Claves para gobernar la IA desde el consejo de administración
La implementación de la IA en los consejos de administración requiere de un nuevo marco estratégico para asegurar una integración ética y alineada con los valores de la organización.
¿Qué sucede en los consejos de administración cuando la tecnología avanza más rápido que la capacidad de gobernarla? Cada día la tecnología es más compleja y comporta necesidades de aprendizaje constante. Los consejeros, encargados de liderar activamente en este proceso, se enfrentan a un nuevo reto: la gobernanza de la IA.
La evidencia es contundente. Según un informe de Deloitte, el 79 % de los consejeros reconoce no tener conocimientos suficientes en IA y solo un 2 % declara tener expertise sólido. Al mismo tiempo, el 75 % de los CEO afirma que la ventaja competitiva de su empresa dependerá de quién domine antes la IA generativa. Esta distancia entre consciencia y acción nunca había sido tan palpable.
Nueve de cada diez ejecutivos afirma contar ya con “estructuras y procesos”, pero solo una cuarta parte de las organizaciones utiliza herramientas reales de gobernanza, lo que supone un riesgo claro para la confianza y para el cumplimiento normativo. Una peligrosa brecha que no puede ignorarse.
En este contexto, la Guía de Consejeros para una IA ética del Centro de Gobierno Corporativo de Esade junto con IBM realiza un diagnóstico claro de la situación y plantea recomendaciones concretas para abordar su impacto en este territorio inexplorado del gobierno de las empresas.
La IA cambia las reglas del gobierno corporativo
La IA ha dejado de ser una cuestión operativa para convertirse en un tema estructural. Su integración afecta directamente a la alineación de la estrategia corporativa, a la sostenibilidad, al capital humano, al modelo de negocio y a la relación con los grupos de interés. La agenda del consejo, como refleja la guía, ya no puede abordarse sin tratar esta tecnología.
Sus implicaciones residen en tres dimensiones clave:
- Prioridades estratégicas: la IA reconfigura las decisiones sobre inversión, innovación, ciberseguridad y diferenciación competitiva.
- El perfil del consejero: solo el 8 % de los consejeros globales tiene experiencia tecnológica, un déficit que compromete la supervisión fiduciaria.
- La confianza: la gestión ética de la IA influye en la confianza de los inversores, los reguladores y los auditores. Y será, cada vez más, un criterio de análisis ESG.
En este contexto, los consejeros se ven obligados a adoptar un liderazgo más informado, multidisciplinar y proactivo.
¿Qué riesgos aborda el consejo?
La incorporación de la IA al consejo de administración ha comportado una serie de oportunidades extraordinarias. Aporta una mayor agilidad en el análisis de datos, la automatización de los procesos es mucho más ágil y la escalabilidad se consigue en segundos. Sin embargo, esto también comporta riesgos que requieren de una supervisión cualificada por parte del consejo.
Desde sesgos y discriminación algorítmica hasta la opacidad y la falta de explicabilidad, la IA puede llevar a resultados dañinos tanto para grupos específicos como para la organización en su conjunto. Es importante buscar modelos éticos que ayuden a entender mejor el razonamiento detrás de las decisiones del consejo.
La seguridad y la privacidad también se ven amenazadas por los riesgos de filtración, data poisoning y el uso indebido de datos sensibles. Además de la irrupción de deepfakes, desinformación y manipulación por su uso indebido. Esto debe generar conciencia en el consejo, ya que el impacto legal y reputacional de cualquier fallo ético-regulatorio puede derivar en sanciones, litigios y pérdida de confianza.
En la Unión Europea, el reglamento AI Act pauta cuatro niveles de riesgo frente a los cuales las empresas tienen claras obligaciones. A su vez, en España, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) y el sandbox regulatorio —un entorno controlado de pruebas que permite llevar a la práctica proyectos tecnológicos de innovación en el sistema financiero— están ya operando, mientras que los principales estándares internacionales (ISO 42001, NIST AI RMF) evolucionan continuamente. Estar al día es, ahora mismo, todo un reto.
La supervisión del consejo ya no puede limitarse al cumplimiento, sino que debe entender y anticipar impactos éticos, sociales y legales.
Qué implica gobernar la IA en seis puntos
La guía identifica seis ámbitos esenciales para construir un marco sólido de gobernanza ética:
- Principios, políticas y procesos: definir valores, criterios éticos y su traducción operativa.
- Estructura organizativa: roles claros, comités de supervisión y rendición de cuentas.
- Evaluación y auditoría: análisis inicial y recurrente, métricas, controles y trazabilidad.
- Tecnología y desarrollo responsable: un diseño de IA responsable en términos de seguridad, privacidad y explicabilidad.
- Modelo operativo: integración en la gestión del riesgo, el gobierno del dato y los procesos internos.
- Formación y sensibilización: no solo del consejo, sino de toda la organización.
Un consejo bien preparado debe asegurarse de que estos seis ámbitos estén integrados, actualizados y alineados con la estrategia.
Recomendaciones para el consejero
La guía propone a los consejeros y consejeras una hoja de ruta clara:
- Establecer un marco de gobernanza de la IA, alineando valores y la regulación.
- Crear un comité asesor o grupo específico para asuntos éticos y técnicos de IA.
- Asignar responsabilidades formales sobre supervisión, auditoría y cumplimiento.
- Formación obligatoria para consejeros, actualizada y multidisciplinar.
- Reforzar la gobernanza del dato. Calidad, trazabilidad, privacidad y seguridad.
- Garantizar la transparencia y explicabilidad en los modelos críticos.
- Realizar auditorías continuas y evaluar el impacto ético.
- Fomentar una cultura ética transversal en todas las áreas.
Además, las comisiones del consejo adquieren un papel clave:
- Comisión de auditoría: encargada de la supervisión financiera, debe incluir la supervisión de los riesgos éticos, como la integridad de datos o la prevención de fraude.
- Comisión de riesgos: ha de desarrollar un marco de riesgos éticos y tecnológicos específico.
- Comisión de nombramientos y retribuciones: tiene que asegurar que el talento y los incentivos estén alineados con la ética en la IA.
- Comisión de sostenibilidad: debe tener en cuenta el impacto social, respetar los derechos humanos y la sostenibilidad ambiental de los nuevos modelos.
El comité ejecutivo, por su parte, ha de trasladar estas exigencias estratégicas a la ejecución operativa, reportando al consejo de manera constante.
La visión holística de IBM
Gobernar la IA implica valores, ética y una alineación estratégica adecuada. Para ello es imprescindible un enfoque holístico orientado a eliminar riesgos y potenciar la confianza, atraer y retener talento y fortalecer la reputación.
A partir de tres principios y tres factores, el enfoque holístico de IBM como cliente cero ha optimizado todas las áreas y aporta un aprendizaje relevante: si se usa correctamente, la IA elimina riesgos y genera valor.
Tres principios para gobernar la IA
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El enfoque de IBM proporciona un enfoque de aplicación transversal que aporta evidencias reales: genera confianza entre los clientes e inversores, atrae talento de alta calidad y fortalece la reputación, lo que crea una diferenciación competitiva real que posiciona mejor a las empresas y facilita resultados positivos sostenibles.
Liderar con ética, el nuevo mandato
La irrupción de la IA ha inaugurado una nueva era empresarial “más profunda que la electricidad o el fuego”, según Sundar Pichai. Y es, al mismo tiempo, una oportunidad y un riesgo estratégico.
Garantizar su impacto conlleva que los consejos evolucionen hacia un liderazgo informado, ético y anticipatorio: pasar de la reacción a la proactividad. Gobernar bien la IA no es solo una exigencia regulatoria, sino también una ventaja competitiva.
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