Hombres contra mujeres: ¿quién rinde más en entornos competitivos?

¿Son los hombres más competitivos por naturaleza o se trata de una creencia sesgada?

Por Pedro Rey Biel

Algunos estudios señalan que, en entornos competitivos, el rendimiento de las mujeres es menor en comparación con los hombres y que es más probable que eviten tales entornos en sus carreras profesionales. De ser cierto, esto daría lugar a una brecha salarial de género, ya sea porque las mujeres son menos eficaces en ciertos entornos competitivos o porque es menos probable que busquen un ascenso.

Sin embargo, otros estudios plantean que el menor rendimiento de las mujeres en entornos competitivos depende del tipo de tarea y de la composición de géneros de sus competidores.

A raíz de estas conclusiones contradictorias, mi coautora, Nagore Iriberri, de la Universidad del País Vasco, y yo llevamos a cabo un estudio para determinar si las mujeres rinden menos en entornos competitivos y, de ser cierto, por qué.

El experimento consistía en dos tareas. La primera implicaba relaciones espaciales, una habilidad para la que supuestamente los hombres están mejor dotados. La segunda tarea precisaba habilidades verbales y de memorización, ámbitos en los cuales las mujeres tienden a superar a sus compañeros masculinos.

Bajo rendimiento relativo y estereotipos

Nuestros resultados indican que las mujeres únicamente rinden menos en situaciones muy concretas. Observamos que el menor rendimiento de las mujeres era relativo y solo en entornos competitivos dentro de contextos muy específicos.

Cuando las mujeres saben que su rival es un hombre, esta información parece desencadenar un estereotipo que las hace sentir amenazadas. Esto, a su vez, redunda en un menor rendimiento. Más concretamente, observamos que las mujeres rendían menos únicamente en tareas que creían que favorecían a los hombres, y solo cuando conocían el género del rival o cuando se les informaba de que sus rivales estaban listos para comenzar a competir.

Las mujeres rinden menos únicamente en tareas que creen que favorecen a los hombres

Nuestros experimentos demostraron que, cuando se desconoce el género del rival, ambos géneros tienden a rendir en la misma medida: los hombres mostraron una mejora media en el número de respuestas correctas cercano a cinco, mientras que las mujeres mejoraron en unas seis.

Sin embargo, cuando se informaba a los participantes del género de sus rivales, los hombres mejoraron en ocho respuestas por término medio, mientras que las mujeres mejoraron solo en tres.

En otras palabras: cuando hombres y mujeres saben que su oponente es del sexo contrario, el rendimiento de los hombres mejora un 75 %, mientras que el de las mujeres desciende casi un 50 %.

Manipulación de la información

Así pues, técnicamente el menor rendimiento de las mujeres no depende del género de sus rivales en sí, sino de los estereotipos preconcebidos sobre el sexo del oponente antes de llevar a cabo la tarea.

Nuestras conclusiones demuestran cómo manipular la información que se facilita a hombres y mujeres antes de llevar a cabo una tarea influye en su rendimiento en entornos competitivos. Las mujeres tienen más probabilidades de rendir menos cuando se les informa previamente del género de su rival y de las supuestas diferencias de género.

Las mujeres tienen más probabilidades de rendir menos cuando se les informa previamente del género de su rival

Si las mujeres creen estar a punto de llevar a cabo una tarea que favorece a los hombres, su rendimiento tiende a declinar.

Cuando se informó a los participantes acerca del género, por ejemplo explicando a las mujeres que la tarea que estaban a punto de empezar tendía a favorecer a los hombres, o viceversa, observamos que la creencia de estar realizando una tarea "masculina" causaba un declive significativo del rendimiento femenino.

Según nuestras observaciones, parece que omitir o recalcar información relacionada con el género puede debilitar o reforzar la percepción previa acerca de las diferencias en tareas y aptitudes competitivas, lo que influye en el rendimiento.

El efecto de corregir falsas ideas preconcebidas sobre la capacidad, relativamente inferior, de las mujeres para realizar un trabajo considerado tradicionalmente masculino debería estudiarse, ya que se trata de una percepción errónea.

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