10 propuestas para mejorar la colaboración público-privada en los ámbitos sanitario y social

La colaboración entre el sector público y el privado en los ámbitos sanitario y social está sujeta a sesgos cognitivos y políticamente motivados, que dan lugar a prejuicios y estereotipos.

 

Pese a su trayectoria histórica y a los buenos resultados obtenidos, las colaboraciones público-privadas siguen generando tensiones ideológicas y políticas, que cuestionan su legitimidad a la hora de prestar servicios públicos.

"El debate sobre la colaboración público-privada sigue anclado en la dicotomía clásica entre lo público y lo privado, que cuestiona las iniciativas público-privadas de provisión de servicios públicos", afirma Mónica Reig, directora asociada del Centro de Gobernanza Pública de Esade (EsadeGov).

Según la experta, las posturas clásicas y las percepciones negativas entre ambos sectores se fundamentan en características que han sido tradicionalmente estereotipadas.

"En ocasiones, la Administración pública percibe la empresa como una institución poco ética, interesada solo en maximizar los beneficios, y corruptible, mientras que la empresa privada percibe la Administración como una realidad burocrática, menos eficiente y con pocas competencias técnicas", señala Reig. "Esta desconfianza entre los distintos actores implicados en las colaboraciones público-privadas puede traducirse en comportamientos descoordinados y ocasionar dificultades de gestión en este tipo de proyectos".

Las alianzas público-privadas permiten una cooperación estratégica entre sectores diferentes, actuando como complemento de culturas, competencias técnicas, recursos y conocimientos para crear valor social

Con el objetivo de ofrecer pautas que ayuden a mejorar la colaboración entre actores públicos y privados, EsadeGov ha publicado el informe La contribución social de la colaboración público-privada en los servicios sanitarios y sociales. La publicación, elaborada por el Programa PARTNERS de EsadeGov, junto con el Institute for Healthcare Management y la asociación de entidades sanitarias y sociales La Unió, ha sido fruto del trabajo conjunto de 27 académicos, expertos y profesionales [1] de los sectores público y privado.

"Las alianzas público-privadas permiten una cooperación estratégica entre sectores diferentes, actuando como complemento de culturas, competencias técnicas, recursos y conocimientos para crear valor social", señalan los autores. El informe analiza el caso concreto de la sanidad pública en Cataluña e identifica propuestas que permitirían mejorar las colaboraciones público-privadas en los ámbitos sanitario y social.

Propuestas para mejorar la colaboración público-privada

Para dar respuesta a los retos actuales y futuros, los expertos proponen impulsar las siguientes 10 propuestas orientadas a mejorar la gobernanza pública y promover la coordinación y cooperación entre los múltiples actores del ámbito público y privado.

1. Colaborar para alcanzar los retos sociales

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU constituyen el nuevo marco de referencia para abordar los retos de la transformación de los servicios públicos. En las sociedades modernas, la Administración pública, el mundo empresarial, la sociedad civil y la comunidad científica y académica colaboran para hallar soluciones a los objetivos de interés general. 

A la hora de proponer soluciones a las necesidades de la ciudadanía, es fundamental poner de relieve la importancia y el impacto de estas alianzas estratégicas público-privadas para incrementar el valor social que cada actor aporta a la consecución de estas soluciones.

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Involucrar a los profesionales de la salud en la gestión y en la toma de decisiones presenta numerosas ventajas (Foto: Jessica Vaughan)

2. Implicar y empoderar a los profesionales

La gestión clínica impulsa un modelo de colaboración integrador y multidisciplinario, orientado a la prestación de los servicios sociales y sanitarios desde la responsabilidad de los profesionales. 

Involucrar a los profesionales de la salud en la gestión y en la toma de decisiones, poniendo en común valores como la equidad, la calidad y la sostenibilidad, presenta numerosas ventajas:

  • Ayuda a mejorar los resultados de la asistencia a los pacientes.
  • Contribuye a limitar las percepciones negativas del sector y de sus profesionales con respecto a los proyectos de colaboración público-privada.
  • Fomenta la innovación.
  • Permite observar los proyectos a medio y a largo plazo.

3. Mejorar la gobernanza

La colaboración público-privada, que es una fórmula concebible solo en el marco de las políticas públicas para implementar la prestación de los servicios públicos, requiere una contratación pública estratégica, transparente y neutral, tanto en la fase de diseño como en las fases de ejecución y evaluación.

Capacitar a la autoridad sanitaria en la gobernanza del sistema es fundamental para llevar a cabo una implementación eficiente de las políticas públicas y ofrecer unos servicios que garanticen la equidad y la calidad. Es necesario disponer de una red de aprovisionamiento de servicios de salud y sociales estable, inclusiva y comprometida socialmente, con capacidad y con autonomía de gestión, que apueste claramente por la evaluación y la rendición de cuentas, que no sea discriminada por su titularidad y que se concentre en la consecución de sus objetivos, la aportación de valor público, el compromiso social y el retorno público del desarrollo económico.

Capacitar a la autoridad sanitaria en la gobernanza del sistema es fundamental para llevar a cabo una implementación eficiente de las políticas públicas

Una gobernanza inclusiva e integradora permite un sistema mixto sostenible, evita la especulación y genera un efecto expansivo del conocimiento y de la cultura de gestión de las entidades públicas y privadas y de la red de profesionales que las integran.

4. Transformar las capacidades del sector público

Una Administración pública moderna y fuerte, que defienda una buena gobernanza, puede impulsar un cambio de cultura sistémico y consolidar un modelo basado en los resultados.

Capacitar a las instituciones públicas para la gobernanza de las colaboraciones público-privadas e impulsar un cambio de cultura es fundamental para poder dar respuesta a los retos que plantea este tipo de colaboración.

La colaboración público-privada necesita un liderazgo transformador y colaborativo, tanto del sector público como del privado, que ayude a crear confianza mutua y garantice la consecución del interés general como prioridad.

La colaboración público-privada necesita un liderazgo transformador y colaborativo

5. Compartir los objetivos entre los agentes implicados

Compartir objetivos es clave para garantizar el éxito de los proyectos de colaboración público-privada. El sector público y el privado se caracterizan por unos rasgos diferenciales. Por este motivo, es importante que los agentes implicados puedan exponer sus objetivos específicos de forma clara y abiertamente, y que estos sean compatibles con el objetivo compartido del proyecto.

La colaboración basada en una comunicación transparente y abierta permite compartir unos mismos objetivos entre distintos agentes y mantenerlos a lo largo de la ejecución de los proyectos.

6. Reforzar la confianza

La necesidad creciente de generar confianza en el sector público, como promotor de los valores públicos, y en la empresa, como agente que aporta valor social, es uno de los elementos básicos para poder implementar y desarrollar la colaboración público-privada de forma efectiva.

Apostar por la cultura de la colaboración desde la confianza y aceptar los rasgos diferenciales también contribuye a reforzar la comprensión mutua, con vistas a mejorar los servicios y superar los conflictos que puedan surgir durante la ejecución de estas colaboraciones.

Voluntarios sanidad
La colaboración con la sociedad civil constituye un aspecto fundamental del sistema de salud pública (Foto: Dr. Shyam)

7. Valorar la dimensión del ciudadano en su rol de contribuyente

La colaboración con la sociedad civil constituye un aspecto fundamental del sistema de salud pública y es necesaria para el éxito de las colaboraciones público-privadas en los ámbitos sanitario y social. 

Estas colaboraciones conllevan la definición de derechos y responsabilidades entre las partes implicadas en los proyectos y, por tanto, implican un mayor nivel de transparencia y de rendición de cuentas ante la ciudadanía.

Comprender las actitudes de la ciudadanía con respecto a la colaboración público-privada y los factores que influyen en sus puntos de vista es esencial para alinear el desarrollo de estos proyectos con los intereses de los contribuyentes. La ciudadanía no solo pide que los servicios públicos logren la eficiencia y la calidad exigidas, sino que también quiere participar en la toma de decisiones de las políticas públicas.

8. Potenciar el sector privado como agente productor de valor público y social

El tejido empresarial ha manifestado su compromiso de cooperar con el sector público para elaborar políticas públicas sociales y de salud. Por tanto, cabe destacar los beneficios potenciales del sector privado y su capacidad de producción de valor público, más allá del beneficio económico, a la hora de resolver los retos sociales actuales.

Es imperativo apostar por las colaboraciones público-privadas que aporten valor público

9. Superar la dicotomía ideológica

El sector público y el privado tienen entornos organizativos, objetivos, valores y formas de actuar distintos. Estas diferencias generan complementariedad entre ambos actores, una complementariedad centrada en sus conocimientos, recursos y competencias.

El debate político sobre la colaboración público-privada sigue anclado en los estereotipos tradicionales de la burocracia y la ineficiencia de la Administración pública y del interés por maximizar el beneficio económico de la empresa privada. Por tanto, es imperativo superar esta visión estereotipada de los sectores público y privado, desplegar todo el potencial social y económico de estas colaboraciones, así como apostar por las colaboraciones público-privadas que aporten valor público y alejarse de las que persigan la especulación.

10. Avanzar en la narrativa de la colaboración público-privada

La comunicación tiene un gran impacto en el espacio público y constituye una herramienta básica para implicar a todos los actores que intervienen y para fijar objetivos y expectativas. Para enriquecer el debate actual, es necesario destacar el valor del papel del sector público en la gobernanza de estos proyectos, así como la capacidad del sector privado para aportar valor a la comunidad.

En este contexto, los ODS de la ONU pueden ser una oportunidad para superar el debate estéril sobre la dicotomía entre lo público y lo privado, y plantear la necesidad de la colaboración interorganizativa para crear valor social.


Notas

[1] Las siguientes personas han aportado sus conocimientos y han participado en el debate para la elaboración del informe:

  1. Artur Arqués, director general de Càtering Arcasa, SL
  2. Manel Balcells, presidente del Consejo Asesor del Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya
  3. Carles Campuzano, director de Dincat
  4. Àngels Cobo, directora general de Suara
  5. Manuel del Castillo, director del Hospital Sant Joan de Déu
  6. Àlex Fabra, socio de Everis
  7. Roser Fernández, directora general de La Unió
  8. Josep Ganduxé, vocal de la junta directiva del Cercle de Salut
  9. Francisco Longo, director de EsadeGov
  10. Enric Mangas, presidente de la junta directiva de La Unió
  11. Ramon Massaguer, vicepresidente segundo de la junta directiva de La Unió
  12. Josep Martí, director de Forwards
  13. Xavier Mate, director territorial de Quirónsalud
  14. Jordi Mercader, vicepresidente y director general de Miquel y Costas & Miquel
  15. Carles Mundó, abogado-socio de Bufet Vallbé
  16. Olga Pané, gerente del consorcio Mar Parc de Salut de Barcelona
  17. Manel Peiró, director del Institute for Healthcare Management de Esade
  18. Àngel Pes, subdirector general de la Fundación Bancaria “la Caixa”
  19. Esteve Picola, vocal de la junta directiva de La Unió
  20. Mònica Reig, directora del Programa PARTNERS de EsadeGov
  21. José Luis Roselló, director general de operaciones de DomusVi
  22. Albert Salazar, director gerente del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau
  23. Jaume Sellarès, vicepresidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona
  24. Josep Tabernero, director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología
  25. Núria Terribas, directora de la Fundació Víctor Grífols i Lucas
  26. Manel Valls, director general de la Sant Andreu Salut Fundació
  27. Xavier Viñolas, jefe de la Unidad de Arritmias del Servicio de Cardiología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau
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