Cómo mejorar la toma de decisiones para lograr una gestión sostenible del agua en las zonas turísticas

Artículo basado en resultados de investigación de Mar Vila, Núria Agell & Gerard Costa

El turismo se está adaptando a un nuevo tipo de crecimiento. Cada vez son más los destinos turísticos que empiezan a priorizar el desarrollo sostenible, más allá del mero crecimiento económico. Un factor clave para lograrlo implica gestionar el uso del agua para mitigar el impacto medioambiental de los turistas.

En los últimos 50 años, el uso del agua se ha triplicado a escala global. Sin embargo, el impacto del consumo de agua derivado del turismo acostumbra a ser poco significativo si se compara con el volumen de agua destinado a usos agrícolas o industriales, que continúa teniendo mucho más peso a escala global.

Pero esta situación puede variar, sobre todo cuando se tienen en cuenta determinadas tendencias del consumo de agua y la demanda se concentra en periodos determinados.

La concentración estacional de turistas, que generalmente ocurre en la costa, acostumbra a alcanzar su punto álgido en épocas de escasos recursos hídricos.

En los últimos 50 años, el uso del agua se ha triplicado

El turismo puede contribuir a mejorar la calidad del agua, por ejemplo, con sistemas de depuración que también procesen las aguas residuales locales o con otros sistemas de tratamiento que mejoren la calidad del agua local para satisfacer las expectativas de los turistas.

Pero el turismo también puede contribuir a empeorar la calidad del agua.

El consumo de agua por parte del turismo probablemente aumentará debido al incremento del número de turistas, a unos estándares hoteleros más elevados y al crecimiento de actividades turísticas de uso intensivo del agua.

El cambio climático, por su parte, también acarreará consecuencias en la disponibilidad de agua.

En este contexto, lograr una gestión eficiente de los recursos hídricos es esencial para garantizar la sostenibilidad de los destinos turísticos.

Los profesores de Esade Mar Vila, Núria Agell y Gerard Costa, junto con la investigadora posdoctoral Arayeh Afsordegan y la profesora Mónica Sánchez de la UPC-Barcelona Tech, han llevado a cabo una investigación que revela una nueva técnica de gestión sostenible del agua.

La gestión eficiente de los recursos hídricos es esencial para garantizar la sostenibilidad de los destinos turísticos

“Nuestro objetivo era presentar una nueva metodología que orientara el proceso de toma de decisiones para encontrar una solución a la gestión del agua”, señalan los autores.

“Para desarrollar este método, ejecutamos una selección estructurada de factores relevantes que afectan estas decisiones y analizamos las preferencias de las partes implicadas, considerando aspectos técnicos, económicos, sociales, políticos y medioambientales".

En un artículo titulado Influential factors in water planning for sustainable tourism [Factores que influyen en la planificación del agua para el turismo sostenible], los autores presentan una nueva técnica cualitativa para mejorar la toma de decisiones en la gestión de los recursos hídricos.

Las presiones del agua

En su investigación, publicada en el Journal of Sustainable Tourismlos autores analizan la Costa Brava, uno de los principales destinos turísticos españoles en la costa mediterránea de la comunidad autónoma de Cataluña. En los meses de julio y agosto, la Costa Brava ve como su población pasa de los 250.000 a más de 1 millón de habitantes.

El turismo es la principal actividad socioeconómica de la zona. Pero la Costa Brava dispone de unos recursos hídricos limitados y posee unas características geográficas que plantean a las autoridades unos desafíos complejos para la gestión del agua durante los calurosos y secos meses de verano.

Costa Brava
La Costa Brava dispone de unos recursos hídricos limitados (Foto: Jorge Fontestad/iStock)

El Consorcio de la Costa Brava (CCB), entidad pública de gestión del agua, tiene la responsabilidad de decidir qué medidas deben tomarse al respecto, después de considerar los costes energéticos y de inversión, así como los factores sociales o medioambientales.

Existen muchas partes interesadas, que a menudo tienen prioridades que entran en conflicto, aunque no resulten obvias a simple vista. Esta circunstancia implica que cualquier análisis que lleve a cabo el CCB para facilitar la toma de decisiones debería considerar múltiples criterios con el fin de seleccionar los factores más relevantes que permitan valorar posibles soluciones o escenarios.

El método Delphi cualitativo y la toma de decisiones

El trabajo presentado por el equipo investigador de Esade forma parte de un proyecto en curso, de largo alcance, que busca analizar la gestión sostenible del agua.

En esta fase de la investigación, los resultados aportan una solución metodológica para mejorar la toma de decisiones. Se trata de la técnica Delphi, que los investigadores describen como “un método muy conocido de toma de decisiones en grupo para lograr el consenso entre un panel de expertos con respecto a las características más importantes de un tema determinado”.

La metodología orienta el proceso de toma de decisiones en la gestión de los recursos hídricos

En el caso de la gestión sostenible del agua, los responsables de la toma de decisiones deberían tener en cuenta las diferentes consideraciones técnicas, económicas, sociales, políticas y medioambientales que preocupan a los stakeholders con el fin de seleccionar una lista de factores influyentes.

La técnica Delphi utiliza cuestionarios para obtener la información, aunque también tiene limitaciones. Los expertos podrían tener dificultades a la hora de exponer sus opiniones en determinadas situaciones o por falta de conocimientos. Otros problemas técnicos podrían ser debidos a la imprecisión de la terminología lingüística utilizada.

Para superar estos inconvenientes, el equipo ha creado el nuevo método integrado Q-Delphi (Delphi cualitativo), basado en la lingüística computacional, con el reto de evaluar la planificación de los recursos hídricos.

“En el mundo real, esta metodología permite a los destinos turísticos captar, con más exactitud, opiniones sobre conceptos multidimensionales, sin perder información o tergiversarla”, explican los autores.

El método tiene en cuenta la intensidad de las preferencias y, lo que es fundamental, permite a los expertos responder con incertidumbre.

La técnica Q-Delphi empodera al CCB para seleccionar distintos indicadores en la Costa Brava y clasificarlos ponderando la relevancia y la importancia de factores como el consumo de energía, la creación de puestos de trabajo, el uso del suelo, la satisfacción de los turistas, la aceptación política de los expertos en turismo, la gestión del agua y la gestión hotelera.

El método Delphi analiza la opinión de stakeholders muy distintos para encontrar soluciones que permitan una gestión más sostenible de los recursos hídricos

La complejidad derivada de la existencia de múltiples stakeholders, con puntos de vista distintos –y a veces contrapuestos–, justifica la necesidad de este método y, por tanto, su contribución.

El principal beneficio de utilizar este método es que proporciona una lista ordenada de factores, cualitativos y cuantitativos, que resumen la opinión de stakeholders muy distintos.

“El método permite obtener diferentes valores para cada indicador en cada solución, ofrece un resultado global que resume todos los factores relevantes y facilita la comparación de distintos escenarios”, según los investigadores.

Para el CCB y otros responsables de tomar decisiones sobre la gestión del agua, implementar soluciones determinadas por esta vía proporciona una gestión más sostenible y responsable de los recursos hídricos.

Los resultados obtenidos en el caso real de la Costa Brava demuestran que la selección final de los indicadores es una combinación de factores cuantitativos (consumo de energía, costes de inversión y operativos y pérdidas de agua) y cualitativos (calidad del agua, salud pública, satisfacción de los turistas y aceptación pública).

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