Los trámites burocráticos: ¿son una pesadilla inevitable?

Cómo evitar tortuosos conflictos administrativos

Artículo basado en resultados de investigación de Teresa Duplá

No importa en qué país del mundo viva. Cualquier persona que haya tenido que tratar con instituciones públicas se ha visto inmersa, en algún momento de su vida, en una pesadilla burocrática.

La relación entre ciudadanos y gobiernos puede llegar a ser muy compleja. Cuando surge un conflicto, los ciudadanos pueden verse abocados a un inacabable conflicto jurídico que puede derivar en bucles burocráticos, citas y llamadas telefónicas que se repiten hasta el hartazgo.

En una investigación publicada en el Diario La Ley, la profesora de Esade Teresa Duplá describe cómo lograr que los conflictos entre los ciudadanos y el gobierno sean más llevaderos.

La clave para solucionar los conflictos administrativos con mayor rapidez reside en la mediación

"Cuando se trata de cuestiones administrativas, el conflicto entre ciudadanos y funcionarios es inevitable, pero existe un modo de acortar el proceso y lograr que sea más eficaz", afirma Duplá. "La clave para solucionar los conflictos administrativos con mayor rapidez y eficacia reside en la mediación".

La mediación, fruto de la buena voluntad y el interés mutuo, es un método de colaboración entre instituciones públicas y ciudadanos en el que ambas partes se ponen de acuerdo para encontrar una solución.

En España, las instituciones públicas ya han empezado a emplear este método como un instrumento eficaz para la resolución de conflictos. "La mediación ayuda a descongestionar un sistema jurídico excesivamente lento", explica Duplá. "También facilita el llegar a acuerdos que respeten el complejo equilibrio entre derechos públicos y privados".

La mediación es un instrumento eficaz para la resolución de conflictos

Por qué la mediación funciona

La mediación es un método prometedor para solucionar conflictos administrativos. Favorece el intercambio de opiniones e intereses entre los ciudadanos y el gobierno sin obstáculos jurídicos.

"En el sistema jurídico español, intentar solucionar un problema administrativo por las vías habituales puede llevar, por norma general, más de un año. La mediación puede reducir este tiempo de manera sustancial y ayudar a ambas partes a encontrar soluciones más rápidas", afirma Duplá.

Los procesos de mediación ayudan a reunir a ambas partes para abordar los problemas sin tener que acudir a los tribunales. Es un método eficaz porque protege los intereses generales de ambas partes.

Cuando un problema puede solucionarse a través de la mediación, esta sitúa a ambas partes en igualdad de condiciones, lo que les permite negociar para llegar a una solución que sea mutuamente beneficiosa.

Un sistema jurídico lento

La mediación, que surgió de la necesidad de agilizar el sistema jurídico, persigue aumentar su eficacia sin menoscabar el rigor de los fallos judiciales.

Duplá advierte que uno de los motivos por el que los procesos jurídicos son tan lentos es la persistencia de ciertos privilegios de la administración: "Debemos ponerles coto con urgencia y simplificar unos procedimientos que son excesivamente largos".

En el sistema jurídico español, se rechazan ocho de cada diez recursos administrativos

Hasta la fecha, las instituciones públicas gozaban de ventaja, ya que, en ausencia de acuerdo, podían imponer una resolución unilateral acorde con su propio criterio. Esto se justificaba en virtud de su posición superior como instituciones investidas de autoridad y responsables de velar por el interés general.

Sin embargo, es obvio que tal unilateralidad no invita a las partes a llegar a un acuerdo ni a rectificar. Esta actitud desdeña las ventajas potenciales de la mediación y la posibilidad de retomar acuerdos tratados anteriormente que podrían haber solucionado la cuestión sin impedimentos jurídicos.

Cómo introducir la mediación en el sistema jurídico español

El poder de la mediación reside en el carácter personal de cada procedimiento. En España, pese a sus numerosas ventajas, la mediación sigue siendo muy minoritaria en los procedimientos administrativos.

La mediación podría introducirse en el sistema jurídico español de varias formas. Una de ellas consistiría en crear una unidad jurídica encabezada por un miembro de la administración de justicia o por una persona con amplio conocimiento y experiencia en procesos de mediación. Otra opción sería crear una lista de mediadores y ponerla a disposición de las autoridades judiciales.

En el sistema jurídico español, se rechazan ocho de cada diez recursos administrativos. Este dato es indicativo de las limitaciones del sistema. Por el contrario, los acuerdos alcanzados en procesos de mediación satisfacen en gran medida las expectativas de ambas partes, lo que significa que rara vez se recurren ante los tribunales.

"La mediación aumenta el número de acuerdos voluntarios y la satisfacción de ambas partes. Reduce los conflictos desde el primer momento y evita nuevos problemas y futuras reincidencias ocasionadas por las dificultades propias de la ejecución de un fallo judicial", concluye Duplá.

La próxima vez que tenga que enfrentarse a un largo procedimiento administrativo, tenga en mente la mediación. Podría ahorrarle más de un quebradero de cabeza jurídico.

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