están dejando de lado otras enfermedades de la infancia, e incluso la vacunación de otras enfermedades.

El cierre de las escuelas está teniendo un impacto enorme en la infancia, porque la escuela es, además de un sitio donde aprender, un lugar donde les damos la comida escolar y apoyo psicosocial, donde están con otros niños y pueden hablar

Ignasi: Por lo que comentas, lo que estamos viendo es una profundización de las desigualdades de oportunidades que tienen niños y niñas en todo el mundo…

Lorena: Efectivamente, es así. Al final, los más pobres entre los más pobres son los que realmente van a pagar más las consecuencias indirectas de esta pandemia, que serán además unas consecuencias a largo plazo.

Ignasi: Hasta ahora, has comentado quizás más los efectos que ya podemos ver ahora, pero quizás lo que puede resultar más pavoroso es intentar prever cuáles van a ser los efectos a medio y a largo plazo. Por ejemplo, leía un informe sobre algunos países, entre ellos Argentina, que advertía que los niños se habrán pasado prácticamente dos años con la escuela cerrada. Y, claro está, el impacto de todo esto es dramático.

Lorena: Sí. Además, en muchos países de Latinoamérica el virus ha golpeado muy fuerte y muchos están en grave riesgo, y uno de ellos en que el pico vuelve a subir es Argentina. Allí, ciertamente, el cierre de las escuelas ha sido prácticamente continuado, porque no han podido tomar las medidas adecuadas para poder abrirlas, lo cual sería fundamental. Lo que nosotros pedimos es que las escuelas se tienen que abrir como prioridad. Obviamente, hay que trabajar en las medidas, pero también es verdad que los datos nos dicen que no es la escuela donde más contagios hay, con lo cual el hecho de que no estén en la escuela puede ser también un factor de riesgo de contagio, si en su casa no pueden tomar las medidas adecuadas.

Los datos de África son un poco más bajos que en otros sitios, pero eso se tiene que medir en relación con las capacidades de cada país

Ignasi: Para acabar, hay como la idea de que África se está salvando un poco de la COVID y no sé si eso tiene que ver con el desconocimiento de la situación, eso es, no saber qué es lo que pasa, o con poner el foco en otros lugares. Yo creo que es bastante preocupante lo que comentabas antes, este miedo que tenéis que de la India pueda pasar a África, sabiendo que África es un continente inmenso.

Lorena: Sí, realmente no podemos saber en qué medida… Los datos de África son un poco más bajos que en otros sitios, pero también es verdad que eso se tiene que medir en relación con las capacidades de cada país: no es lo mismo una tasa de incidencia determinada en un país como el Sudán del Sur, con un sistema sanitario tan frágil, que en España. Además, también es importante destacar que probablemente en África la gente no esté accediendo a los tests de diagnóstico o que haya personas en zonas muy remotas, e incluso en países en conflicto, a las cuales nadie puede acceder en términos de seguridad, que ni siquiera sepan cómo pueden hacerse los tests. Entonces, no sabemos en qué medida estos datos son 100 % fiables, porque no se están haciendo esos tests de la misma manera y con el mismo rigor que se está haciendo aquí.

Ignasi: Lorena, ¿algún un mensaje que quisieras dejarnos para concluir esta conversación?

La única manera de salir adelante de esta crisis global es con una respuesta global. Y eso pasa por la solidaridad y por la justicia

Lorena: Voy a repetirme, pero creo que es el mensaje más importante que podemos transmitir y, no por manido, hay que dejarlo de lado: esto es una crisis global y la hemos vivido en nuestras propias carnes. Y la única manera de salir adelante de esta crisis global es con una respuesta global. Y eso pasa por la solidaridad y por la justicia, tanto en tratamientos como en diagnósticos, como en la vacuna. Y nadie va a estar a salvo hasta que todos y todas estemos a salvo. Por eso, estamos urgiendo para que la vacuna pueda llegar a todos los países de la misma manera, independientemente de los recursos que tengan.

Ignasi: Muchísimas gracias, Lorena. Un placer y mucha fuerza.

Lorena: Muchas gracias por darnos este espacio para compartir estas iniciativas.

Ignasi: Gracias a vosotros por vuestro tiempo y también por vuestra dedicación.

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