¿Es el tres el número mágico del gobierno corporativo?
La destacada posición de las ‘Big Three’, las tres grandes firmas de gestión de activos a nivel global, ha provocado un debate sobre cómo afecta su concentración de poder al gobierno corporativo mundial.
BlackRock, Vanguard y State Street Global Advisors son conocidas como las ‘Big Three’, las tres grandes firmas de gestión de activos. Entre todas suman una cuota de mercado combinada de 24,1 billones de dólares en una industria mundial cuyo valor asciende a 118,7 billones de dólares. En el mercado de fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) estadounidense, las Big Three representan el 76 % de todos los activos.
Con tan solo tres empresas ejerciendo este nivel de dominio del mercado, su influencia en el gobierno corporativo se ha debatido ampliamente. El poder que ejercen puede influir en las prácticas de muchas sociedades participadas con una simple declaración pública, haciendo que no sea necesario alcanzar costosos compromisos que requieren dedicar mucho tiempo a cada uno de los gerentes.
Una exhaustiva revisión bibliográfica realizada por la profesora visitante de Esade, Ruth V. Aguilera, junto con Kurt A. Desender y Mónica López Puertas-Lamy de la Universidad Carlos III de Madrid, ha analizado la influencia de las Big Three.
El análisis, publicado en la revista Corporate Governance: An International Review, descubre pruebas dispares sobre la influencia en la estructura de los consejos de administración, los informes financieros y la divulgación de información, la responsabilidad social corporativa (RSC) y los mecanismos externos de gobernanza corporativa. Los investigadores afirman que esta ambigüedad justifica la necesidad urgente de realizar nuevos estudios al respecto.
Cambios en las dinámicas del poder
Una característica definitoria de las inversiones de las Big Three es que se trata principalmente de fondos indexados y fondos cotizados (ETF) de gestión pasiva. Los fondos pasivos realizan un seguimiento de los mercados y no de las oportunidades de inversión individuales, ya que ofrecen una inversión a medio y largo plazo que no requiere una gestión activa de las empresas individuales.
Cuando una red de empresas de un mercado pertenece a unos pocos inversores (propiedad institucional común), la dinámica de poder pasa de los gerentes de las empresas a los inversores. La gestión del riesgo sistémico del sector se convierte en la prioridad, con el fin de maximizar el valor de la cartera por encima de las inversiones individuales.
Las Big Three pueden influir en miles de empresas a la vez con declaraciones públicas y comunicaciones abiertas
En septiembre de 2023, las Big Three tenían más de 46.000 empresas en sus carteras combinadas, con participaciones de más del 10 % en 1.970 empresas. La magnitud de estas carteras crea muchas oportunidades de moldear las prácticas de gobierno corporativo.
Posiciones influyentes
Este nivel de poder plantea importantes cuestiones sobre el papel desempeñado por las Big Three en el control y la administración de las empresas, y el análisis de la bibliografía confirma la influencia tanto directa como indirecta en las empresas de sus carteras.
Las posiciones influyentes en la propiedad desempeñan un papel crucial en las campañas de voto y activismo, y el gran nivel de visibilidad de las Big Three les permite influir en miles de empresas a la vez con declaraciones públicas y comunicaciones abiertas.
Sin embargo, a pesar de esta influencia pública, las encuestas y entrevistas con ejecutivos que evaluaron los investigadores revelaron que la búsqueda de compromisos “entre bastidores” sigue siendo la estrategia de tutela preferida.
La influencia en el consejo de administración
La influencia de las Big Three en los consejos de administración se investigó en tres estudios, en los que también se llegó a conclusiones contradictorias. Un estudio descubrió que la propiedad de las Big Three está positivamente asociada con la diversidad de género e hizo que aumentasen de forma general las probabilidades de que las mujeres ocupen puestos clave en consejos de administración y comités.
Sin embargo, un segundo estudio descubrió que tanto BlackRock como Vanguard apoyaban menos la diversidad. Un tercer estudio que investigaba los comportamientos de voto no descubrió diferencias significativas en cuanto a las cuestiones de gobernanza o la elección de directores.
Los estudios que investigaron el impacto más amplio de la propiedad común y los fondos indexados llegaron a conclusiones igualmente dispares: en aproximadamente la mitad se descubrieron influencias positivas y en la otra mitad negativas.
Divulgación completa
Los informes financieros y la divulgación de información fomentan la supervisión y el control en el gobierno corporativo, aunque en esto también se encuentran relatos contradictorios sobre si el vínculo con las Big Three es positivo o negativo.
Solo un estudio investigó el vínculo directo entre las Big Three y la divulgación de información por parte de las empresas. Dicho estudio reveló que el compromiso público de BlackRock sí que influyó en la información divulgada por las empresas de la cartera, cuyos esfuerzos de presión se alinearon más con los temas destacados por BlackRock.
Un análisis más amplio de la propiedad común no relacionado específicamente con las Big Three descubrió un efecto ligeramente más negativo en la divulgación de información por parte de las empresas. Los estudios sobre los fondos de impacto revelaron un impacto más positivo en general.
Práctica sostenible
La RSC adquiere una importancia cada vez mayor, por lo que el papel de las Big Three en la comunicación de su compromiso con la sostenibilidad se ha investigado en cinco estudios.
En lo que se refiere a la divulgación de la RSC y la adopción de remuneraciones, los vínculos fueron positivos. Los investigadores lo atribuyen en parte a los efectos indirectos de las buenas prácticas, aunque reconocen que esto también puede funcionar en un sentido negativo.
Los resultados sobre las emisiones fueron menos positivos. Según la bibliografía, aunque las Big Three centran sus esfuerzos de compromiso en las grandes empresas con altas emisiones de C02, existe “una fuerte y sólida asociación negativa entre la propiedad de las Big Three y las subsiguientes emisiones de carbono”.
Fuerzas externas
El poder que tienen las Big Three en los mecanismos externos de gobernanza —como los analistas financieros, las agencias de calificación y los medios de comunicación— ha generado preocupación por su influencia. Pero, también en este aspecto, las conclusiones de la bibliografía existente son contradictorias.
La propiedad de los medios de comunicación se identificó como una fuerza externa crucial que podría fomentar una gobernanza eficaz y aumentar la transparencia. Sin embargo, se descubrió que cuando los inversores institucionales tienen una participación considerable tanto en una empresa de medios de comunicación como en una empresa focal rival, la cobertura que se hace de la competencia es negativa.
De la misma forma, algunas investigaciones descubrieron que las calificaciones de los bonos por parte de las agencias pueden favorecer los intereses económicos de sus accionistas significativos.
La influencia de las Big Three en el comportamiento de los accionistas se ha investigado en varios estudios, uno de los cuales descubrió que los votantes de los fondos gestionados pasivamente tienen un 9,5 % menos de probabilidades de apoyar a los disidentes que los votantes de los fondos gestionados activamente.
En general, los estudios que examinaron las Big Three, la propiedad común y los fondos mixtos, descubrieron una mezcla prácticamente igual de efectos positivos y negativos en los mecanismos de gobernanza externa.
Aunque las Big Three ejercen una influencia innegable sobre la gobernanza corporativa, se necesita mucha más investigación para entender el alcance de dicha influencia. Los argumentos contradictorios y las pruebas ambivalentes reveladas al revisar la bibliografía hacen que resulte casi imposible hacer una predicción universal.
Y, como concluye el equipo de investigación, las Big Three no funcionan aisladamente. El contexto institucional de su impacto, los canales subyacentes y otros agentes y dimensiones del gobierno corporativo requieren, todo ello, que se lleven a cabo más estudios para determinar su poder e influencia y formular futuras medidas políticas.
Profesora visitante, Departamento de Dirección General y Estrategia en Esade
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