¿Qué harás hoy para mejorar tu legado?

Por David Reyero

Vivimos inmersos en una crisis que ha fulminado ya miles de vidas, ilusiones y proyectos. La "nueva normalidad" (o nueva complejidad según se mire) ha trastocado profundamente hábitos y actitudes personales y profesionales.

Hoy es más necesaria que nunca una reflexión (individual y colectiva) sobre cuál es nuestro propósito, qué contribución (material, emocional, ecológica, espiritual…) queremos dejar a las futuras generaciones, y activarnos cada día para mejorar nuestro legado a largo plazo.

Siempre he creído que el propósito es algo fundamental y un asunto al que dedicamos poco tiempo. Vivimos más con las luces cortas, tanto de niños en la escuela como ya de adultos. Y en muchos casos perdemos por el camino parte de nuestra grandeza, nuestro "duende", nuestra mejor versión.

El propósito es algo fundamental y un asunto al que dedicamos poco tiempo

Pensé en todo esto leyendo Lo que mueve mi vida, editado en español por mi buen amigo Jordi Nadal. En él se recogen las respuestas de famosos y personas normales de Estados Unidos a preguntas como: ¿Qué mueve tu vida? ¿Cuáles son tus valores más profundos? ¿Qué legado quieres dejar?

Este libro resume conversaciones de un programa de radio de cinco minutos diarios (This I believe). El programa fue creado en 1951 por cuatro genios de la comunicación estadounidense, que creyeron necesario hacer algo para orientar y motivar a una nación en plena crisis de valores y desorientada.

En él, cientos de personas tuvieron la valentía y generosidad de compartir sus creencias con el objetivo de estimular a otros a superar sus dificultades y aumentar su resiliencia y claridad. Su gran éxito de audiencia durante años refleja el hambre de muchas personas de explorar sus creencias y ser más conscientes de cuál es su papel en este mundo.

Muchas personas sienten un deseo de explorar sus creencias y ser más conscientes de cuál es su papel en este mundo

70 años después vivimos otra vez tiempos convulsos. Una época de tremenda incertidumbre donde es difícil mantener el rumbo. Ahora podemos tener la tentación de apostar por atajos para lograr nuestra supervivencia y felicidad y alejarnos de nuestros valores, pasiones, fortalezas y personalidad más genuina.

En los próximos años habrá que reconstruir países, salvar empresas y empleos. Y hoy, que tanto se habla de la importancia de los servicios esenciales, me parece crítico cimentar sólidos propósitos individuales y colectivos para afrontar las adversidades del destino. Tener más clara nuestra esencia para ser más competitivos, felices y aprovechar mejor nuestra vida.

¿Qué harás hoy para mejorar tu legado?

Una gran pregunta que tendríamos que hacernos periódicamente para no perder el norte, para volver a los básicos, para re-energizarnos en los días malos. Una cuestión que requiere una respuesta a la altura de los retos que todos tenemos para seguir avanzando, poniendo el foco en lo verdaderamente importante.

Hoy es más cierta que nunca la frase del escritor Yuval Noah Harari: "en un mundo inundando de información irrelevante, la claridad es poder".

Un poder, una clarividencia y paz de espíritu que se consolidan si se apuesta por un propósito inspirador y personal, superando obstáculos y aprovechando oportunidades.

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