¿Nos quitará el trabajo la inteligencia artificial?

Se ha escrito mucho sobre las nuevas posibilidades de la inteligencia artificial (IA) y lo que implicará en el mundo laboral y los negocios.

Por Jonathan Wareham

Las especulaciones han ido desde lo más utópico, con un aumento de la seguridad pública, la salud física, avances en ciencia médica y mayor esperanza de vida; hasta lo altamente distópico, donde los ordenadores harán que los humanos se conviertan en algo irrelevante, alcanzando una forma de inteligencia artificial superior que relegará a la humanidad al equivalente de animales de un zoo o ganado.

Estas dos posturas extremas y controvertidas tienen su valor y deberían tomarse en serio.

El uso de la IA y la automatización no es nada nuevo. De hecho, existe un sector con el que estamos muy familiarizados que cuenta con más de 10 décadas de experiencia con la automatización: las aerolíneas. El uso de tecnologías de vuelo automatizadas es una práctica adoptada ampliamente en las aerolíneas comerciales y puede considerarse un éxito enorme en el ámbito de la automatización.

El mayor riesgo laboral para los pilotos comerciales es el aburrimiento

En los vuelos comerciales de larga distancia, los ordenadores suelen encargarse de pilotar el avión el 99% del tiempo. El rol de los pilotos se limita a asegurarse de que los ordenadores estén funcionando bien y cogen los mandos en los momentos más cruciales del vuelo: el despegue y el aterrizaje. El mayor riesgo laboral para los pilotos comerciales es el aburrimiento.

Airplane cabin

Las estadísticas de seguridad del sector aéreo no mienten; los pasajeros están más seguros a bordo de un avión que nunca. No obstante, a diferencia de los accidentes de tráfico, los casos infrecuentes en los que un avión se estrella atraen la atención del público.

En las investigaciones después de una catástrofe aérea suele observarse un patrón frecuente. En los casos en los que se produce una anomalía (por ejemplo, un fallo de motor, hielo en las alas, etc.), el piloto automático se desconecta y el piloto, de repente, toma los mandos del avión actuando con sorpresa. Muchas veces, los pilotos sobrecompensan e incrementan la altitud excesivamente. Sin suficiente velocidad horizontal, el avión pierde la presión que necesita para mantener la elevación y se precipita hacia el suelo.

La paradoja de la descualificación

Después de varias de estas incidencias, los reguladores del sector de la aviación han alcanzado un consenso: existe el riesgo de que los pilotos no estén volando lo suficiente y estén olvidando cómo pilotar sin piloto automático. Como resultado, su recomendación es que los pilotos inviertan más tiempo en pilotar sin piloto automático para no perder sus habilidades.

Los teóricos lo han denominado la "paradoja de la descualificación", un efecto por el cual el uso excesivo de la automatización informática hace que las personas pierdan las habilidades que tanto cuesta adquirir y que definen nuestra identidad profesional.

Al admitir el efecto de descualificación que tienen los pilotos automáticos sobre los pilotos, el ingeniero jefe de Airbus declaró lo siguiente sobre su nuevo diseño de cabina: "A veces me pregunto si hicimos que este avión fuera demasiado fácil de pilotar".

3 tipos de inteligencia artificial en los negocios

En la actualidad existen distintas filosofías de IA implementadas en los ámbitos del vuelo automático, los coches autónomos, la realidad aumentada, la medicina y la arquitectura: 1) autonomía en serie, 2) autonomía paralela y 3) autonomía compartida.

1. Autonomía en serie

La autonomía en serie es el concepto de utilizar tecnologías e IA para aumentar la información y las sensaciones. En coches, esto implica mantener al conductor como protagonista del proceso, pero empleando las tecnologías para ampliar la información e incrementar la experiencia sensorial. Ello puede implicar transmitir vibraciones y otra información háptica al volante o proyectar información aumentada sobre la navegación o las condiciones meteorológicas.

2. Autonomía paralela

La autonomía paralela, por contra, es el concepto de sustituir completamente al agente humano, liberándolo para hacer otras cosas. Mientras que algunos fabricantes de automóviles están siguiendo una estrategia de autonomía en serie (por ejemplo, Mercedes Benz, Toyota), en base a la idea de que muchas personas disfrutan de las sensaciones emocionales al volante, otros creen en la idea de que los conductores humanos siempre serán un peligro para la seguridad pública y deben eliminarse por completo (por ejemplo, Google).

3. Autonomía compartida

La autonomía compartida es un concepto según el cual los ordenadores y las personas son partes más o menos iguales en un proceso creativo o clínico en concreto. Este nivel de autonomía reconoce explícitamente las diferencias entre la cognición humana y la inteligencia artificial y permite que ambas contribuyan allí donde obtienen mejores resultados.

Por ejemplo, en los ámbitos del diseño, la ingeniería y la arquitectura se está desarrollando la informática generativa. En medicina observamos tendencias similares. Por ejemplo, las intervenciones robóticas se están implantando en muchos ámbitos de la cirugía.

Robotic surgery

Virtudes humanas más allá de la inteligencia artificial

A pesar de nuestros defectos, los seres humanos poseemos cualidades que deberían seguir siendo de valor en un mundo cada vez más influido por la informática y la inteligencia artificial.

Los humanos somos seres emocionales, físicos y sociales. Deseamos ser creativos, útiles y valorados por los demás. Actualmente, la IA y la robótica no pueden sustituir al compañerismo, el liderazgo o el criterio ético de los seres humanos. Y, aunque estas capacidades son exclusivamente humanas, tenemos que ser francos y admitir que los ordenadores pueden aumentar y ampliar estas capacidades.

En segundo lugar, la cognición y las habilidades humanas son procesos físicos que deben ejercerse y mantenerse; las habilidades que no se utilizan se atrofian rápidamente. En tercer lugar, a pesar de muchos avances en IA y aprendizaje automático, existen muchos aspectos en labores intelectuales, culturales y sociales en las que la humanidad es infinitamente superior a los ordenadores. Poseemos atributos creativos, interpretativos y sociales de los que carecen los ordenadores.

Existen pocas dudas de que la economía global exigirá que las empresas potencien la automatización y la IA en todos los aspectos vinculados a fomentar la eficacia y la seguridad. En este escenario, los directivos deberán reflexionar sobre lo que nos convierte en fundamentalmente humanos, y cuándo y cómo deberíamos ser sustituidos, aumentados o complementados por la inteligencia artificial.

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