La gestión del impacto social: 5 cuestiones clave para las fundaciones

Por Esade Entrepreneurship Institute

El papel de las fundaciones en el complejo proceso de la transformación social está evolucionando. En un estudio reciente del Esade Entrepreneurship Institute, las autoras Lisa Hehenberger, Leonora Buckland y Deborah Gold, examinan los retos que afrontan las fundaciones al desarrollar estrategias de gestión para medir su impacto social.

“Las fundaciones buscan un equilibrio entre un nuevo enfoque a la gestión del desempeño y el deseo de preservar una visión a más largo plazo que ve la transformación social como un complejo proceso que puede resistirse a cualquier medición”, señalan las autoras.

La gestión del impacto implica una serie distinta de sistemas, procesos, cultura y capacidades que las fundaciones necesitan activar para medir su impacto social.

Las autoras analizaron cómo abordan los desafíos en la gestión del desempeño cuatro destacadas fundaciones europeas: la Fundação Calouste Gulbenkian (Portugal), la Esmée Fairbairn Foundation (Reino Unido), Impetus (Reino Unido) y Reach for Change (Suecia).

La gestión del impacto implica una serie distinta de sistemas, procesos, cultura y capacidades que las fundaciones necesitan activar para medir su impacto social

Su investigación señala que el sector de las fundaciones se enfrenta a una serie de factores facilitadores, barreras y prioridades en relación con la gestión del impacto, a diferencia de otros actores (como, por ejemplo, las organizaciones no lucrativas o los fondos de inversión de impacto).

La gestión del impacto: aprendiendo el camino a seguir

El estudio, que desarrolla una hoja de ruta para el aprendizaje de la gestión del impacto para las fundaciones, analiza cinco cuestiones clave, que se describen a continuación.

“Hemos enmarcado todo este proceso como un camino de aprendizaje. El mapa de ruta pretende ser una herramienta práctica y útil para las fundaciones, y refleja algunas ideas fundamentales de la investigación”, explican sus autoras.

1. Diseñar un enfoque de gestión del impacto

Esta fase abarca el qué, el dónde, el cuándo y el cómo de la gestión del impacto e incluye, por ejemplo, el diseño de las herramientas que se utilizan, cómo se recogen y se validan los datos de impacto, y de qué forma los stakeholders pueden incluirse en el proceso. Se trata de un primer paso esencial en cualquier estrategia de gestión del impacto por parte de las fundaciones.

"Puede haber numerosos factores que lleven a las fundaciones a replantearse totalmente la gestión de su impacto. Raramente, las fundaciones tienen la oportunidad de partir de cero. Pero existen ejemplos de casos de fundaciones que han adoptado decisiones estratégicas radicales, como resultado de un impulso muy fuerte y determinado a entender cuál es su impacto”, señalan las investigadoras, mencionando algunos de los casos estudiados, como por ejemplo Impetus, Reach for Change, la Esmée Fairbairn Foundation o la Fundação Calouste Gulbenkian, cada uno de las cuales ofrece una perspectiva diferente de esta cuestión.

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El estudio concluye que numerosas fundaciones europeas todavía no han iniciado este camino de aprendizaje de la gestión del impacto. “Concretamente, para las fundaciones que aún están distribuyendo múltiples ayudas a corto plazo, medir y comprender su impacto es un desafío y una operación limitada”, señalan las investigadoras.

Comparativamente, el sector americano de las fundaciones va más avanzado en las prácticas de gestión del impacto: "En Estados Unidos, el sector está impulsado por unas sólidas organizaciones intermediarias de apoyo, por una comunidad de evaluación profesional más desarrollada y por una cultura de mayor transparencia y colaboración".

2. Dotarse de recursos y organizarse para poder gestionar el impacto

Se trata de asegurarse de que la organización presupuesta lo suficiente para llevar a cabo la gestión del impacto y crear el marco organizativo más apropiado para que sea una actividad y un tema que concierna a toda la fundación.

“Mientras que los presupuestos destinados a la gestión del impacto están aumentando, tanto en las fundaciones americanas como en las europeas, los recursos financieros y de personal todavía son escasos, pues se trata de un área que históricamente ha estado infradotada”, señalan las autoras.

Algunas recomendaciones que se desprenden del estudio son, por ejemplo, elaborar un presupuesto claro para la gestión del impacto y una estructura organizativa con unos roles bien definidos, asegurándose de que el equipo nuclear de la fundación posee las competencias necesarias para gestionar el impacto.

Y también diseñar una estructura organizativa, unos procesos, una formación y unos incentivos para garantizar una mayor comunicación e intercambio de conocimientos entre los empleados y los equipos de las unidades de donaciones y de inversión social/de impacto (si existen) y alentar a los patronos de la fundación a entender el valor de la gestión del impacto y dotarla de suficientes recursos dentro de la fundación.

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3. Inculcar la gestión del impacto a través de la cultura organizativa

Como reza el dicho, "la cultura se come la estrategia", de modo que las fundaciones deben prestar especial atención en incorporar este enfoque como parte de su estructura organizativa, para poder pasar de una mentalidad centrada en el cumplimiento y en las comunicaciones a una concepción en que se prioricen el aprendizaje y la reflexión honesta.

“La cultura organizativa es uno de los principales factores de éxito de la gestión del impacto, pese a que históricamente ha sido infravalorada", afirman las autoras, que recomiendan que las fundaciones dediquen tiempo y dinero a aprender de la gestión del impacto, diseñen estructuras y procesos organizativos para apoyar las prioridades y los objetivos de aprendizaje, y hallen formas de implicar a los empleados en este proceso.

4. Crear capacidad interna y externa

El sector europeo de las fundaciones necesita invertir más en desarrollar internamente, y entre sus beneficiarios, las competencias necesarias para implementar la gestión del impacto. En este sentido, las investigadoras indican que “las funciones necesitan generar la apetencia por la gestión del impacto entre sus beneficiarios/entidades participadas, y es posible que este enfoque no siempre sea bien recibido de entrada".

El sector europeo de las fundaciones necesita invertir más en desarrollar las competencias necesarias para implementar la gestión del impacto

Para lograr estos objetivos, el estudio sugiere mejorar las habilidades de los empleados de las fundaciones para que puedan ayudar a los beneficiarios a mejorar las capacidades de gestión del impacto, ofrecer más oportunidades a estos para que puedan utilizar la financiación básica o específica para la gestión de la evaluación o del impacto y también incrementar el presupuesto para capacitar a los beneficiarios para la gestión del impacto.

5. Colaborar, compartir conocimientos y ser transparentes

En la actualidad, existen indicios prometedores de fundaciones que se están uniendo para compartir datos, reducir la carga de reporte de los beneficiarios e intercambiar ideas y aprendizajes. La revolución tecnológica y el big data puede brindar oportunidades interesantes para que las fundaciones colaboren en la mejora de la gestión del impacto en todo el sector. Y es que un intercambio más sincero entre los homólogos del sector sobre los éxitos y los fracasos de los programas y sobre qué funciona y qué no podría contribuir a incrementar enormemente su éxito.

Existen ejemplos significativos de buenas prácticas de colaboración, compartición de conocimientos y transparencia en el sector europeo de las fundaciones, particularmente para reducir la carga de reporte de los beneficiarios y crear repositorios de datos abiertos y compartidos. Sin embargo, estas prácticas todavía están poco extendidas y el sector podría salir beneficiado si priorizara y extendiera estas actividades.

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