¿Es posible cambiar intencionadamente tu estado de ánimo haciendo ciertas actividades? Y, si es así, ¿cómo puedes ponerlo en práctica para guiarte en el camino a la felicidad en tu vida personal y profesional?

Equipo Do Better

Cada año, durante el verano, el mundo celebra una serie de días nacionales e internacionales dedicados a la alegría y la felicidad. Como sucede con la temporada de fiestas y festivales, estos días se suceden en un momento en el que en el hemisferio norte los días son más largos y el clima más cálido, circunstancias que se prestan bien a tener un estado de ánimo alegre. 

Pero no todo el mundo se siente igual de feliz en esta época del año. A algunas personas les trae recuerdos negativos, mientras que otras sufren alergias estacionales que les enfrentan a la disyuntiva de encerrarse en casa o soportar unos síntomas que los debilitan.  

Y para aquellos que viven en países que no están preparados para gestionar el calor, el trabajo puede convertirse en una experiencia sofocante y triste. El calor extremo puede afectar al rendimiento mental y reducir la función cognitiva, y varios estudios han demostrado que el riesgo de accidentes y lesiones aumenta hasta un 15% durante los periodos de calor intenso. 

Es decir, que no es tan fácil ser feliz simplemente porque una fecha del calendario te dice que toca serlo. Pero lo que sí podemos hacer es revisar la ciencia que hay detrás del bienestar e introducir cambios positivos que nos ayuden a poner al mal tiempo buena cara durante todo el año. 

Hay que encontrar tiempo para ser feliz 

Jordi Quoidbach es profesor en el Departamento de Dirección de Personas y Organización en Esade y una autoridad en la relación que hay entre la toma de decisiones y la felicidad. Antes de incorporarse a Esade, Quoidbach fue investigador postdoctoral en la Universidad de Harvard, y ha realizado numerosos estudios sobre la relación bidireccional entre nuestras elecciones y la felicidad. 

“Lamentablemente, no puedo ofrecerte ningún atajo para ser feliz, sino que se requiere un poco de trabajo”, afirma. Lo realmente interesante es que las investigaciones muestran que las circunstancias de la vida (el dinero que ganamos, el lugar donde nacimos, los días de sol que tenemos, etc.) sorprendentemente no están tan relacionadas con nuestra felicidad, sino que todos estos factores son menos importantes de lo que creíamos. Lo realmente importante es cómo empleamos el tiempo.” 

Para quienes padecen depresión u otros problemas de salud mental, puede ser frustrante que les digan que “hagan cosas que les hagan sentir mejor” o que “deben buscar el lado positivo de la vida”. Si fuera tan fácil, todos lo haríamos, ¿no? 

Da pequeños pasos que te llevan a viajes más largos 

“Las personas al borde de la depresión a menudo sienten que consejos como, ‘haga algo que le haga disfrutar’ son clichés poco útiles”, coincide Quoidbach. “Este tipo de consejo puede hacer que las personas sientan que resta importancia a su problema, porque implica que lo único que necesitan para superarlo es ‘animarse’. Sin embargo, al igual que muchos clichés, este consejo refleja una verdad importante.” 

La verdad en cuestión se basa en el estudio de casos controlados llevado a cabo por Quoidbach con 58 000 personas de todo el mundo en el que se llegó a la conclusión de que el tipo de actividades que se decida realizar puede modificar el estado de ánimo. En el estudio, Quoidbach y los coautores descubrieron que, aunque los cambios en el estado de ánimo relacionados con la realización de una actividad específica en un momento concreto pueden parecer pequeños, dichos cambios eran aditivos y acumulativos. 

“Es necesario realizar más estudios para demostrar que existe una relación causal entre la homeostasis del estado de ánimo y la depresión”, reconoce Quoidbach. También admite que el tipo de actividades que hace la gente varía en función de la cultura y la clase social.  

Pero Quoidbach dice: “Creemos que los resultados obtenidos abren la puerta a nuevas vías de investigación que, en última instancia, pueden ayudar a reducir la carga de enfermedad de la depresión.” 

Escucha tus sentimientos 

Aunque Quoidbach no insinúa que la depresión pueda curarse simplemente levantándose y haciendo algo divertido, sí que ofrece algunos consejos prácticos para las personas que tienen un estado de ánimo bajo o emociones negativas. 

“El primer consejo que daría es aprender que los sentimientos negativos forman parte de nuestra vida”, afirma. “La próxima vez que te sientas enfadado, ansioso o receloso por algo, pregúntate lo siguiente: ¿Qué me está diciendo este sentimiento sobre qué es importante para mí? Si descubres que tu enfado te está diciendo que no te sientes respetado en el trabajo, ¿qué podrías hacer de forma constructiva para incrementar el grado de respeto que recibes cada día?” 

Otra forma sencilla de favorecer los sentimientos positivos es saborear el momento. “El cerebro humano está diseñado de un modo que da por supuesto todo lo que sabemos que tenemos ahora mismo ante nosotros”, explica. 

“Así que te recomendaría que intentaras disfrutar conscientemente de las experiencias agradables, por sencillas que sean. Por ejemplo, si te gusta tomarte un café en tu despacho a las 11 de la mañana cada día, haz una pausa y disfruta de la experiencia de tomarlo. Puedes hacerlo en una habitación distinta, disfruta del sabor y del tiempo que te da para parar, reflexiona y simplemente estate en ese momento presente.” 

Cómo sentirse mejor en 3, 2, 1... 

En lugar de limitarte a esperar que los momentos agradables lleguen, Quoidbach recomienda programarlos en nuestro día a día. Tomamos notas en la agenda o programamos alarmas en el teléfono para cumplir los plazos de presentación de la declaración de la renta o para pagar las facturas pero, ¿cuántos de nosotros reservamos tiempo en el calendario para hacer cosas puramente placenteras? 

También sugiere una sencilla rutina que nos ayude a disfrutar del aquí y el ahora, y que podemos hacer en el despacho, en el trayecto al trabajo o antes de dormir cada noche. 

“La rutina cuatro, tres, dos, uno”, dice. “Hacer cuatro respiraciones profundas para conectar con el momento presente. Pensar en tres cosas positivas por las que estoy agradecido ese día. Pensar en dos cosas positivas que espero vivir mañana. Y plantearte un principio rector básico que te ayude a pasar el día siguiente.”  

“Por ejemplo, puedo pensar 'Mañana voy a mostrarme amable con los demás', y usaré dicho principio para guiar mis acciones de ese día.” 

No podemos olvidarnos de la depresión, y las enfermedades mentales no son distintas de las físicas en cuanto a que suelen requerir intervención médica profesional. Pero podemos optar por hacer algo por nosotros que nos alegre un poco, en la medida que podamos, todos los días del año.  

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