¿Por qué hay líderes que planifican y otros no?

Los patrones de pensamiento de los planificadores frente a los no planificadores

Por Esade Entrepreneurship Institute

Artículo basado en una investigación de Jan Brinckmann

La planificación es una práctica común en las pequeñas y medianas empresas, pero no siempre es un hecho. Para muchas start-ups y emprendedores, lo más frecuente es hacer crecer el negocio siguiendo el método de ensayo y error.

Las opiniones acerca de los méritos de tener un plan de negocio o algún tipo de proceso de planificación son dispares. Pero comprender quién se muestra más proclive o más reacio a planificar –y por qué– podría ayudar a los líderes de las pymes a reconocer sus propios prejuicios sobre esta cuestión.

Los CEO y los altos directivos con formación y experiencia acostumbran a preferir la planificación en vez de adoptar un enfoque más reactivo, aunque lo hacen sin analizar críticamente el por qué. Por el contrario, los emprendedores puede que descarten totalmente la planificación del negocio, sin ni siquiera considerar sus beneficios.

En una investigación reciente, Jan Brinckmann, profesor titular de Esade, junto con Nicholas Dew (Naval Postgraduate School), Stuart Read (Willamette University), Katrin Mayer-Haug y Dietmar Grichnik (Universität St. Gallen) analizan las características específicas del capital humano –definidas como la experiencia laboral (general, del sector y profesional)– y de la experiencia para comprender mejor los patrones de pensamiento de los planificadores frente a los no planificadores.

Entrepreneurs business
Los emprendedores puede que descarten totalmente la planificación del negocio, sin ni siquiera considerar sus beneficios (Foto: Proxyclick/Unsplash)

Los 4 factores humanos de la planificación

Brinckmann y sus coautores observaron que otros investigadores ya habían identificado previamente a los líderes y CEO de pymes como catalizadores de la planificación. En concreto, la experiencia previa y la formación de los líderes influía en la forma en que estos procesaban la información y en sus patrones de pensamiento sobre la planificación del negocio.

Aunque en las pymes probablemente también intervenían factores externos –como procesos institucionales que requieren de planes de negocio y planificación–, los responsables individuales de la toma de decisiones parecían ser los principales responsables de que la planificación se convirtiera o no en una prioridad.

Los investigadores analizaron el tema en profundidad para descubrir, exactamente, qué es lo que hace que los principales gestores de las pymes decidan planificar o no.

Para averiguarlo, primero identificaron cuatro factores del capital humano:

  1. Formación
  2. Experiencia laboral general
  3. Experiencia emprendedora
  4. Experiencia en el sector

Los emprendedores con experiencia acumulada no planifican en situaciones inestables

Los factores de planificación se definieron como disponer de un plan formal de negocio y de un proceso de planificación. Para extraer sus conclusiones, los autores analizaron 31 estudios cuantitativos independientes de pymes y datos agregados de 8.095 observaciones de 31 conjuntos de datos independientes.

Los emprendedores confían en la experiencia antes que en la planificación en tiempos de incertidumbre

Estudios anteriores revelan que lo más probable es que los emprendedores con experiencia acumulada no planifiquen en situaciones inestables o en períodos de inestabilidad. Según una investigación realizada por Amar Bhide, el 41 % de los emprendedores que fundaron una empresa no tenían ningún plan de negocio y el 26 % solo disponían de un plan básico.

Otro estudio constató que solo el 12 % de los fundadores reconocían haber realizado estudios de mercado formales antes de emprender sus negocios.

Brinckmann y sus coautores observaron que los individuos con experiencia emprendedora no solo no tendían a planificar, sino que ni siquiera se mostraban proclives a hacerlo. Ello podría ser debido a dos factores:

  • Primero, los emprendedores están mínimamente expuestos a la planificación o nunca han tenido que planificar en el pasado.
  • Segundo, a medida que acumulan experiencia emprendedora, se sienten con más confianza controlando los resultados a través de diferentes técnicas y estrategias de gestión, de modo que la planificación les resulta menos relevante.
     
Entrepreneurs in New York
Los emprendedores tienden a priorizar más que a planificar (Foto: Mika Baumeister/Unsplash)

La formación y la experiencia llevan a la planificación

Brinckmann y sus coautores descubrieron que los responsables de tomar decisiones que tenían estudios superiores y experiencia laboral acumulada presentaban muchas más probabilidades de realizar algún tipo de planificación estructurada del negocio. Sin embargo, ello no les llevaba necesariamente a elaborar un plan formal de negocio.

Muchas nuevas empresas solo utilizan planes formales de negocio como parte del proceso para obtener financiación

En su opinión, ello es debido a que los planes formales de negocio son más una obligación institucional o empresarial que algo que los líderes consideren útil.

Otra razón es que muchas nuevas empresas y de rápido crecimiento solo utilizan planes formales de negocio como parte del proceso para obtener financiación inicial.

¿Cómo pueden utilizarse estas conclusiones?

Las personas que creen firmemente en el valor de la planificación deben haberlo adquirido durante su formación y es mejor que sigan una carrera no emprendedora.

Los emprendedores, por su parte, tienden a priorizar más que a planificar; adquieren otras habilidades y experiencias que valoran mucho más, como forjarse una reputación, ampliar su red de contactos profesionales y adquirir experiencia práctica gestionando una pyme. Ello no significa que todos los emprendedores consideren que planificar es una actividad totalmente innecesaria, sino simplemente que no tiene el mismo peso que otras.

El estudio también ofrece recomendaciones para expertos que imparten formación a estudiantes para ser emprendedores. El modelo de start-up "lean" se centra en enseñar a arrancar negocios con pocos recursos (bootstrapping), promover un enfoque "do-it-yourself" e improvisar.

Brinckmann y sus coautores proponen demostrar cómo pueden utilizarse los procesos de planificación del negocio en diferentes contextos, para ayudar a ponderar su valor más allá de su mera implementación. En este proceso podrían analizarse diferentes tipos de procesos de planificación y visiones sobre el tema, en función, por ejemplo, de la fase de crecimiento de un negocio o del tipo de empresa.

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