¿Podría el Covid-19 provocar un realineamiento geopolítico?

Por EsadeGeo

Foto: © The White House

Por Tirso Virgós & Sergio Marín

Lo que muchos en Occidente percibían como “una mera gripe” hace poco menos de dos meses, pese a las graves advertencias de la Organización Mundial de la Salud, se ha convertido en la mayor pandemia de los últimos cien años.

En la era de la globalización, con movimientos de personas por todo el mundo, era cuestión de tiempo que un virus lograra traspasar las fronteras y poner en riesgo a continentes enteros.

El potencial de infección del Covid-19, junto con la posibilidad de que personas asintomáticas lo transmitan, lo convierte en mucho más peligroso que otros brotes anteriores –como la epidemia del SARS–, con el riesgo de colapsar los sistemas sanitarios de la mayoría de los países.

Covid-19 airport
En la era de la globalización era cuestión de tiempo que un virus lograra traspasar las fronteras (Foto: Akabei/iStock)

Algo más ha cambiado: el papel de los Estados Unidos. Desde la elección de Trump en 2016, los Estados Unidos se han ido retirando progresivamente de la primera plana de los asuntos globales. Y no solo eso, sino que además el presidente ha declarado la guerra a los expertos y a los comités técnicos, como la Oficina de Seguridad Sanitaria Global del Consejo de Seguridad Nacional, desmantelada en 2018. 

Ahora, el país que durante largo tiempo había sido considerado la potencia dominante del mundo, no ha mostrado ningún signo de liderazgo ante esta crisis global.

Por el contrario, Trump ha negado reiteradamente la magnitud del problema. Ante la ausencia del otrora Leviatán global, otras potencias mundiales han intentado aprovechar este brote para proyectar sus manos y parte de su poder blando, particularmente China y la UE.

El Gobierno norteamericano no ha mostrado ningún signo de liderazgo

La diplomacia de los poemas de China

Hace apenas dos meses, el régimen chino se hallaba, según algunos observadores, bastante más cerca de un eventual cambio político, tras la deficiente reacción de las autoridades a la epidemia en la provincia de Hubei.

El Gobierno chino fue acusado de tener conocimiento de la existencia del virus ya entre noviembre y enero, pero entonces las autoridades chinas limitaron las visitas de la OMS a Wuhan y prohibieron la ayuda del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Lenin dijo en cierta ocasión que “hay décadas en las que no pasa nada y semanas en las que pasan décadas”.

Algo similar ha ocurrido no solo en la atención mundial al Covid-19, sino también en lo que respecta al reposicionamiento de China como actor global a lo largo de esta crisis.

Coronavirus in China
Una plaza vacía en China durante el brote de Covid-19 (Foto: Zhiqian Hou/iStock)

Ahora, en ausencia de los Estados Unidos, el país asiático está impulsando una fuerte campaña diplomática para convertirse en el líder mundial de la lucha contra el coronavirus.

A través de una serie de acciones que denominamos de “diplomacia de los poemas”, por los versos de poemas que contenían los paquetes de ayuda enviados por China a los gobiernos de todo el mundo, el Gobierno chino está adoptando un enfoque dual.

Por una parte, China ha adoptado una posición de ataque y ha intentado atribuir la culpa de la expansión inicial de la pandemia a los Estados Unidos, por ejemplo difundiendo la teoría que relaciona el origen del virus con la visita del ejército norteamericano a Wuhan.

Por otra parte, está intentando presentarse como un amigo de aquellos países que están luchando contra el coronavirus. Al destinar su potencia industrial a la producción de mascarillas, kits de pruebas y respiradores, se ha erigido en el proveedor esencial de material básico para los más afectados por el brote.

China se ha erigido en el proveedor esencial de material básico para los más afectados por el brote

La semana pasada, España suscribió un acuerdo para comprar material médico por 432 millones de euros, mientras que Italia compró 1.000 ventiladores y 2 millones de mascarillas por una suma de dinero no revelada.

El Gobierno chino ha sido capaz de presentar estos acuerdos en el marco de la respuesta humanitaria de una superpotencia preocupada por la salud global, pese a tratarse más bien de unos tratados comerciales y no de donaciones, y a la deficiente calidad de muchas de las mascarillas y kits de pruebas enviados a Europa.

Cabe esperar que los resultados de esta campaña de “diplomacia de los poemas” van a ser limitados. Uno de los principales problemas que tiene China para proyectar su liderazgo global es su estructura institucional. China sigue siendo una autocracia, y el posicionamiento de la UE sobre los derechos de los uigures o el silenciamiento de la disidencia en China no tienen visos de cambiar drásticamente, aun cuando los países europeos sigan aceptando la ayuda china para contener el virus.

El Gobierno chino ha presentado la respuesta humanitaria como una superpotencia preocupada por la salud global pese a tratarse de tratados comerciales y no de donaciones

De hecho, el régimen podría acabar enfrentándose a un problema creciente de legitimidad interna si surgen más brotes en el país, puesto que probablemente aumentarían las protestas y se desvanecería la narrativa que China ha ido elaborando cuidadosamente como país duro pero responsable.

A estas alturas, es imposible hacer predicciones afinadas sobre qué nos deparará el futuro. Sin embargo, merece la pena explorar algunos posibles escenarios.

El primero es que los Estados Unidos hagan una estimación de los peligros que entraña el coronavirus para nuestras sociedades, y se impulse una diplomacia más científica con China.

El segundo es que se produzca una escalada de las hostilidades retóricas y comerciales entre ambos países.

Finalmente, también cabe una combinación de ambos escenarios, con tensiones crecientes entre las dos potencias pero cooperando en algunos campos para derrotar el virus.

La UE: ¿líder en el exterior y paria en el interior?

Mientras tanto, la UE y sus Estados miembros se han mostrado vacilantes en sus respuestas. Hasta el momento, los países de la UE han obtenido más ayudas entre ellos que la que han recibido de China y, sin embargo, pese a las quejas del presidente francés Emmanuel Macron, han sido incapaces de exhibir esta asistencia mutua en sus narrativas públicas.

Quedan pendientes dos temas: primero, algunos Estados miembros –como Alemania y la República Checa– han impedido la exportación de mascarillas y equipos médicos, con lo cual han privado a Italia de un material de primera necesidad hasta que la Comisión ha intervenido.

Covid-19 emergency in Italy
Un hospital en Milán durante el brote de Covid-19 (Foto: Paolo Marelli/iStock)

Segundo, como señala Chenchen Zhang, no deberíamos comparar la ayuda de China a los países extranjeros con la asistencia que los miembros de una unión europea y una alianza política se prestan entre ellos.

Las exportaciones médicas de la UE están sujetas a la autorización de los Estados miembros y se ha creado la primera reserva de material médico a través del mecanismo de protección civil europeo (rescEU).

Algunos Estados miembros –como Alemania y la República Checa– han impedido la exportación de mascarillas y equipos médicos

Cuando se anunciaron algunas restricciones en las exportaciones de material médico, el presidente serbio Aleksandar Vučić apareció en TV y, visiblemente molesto, afirmó que la solidaridad europea era un mito y que Serbia solo podía contar con la ayuda china. Inmediatamente, China acordó enviar un avión con suministros médicos y seis doctores chinos a Belgrado.

Y a la semana siguiente tras la rueda de prensa de Vučić, sucedieron varias cosas:  Primero, la UE destinó 38 millones de euros a asistencia inmediata y movilizó 373 millones de euros de ayudas a los seis países no miembros de la UE del oeste de los Balcanes, eso es, Albania, Bosnia y Herzegovina, Kosovo, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia.

Segundo, tras varios años de vetos por parte de diversos Estados miembros, la Comisión finalmente logró abrir las negociaciones para la incorporación de Albania y Macedonia del Norte a la UE. 

Tercero, se ha presentado una Asociación Oriental (Eastern Partnership) renovada y, a propuesta de España, la Comisión considerará la posibilidad de enviar un paquete de ayudas relacionadas con el coronavirus a los vecinos del sur.

La acción interior y exterior de la UE se dedica casi exclusivamente a combatir el Covid-19

Asimismo, se ha presentado un nuevo plan de acción para los derechos humanos. Además, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia están incluidos dentro del stock de reservas médicas de la UE, puesto que forman parte de rescEU.

En síntesis, la acción interior y exterior de la UE se dedica casi exclusivamente a combatir el Covid-19, con la excepción de aquellos países que están bajo el mandato de la DG NEAR de la UE, eso es, los países candidatos o posibles candidatos y los que participan de la Política Europea de Vecindad (European Neighbourhood Policy, ENP).

Para estos países, la acción de la UE parece más proactiva que habitual. La UE tiene buenos motivos para no vacilar en sus compromisos frente a estos Estados, dadas las implicaciones geopolíticas de la crisis del Covid-19.

Estos países vecinos, con la excepción de Israel, que apenas participa en las iniciativas de la ENP, tienen varias cosas en común:

  • Todos ellos son economías emergentes.
  • Oponen una débil resiliencia ante las crisis.
  • Necesitan la ayuda externa para poder superar la crisis del coronavirus relativamente indemnes.

Si la UE no les proporciona esta ayuda, alguien deberá hacerlo, si se quiere que el desastre no estalle a las puertas de la Unión.

Con los Estados Unidos y Rusia mirando exclusivamente por sus propios intereses, solo China puede cubrir este vacío. Y, como puso de manifiesto el presidente Vučić la semana pasada, el presidente Xi Jinping está más que dispuesto a hacerlo.

De hecho, Serbia, además de sus complejas relaciones con Rusia, ha estado jugando el doble juego con China y con la UE durante largo tiempo. Será importante que los Estados miembros de la UE logren coordinar una respuesta económica conjunta, puesto que una pérdida de la confianza interna podría poner en riesgo su acción exterior.

Los Estados Unidos parecen haber abdicado de su antiguo rol de guardián del mundo

Hacia una cacofonía de potencias mundiales

Los Estados Unidos parecen haber abdicado de su antiguo rol de guardián del mundo y apenas pueden gestionar el brote dentro de sus fronteras. Sin embargo, las potencias alternativas que podrían reivindicar su papel también han mostrado debilidad en sus respuestas a la crisis del coronavirus. 

La represión de la libertad de expresión en China y su autoritarismo facilitaron la propagación inicial de la pandemia, y ninguna cuantía en forma de ayudas podrá remediarlo.

Por el momento, Rusia está mostrando poca preocupación por lo que está ocurriendo más allá de sus fronteras y, si bien la UE tiene mejores posibilidades de utilizar su potestad normativa para liderar con el ejemplo y a través de la cooperación multilateral, su arquitectura institucional y las profundas divisiones existentes entre los Estados miembros no lo van a hacer fácil.

El desarrollo de la vacuna, la eventualidad de nuevos brotes y la capacidad de las superpotencias de reactivar sus economías serán, con toda seguridad, tres variables relevantes en el mundo que nos espera.

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