Las empresas que superan sus expectativas, ¿son más proclives a actuar de forma responsable?

La relación entre el desempeño financiero y la probabilidad de que una empresa actúe de forma ética (o no ética)

Entrevista basada en resultados de investigación de Frank Wiengarten

Las investigaciones académicas en el ámbito de la dirección de operaciones han estudiado durante mucho tiempo cómo las empresas pueden alcanzar la sostenibilidad social y medioambiental. Sin embargo, un reducido pero aún significativo número de compañías siguen descuidando sus responsabilidades éticas.

Las consecuencias negativas de actuar de forma irresponsable son bien conocidas: perjuicios en la reputación de la empresa, demandas, pérdidas económicas y mayores costes de capital.

Cabría pensar que únicamente aquellas empresas que obtienen pobres resultados económicos tenderían a actuar de forma irresponsable, pero las conclusiones del estudio del profesor de Esade Frank Wiengarten y sus coautores revelan que no siempre es así.

Do Better: ¿Qué relación existe entre el desempeño financiero de una empresa y la probabilidad de que esta actúe de forma ética o no ética?

Frank Wiengarten: Nuestro estudio analiza las aspiraciones de los directivos, es decir, si con sus comportamientos aspiran a actuar mejor o peor desde el punto de vista financiero. Para medir este componente, analizamos más de 2.800 empresas manufactureras del Reino Unido durante un período de cinco años utilizando datos secundarios. Comparamos el desempeño financiero actual de la empresa con el del año anterior y también con el de la competencia. Nuestras conclusiones muestran que las empresas que incumplían las normativas en materia de sostenibilidad, lo hacían independientemente de si sus resultados estaban por debajo o por encima del nivel de desempeño a que aspiraban.

Researchers extracting water samples
Investigadoras analizando la calidad del agua de un río (Foto: Hedgehog94/iStock)

¿Qué lleva a algunas empresas a ser más proclives a actuar irresponsablemente?

Intuitivamente, se podría pensar que solo cuando las empresas obtienen pobres resultados económicos tienen urgencias por recuperar el terreno perdido y, por tanto, se sienten tentadas a tomar el camino más fácil, infringiendo las normas medioambientales y de salud y seguridad en el trabajo. Por ejemplo, si el año pasado los resultados económicos fueron excelentes, pero este año la ventas han caído y el desempeño financiero se está deteriorando, es probable que la empresa se plantee la posibilidad de reducir sus gastos de explotación. Esta decisión podría derivar en un incumplimiento de las normas de seguridad, por ejemplo no atendiendo a los riesgos de salud de los trabajadores o ignorando las implicaciones medioambientales de sus acciones.

Las empresas que superan sus expectativas también asumen riesgos éticos

Las empresas que obtienen resultados más pobres, ¿son las únicas que tienen el riesgo de actuar de forma no ética?

Nuestras conclusiones revelan un hecho contrario a lo que parecería lógico: empresas que presentan un desempeño económico superior al nivel a que aspiraban también asumen riesgos éticos. Hay empresas (como Shell) que incluso cuando las cosas les van bien a nivel financiero actúan de forma no ética, incurriendo en riesgos que podrían provocar un desastre ecológico. También existen numerosas empresas en el sector de la moda que, pese a obtener buenos resultados económicos (como H&M), siguen incumpliendo la normativa en materia de sostenibilidad.

¿Cuál es el motivo?

La primera explicación es que las empresas que superan los resultados a que aspiraban son arrogantes y creen que pueden eludir las consecuencias de determinadas acciones que otras no pueden permitirse. La segunda es que las compañías que obtienen buenos resultados, sobre todo las que van muy bien, creen que su desempeño futuro probablemente va a empeorar, de modo que adoptan medidas extremas para evitar que se produzca esta pérdida.

La gran mayoría de las empresas no infringen las normativas medioambientales y de seguridad

La buena noticia es que la gran mayoría de las empresas no infringen las normativas medioambientales y de seguridad: nuestros datos indican que la probabilidad de que una empresa cometa una infracción en un año en concreto es solo del 2,5 %. Pero nuestros resultados también señalan que cuanto más se separa una empresa (positivamente o negativamente) del nivel de desempeño financiero a que aspira, más probable es que figure entre el número reducido de compañías que actúan de forma irresponsable.

Basándose en las conclusiones de su investigación, ¿qué aconsejaría a los directivos?

Aunque los directores de operaciones probablemente no tengan un papel directo en comportamientos como tergiversar informes financieros, sus acciones están directamente relacionadas con las infracciones medioambientales y los riesgos laborales en materia de salud y seguridad.

Los directivos y los consejeros delegados deben implantar mecanismos que reduzcan la probabilidad de incumplir dichas normas y regulaciones. También deberían recordar que una empresa ha de velar por la sostenibilidad tanto cuando obtiene buenos resultados como cuando no son tan buenos. Porque el riesgo de incumplir los estándares de sostenibilidad se produce en ambos escenarios.

Esta entrevista, publicada en el Journal of Operations Management, se basa en una investigación conjunta de Esade, la Universidad Nacional Australiana, la Smurfit Graduate School of Business y la Universidad Politécnica de Hong Kong.

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