Las mujeres de la clase trabajadora con empleos a media jornada: ¿Elección o necesidad?

Conxita Folguera
Laura Lamolla
Xavier Fernández i Marín

Según las estadísticas de la Unión Europea (UE), un porcentaje significativamente más alto de mujeres que de hombres trabajan a tiempo parcial: el 31,3% de las mujeres de 15 a 64 años, frente al solo el 8,7 de los hombres de la misma franja de edad.

Las razones esgrimidas para optar por un trabajo de media jornada también están muy relacionadas con el género. Si bien los resultados varían según los países, en general las estadísticas de la UE señalan que la razón principal que dan los hombres para trabajar media jornada es la dificultad de encontrar un empleo a jornada completa. En cambio, en el caso de las mujeres, el principal factor es cuidar de los niños o de otros adultos.

Los empleos de horario reducido o a tiempo parcial son vistos usualmente como una forma de combinar el trabajo remunerado con la actividad no remunerada. Si las mujeres siguen siendo quienes tienden a asumir la mayor parte del trabajo no remunerado (en el hogar y cuidando de otras personas), no sorprende que estadísticamente sean el colectivo que tiende más a trabajar a tiempo parcial, frente a los hombres. Con frecuencia, se supone que trabajar menos horas o con reducción de jornada significa que la actividad laboral tiene menos centralidad para las mujeres que no trabajan a jornada completa.

Para las mujeres que ocupan puestos directivos y profesionales, la posibilidad de elección y la flexibilidad son un factor muy importante para trabajar menos horas remuneradas: las preferencias de las mujeres que desempeñan estos tipos de roles se han estudiado e investigado ampliamente. Sin embargo, se ha prestado menos atención a analizar por qué las mujeres que llevan a cabo labores manuales y manufactureras optan por empleos a tiempo parcial. ¿Cuáles son sus razones por preferir un horario fijo en un entorno de sueldos más bajos y típicamente dominado por los hombres?

Una investigación publicada en la International Labour Review, realizada por Laura Lamolla y Conxita Folguera i Bellmunt, de Esade, y Xavier Fernández i Marín, de la Universidad de Múnich, analiza las preferencias en materia de horario laboral de las mujeres en empleos poco remunerados y a tiempo parcial, y viene a cuestionar la supuesta poca centralidad que tiene el trabajo para estas mujeres.

“Al acceder a este régimen horario de trabajo, las mujeres están perpetuando su papel secundario en la economía, así como la brecha salarial por razones de género y los roles de género, tanto en el mercado laboral como en su vida privada”, afirman los autores de esta investigación. Sin embargo, con respecto a la centralidad del trabajo, añaden: “Aunque las mujeres que entrevistamos no estaban interesadas en desarrollar una carrera en sí, tener un empleo remunerado sí era importante para ellas. No medían la importancia del empleo por el número de horas trabajadas. La centralidad del trabajo podía ser alta, aun cuando no desearan trabajar más de cuatro horas al día.” Esta investigación pretende contribuir a facilitar una comprensión más exhaustiva de la dinámica y la conciliación de la vida personal y laboral de las mujeres que desempeñan estos trabajos y descubrir las razones que explican sus preferencias de empleo.

Conciliación, hábito, vía de escape, supervivencia

El estudio analiza la vida laboral de 18 mujeres. Todas ellas realizaban el mismo tipo de empleo manual, trabajaban 20 horas a la semana, con unas condiciones de contratación estables. Fueron elegidas de una muestra más amplia de mujeres que hacían el mismo trabajo, en las mismas condiciones, entre 1999 y 2016, en una fábrica de una pequeña localidad de Cataluña.

“Se preguntó a las trabajadoras por las decisiones que habían tomado con respecto al horario de trabajo a lo largo de su vida laboral”, explican los investigadores. “Concretamente, se les preguntó cuántas horas habían trabajado en los distintos empleos que habían desempeñado a lo largo de su vida laboral y los horarios de dichos empleos, sus motivos para seguir en ese trabajo y sus perspectivas laborales en el futuro, así como cuál era su situación personal y familiar.”

Las respuestas revelaron cuatro razones distintas sobre las preferencias de las mujeres con respecto al horario de trabajo: la conciliación, la habituación, la vía de escape y la supervivencia.

Perfil 1: Conciliación

“Las mujeres de este perfil decían que tenían que trabajar y, además, atender a otras responsabilidades”, explican los investigadores. Este perfil se caracteriza por mujeres para las cuales el horario era una prioridad que tenían que compatibilizar con su vida personal –principalmente, la familia y las tareas del hogar. Buscaban un equilibrio.

“Para todas las mujeres de este perfil, las horas de trabajo y el horario laboral tenían que encajar con su vida personal.”

Perfil 2: Habituación

“Este perfil incluye a aquellas trabajadoras que empezaron a trabajar en la fábrica porque el número de horas al principio les permitía conciliar el trabajo con su vida personal –principalmente, cuidar de los hijos. Ahora que ya han pasado de largo los cuarenta y no tienen niños a su cargo, no buscan otro empleo con más horas, porque están satisfechas con el número de horas y el horario que tienen.”

“Aunque la situación que las había llevado a aceptar el horario laboral ha cambiado, las mujeres de este perfil se han acostumbrado a dicho horario y a su jornada laboral y no buscan otro empleo.”

Perfil 3: Vía de escape

Las mujeres de este perfil tenían cincuenta años cumplidos en el momento de la entrevista. Manifestaron que necesitaban socializarse y salir de casa. En unos pocos casos, la decisión de ponerse a trabajar fue el resultado de cuestionarse el rol de género que habían asumido con anterioridad. Según parece, necesitaban pocas horas para satisfacer sus necesidades de socialización. La mayoría de ellas no querían incrementar su jornada laboral.

Perfil 4: Supervivencia

Las mujeres de este perfil necesitaban trabajar más horas para tener unos ingresos adicionales. Buscaban la supervivencia económica. Sin embargo, hubo diferentes respuestas ante esta necesidad. Algunas parecían buscar más trabajo de forma activa, pero otras no. Otras mujeres de este perfil decían que tenían que adaptarse constantemente a su cambiante situación financiera.

“La necesidad acuciante de trabajar hacía que algunas de ellas aceptaran trabajar menos horas, aunque hubieran preferido hacerlo a jornada completa. Una estrategia consistía en aprovechar al máximo la oportunidad del horario que se les ofrecía para ‘ahorrar’ en gastos familiares, en el sentido de que no tendrían que buscar un segundo empleo, puesto que con lo que se ahorraban compensaban la pérdida de los potenciales ingresos. Para algunas mujeres, esto convertía el horario en un factor sumamente importante.”

Las preferencias en materia de horario de trabajo en los roles de la clase trabajadora

Todas las entrevistadas en este estudio compartían unos factores comunes: todas eran mujeres, de la misma empresa, donde ocupaban puestos similares y tenían los mismos horarios. Y, pese a ser seleccionadas por estas similitudes, sus razones para trabajar a media jornada distaban mucho de ser homogéneas.

“La literatura precedente ha tendido a asociar los horarios reducidos y el trabajo a tiempo parcial con un menor compromiso y con una menor centralidad del trabajo”, dicen los investigadores. Pero, subrayan, sus conclusiones no indican que el hecho de trabajar menos horas sea simplemente consecuencia de otorgar menos importancia al trabajo: “Aunque las mujeres que entrevistamos no estaban interesadas en desarrollar una carrera en sí, tener un empleo remunerado sí era importante para ellas. No medían la importancia del empleo por el número de horas trabajadas. La centralidad del trabajo podía ser alta, aun cuando no desearan trabajar más de cuatro horas al día.”

Los perfiles identificados por nuestra investigación revelan que, si bien se considera en general que las preferencias en materia de horario laboral de las mujeres conforman los roles de género sobre las tareas del hogar y el cuidado de la familia, también se utilizan como vía de escape de estos roles –como en el caso de las mujeres con empleos profesionales y de gestión.

“Nuestro estudio se limita a una organización concreta, a un tipo de persona trabajadora y a una comunidad específica”, admiten los autores de la investigación. Pero, concluyen, los mecanismos subyacentes son similares en otros contextos. “Comprender estos mecanismos contribuirá a proporcionar una mayor comprensión sobre cómo funcionan en otros contextos.”

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