Cómo tomar las riendas de una carrera auténtica y sostenible
Definir una trayectoria profesional puede ser un proceso complejo. El éxito exige valor para actuar, interés para crecer y fortaleza para perseverar. Esta es la estrategia para alcanzar el máximo potencial personal.
Séneca decía que “ningún viento es favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”. Este es el principal desafío al afrontar nuestra trayectoria profesional, ya sea en su inicio o en un momento de transición importante. ¿Sabemos en qué punto nos encontramos en nuestra carrera? Tal vez queremos un cambio, pero a menudo no logramos definir su dirección.
El informe State of the Global Workplace de Gallup advierte que casi el 80 % de los empleados se siente desconectado de su trabajo, realizando tareas que no están alineadas con sus valores (lo que es importante para ellos en este momento de su vida), intereses (lo que les gusta y les despierta interés real) y fortalezas (lo que se les da bien y disfrutan haciendo).
Este escenario es muy preocupante. Desarrollar una carrera profesional de éxito, una que sea auténtica y sostenible, requiere precisamente un modelo de confluencia entre esos tres ejes: valores, intereses y fortalezas. Es ahí, en ese punto, desde donde se puede desplegar el máximo potencial.
Todo empieza con el autoconocimiento. La realidad es que la mayoría de las personas no sabrían decir a ciencia cierta cuál es su trinomio del éxito: qué es aquello que realmente les mueve (sus valores), lo que les gusta de verdad (sus intereses), y lo que se les da bien y disfrutan haciendo (sus fortalezas). Tienen cierta idea, pero nunca lo han pensado con la profundidad que se merece.
En ¡Toma las riendas de tu carrera! desarrollo los 3 pilares de una metodología para empezar a andar hacia ese camino y poner en marcha las estrategias clave para desarrollar una carrera auténtica y sostenible.
Conócete
Siguiendo las palabras del diplomático y economista sueco, Dag Hammarskjöld, “el viaje más largo es el viaje hacia el interior de uno mismo”.
El autoconocimiento es la palanca más importante para desarrollar una carrera profesional alineada con la persona que quieres ser. Cuando sabemos quién es esa persona, encontramos la respuesta.
La investigadora Tasha Eurich, de la Universidad de Standford, señala en sus estudios sobre autoconciencia que, aunque el 95% de las personas cree ser consciente de sí misma, en realidad solo entre el 10% y el 15% lo es realmente. Así que, incluso si uno cree que se conoce bien, lo más probable es que no lo haga.
Cuando uno no ha hecho ese ejercicio de reflexión profunda, que es muy sincero e íntimo, opera sin una brújula clara, sin un compás que nos ayude a identificar el camino. Así que el primer paso es conocerse, pero conocerse de verdad, porque como dice Herminia Ibarra, la máxima autoridad mundial en transiciones de carrera, “la transición profesional no es sólo un cambio de funciones, sino una evolución de nuestra identidad”.
Incluso si uno cree que se conoce bien, lo más probable es que no lo haga
Es más: cuando uno se plantea un cambio importante en su carrera, la primera pregunta que viene a la cabeza es pensar: ¿qué quiero hacer? Y ahí empieza el primer error de planteamiento. Un aspecto tan importante como nuestras carreras profesionales debería empezar con una pregunta mucho más poderosa, casi transcendental: ¿quién quiero ser?
En un mundo tan complejo como el actual, donde todo cambia a una velocidad vertiginosa, pocas veces se dedica el tiempo necesario a una pregunta tan reveladora. Pero esa es la primera cuestión que se debe atajar, y la respuesta tiene mucho que ver con esos tres ejes del éxito: valores, intereses y fortalezas.
Uno se debe preguntar:
- ¿Qué cosas son las que realmente te mueven en este momento de tu vida y que tienen que ver con tus irrenunciables?
- ¿Qué es lo que te gusta verdaderamente?
- ¿Qué es lo que disfrutas haciendo de verdad?
De esta reflexión sincera empezamos a andar hacia alguna dirección. El autoconocimiento no debe ser un ejercicio de análisis interminable, sino un punto de partida sincero e íntimo que nos impulse a empezar a caminar sin miedo al ensayo y error. Es lo que nos permite tener el medidor de si vamos o no por buen camino, sin miedo a las caídas, tan inevitables como necesarias.
Comunica
Como señalaba Peter Drucker, el padre del management de la era moderna, el éxito sostenible se basa en dos pilares: la capacidad de generar valor y la capacidad de comunicarlo. Sin lo segundo, lo primero prácticamente se desvanece. En el entorno profesional, el talento que no se proyecta se vuelve invisible. No se trata de “venderse” en el sentido tradicional, sino de ser capaces de narrar nuestra propia historia de manera que nuestro valor sea tangible en el mercado.
Ser capaz de comunicar con impacto es una de las habilidades más necesarias en nuestra carrera profesional. La buena noticia es que comunicar bien, como cualquier otra habilidad, se puede entrenar. Y lo primero es atreverse. Sentirse cómodo con exponerse y dar voz a aquello que uno ya está haciendo.
La pregunta es, ¿cómo? Siguiendo la estrategia OPD, podemos reflexionar sobre tres preguntas clave:
- Oferta y necesidad: ¿Qué es lo que ofreces y qué necesidad puedes cubrir?
- Diferencia: ¿Qué es lo que te hace destacar?
- Público: ¿Cuál es tu público objetivo?
Construir una narrativa fuerte basada en estos tres puntos es la diferencia entre un mensaje sencillo y un mensaje con impacto.
Comparte
El autoliderazgo no termina en uno mismo. Dice el proverbio africano que “si quieres ir rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina acompañado”. Y esta es una de las verdades de oro para desarrollar una carrera profesional de éxito sostenible. Crear comunidad y compartir conocimiento son, sin duda, las palancas del progreso profesional. No son un acto de altruismo desinteresado, sino la base real de una trayectoria sólida.
Así que, tanto si estás en un momento de cambio y te sientes algo perdido, como si estás en un momento seguro de tu trayectoria, cualquiera de nosotros debería sentirse con la responsabilidad de crear equipo, de convertir lo que sea que está haciendo en algo más grande que uno mismo. Como decía Reid Hoffman, fundador de LinkedIn y autor de The Start-up of You, “no importa lo brillante que sea tu mente o tu estrategia: si juegas solo, siempre perderás ante un equipo”.
Y no estamos hablando del tinte transaccional que a veces tiene el tan manido networking, sino de esa acción tan humana y, de hecho, tan innata en nosotros, que es crear un ecosistema.
Tomar las riendas de forma consciente
La consecuencia más importante de este modelo es pasar a disponer de la brújula necesaria para tomar decisiones conscientes.
La mayor parte de las trayectorias que se truncan o que flojean son resultado de una serie de decisiones poco conscientes, producto de las prisas, del qué dirán, de la inmediatez que exige el mundo tan cambiante en el que vivimos. La pócima contra todo esto se encuentra en el acto revolucionario y valiente de decidir conscientemente.
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