IA y derechos sobre los contenidos: Abordando la esfera legal y ética

El entorno cambiante de los contenidos generados por la IA plantea diversas cuestiones legales y éticas. Desde conflictos relacionados con la propiedad intelectual hasta violaciones de la privacidad.

Giulio Toscani

Tras algunos incidentes que involucraban deepfakes, como una declaración inventada de la Tercera Guerra Mundial por parte de un falso presidente y un vídeo manipulado de Mark Zuckerberg pronunciando un discurso siniestro sobre el poder de Facebook, han aumentado las preocupaciones sobre la relación entre la inteligencia artificial (IA) y la creación de contenidos. 

Más que analizar en profundidad el campo de las fake news, este artículo explora las intricadas conexiones entre la IA y los derechos sobre los contenidos, arrojando luz sobre las consideraciones legales y éticas que se plantean en este ámbito en constante evolución.  

1. Reconocimiento y procesamiento de imágenes 

Revelar los secretos de la IA es determinante para revolucionar el análisis de los contenidos. Con los algoritmos del aprendizaje automático en el centro, el análisis a través de la IA no solo examina imágenes, sino que distingue patrones, objetos e incluso personas con una precisión sin precedentes. Desde el reconocimiento facial hasta la detección de objetos y la comprensión de escenarios, las aplicaciones de la IA en este ámbito son infinitas. 

Imaginémonos lo siguiente: procesamiento automatizado de numerosas series de imágenes, optimización de la categorización de los contenidos y etiquetado a gran escala. Nos adentramos en un mundo en que el análisis de contenidos a través de la IA no solo es muy sofisticado, sino que está transformando la seguridad, el control de acceso y la verificación de la identidad en contextos muy diversos, ya sea para desbloquear el móvil o para mejorar los sistemas de vigilancia.  

Por ejemplo, en China, la tecnología de reconocimiento facial se ha adoptado de forma generalizada, como ha demostrado un experimento de la BBC que logró localizar con éxito al periodista John Sudworth en la bulliciosa ciudad de Guyang, de 6 millones de habitantes, en tan solo 7 minutos.  

2. Consideraciones legales y éticas 

Al embarcar en mi vuelo en Shanghái (China) en junio de 2023, me topé con una conveniencia notable: tras la foto que me tomaron en el control de fronteras, ya no necesitaba mi tarjeta de embarque, pues bastaba con presentar mi cara. Pero, por muy cómoda que puede parecer la simplificación de este proceso, plantea algunas cuestiones relevantes sobre posibles problemas relacionados con la privacidad.  

Consideremos la hipótesis de que nos cruzamos o aparecemos en contenidos online que no cuentan con el favor del Gobierno chino. El mencionado vídeo de la BBC señala que la extensa red de 170 millones de cámaras de televigilancia distribuidas por todo el país puede utilizarse para vigilar a los disidentes, lo cual suscita una legítima preocupación por la privacidad. El uso de esta red por parte del Gobierno chino como un elemento de su sistema de “crédito social”, que supuestamente categoriza a los ciudadanos como “buenos” o “malos”, añade una capa de opacidad. La transparencia de este sistema todavía tiene que demostrarse, y sus posibles repercusiones se ilustran en esta infografía y van desde la exclusión de las reservas de vuelos o de la adquisición de billetes en trenes de alta velocidad hasta la denegación de permisos o la imposibilidad de acceder a las escuelas privadas o a empleos públicos.  

3. Propiedad intelectual 

En una acción colaborativa entre los ámbitos de la investigación y la creación con el fin de explorar las interacciones entre los humanos y la IA, el pianista David Dolan, de la Guildhall School of Music and Drama, participó en un diálogo improvisado con un sistema de IA semiautónomo desarrollado por el compositor Oded Ben-Tal, de la Universidad de Kingston. Para dar respuesta a las preocupaciones que suscita la música generada por IA que circula por las plataformas de streaming, Universal Media Group, un destacado operador de esta industria, aboga por limitar que las herramientas de IA extraigan composiciones musicales sujetas a derechos de autor de plataformas como Spotify y Apple Music.  

Sin embargo, en las composiciones musicales actuales todavía tiene mucho peso la intervención humana, tanto en el proceso de creación como en el de producción. Por ejemplo, la música Holly Herndon utiliza la inteligencia artificial para crear una entidad generada por IA denominada Holly+. Esta IA replica sus cualidades vocales y ello le permite cantar en idiomas y estilos que escapan a su capacidad natural. Holly+ es de acceso libre y con ello Herndon y su equipo buscan empoderar a personas con veleidades artísticas utilizando su imagen y voz sintetizadas.  

La integración de la IA en la producción de música puede ilustrarse también con el uso que Sir Paul McCartney hizo de la inteligencia artificial para elaborar el "último disco de los Beatles". McCartney empleó la tecnología para extraer componentes vocales de una demostración histórica de John Lennon, que había recibido de su viuda, Yoko Ono, en 1981. Esta demo, que se caracterizaba por una calidad de sonido lo-fi, proporcionó la base para la composición final de McCartney.  

Hallar el equilibrio entre la innovación y los derechos individuales  

En conclusión, la confluencia de la IA con los derechos sobre los contenidos presenta un panorama complejo, plagado de desafíos legales y éticos. La proliferación de incidentes de deepfakes, como declaraciones inventadas de figuras políticas falsas y vídeos manipulados de personalidades influyentes, agudiza las preocupaciones acerca de la autenticidad y la manipulación de los contenidos digitales.  

El uso de la IA en el reconocimiento y el procesamiento de imágenes, las consideraciones legales y éticas de las prácticas de vigilancia y el panorama cambiante de la propiedad intelectual de los contenidos generados por IA requieren un examen detenido. A medida que nos adentramos en este terreno intricado, es obligado hallar un equilibrio entre las innovaciones tecnológicas y la salvaguarda de los derechos individuales, para promover una integración responsable y ética de la IA en el campo de la creación y el consumo de contenidos. 

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