Un año de la invasión de Ucrania: ¿qué horizontes se abren?
Conversamos con el director de EsadeGeo, Ángel Saz, sobre el estado actual del conflicto en Ucrania y las perspectivas para el 2023. ¿Continuarán los envíos de armamento? ¿Entrará Ucrania en la Unión Europea? ¿Se ha quedado solo Occidente en su rechazo a Rusia?
El 24 de febrero de 2022, el presidente ruso Vladimir Putin anunció que sus tropas habían entrado en Ucrania con el objetivo de desmilitarizar el país y sustituir al gobierno. Aquella invasión, camuflada sin éxito bajo el eufemismo de “operación militar especial”, iba a durar unos pocos días hasta que Kiev cayera ante la arrolladora superioridad militar rusa. Así lo creían, al menos, a ambos lados del Atlántico.
Un año más tarde, Ucrania resiste. Las tropas rusas se encuentran a cientos de kilómetros de Kiev lanzándose sobre las trincheras ucranianas. El gobierno de Putin continúa en pie, impasible ante las sanciones impuestas por Occidente y desactivando cualquier oposición interna. Por su parte, la Unión Europea surfea la ola inflacionaria y ha aprendido a vivir sin acceso al barato gas ruso.
No se cumplen las condiciones para dialogar la paz a corto plazo
El director de EsadeGeo, Ángel Saz, ha conversado con Do Better sobre las perspectivas que se abren tras un año de conflicto. Si bien una resolución militar parece improbable, tampoco cree que, a corto plazo, se vaya a dialogar la paz. “No se dan las condiciones necesarias. Ni Kiev puede aceptar la pérdida de territorio, ni Moscú puede aceptar una retirada total”, afirma.
Uno de los escenarios que considera muy posible es “un alto al fuego implícito, con territorios ocupados por Rusia y una cierta normalidad en el resto de territorio”. Sería una situación similar a la vivida desde 2014, cuando Rusia anexionó Crimea y ocupó parte del Donbás. “Si bien aquello, tras unas escaramuzas iniciales, derivó en una paz inestable, ahora vivimos una guerra estable. Pero este nivel de intensidad del conflicto no es sostenible para ninguna de las partes”, explica.
¿Se decidirá la guerra fuera de Ucrania?
A medio plazo, hay varios factores a los que prestar atención. De todos ellos, puede que el militar sea el menos importante. Rusia moverá ficha en primavera con una nueva ofensiva, y aunque no se espera un vuelco de la situación, “hasta ahora nos hemos llevado muchas sorpresas”, recuerda Saz. "Pero gran parte de esta guerra se va a decidir fuera”, añade.
No llegaremos a ver cazas occidentales en Ucrania
En concreto, será decisiva, por un lado, la posición de China, que “parece haber frenado la retórica nuclear de Rusia”. Por el otro, también lo será la de la UE y EEUU, “cuyo apoyo militar a Ucrania ha sido fundamental”. Aunque este apoyo ha aumentado gradualmente hasta acabar enviando armamento pesado y tanques, Saz no cree que lleguemos a ver cazas occidentales en Ucrania.
En este sentido, "puede llegar un momento de fatiga por parte de los países europeos”, ya sea porque el conflicto pierda relevancia en la opinión pública, o porque haya un cambio político en EEUU en 2024, algo que “será muy importante a la hora de definir el apoyo estadounidense”.
Puede llegar un momento de fatiga por parte de los países europeos
Otra incertidumbre es si las cadenas de suministro en Europa y EEUU serán capaces de mantener el ritmo que requiere el apoyo militar a Ucrania. “Las capacidades productivas occidentales estaban a un nivel más bajo, precisamente porque no se preveía una necesidad de esta envergadura”, explica. “Esta clase de elementos pueden ser más relevantes que lo que pase sobre el terreno”.
¿Qué será de Europa?
Uno de los efectos inesperados de la invasión de Ucrania fue el resurgir de la OTAN, que además ha eclipsado los tímidos avances de la UE por asegurar su independencia en materia defensiva. “A corto plazo, la urgencia del conflicto ha frenado el ímpetu europeo por generar capacidades defensivas propias, puesto que Europa ha tenido que recurrir a EEUU”, aclara Saz.
El mundo ha demostrado que hace falta tener capacidad de defensa y de seguridad
No obstante, en el medio plazo cabe esperar que la UE insista en el camino marcado. Existen indicadores que lo respaldan; por ejemplo, recientemente se ha desbloqueado el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS), con participación trilateral entre Alemania, España y Francia. Del mismo modo, los intentos alemanes por rearmarse y obtener nuevos sistemas de aviación apuntan en la misma línea.
Por otro lado, Saz opina que el aumento generalizado en los presupuestos de Defensa europeos ha roto un tabú sobre el gasto militar. “Podemos no querer un mundo más militarizado, pero no podemos hacer trampa. Hasta ahora teníamos nuestra seguridad externalizada a EEUU”, aclara. “El mundo ha demostrado que hace falta tener capacidad de defensa y de seguridad. Hasta que no estemos en otro mundo, no podemos renunciar a ello”.
Puede que no haga falta un ejército europeo, pero necesitamos 27 ejércitos interoperables
Una vez aceptado que la realidad se impone, “lo importante es ver cómo se gasta ese presupuesto en Defensa. En este sentido, no se trata solo de incrementar el gasto, sino de "tener una planificación conjunta a nivel de la UE para no duplicar esfuerzos y hacer nuestras capacidades interoperables”. “Puede que no haga falta un ejército europeo, pero necesitamos 27 ejércitos interoperables”, incide.
Más allá de lo defensivo, febrero de 2022 también fue el mes en que Ucrania empezó los trámites formales para su adhesión a la Unión Europea. Aunque la incorporación por la vía rápida llegó a parecer una posibilidad, Saz descarta que a 2 o 3 años vista Ucrania se haya incorporado a la UE. “La retórica actual es de apoyo a Ucrania, pero no ha habido garantías explícitas de un fast-track", afirma. En todo caso, podría integrarse a programas concretos, ya sea en materia comercial, energética u otras.
Ucrania no se habrá incorporado a la Unión Europea a 2 o 3 años vista
El director de EsadeGeo reconoce que es una cuestión “delicada” porque tiene “un componente psicológico, también para el frente”. “Es distinto resistir con la perspectiva de entrar a la UE que sin ella. Pero con los problemas que ha habido con miembros nuevos como Polonia o Hungria, es improbable que la UE incorpore un nuevo país que además tiene una cantidad de población similar a la de España”, explica.
¿Y las expectativas de Occidente?
Algo que se ha confirmado tras un año de conflicto es que Occidente, casi únicamente representado por la UE y EEUU, se ha quedado solo en su rechazo militante a la invasión rusa. Saz lo califica como un “despertar” que dejará algunas lecciones para el futuro y señala tres motivos principales para que haya ocurrido.
No se ha prestado suficiente atención a la batalla propagandística fuera de Europa
El primero es que “hasta hace poco, no se ha prestado suficiente atención a la batalla comunicativa y propagandística que ha habido fuera de Europa”. Rusia hace tiempo que ha aprendido a influenciar la opinión pública en el exterior. Como ejemplo, Saz menciona la Internet Research Agency (responsable de muchas campañas de desinformación en procesos electorales). Recientemente se ha conocido que la agencia fue fundada por Yevgeny Prigozhin, líder del Grupo Wagner, compañía de mercenarios presente en Ucrania.
En segundo lugar, a los países de Occidente les ha pasado factura la doble moral de sus políticas internacionales, algo que considera “inevitable” en tanto que “es muy complicado ser purista en tus posicionamientos todo el rato”. En este sentido, recuerda las posiciones adoptadas en conflictos de medio oriente, la gestión postcolonial de África por parte de algunos países europeos o la gestión de las fronteras en crisis migratorias como la provocada por la guerra en Siria.
A Occidente le ha pasado factura la doble moral de sus políticas internacionales
Por último, Saz cree que “quizás nuestras expectativas eran simplemente irreales”. Cuando Europa exige un posicionamiento a los países del sur global, estos países esperan una reciprocidad. “Europa no se posiciona, por ejemplo, cuando India tiene un conflicto con China o Pakistán. Por tanto, es difícil que la población india se posicione del lado europeo sobre un conflicto que le queda muy lejos, que puede no entender y en el que hay narrativas dispares”, aclara.
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