La gobernanza necesita un contexto para definir el propósito corporativo

Una gobernanza sólida, centrada y contextualizada capaz de resistir el escrutinio. ¿Es ese el pilar que sostiene todos los aspectos del propósito corporativo?

Ruth Aguilera

El propósito corporativo es la razón de ser de una empresa. Esta definición bastante básica incluye los objetivos financieros de una empresa, los mercados a los que provee y el impacto social que quiere tener. Los objetivos estratégicos de una empresa son lo que definen sus resultados y su valor. Para ser eficaces, es necesario que los resultados y las prácticas éticas que los rigen estén alineados y se comuniquen con claridad. 

Sin embargo, esta definición resulta simplista, ya que contradice la realidad de las complejidades y los retos sociales a los que deben hacer frente las empresas. Cada vez hay un mayor reconocimiento de que las empresas son responsables de resolver los problemas que contribuyen a crear, como el efecto que tienen en el medio ambiente y en las desigualdades estructurales y económicas. 

Respetar las leyes y normativas regionales ha dejado de ser suficiente para satisfacer las expectativas de los stakeholders responsables

El alcance del propósito corporativo ha evolucionado hacia un terreno que va mucho más allá de su definición básica. Para satisfacer las expectativas de los stakeholders responsables ya no es suficiente con simplemente respetar las leyes y normativas regionales. ¿Qué derechos y responsabilidades tienen los stakeholders locales e internacionales? ¿Cómo se deben tratar las distintas reglas, normas, culturas y prácticas sociales? ¿Y qué tiene que hacer una empresa para establecer y mantener un propósito claro que englobe todos estos elementos? 

En un artículo publicado en la revista Strategy Science, Ruth V. Aguilera, profesora visitante de Esade, analiza estos temas y defiende que una gobernanza sólida y centrada es el pegamento que permite mantener el propósito corporativo. Aguilera explica que los factores regionales e industriales definirán los límites en el marco de los cuales se quiere perseguir el propósito corporativo, pero su razón de ser debe resistir el escrutinio. 

El poder y el planeta

Son muchos los niveles institucionales que influyen en los límites en los que puede funcionar una empresa. La legislación que rige el empleo, las finanzas, la competencia y la política exterior establece los parámetros de las operaciones que se realizan a escala nacional. Pero estos sistemas legales y su cumplimiento afectan a nivel transfronterizo, y su legitimidad en la sociedad en general afecta directamente al propósito corporativo.  

En países en los que hay una firme protección del empleo y amplios estados de bienestar, por ejemplo, comprometerse a ofrecer derechos a los empleados podría verse como algo superfluo. Sin embargo, en un país en el que la protección jurídica de los trabajadores es débil, sería un objetivo legítimo. 

La tendencia a definir objetivos de propósito corporativo a largo plazo centrados en proteger el medio ambiente va en aumento

En estos contextos contrapuestos, la línea divisoria debe situarse donde la ayuda social sea más necesaria y, a la vez, mantenerse en consonancia con las prioridades, el contexto institucional y los valores de propiedad de la empresa. El peligro en este caso es, sin embargo, encontrarse con el posible rechazo de los accionistas reticentes que están menos interesados en priorizar la responsabilidad social de la empresa. 

El debate sobre la priorización de los objetivos medioambientales y sociales en el contexto de la RSC ha provocado un ascenso del denominado movimiento anti-woke. Es posible que algunos inversores y CEO influyentes que ejercen presión para dar prioridad a los beneficios para los accionistas se opongan directamente a las directivas legales que establecen los términos de la protección del medio ambiente. 

Pero, a pesar de estas guerras contra el supuesto comportamiento woke (un ejemplo es la carta firmada por 19 fiscales del Estado estadounidenses que acusan a BlackRock de usar el “dinero que tanto les cuesta ganar” a los ciudadanos para desviar inversiones rentables y destinarlas a causas medioambientales), estamos asistiendo a una tendencia a definir objetivos de propósito corporativo a más largo plazo centrados en proteger el medio ambiente

Existe el riesgo de que algunas promesas se vean como un ejemplo de 'corporate washing

Las empresas, tradicionalmente objeto de presiones por parte de sus accionistas, están ahora respondiendo ante unos inversores socialmente responsables. Se están desarrollando códigos de buen gobierno corporativo de conformidad con una selección más amplia de exigencias de los stakeholders y un enfoque más personalizado e inclusivo. Incluso cuando no existen requisitos legales, un coro de voces cada vez más diversas está promoviendo que exista un compromiso con estrategias beneficiosas desde el punto de vista social. 

Existe, por supuesto, el riesgo de que estas promesas se vean como como un simple ejemplo de lavado de imagen corporativo. Los compromisos de invertir en los empleados chocan frontalmente con la oposición de las empresas de EEUU al derecho a sindicalizarse o a ofrecer prestaciones básicas como la baja por maternidad, por ejemplo. 

Además de no tener los marcos formales necesarios para que estas promesas se cumplan, su significado varía de un país a otro, por lo que resulta difícil medir su eficacia. Por ejemplo, en el caso de una empresa estatal china, ¿podría considerarse que si mantiene el pleno empleo y evita el malestar social está cumpliendo un propósito corporativo de la misma forma que una empresa europea que alcanza los mismos objetivos? 

Hechos y no palabras

El propósito corporativo no es muy distinto del propósito individual en el sentido de que siempre habrá quien intente engañar y despistar en su propio beneficio. Pero también hay muchas empresas internacionales con propósitos corporativos tan claros y transparentes que se pueden identificar inmediatamente. 

En su artículo, Aguilera destaca el caso de Ikea y su compromiso de “crear un mejor día a día para la mayoría de las personas”, que ha ido más allá del diseño y la venta de muebles y se ha convertido en una cultura corporativa que impulsa operaciones a escala mundial. La empresa afirma tener la siguiente visión: “Queremos tener un impacto positivo en el mundo, desde las comunidades donde obtenemos nuestras materias primas hasta la forma en que nuestros productos ayudan a nuestros clientes a vivir de forma más sostenible en el hogar”. 

Los fundadores o los propietarios de una empresa siguen siendo los pilares fundamentales de su propósito corporativo

En el año 2023, Ikea obtuvo unos ingresos mundiales de más de 47.000 millones de euros, por lo que demostró que es posible superar dificultades como el cambio climático, las pandemias, las crisis de la cadena de suministro y los conflictos geopolíticos. Y si las empresas activan con eficacia el propósito corporativo aplicando buenas prácticas en lugar de limitarse a hacer declaraciones mediáticas, serán capaces de ganarse la confianza sin renunciar por ello al valor económico. 

Los fundadores o los propietarios de una empresa siguen siendo los pilares fundamentales de su propósito corporativo. Tienen la responsabilidad de garantizar que sus operaciones y sus valores estén alineados con los stakeholders y con las sociedades en las que operan. 

Ser pioneros en el propósito corporativo es una cuestión que ha de transcender lo simbólico. Afecta a la estrategia y a los resultados, define un enfoque no económico y determina el éxito a largo plazo. Es crucial que la propiedad y la gestión estén en consonancia con los conceptos y las mediciones del rendimiento, el diseño de los contratos y las prácticas de gobernanza que respaldan el propósito corporativo tanto a nivel local como global. 

El propósito corporativo ya no se limita a definir la existencia de una empresa. Es necesario contar con el contexto en el que actúa la empresa, dentro de su entorno social e industrial, y con el compromiso de sus stakeholders. Las empresas no pueden definir su propósito sin este contexto corporativo esencial. 

Todo el contenido está disponible bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.