¿Es el atrincheramiento de los directivos compatible con su responsabilidad social?

Por Ruth Aguilera

El gobierno corporativo tiene como objetivo prioritario garantizar que la alta dirección actúe en el interés de sus accionistas. La responsabilidad social corporativa amplía su alcance para abordar también el impacto de la empresa en todos sus stakeholders, incluidos los acreedores, los empleados, los proveedores, los clientes y la sociedad en general.

Existen unas prácticas de gobierno corporativo como, por ejemplo, las provisiones anti-OPA, que garantizan el "atrincheramiento" o protección de los directivos frente a las presiones, sobre todo a corto plazo, de los mercados financieros.

Estas prácticas de atrincheramiento (denominadas en inglés market entrenchment provisions) refuerzan la posición de los líderes en la empresa. Aunque pueden ser muy favorables para favorecer una visión más a largo plazo, en ocasiones estas prácticas pueden reducir el valor de la empresa, sobre todo cuando el líder es egoísta y busca su propio interés distanciándose, incluso a costa del interés del resto de stakeholders, incluyendo a los accionistas.

El atrincheramiento de los directivos frente a las presiones de los mercados puede reducir el valor de la empresa, sobre todo cuando el líder es egoísta

La efectividad de las políticas de responsabilidad social, que pueden incrementar el valor accionarial y la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, dependen de las prácticas de gobierno corporativo y de si estas incentivan a los directivos y consejeros delegados a actuar en interés de la empresa o en el suyo propio. En este sentido, existe el riesgo de que la responsabilidad social se defienda y se implemente como un gesto meramente simbólico, si tanto la alta dirección como las condiciones del gobierno corporativo y otros factores externos, dentro del contexto macroeconómico, no están alineados.

La profesora de Esade Ruth Aguilera, junto con Kurt Desender y Josep A. Tribó (Universidad Carlos III de Madrid, España), y Jordi Surroca (Groningen Rijksuniversiteit, Países Bajos) han analizado la efectividad de los grupos de gobierno centrándose en la interacción entre el blindaje de los directivos y la responsabilidad social de la empresa.

Los investigadores sostienen que, cuando las prácticas de atrincheramiento y la responsabilidad social están alineadas o en sintonía, se refuerzan mutuamente e incrementan el valor accionarial de la empresa. Sin embargo, dado que los países tienen distintos sistemas institucionales y, en consecuencia, distintas filosofías sobre el papel del gobierno corporativo, esta coherencia necesaria entre atrincheramiento y responsabilidad social no siempre existe, lo cual a su vez incide en la capacidad de las empresas de crear valor derivado de la menor presión de los mercados hacia los directivos.

La coherencia, en contexto

Los investigadores exploraron si existe alguna diferencia entre los países que operan en un contexto más orientado a aportar valor a los accionistas y aquellos más orientados a los stakeholders. Su estudio analiza el impacto de las prácticas de atrincheramiento en las políticas de responsabilidad social llevadas a cabo, y es capaz de diferenciar cuándo esta inversión se traduce en un aumento del valor financiero de la empresa.

El equipo investigador también desvela cuándo la inversión en responsabilidad social es meramente simbólica (eso es, pura fachada) y cuándo realmente aporta valor a los accionistas. Descubren que las empresas ubicadas en los países más proclives a centrarse en los accionistas y con mayor presión de los mercados financieros, como los Estados Unidos, cuando combinan atrincheramiento y responsabilidad social, contribuyen a mejorar el valor de la empresa, frente a las empresas de países más proteccionistas de los derechos de los stakeholders, donde este atrincheramiento no conduce a mejores resultados financieros.

Social responsibility
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El estudio analiza una muestra de 3.187 empresas cotizadas de 37 países durante más de diez años, que clasifica como economías de mercados liberales (que protegen sobre todo a accionistas) o economías de mercados coordinados (que favorecen sobre todo a stakeholders).

Las economías de mercados liberales a menudo tienen "un sistema financiero basado en la bolsa, unos mercados de trabajo flexibles y abiertos, unos sistemas educativos y de formación que desarrollan habilidades generales, un uso limitado de las redes y de las alianzas entre empresas, y el poder de la toma de decisiones muy concentrado en la alta dirección de las empresas".

Las economías de mercados coordinadas, como por ejemplo España o Alemania, por su parte, se caracterizan por "un sistema financiero basado en la banca o en el Estado, que facilitan el acceso a capital; unos mercados de trabajo rígidos, basados en la protección del empleo; unos sistemas de formación que fomentan unas habilidades específicas para las empresas, y un uso extensivo de las redes y las alianzas entre empresas que favorecen la internalización de los intereses de los tres grupos de stakeholders: la alta dirección, los accionistas y los trabajadores".

En qué aspectos las prácticas de atrincheramiento y la responsabilidad social van a la una

Los resultados obtenidos por Aguilera y sus coautores muestran que, en las economías de mercados liberales, la adopción de prácticas de blindaje de los directivos rebaja las presiones del mercado a corto plazo, lo cual a su vez empodera a los directivos para adoptar una perspectiva largoplacista en la toma de sus decisiones. Ello supone entablar unas relaciones de largo plazo mutuamente beneficiosas con los stakeholders de la empresa a través de la responsabilidad social, o inversiones en I+D.

La investigación indica que esta coherencia entre el atrincheramiento y la responsabilidad social empresarial tiende a generar un valor positivo para la empresa y sus accionistas.

La adopción de prácticas de blindaje empodera a los directivos para adoptar una perspectiva largoplacista en la toma de sus decisiones

Por contra, los investigadores también observaron que en los países en que el gobierno corporativo se basa en unos mecanismos no tan fuertes de mercado, como por ejemplo las negociaciones entre patronales y sindicatos, las prácticas de blindaje desincentivaban a los líderes de aquellas empresas que invierten en políticas de responsabilidad social. Dichas iniciativas suelen ser simbólicas, más que sustantivas, y sirven para satisfacer los intereses de los directivos, a costa de los accionistas e incluso de algunos stakeholders.

Los resultados de esta investigación tienen importantes repercusiones contraintuitivas para los inversores y para los reguladores. Sin la protección de los directivos en las economías de mercados liberales, la presión de los mercados reduciría los incentivos de los directivos a invertir en relaciones valiosas a largo plazo con los stakeholders.

Según los investigadores, la falta de estas prácticas de gobierno corporativo haría que los directivos se sintieran más incentivados a invertir recursos de la empresa en actividades de responsabilidad social simbólicas, como por ejemplo anunciar que van a prestar más atención a políticas de diversidad, con el fin de evitar ser castigados por los inversores.

Los directivos protegidos son mucho más inmunes a las presiones a corto plazo de los mercados de capital externos y pueden cumplir debidamente sus contratos con los stakeholders. A su vez, los stakeholders están más dispuestos a apoyar los gastos en formación, I+D y otras inversiones costosas que eventualmente pueden incrementar el valor de los accionistas.

La recomendación de los investigadores a las empresas de las economías de mercados liberales es clara: que no dificulten la adopción de prácticas de gobierno corporativo que faciliten una visión más a largo plazo, siempre que estas provisiones vayan acompañadas de actividades de responsabilidad social reales y sustantivas.

También sugieren que la compensación de los directivos se oriente a remunerar la generación de valor accionarial, así como los avances en materia de responsabilidad social, con el fin de evitar el riesgo de que la responsabilidad social se convierta en una estrategia de protección injustificada de los directivos.


Publicación original: Surroca J, Aguilera R, Desender K & Tribó JIs managerial entrenchment always bad and corporate social responsibility always good? A cross‐national examination of their combined influence on shareholder value, Strategic Management Journal (2020)

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