¿Qué fundamentos ideológicos y valores explican el vínculo entre el modelo económico y el modelo político en China?

Por Alejandro Santana

No hay duda de que China ha conseguido en las últimas tres décadas un ascenso destacado a nivel internacional por sus logros económicos.

Hoy en día es la segunda economía y el principal exportador de bienes y servicios del mundo. De hecho, este éxito se ve reflejado en su crecimiento económico. Si tomamos datos del Banco Mundial, el crecimiento de su producto interior bruto ha sido de un 9%, en promedio, en las últimas tres décadas. Muy por encima de países como Estados Unidos, que alcanzó un 2,5% en el mismo período. 

Además, China está compitiendo con Estados Unidos en el terreno tecnológico y de la inteligencia emocional para convertirse en una potencia dominante en esos campos. Eso, sin dejar de señalar, que ha logrado reducir la tasa de pobreza de forma significativa.

Según datos del Banco Mundial, la pobreza en China se redujo de un 88% a un 27% del total de la población entre 1980 y 2019. Incluso, los llamados "millennials" chinos tienen más posibilidad de obtener casa propia que sus contrapartes estadounidenses. Los primeros representan un 70% y los segundos un 35%, según datos del Banco HBSC referentes al año 2017.

El crecimiento del PIB en China ha sido de un 9% en las últimas tres décadas, muy por encima de países como Estados Unidos

Sin embargo, no podemos olvidar que ese éxito está siendo acompañado por problemas que se deben resolver para evitar que el crecimiento económico y la estabilidad del país se vean amenazados.

Esos problemas se centran en el envejecimiento de la población, lo cual implica fuertes costes sociales para el futuro. Así como la desigual distribución de los ingresos entre los que trabajan en las ciudades y los que lo hacen en el campo, y las diferencias entre los que viven en las zonas costeras, tanto del este como del sur del país, y los que viven en la parte occidental de China. Sin olvidar, el problema medioambiental que el modelo de industrialización, basado en la economía de mercado, ha provocado en el país. Un ejemplo de este problema es la ciudad de Beijing, la cual ha presentado índices de contaminación muy altos en los últimos años.

Beijing pollution
La ciudad de Beijing ha presentado índices de contaminación muy altos en los últimos años (Foto: 4H4 Photography/Getty Images)

Además, sería conveniente relativizar ese "éxito". Basta con ofrecer una comparación del PIB per cápita de China con el de Estados Unidos. Mientras China logró un PIB per cápita de 9.976,67 dólares en 2019, Estados Unidos alcanzó uno de 65.118,40 en ese mismo año, según datos del Banco Mundial.

No hay duda de que este dato muestra, claramente, que no podemos hablar de un éxito absoluto de la economía china.

A pesar de estos problemas y lo relativo de su éxito, mi intención es enfocarme en el vínculo existente entre el modelo económico y el modelo político en China. De ahí mi primera pregunta. ¿Es factible que el vínculo entre el modelo económico y el político implementados en China pueda mantenerse en el tiempo?

Para dar respuesta, debemos recordar que ambos modelos tienen su origen en proyectos ideológicos surgidos de una modernidad propuesta por el mundo occidental. Ésta se fundamenta, entre otras cosas, en la fe en el progreso basado en la razón y la ciencia, y tiene como uno de sus objetivos fundamentales lograr una mejora en la vida material de la mayoría de los individuos de una sociedad.

En ese sentido, las ideas marxistas-leninistas, que tenían como finalidad eliminar la desigualdad económica y terminar con la explotación de la clase trabajadora por parte de la burguesía, sirvieron de fundamento para dar paso a una revolución y la implantación de un modelo político socialista en China. Este modelo tuvo como objetivo el establecimiento de un régimen en el que la población pudiera implicarse directamente en las grandes decisiones políticas del país.

Covid-19 geopolitics
Contenido relacionado: Covid-19 y geopolítica: primeros impactos

No olvidemos que, una vez terminada la revolución de 1949, China se reunificó bajo un gobierno fuerte, liderado por Mao y el PCCH. Desde entonces, el PCCH justifica la regulación y control de la vida privada de los ciudadanos basándose en la importancia de mantener la estabilidad política del país en nombre del pueblo. Por eso, el gobierno chino da prioridad a la estabilidad del sistema político chino.

Sin embargo, ese régimen socialista derivó en el establecimiento de un gobierno autoritario, como pasó en los países que implementaron regímenes socialistas de corte marxista durante el período de la llamada "Guerra Fría".

Asimismo, el marxismo-leninismo sirvió para implementar un modelo económico de economía planificada que tenía la finalidad de eliminar las desigualdades económicas, mediante la eliminación del sistema de clases sociales, y distribuir de forma más equitativa los recursos. Sin embargo, el agotamiento económico causado por el maoísmo revolucionario generó conflictos internos en la jerarquía china, pobreza y dificultades para modernizar ese país. Esto provocó que el gobierno chino realizara reformas a partir de la década de los años ochenta, las cuales derivaron en el establecimiento de un modelo de economía de mercado o capitalista. El objetivo de poner en marcha ese modelo era resolver el problema de la pobreza y mejorar el bienestar material de la población. 

No obstante, es conveniente subrayar que ese modelo económico se fundamenta en el liberalismo económico, el cual considera necesario el respeto de la propiedad privada, así como ejercer la libertad de vender y comprar sin poca o nula intervención del Estado, para facilitar la satisfacción de las necesidades materiales y mejorar el bienestar material de una sociedad. De hecho, el gobierno chino ha adoptado un modelo capitalista en el cual el Estado ha jugado un papel importante.

La interacción armónica de ambos modelos, el económico y el político, parece difícil que se mantenga en el futuro

Evidentemente, se puede pensar que el modelo económico liberal entra en conflicto con un modelo político fundamentado en el marxista-leninismo, pero que es autoritario en el ejercicio del poder. Especialmente porque un régimen marxista se basa en la supresión del sistema de clases y la socialización de los medios de producción, lo cual entra en contradicción con la importancia que tiene en el capitalismo que los dueños de los medios de producción sean privados y la libertad de productores y consumidores de establecer libremente precios y cantidades de los bienes y servicios para satisfacer las necesidades materiales de la población. Eso sugiere que la interacción armónica de ambos modelos, el económico y el político, parece difícil que se mantenga en el futuro.

Teniendo en cuenta lo anterior, podríamos preguntarnos: ¿Cómo ha sido factible la convivencia de ambos modelos en la China de hoy?

Para dar respuesta debo señalar que no solo están fundamentados en los proyectos de vida, surgidos de las ideas de la modernidad proveniente de Occidente. Hay un elemento importante que debemos incluir para explicar por qué ha sido posible la convivencia de ambos modelos hasta nuestros días. Me refiero al pensamiento y enseñanzas de Confucio y la Escuela de los Letrados. De ahí surgen algunas ideas que el gobierno chino incorpora para justificar implícitamente la convivencia del modelo de la economía de mercado con un régimen político marxista-leninista con rasgos autoritarios. 

Confucius statue
Los principios básicos de Confucio contribuyen a justificar y legitimar el modelo político chino (Foto: Pawopa/Getty Images)

En el caso del modelo político, comenzaré por explicar qué importancia han tenido las ideas de Confucio en su justificación y legitimación.

Primero, tenemos la idea de jerarquía. Confucio consideraba importante respetar la jerarquía, los valores y la justicia para conseguir el bienestar individual y también el colectivo. Pensaba que era necesario establecer un orden jerárquico entre el superior y el súbdito, el padre y el hijo etc... Para él, la desobediencia del súbdito a su superior o de un hijo a un padre era una acción que se considera grave y no debería aceptarse. Eso ayuda a comprender por qué el mantenimiento de la unidad política del Estado, basándose en la jerarquía y el control social, ha sido un factor preponderante a lo largo de la historia china.

En ese sentido, la tradición confuciana ha servido para dar una legitimidad implícita al régimen político chino actual, ya que el Partido Comunista Chino se ha preocupado por mantener su capacidad de convocatoria unánime y monolítica, y evitar cualquier situación que ponga en cuestión el orden político en el país. Esto lo considero importante porque evidencia que el gobierno chino no está interesado en fortalecer el modelo político apoyándose en la ortodoxia del marxismo-leninismo o en las libertades y la democracia liberal que promueve Occidente.

En segundo lugar, quiero centrarme en la idea de armonía. Confucio consideraba importante que hubiera una buena relación entre los gobernantes y los gobernados, ya que eso genera una relación pacífica alejada de cualquier peligro. La idea de armonía ha sido clave en el discurso político de los líderes políticos chinos durante este siglo. Por ejemplo, el gobierno de Hu Jintao comenzó a incluir en su discurso la idea de una "sociedad socialista armoniosa". Incluso, los discursos de los líderes chinos actuales hacen énfasis sobre esta idea, ya que lo importante es mantener el orden y estabilidad del sistema político y, en consecuencia, del régimen político que rige el país.

La idea de armonía ha sido clave en el discurso político de los líderes políticos chinos durante este siglo para mantener el orden y estabilidad del sistema político

En tercer lugar, debo destacar la idea de la benevolencia, como parte de los principios básicos de Confucio, ya que contribuye a justificar y legitimar el modelo político chino, al igual que las ideas de la jerarquía y la armonía.

Confucio consideraba que un gobierno benévolo no es socialmente cuestionado y puede ser legítimo, tanto si es elegido o no, ya que lo importante es mejorar las condiciones de vida del pueblo. En ese sentido, el discurso de los líderes chinos se enfoca en reforzar la idea de que las políticas y acciones que llevan a cabo son aplicadas para beneficio del pueblo y, por eso, no caben cuestionamientos sobre su forma de proceder en su aplicación y las repercusiones sociales que pueden tener en el pueblo chino.

En cuanto al modelo económico, debo señalar que, desde la creación de la República Popular China, el pensamiento de Confucio ha tenido una relevancia fundamental en el relativo "éxito" de la economía china. En eso han jugado un papel fundamental tres elementos derivados del pensamiento confuciano.

El primero es la relación entre gobernante y súbdito, ya que el PCCH se estableció como poder centralizado y dominante, mientras el pueblo seguía las decisiones de los líderes del partido. Esto es válido tanto en el período en que el gobierno chino implantó la economía planificada, como en el momento en que decidió establecer reformas para implantar el modelo de economía de mercado. Su intención ha sido mantener la cohesión social y ser el agente social y político que decide la adopción de los planes o modelos económicos, justificándose en que está al servicio de la clase trabajadora y, actualmente, del pueblo chino en su conjunto. 

Chinese president
El discurso de los líderes chinos se enfoca en reforzar la idea de que las políticas que llevan a cabo son aplicadas para beneficio del pueblo (Foto: Paul Kagame/Flickr)

El segundo ha sido el pragmatismo. Para Confucio, el pragmatismo permite no solo ser flexible ante circunstancias cambiantes, sino aplicar el gradualismo y la experimentación. Eso explica por qué el PCCH pudo iniciar de forma gradual políticas y reformas de apertura en el modelo económico con la intención de representar de manera justa los intereses del pueblo chino, a partir de 1978.

La finalidad de implementar este modelo fue promover el desarrollo económico de China y la mejora del nivel de vida de los miembros de la sociedad. Eso dio paso al surgimiento de una clase media que ha preferido ver su prosperidad vinculada a la permanencia a perpetuidad del partido y sus líderes políticos. Parece que esa clase social prefiere mantener sus privilegios económicos y supeditar sus aspiraciones políticas que presionar a un cambio del régimen político marxista-leninista con rasgos autoritarios.

El tercero es la aplicación de la ética confuciana. En las últimas dos décadas, el PCCH ha hecho apropiaciones de valores confucianos para fines políticos, como el concepto de armonía cuando enfatiza que busca consolidar una "sociedad socialista armoniosa", es decir, evitar la lucha de clases y mantener la armonía y estabilidad en la relación social entre el partido y el pueblo.

El pensamiento de Confucio y la Escuela de los Letrados ha sido utilizado como un instrumento de parte de los gobernantes para legitimarse ante la sociedad civil china

Dentro de esa ética confuciana juega un papel importante el concepto confuciano del mandato del cielo, el cual señala que el líder debe utilizar el poder para beneficio de su pueblo. Por eso, el PCCH hace referencia en sus discursos que pone al pueblo en primer lugar. En ese sentido, el confucionismo ha sido una guía importante en la propuesta de políticas económicas del PCCH.

Teniendo en cuenta las ideas y principios de Confucio que he tratado, podemos comprender porque el proceso de modernización del modelo chino no ha supuesto, necesariamente, seguir el sendero establecido por el mundo occidental para modernizarse, sino establecer su propio camino, es decir su propia modernidad. Por ejemplo, el discurso político utilizado para poner en marcha el modelo de economía de mercado no se inspira en la democracia liberal o el liberalismo completamente, ni en las raíces ideológicas de la revolución china apoyadas en el marxismo-leninismo. Más bien en la propia tradición cultural china, es decir, en el pensamiento de Confucio y la Escuela de los Letrados.

Sin embargo, es conveniente señalar que ese discurso, fundamentado en el pensamiento de Confucio y la Escuela de los Letrados, ha sido utilizado como un instrumento de parte de los gobernantes para legitimarse ante la sociedad civil china y mantener su estatus de poder.

No hay duda de que el pensamiento confuciano ha sido utilizado implícitamente en el discurso y en las políticas aplicadas por el PCCH para guiar el destino del país y mantener un control sobre el modelo de economía de mercado. De hecho, todo indica que no hay la más mínima intención de que ese estatus de poder lo quieran perder los líderes del partido.

Por eso, mi última pregunta es: ¿Qué implicaciones tiene esto para Occidente y el mundo en general?

Creo que hay tres aspectos que debo destacar para responder a la pregunta.

  1. En primer lugar, la preocupación de que el modelo chino sea visto por los países en desarrollo como un modelo a seguir para poder crecer económicamente y generar riqueza. Veo con cierta preocupación esa posibilidad, ya que abre la puerta a implementar o mantener regímenes políticos que se alejen completamente de los principios democráticos que son básicos para facilitar la convivencia de los miembros de cualquier sociedad. Esto, independientemente, de que los principios democráticos tengan una procedencia Occidental o no.
  2. En segundo lugar, la convivencia de un modelo político marxista-leninista con rasgos de autoritarismo que da escasa importancia a las libertades individuales, con un modelo económico capitalista que solo busca, en el fondo, la acumulación incesante de capital. Esto me parece preocupante, ya que justifica que el capitalismo pueda ser conducido y dirigido por gobiernos autoritarios. Eso, evidentemente, no debería pasar. Los precursores del liberalismo económico no proponían que el modelo de economía de mercado fuera dirigido de esa forma. Al contrario, proponían que deben ser los miembros de la sociedad en su conjunto quienes ejerzan su libertad de decir que se debe producir y que se debe comprar para satisfacer las necesidades y mejorar el bienestar material de una sociedad. Ni el marxismo proponía que los líderes tomaran las decisiones al margen del pueblo. Por el contrario, sugerían que de forma asamblearia el pueblo pudiera tomar tales decisiones.
  3. En tercer lugar, es conveniente resaltar que deberá ser la sociedad civil china la que debe impulsar y presionar un cambio que facilite el respeto de sus libertades y que realmente le permita involucrarse en la toma de decisiones políticas que guíen al país. Eso significa que el cambio no se producirá mediante la presión política de Occidente. Por el contrario, la sociedad civil será la que lleve a cabo ese papel. Incluso, puede basarse en las enseñanzas de Confucio y la Escuela de los Letrados. Confucio consideraba importante el papel de la educación como un motor para regenerar la conciencia pública y privada, con la finalidad de establecer un orden social conducido por líderes sensibles a lo que se considera justo, evitando así acciones arbitrarías de parte de estos últimos.

Por último, quiero destacar que las reflexiones que he realizado se han basado en los parámetros de interpretación occidental que he utilizado y que, probablemente, no reflejen completamente la forma en que la misma sociedad china se percibe.

Eso me lleva a plantear si los países en desarrollo deben seguir adoptando los modelos de vida y desarrollo surgidos de Occidente o deberían aplicar modelos de vida más acordes con sus valores y tradiciones culturales. Es una pregunta que dejo abierta a la reflexión, ya que es un primer paso para comenzar un debate sobre la búsqueda de modelos de vida que realmente permitan a esa sociedad ofrecer una vida digna y prospera.

Todo el contenido está disponible bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.