Pérdida de empleo e inseguridad laboral en tiempos de Covid-19: posibles efectos en el desempeño educativo de los hijos

EsadeEcPol | Policy insight

Por Jenifer Ruiz-Valenzuela
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Resumen ejecutivo

  • El desempleo que están sufriendo muchos padres por la crisis del Covid-19, e incluso el miedo a perder el trabajo, llevan aparejadas otras consecuencias negativas: pérdidas salariales persistentes a largo plazo, mayor riesgo de divorcio o deterioro de la salud física y mental. Todas ellas pueden repercutir en el desempeño académico de los niños y adolescentes.
  • Varios trabajos han demostrado una relación de causalidad entre la pérdida de trabajo o la inseguridad laboral de los padres (no así de las madres) y el rendimiento escolar de sus hijos: reducción de la nota media, aumento de la probabilidad de repetir curso o abandonar los estudios y menor probabilidad de ir a la universidad. El efecto es mayor cuando los padres tienen menor nivel educativo y sufren largos períodos de desempleo.
  • En esta crisis los efectos podrían agravarse. Con las escuelas cerradas y las medidas de confinamiento actuales, los niños están más expuestos a los potenciales efectos adversos que la pérdida de trabajo y la inseguridad laboral puedan tener sobre la salud mental de sus padres.
  • Además, como en otras recesiones, la destrucción de empleo se ha cebado con los trabajadores más inseguros (los temporales). Los datos apuntan a que el efecto económico de la crisis se concentrará en hogares que ya contaban con menos recursos para la educación de sus hijos, que están menos preparados para varias semanas de estudios en casa y que cuentan con menos dispositivos electrónicos.
  • La colaboración entre administraciones públicas, escuelas, e investigadores sociales será crucial para poder evaluar y contrarrestar los efectos potenciales de esta crisis sobre los hijos de los trabajadores afectados.

Con el cierre de escuelas y universidades, la crisis del Covid-19 ha tenido un impacto inmediato en la educación de niños, adolescentes y universitarios de muchos países.

Más allá de las consecuencias de este impacto directo, existe evidencia de que las pérdidas de trabajo que están sufriendo muchos padres, e incluso el miedo a perder el trabajo (o inseguridad laboral), podrían tener consecuencias a largo plazo en el desempeño educativo de los niños y adolescentes de los hogares afectados.

En este sentido, el mes de abril comenzó con muy malas noticias en el terreno laboral. Según el análisis en este policy reaction de EsadeEcPol, desde la segunda mitad de marzo hasta finales de ese mes se habían destruido más de 900.000 afiliaciones netas. Son cifras históricas para un mes de marzo, que parecen estar en línea con los peores registros sufridos durante la pasada Gran Recesión (2008-2013).

Las pérdidas de trabajo que están sufriendo muchos padres podrían tener consecuencias en el desempeño educativo de los hijos

Otras economías avanzadas no se quedan atrás. En el Reino Unido, por ejemplo, 950.000 personas habían solicitado entre el 16 y el 31 de marzo la principal ayuda que existe –Universal credit claims– para hogares con bajos ingresos y personas desempleadas. En circunstancias normales, solo algo más de 100.000 personas habrían solicitado esta ayuda durante el mismo período de tiempo.

Además de todos aquellos trabajadores que ya han perdido su empleo, muchos otros que siguen empleados habrán visto aumentar su sensación de inseguridad laboral. Por ejemplo, los datos de la Seguridad Social de abril no registran aquellos empleados afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE).

Según CaixaBank Research, más de 620.000 habían sido gestionados hasta el 31 de marzo. Aunque, como contrapartida a las ayudas a las empresas que realizan un ERTE, éstas deben mantener los puestos de trabajo durante al menos los seis meses posteriores al mismo; muchos trabajadores afectados pueden estar pensando qué sucederá una vez esa obligación desaparezca.

Trabajador Covid-19
Muchos trabajadores que siguen empleados han visto aumentar su sensación de inseguridad laboral (Foto: Anikona/Twenty20)

Hay además un buen número de hogares que estarían contando con tener a más miembros empleados por estas fechas. Lo explican muy bien Florentino Felgueroso, José Ignacio García Pérez y Sergi Jiménez en este trabajo de FEDEA, resumido en NEG: alrededor de un millón de trabajadores habrían encontrado trabajo en estas fechas en circunstancias normales, si atendemos, por ejemplo, a los flujos de la Muestra Continua de Vidas Laborales de 2018. 

En PolicyInsight describo, primero, algunos de los efectos que tanto la pérdida de trabajo como la inseguridad laboral (aproximada por el tipo de contrato del trabajador) pueden tener para el trabajador que las sufre. Luego paso a resumir algunos artículos que han evaluado el impacto intergeneracional de ambas circunstancias en el desempeño educativo de los hijos. Cierro la nota con algunas especulaciones sobre cuáles podrían ser los efectos de la actual crisis. 

Algunas consecuencias negativas de la pérdida de trabajo y la inseguridad laboral

La investigación en economía y en otras ramas de las ciencias sociales ha mostrado que tanto la pérdida de trabajo como la inseguridad laboral pueden tener otras consecuencias negativas para los trabajadores que las sufren.

Aquellas personas que pierden su empleo sufren, de media, pérdidas salariales a corto plazo que parecen persistir a largo plazo, una vez encuentran trabajo (Jacobson et al, 1993). Tienen además un mayor riesgo de divorcio (Charles y Stephens, 2004) y sufren un deterioro en su estado de salud física y mental (Eliason y Storrie, 2009).

Las personas que pierden su empleo sufren pérdidas salariales a corto plazo que parecen persistir a largo plazo

Muy relacionado con este último punto, se ha detectado también un acusado incremento en el número registrado de trastornos mentales para aquellos trabajadores más expuestos al shock de la construcción en España que tuvo lugar durante la Gran Recesión (Farré et al, 2015).

Un colectivo que por definición sufre mayor inseguridad laboral es el de los trabajadores con contrato temporal, ya que tienen un mayor riesgo de perder su trabajo (por definición, su contrato laboral tiene una fecha de extinción predeterminada).

Este tipo de contrato acarrea también consecuencias negativas para el propio trabajador: los trabajadores con contrato temporal reciben salarios inferiores a los de sus homólogos con contrato indefinido (ver las revisiones de la literatura de Bentolila et al, 2008 y Dolado et al, 2002), tienen menores niveles de satisfacción laboral (Booth et al, 2002) y peor salud física y mental (Bartoll et al, 2018).

trabajador temporal
Los trabajadores con contrato temporal reciben salarios inferiores a los de sus homólogos (Foto: Alina Buzunova/Twenty20)

Impacto intergeneracional

Estos impactos negativos pueden ir más allá del propio trabajador y extenderse a más miembros del hogar, en particular, a los hijos. Esto es así porque varias de estas consecuencias negativas afectan a variables como el nivel de ingresos de los padres, el tiempo disponible para pasar con los hijos o el estado de salud mental de los padres. Estas variables son consideradas importantes determinantes de los logros educativos de los hijos (es decir, son inputs de la “función de producción educativa”).

Los niños pueden entender aspectos relacionados con el trabajo de sus padres desde edades tempranas

La investigación en psicología social ha mostrado que desde edades tempranas (a partir de los 5 años), los niños pueden entender aspectos relacionados con el trabajo de sus padres y comprender conceptos como salarios, disputas laborales o desempleo (Barling et al, 1999). Además, las percepciones sobre la inseguridad laboral de los padres pueden afectar a las actitudes en relación con el esfuerzo y trabajo de los hijos (Barling et al, 1998).

Pérdida de trabajo de los padres

Varios trabajos en economía han demostrado una relación de causalidad entre la pérdida de trabajo de los padres y variables que miden el rendimiento académico de sus hijos. Entre los resultados más destacados encontramos: una reducción de la nota media para estudiantes al final de secundaria en Noruega (Rege et al, 2011), un aumento de la probabilidad de repetir curso en Estados Unidos (Stevens y Schaller, 2011) o una menor probabilidad de ir a la universidad en Canadá (Coelli, 2011).

School kids
La pérdida de trabajo de los padres puede afectar al rendimiento académico de los hijos (Foto: Michael Ledford/Twenty20)

En España, uno de los problemas para tratar de analizar esta cuestión es la dificultad para encontrar datos en los que se pueda observar, simultáneamente, la situación laboral de los padres y el rendimiento escolar de los hijos. Más problemático todavía es observar dicha información de forma repetida y con información detallada del rendimiento académico.

Ruiz-Valenzuela (2015) utiliza datos de 358 estudiantes que en 2012 se encontraban cursando la educación obligatoria (primaria o secundaria), en una escuela de la provincia de Barcelona. Esta escuela es de características similares a la escuela media en Cataluña. Los datos permiten observar la situación laboral de los padres y el rendimiento escolar de los hijos durante los años académicos 2007-2008 hasta 2011-2012. También permiten comparar las notas del mismo estudiante antes y después de la pérdida de trabajo de los padres.

La pérdida de trabajo del padre durante la pasada crisis conllevó una disminución de la nota media de sus hijos del 13 %

Los resultados indican que la pérdida de trabajo (involuntaria) del padre durante la pasada crisis conllevó una disminución de la nota media de sus hijos de alrededor del 13 % de la desviación estándar. Esto equivaldría al efecto de incrementar el tamaño de la clase en cinco alumnos (Hanushek, 2006).

Este efecto varía dependiendo del subgrupo considerado: el efecto se concentra, y la magnitud es aún mayor, para aquellos estudiantes cuyos padres tienen un menor nivel educativo y sufren largos períodos de desempleo (alrededor de 1,5 y 2 veces más perjudicial, respectivamente). 

Temporalidad e inseguridad laboral

Utilizando datos de la Encuesta de Población Activa, Ruiz-Valenzuela (2020) analiza cuál es el impacto del tipo de contrato del padre en variables que miden los logros educativos de sus hijos. La metodología utilizada en dicho estudio trata de tener en cuenta que los trabajadores con contrato temporal pueden tener características muy diferentes a las de aquellos con contrato indefinido, para así poder atribuir las diferencias educativas observadas al tipo de contrato de trabajo de los padres.

Los hijos de padres con contrato temporal tienen una mayor probabilidad de dejar la educación

Los resultados muestran que los hijos de padres con contratos más inseguros (aquellos con un contrato temporal), tienen una probabilidad de graduarse a tiempo de ocho puntos porcentuales menos que los hijos de trabajadores con contrato indefinido.

Además, los hijos de padres con contrato temporal tienen una mayor probabilidad de dejar la educación o de ser clasificados como “ninis” a los 16 años (alrededor de 2,5 y 1,6 puntos porcentuales más, respectivamente).

Tanto en este punto como en el anterior sobre pérdida de trabajo, los efectos negativos están asociados al padre. La pérdida de trabajo o el tipo de contrato de la madre no parecen tener un impacto en los resultados educativos de los hijos en estos estudios.

La pérdida de trabajo o el tipo de contrato de la madre no parecen tener un impacto en los resultados educativos de los hijos

Esta diferencia entre el resultado observado para padres y madres es consistente con los resultados de estudios en economía de la salud y psicología social, que documentan trastornos mentales y problemas físicos más severos asociados a la pérdida de empleo y la inseguridad laboral para hombres que para mujeres.

Así, algunos estudios han mostrado cómo los hombres padecen, por ejemplo, mayores niveles de estrés y ansiedad financiera asociados tanto con la inseguridad laboral como con la pérdida de trabajo.

Los hombres padecen mayores niveles de estrés y ansiedad financiera

Posibles efectos en el rendimiento educativo de los hijos en tiempos de Covid-19

Los resultados de estos estudios ponen de relieve que las pérdidas de empleo que se han registrado (y que pueden seguir aumentando en las siguientes semanas), pueden tener efectos intergeneracionales a corto plazo que se extiendan a largo plazo. Los efectos en el rendimiento educativo durante esta crisis podrían ser incluso de mayor magnitud que el detectado en esos estudios.

En otras circunstancias, las escuelas pueden proveer de un escudo a familias vulnerables, al menos durante buena parte del día. Con las escuelas cerradas y pasando el 100 % de su tiempo confinados en casa durante varias semanas, los niños podrían estar mucho más expuestos, por ejemplo, a los potenciales efectos adversos en la salud mental que tanto la pérdida de trabajo como la inseguridad laboral tengan en sus padres.

Con las escuelas cerradas y confinados en casa, los niños podrían estar más expuestos a los efectos adversos de la pérdida de trabajo de sus padres

Parece, además, que llueve sobre mojado. Según el análisis de Felgueroso et al (2020), los colectivos más afectados por el empleo que no se generará (y que sí habría sido de esperar que se generase en ausencia de esta crisis) son trabajadores en ocupaciones menos cualificadas. A esto hay que sumarle que, al igual que en otras recesiones, la destrucción de empleo hasta ahora se ha cebado con los trabajadores más inseguros (aquellos con contrato temporal). Asimismo, sectores que fueron duramente golpeados durante la anterior crisis, como el de la construcción, parecen estar a la cabeza en destrucción de empleo.

Empleo construcción
Los trabajadores del sector de la construcción son uno de los colectivos más afectados (Foto: Tony Andrews/Twenty20)

Estos datos iniciales apuntan a que el efecto económico de la crisis, vía pérdida de trabajo y una mayor inseguridad laboral, se concentrará en hogares que ya contaban probablemente con menos recursos para la educación de sus hijos. Hogares que, además, a corto plazo, es posible que estén menos preparados para varias semanas de estudios en casa o home schooling, con menos dispositivos electrónicos, etc.  

El efecto a largo plazo dependerá de las políticas que se pongan en marcha, así como de la gravedad de la crisis económica. Por ejemplo, en Ruiz-Valenzuela (2015), los efectos en el rendimiento educativo de la pérdida de trabajo del padre fueron mayores para aquellos hijos de trabajadores que sufrieron mayores períodos de desempleo.

Por ahora, como explican Felgueroso et al en NEG, el Plan de Choque Económico cubre el período que abarcará la crisis sanitaria, extendiéndose hasta los seis meses en el caso de los ERTE. Será importante ver qué otras políticas se siguen poniendo en marcha a medida que avance la crisis. 

Con los datos disponibles, será difícil evaluar los potenciales efectos que sugiere esta nota. La colaboración entre las administraciones públicas, escuelas, e investigadores sociales será crucial para poder, primero, evaluarlos; y, segundo, en el caso de que existiesen, entender cómo contrarrestarlos.

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