¿Puede la OTAN superar su “mayor crisis en décadas”?

Equipo Do Better

La semana pasada, Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, dibujó un nuevo concepto estratégico para la alianza global de 30 países en la 32ª cumbre de líderes en Madrid.

Además de firmar los protocolos de acceso para marcar el inicio de la ratificación del proceso para Finlandia y Suecia – incrementando el número de miembros a 32 – Stoltemberg planteó “un mapa para dirigir a la OTAN hacia el futuro en un mundo más competitivo y peligroso”.

Dirigiéndose a los líderes de los países miembros de la OTAN reunidos - entre los que se encontraban el presidente de EEUU Joe Biden, el primer ministro de Canadá Justin Trudeau y el presidente de España, país anfitrión de la cumbre, Pedro Sánchez – en el inicio del encuentro de tres días, Stoltenberg declaró que la cumbre sería transformadora, “porque tomaremos decisiones históricas”.

La alianza norte

Javier Solana, presidente del Centro para la Economía Global y Geopolítica de Esade y antiguo secretario general de la OTAN, coincidió en esta opinión. Los cambios geopolíticos causados por la invasión de Ukrania por parte de Rusia y la solicitud de adhesión a la OTAN por parte de Finlandia y Suecia, dijo, ha tenido como consecuencia una cumbre de líderes histórica.

“(El acceso de Finlandia y Suecia) implicará que Rusia contará con 1.500 km más de frontera con la OTAN”, apuntó durante su conversación con la periodista de RTVE Anna Bosch en la 12ª conferencia anual de Esade Alumni en Madrid.

Por otro lado, en un artículo de opinión en la página de noticias globales Project Syndicate publicado poco antes de la cumbre, afirmó que la solicitud de adhesión de los países del norte de Europa representa una alianza de seguridad estratégica muy importante.

“La OTAN ha demostrado ser indispensable para la seguridad Europea y la mejor garantía de su seguridad nacional para un número cada vez mayor de países”, escribió. “Una de las consecuencias más importantes de la guerra de Ukrania ha sido la solicitud de adhesión de Finlandia y Suecia, dos países con todas las credenciales para contribuir de forma positiva en la Alianza. Además, tras la reciente decisión de los ciudadanos daneses de unirse a las políticas de defensa de la Unión Europea, las instituciones que forman la base de la seguridad europea están cada vez más alineadas.”

Un mundo radicalmente diferente

La cumbre de Madrid ha hecho realmente historia en términos de número de líderes presentes. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, quien mostró un fuerte liderazgo durante la pandemia consiguiendo un bajo nivel de infección en su país, el recientemente elegido primer ministro de Australia, Anthony Albanese, y Yoon Suk-Yeol de Korea del Sur representaron al sector Indo-Pacífico participando en la cumbre por primera vez. Ursula von der Leyen y Charles Michel, presidentes de la Comisión Europea y el Consejo Europeo respectivamente, contribuyeron al debate de los líderes mundiales en representación de la Unión Europea.

Sin duda, se ha reunido una lista impresionante de las personas más influyentes del mundo, y no es de extrañar dados los eventos globales que han provocado un cambio radical en la dirección estratégica de la Alianza.

“El Concepto Estratégico del 2010 no incluía China y mencionaba a Rusia como un partner estratégico”, señala Ángel Saz-Carranza, director del Centro para la Economía Global y Geopolítica de Esade. “El mundo es radicalmente diferente hoy en día. Durante muchos años, el mundo anglo-sajón se había opuesto a desarrollar una UE más autónoma. Hoy, hay un gran consenso en términos de una autonomía militar estratégica europea, con el objetivo de complementar los esfuerzos de la OTAN”.

Una amenaza directa y significativa

En la nueva estrategia a 10 años, la OTAN reconoce a Rusia como “la amenaza más significativa y directa para la seguridad de los aliados” y anunció “la revisión más importante de sus políticas de defensa y disuasión colectiva desde la Guerra Fría”.

Impulsar la cooperación entre los aliados y una política de “puertas abiertas” para las nuevas candidaturas, fortalecer las políticas de disuasión e invertir más en defensa, apoyar a Ukrania y a otros partners en riesgo, adaptar la alianza a los nuevos retos y reconocer los retos del sur – la creciente influencia de China es considerada como una amenaza por primera vez – son todas las prioridades de la OTAN para la próxima década.

 ¿Fuerza en números?

Desde que la OTAN fue creada por sus 12 miembros fundacionales en 1949, su expansión por Europa ha proporcionado un asiento en la mesa de negociación a un número cada vez mayor y más diverso de líderes. La adhesión de 14 nuevos países del Centro y el Este de Europa entre el 1999 y el 2020 jugó un papel significativo en una Europa unificada, con Finlandia y Suecia reforzando ahora la alianza norte.

Stoltenberg confía que esta alianza expandida y mejorada alcanzará sus nuevos objetivos estratégicos.

 “Con 32 naciones alrededor de la mesa, seremos aún más fuertes y nuestra gente estará más segura, ante la crisis de seguridad más grave que hemos vivido en las últimas décadas”, declaró.

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