Atención plena: ventaja competitiva, eficacia y plenitud
En un contexto en el que estamos rodeados de distracciones, educar nuestra atención pude suponer un gran factor diferencial.
Una de cada tres personas mira el móvil más de 100 veces al día, es decir una vez cada 10 minutos (sin contar las horas de sueño).
Reemprender la actividad previa cada tras desconcentración cuesta entre diez y veinte minutos.
Un 87% de los españoles creen que un uso indiscriminado de internet supone una barrera para las relaciones personales sanas.
La inatención genera el 31% de los fallecidos en accidentes de tráfico, se asocia al 45% de los accidentes laborales y se sitúa como una causa principal de fracaso escolar.
Datos preocupantes sobre “ladrones del tiempo”, síntomas de ineficacia y ansiedad que se multiplican actualmente: interrupciones, reuniones improductivas, televisión, internet, email, teléfono…
Hoy la atención plena se ha convertido en una ventaja competitiva, por suponer una actitud y unos hábitos diarios que escasean.
Por el contrario, las personas centradas son muy conscientes de lo que está ocurriendo aquí y ahora. Son además capaces de aprovechar los múltiples beneficios de la atención plena como, por ejemplo:
- Más felicidad: mejor aprovechamiento y disfrute de lo que está haciendo
- Reducción del estrés o la ansiedad: por reducir o eliminar la gestión multitarea
- Más creatividad: por tener un mayor foco en la actividad, que permite detectar o generar ideas o matices nuevos.
- Más concentración y productividad: por reducir el tiempo ineficiente y de reconexión.
- Mejores decisiones: por tener tiempo de calidad y más foco continuado en un solo asunto.
- Más resiliencia emocional: por tener más claridad sobre las decisiones a tomar en la adversidad).
- Mejor salud en general: por reducir los problemas de insomnio y el desgaste energético diario.
- Mejora las relaciones interpersonales: se fomenta la empatía, la compasión, la observación de las emociones ajenas, la escucha… Cualidades que nos permiten conectar mejor con las demás personas.
La sociedad de la distracción
Vivimos en la sociedad de las distracciones, donde cada vez tenemos menos control de nuestro tiempo por las múltiples interferencias propias y ajenas.
La atención plena es un estado deseable que se puede entrenar y hacer propio según nuestro estilo personal. Ello nos ayudará a combatir las distracciones, concentrarse más en los objetivos personales y profesionales y también a disfrutar más de los pequeños placeres de la vida.
“La felicidad de tu vida depende de la naturaleza de tus pensamientos” decía Marco Aurelio.
Por ello el psicólogo Luis López González nos anima a “educar la atención”. Si mejoramos nuestra mente, si reducimos confusión, si cambiamos sobrecarga y ofuscación por ligereza y foco avanzaremos hacia nuestra plenitud. Y aumentaremos además nuestra eficacia y calidad en todos los aspectos de nuestra vida.
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