Desinformación y noticias falsas: ¿cómo combatirlas?

Por Foro de Humanismo Tecnológico

Escuchar el podcast en Spotify | Apple Podcasts | Google Podcasts

La desinformación, la falta de rigor informativo y las noticias falsas son tres de los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad en la era digital. En este podcast, José María Lassalle, director del Foro de Humanismo Tecnológico de Esade, y Pipo Serrano, director de estrategia digital y contenidos de Broadcaster, profundizan en los riesgos de la desinformación y los nuevos retos del periodismo digital.

TRANSCRIPCIÓN

José María Lassalle: Buenas tardes a todas y a todos. Bienvenidos al Foro de Humanismo Tecnológico de Esade. Hoy tenemos con nosotros a Pipo Serrano, miembro del Consejo Asesor del Foro, director de estrategia digital y contenidos de Broadcaster, y profesor de periodismo digital y redes sociales en la Universidad Pompeu Fabra y la Universidad de New Haven. Pipo tiene una larguísima trayectoria en comunicación. Es una persona que conoce muy bien los medios, que está pegada a la actualidad tecnológica. Es uno de los rostros a través de los cuales proyecta normalmente su actividad la Fundación Mobile y es un lujo contar con él hoy para hablar de un tema de actualidad, desde hace ya mucho tiempo pero que permanentemente reitera su vigencia, como es la desinformación o las "fake news", como se denomina en inglés. Bienvenido, Pipo.

Pipo Serrano: Muchas gracias, José María, por la presentación.

José María Lassalle: Muchas gracias por estar aquí con nosotros. Vamos a ir directos al tema. Se está hablando mucho sobre "fake news". A mí me parece interesante abordar la idea de la desinformación sobre la base de una serie de hechos que están ahí. Y es que la democracia liberal nació como una democracia de masas porque fue capaz de articular una opinión pública informada.

Esa opinión pública informada se alimentaba de unos medios que proyectaban una opinión objetivable, verificable, verídica. Hoy la desinformación es una amenaza porque más del 85% de los ciudadanos piensa que la desinformación es también una amenaza para la democracia.

Según el MIT, en el año 2022 se consumirán más noticias falsas que noticias verídicas

El MIT señalaba recientemente que dentro de poco se consumirán más noticias falsas que noticias verídicas. Fijaba la fecha en 2022. Y también señalaba que hoy la desinformación llega ya a más gente que la información verídica. ¿Cree realmente que estamos ante un escenario en el que la desinformación puede socavar abiertamente nuestro modelo democrático?

Pipo Serrano: Sonará un poco negativo, pero efectivamente estoy muy de acuerdo con el planteamiento que hace. Todos somos, sobre todo los más implicados, altamente responsables de la situación en la que nos encontramos. Y digo que somos, porque creo que una parte importante de esa culpa viene del periodismo y otra muy importante viene de la Administración, sobre todo de los gobernantes que en periodos concretos interesadamente han utilizado esa desinformación para ganar adeptos y sacar rédito político.

Para mí, el problema de la desinformación, que además no se le puede atribuir una única causa, es una mezcla de un momento altamente cambiante en el que la sociedad ha tenido que aprender a marchas forzadas muchísimas cosas. Un momento en el que la sociedad ha sido probablemente el eslabón más débil de unos cambios que algunos han aprovechado porque sabían que en esos momentos de grandes cambios es cuando mejor uno se puede posicionar, ya sea para ganar el máximo dinero posible o tener la máxima presencia y poder posible.

Si no existe un trabajo periodístico con rigor, la capacidad para discernir entre lo que es cierto y lo que no desaparece

Para resumirlo mucho, creo que hay un momento de atontamiento general con la idea de internet, que a la vez propicia un momento fantástico. Los que lo explicamos además hablamos del user-generated content, que es el hecho de que cualquiera pueda dejar de ser únicamente un receptor para pasar también a ser emisor. Los periodistas también hablamos del periodismo ciudadano. Se suele poner el ejemplo del río Hudson, con aquel avión que aterrizó y fue capturado por un tuitero que lo publicó y a partir de ahí fueron muchos periodistas. Existen muchos ejemplos en los que la gente de a pie notificó casos que estaban ocurriendo, incluso atentados como el 11S y el 11M, a través de blogs.

En cualquier caso, la desinformación a través de internet y la capacidad de que cualquiera informe hacen que, si no existe un trabajo periodístico de verdad, la línea sea muy difusa. Y la capacidad para discernir entre lo que es cierto y lo que no desaparece. Por eso digo que existe un primer problema en el mundo periodístico, que atontado también por esa capacidad tan potente de internet, durante los últimos 20 años, lamentablemente diría que no ha sido periodismo de investigación. Ha habido mucho periodismo de filtración, de "copia y pega", del ver lo que dice otro, o de coger lo que dice Google.

Durante los últimos 20 años ha habido mucho periodismo de 'copia y pega'

Cuando nos cargamos la profesión de esta manera, esto hace que las personas que nos leían ya no nos respeten. Además, el hecho de no generar un modelo de negocio real en el periodismo hace que no podamos pagar a nuestros periodistas y, por tanto, no les podamos exigir. Hace que los mejores dejen de estar ahí. Hace que las noticias y las historias ya no sean tan buenas. Hace que como que no son buenas nadie cree que las deba pagar. Hace que como que nadie las paga ya no haya nada que sustente el periodismo. Y hace que, a su vez, cualquier porquería sea considerada como noticia.

Nos hemos cargado una profesión y algo tan vital como el poder de la información, que garantizaba que sean los más preparados los que puedan tratarla. Y como decía Tim Berners-Lee, el fundador de la web, extraer el "raw data", la información en bruto, para tratarla, curarla y devolverla a la sociedad, que es el trabajo esencial de un periodista.

Que hoy en día las noticias falsas crezcan tanto no es extraño. Por ejemplo, en la última campaña electoral de Clinton y de Trump había un estudio de Buzzfeed que decía que el 38% de la información que había vertido Trump era falsa directamente y el 19% de Hilary también. Viendo ese dibujo, estamos ante una situación triste y terrible.

José María Lassalle: Desde luego, y los más directamente involucrados y amenazados son los ciudadanos, que ven cómo la mentira se adueña de la realidad y la verdad retrocede. Pero es verdad que usted está cargando tintas sobre los medios de comunicación y la responsabilidad de los periodistas. Creo que al final todo forma parte de un proceso de transformación que experimenta el mundo, donde lo digital está sustituyendo a lo analógico. En todos los ámbitos en los que la transformación digital se produce se rompe la intermediación y también aquí, en este ámbito.

El 60% de los españoles cree que puede detectar noticias falsas, pero solo el 14% tiene esa capacidad

Los medios de comunicación eran intermediarios, y esa falta de cauces adecuados para salvaguardar la mediación es la que está poniendo al mismo nivel esa realidad. Hay un dato sorprendente y es que el 60% de los españoles cree que puede detectar noticias falsas y al final tan solo es el 14% el que tiene esa capacidad de identificarlas. Ese desajuste entre la capacidad de percepción y la capacidad de información veraz real está desestabilizando todo el modelo. Pero al final lo que estamos viviendo es que la verdad está muriendo. Porque la verdad, en el fondo, tampoco tiene el interés que puede provocar la mentira o la desinformación por sí mismas.

Hannah Arendt afirmaba, en un ensayo sobre los orígenes del totalitarismo, que el sujeto ideal para un gobierno totalitario no era un comunista o un nazi, sino alguien que no fuera capaz de distinguir entre la verdad y la mentira, entre los hechos y la ficción. Usted carga tintas, evidentemente, en los medios, en los intermediarios, ¿pero realmente no estaría la responsabilidad en los propios ciudadanos?

Pipo Serrano: Soy crítico con los medios y los periodistas porque, como periodista, creo que no hemos hecho bien nuestro trabajo y que es nuestra obligación analizar lo que hacemos. Cuando hablaba de esa manera de tratar la verdad me recordaba a lo que decía nuestro compañero Daniel Innerarity cuando habla de la "uberización de la verdad", cuando cuenta que en las "fake news" ocurre algo tan antiguo que vendría a ser lo que siempre ha ocurrido con las mentiras. Que es que antes de aclararlas, el efecto viral de la mentira siempre es muy superior al de la verdad, aunque sea por su carácter extraordinario; siempre que sea "creíble", que tenga esa parte de verdad que las mentiras suelen tener.

El efecto viral de la mentira siempre es muy superior al de la verdad

Creo que, sin duda, hay una parte de responsabilidad en los ciudadanos, que deben estar informados y formados. Pero, honestamente, creo que hay una mezcla de una tormenta perfecta, que tiene una parte muy importante en los medios y en su falta de capacidad (especialmente en algunos países, y en España creo firmemente que es así) de no reinventarse, porque asumían que a pesar del parche seguían ganando mucho dinero, en lugar de reinventarse y entender que la gente requiere de una información distinta.

A su vez, tiene razón en esa parte de la intermediación, pero creo que sería un error pensar que eso va a desaparecer. Es decir, si bien es cierto que el usuario final ahora tiene la capacidad de acceder de forma natural al origen de esa información, dirigiendo la transformación digital de medios de comunicación me he dado cuenta de que lo digital nos está brindando lo mejor de lo analógico. Gracias a lo digital vamos a volver a recuperar lo mejor de lo analógico.

No ha sido mi generación, que ha estado en un momento de "suflé" de pastel, pero sí será la siguiente la que se dará cuenta de que eso no tenía ningún sentido. Por poner un ejemplo, a mi equipo, que durante muchos años bajaban al directo a contar las noticias de una forma distinta, yo les decía: "Si nadie tiene nada que aportar no hay que bajar al directo. Si vas a bajar al plató por la noche para contar algo que ha sucedido a las 11 de la mañana esa información ya la he visto en Twitter. No te necesito. No me aportas nada". ¿Cuándo me aportas algo? Y esto tiene mucho que ver con lo que también nuestro compañero Mantaras podría valorar. Me aportarás cuando lo que tú me aportes no tenga robot, ni Twitter ni algoritmo que lo pueda sustituir. Cuando seas capaz de relacionar, de recordar, de ponerme un contexto que yo soy incapaz de unir y de explicarme que lo que ocurre hoy es porque ayer te contamos que ocurrió eso otro. Eso nunca lo va a poder hacer un algoritmo y necesitamos esa intermediación.

El Washington Post tiene más informáticos que periodistas en sus redacciones

Por tanto, el periodismo también ha cambiado. Ha pasado del periodismo de las 5-6 Ws a un periodismo en el que se asume que, de algún modo, hay una opinión, y que esa objetividad es imposible porque la traen personas, pero del que se espera una curación del contenido. Porque el contenido en bruto ya no hace falta que lo vayamos a buscar, nos encuentra a nosotros. Y si no que se lo pregunten a Bezos, que ha conseguido que su compañía tecnológica periodística, el Washington Post, tenga más informáticos que periodistas en sus redacciones, pero que los periodistas estén mejor pagados y que no dejen de contratarlos, porque eso hace que la información encuentre a la gente que la quiera escuchar.

Sin duda, existe una parte muy importante de formación, pero se juntan muchos factores. Por ejemplo, el hecho de que la información nos llegue por medios que consideramos fiables como, por ejemplo, la mensajería instantánea, a través de gente confiable, hace que la información se viralice de una forma extraordinaria. Y nadie pone en duda que su madre le diga: "Mira lo que está ocurriendo". Y poca gente, antes de volverlo a enviar, lo contrasta o lo comprueba porque no todo el mundo está entrenado. Creo que hay muchísimas cosas que se juntan.

José María Lassalle: Ese mecanismo que plantea de confiabilidad es una especie de confianza 3.0, que podría estar operando a nivel transversal. Al final es un modelo relativamente autoregulado que surge de una manera espontánea y natural dentro de los circuitos de comunicación de la información. ¿Cree que hay que ir más allá? ¿Podemos dejar que la construcción de esta confianza 3.0 se base en mecanismos de transparencia y de búsqueda de objetividad en esa mediación transversal entre comunicadores y comunicados? ¿O hace falta avanzar hacia una regularización específica que fuerce a introducir mecanismos legales, como algunos están planteando en la Unión Europea y en EEUU, para tratar de salvaguardar unos mínimos informativos de veracidad?

El 40% de las publicaciones sobre el covid en Facebook han sido publicadas por bots

Pipo Serrano: Hay que avanzar y regular, sin duda, y más cuando esa información está circulando a gran velocidad en plataformas y entornos con miles de millones de usuarios. Recordaba, mientras le escuchaba, como el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, decía recientemente que el 40% de las publicaciones que había habido sobre el covid en Facebook eran publicadas por bots.

Estos días hemos escuchado a los grandes poderosos de las plataformas dando respuesta a congresistas, pero no puede ser que como decía Zuckeberg en su intervención, él no se haga responsable de nada. Jack Dorsey, uno de los fundadores de Twitter, está en una cruzada con el presidente Trump. Sin duda, hay que regular. Necesitamos más regulación, más responsabilidad, una Administración fuerte y más alianzas entre organismos públicos y privados. Esto ya no es un trabajo que pueden hacer cuatro periodistas. Va mucho más allá.

Igual que antes era crítico con mi sector, mi sector necesita ayuda. Que haya gente que les eche una mano y que tire de ellos para que quizá encuentren ese nuevo modelo donde también son útiles. Y de ahí por ejemplo los acuerdos de las plataformas de verificación. Hemos visto muchos casos de plataformas, por ejemplo Neutral, trabajando para Facebook (después de que Facebook dijera que no eran necesarias) para ayudarles a aclarar muchos conceptos. Por ejemplo, el New York Times, que se apoyaba en el portal de verificación Full Fact, pudo desmentir que Bill Gates no solo no había tenido nada que ver con el virus, sino que además había dado 250 millones de dólares para ayudar en la pandemia.

Es muy importante trasladar a los ciudadanos la responsabilidad de ser capaces de contrastar la información para detectar si es veraz o no

Al final es necesario que exista una colaboración público-privada. Creo que es necesaria en cualquier ámbito porque lo privado avanza a una velocidad distinta, pero debe garantizar el bien para la sociedad. Al mismo tiempo, los fondos públicos no pueden estar nunca en manos de lo privado, como afirma Mazzucato, y es necesario apoyarse en lo privado para avanzar. En el periodismo debe ocurrir lo mismo ya que, sin ayuda, va a ser muy difícil.

José María Lassalle: También es muy importante trasladar a los ciudadanos la responsabilidad de ser capaces de contrastar la información para detectar si es veraz o no. Y eso pasa por habilidades digitales que les permitan tener una capacidad de discernimiento, de discriminación. Al final estamos hablando del ejercicio de una libertad responsable, pero guardando unos equilibrios públicos y privados muy complejos, que se han alterado por el desajuste normativo profundo que hemos estado viviendo en este campo sobre la base de que la neutralidad era buena per se. Y ya se ha visto que no, porque al final es una vía por la que se infiltran, por ejemplo los bots, para poder hacer lo que han hecho en campañas de desinformación política, etc. ¿Cómo ve usted esa posibilidad?

Pipo Serrano: Esa posibilidad es una necesidad. Estamos ante la tormenta perfecta. Porque desde la televisión y la radio pasaron decenas de años e internet se nos ha comido en muy poco tiempo, aunque no a todos. Como siempre decimos, existe una brecha terrible y solo la mitad de la población está conectada. El problema de fondo es que solo la mitad de los conectados estamos, de algún modo, informados de lo que ocurre, y no tan formados. Pero no olvidemos que ahora tenemos una obsesión en pensar en los más pequeños y nadie piensa en los mayores. Y muchas personas mayores no pueden entender cómo discernir aquello porque nadie les ha explicado las diferencias entre lo que reciben y cómo lo reciben.

Además, quienes se dedican a intoxicar y a "infoxicar" saben hacerlo más o menos bien como para que su información corra lo más rápidamente posible. Sin duda es necesario que haya una educación. Creo que la educación y la regulación son elementos esenciales. Y un tercer elemento sería la responsabilidad. Sobre todo si pensamos que aquellos que nos han de proveer esa educación y esa regulación podrían ser personas como Trump, que dijo delante de una de sus responsables epidemiológicas que había que inventarse algo para beberse la lejía, o como Nicolás Maduro, que recomienda brebajes de hierbas, o López Obrador, que recomienda a los mejicanos salir de sus casas y hacer una vida normal. ¿Cómo toda la gente que depende de ellos y que los debe ver como referentes puede estar formada más allá de las noticias? Es muy difícil que eso se produzca de una forma exitosa si quienes tienen que dar ejemplo no lo hacen.

Vivimos en un mundo en el que parece que todo el mundo debe ser un poco periodista y experto en comunicación

Pero sí, estoy de acuerdo, es muy necesaria una formación. Y además vivimos en un mundo en el que parece que todo el mundo debe ser un poco periodista y experto en comunicación, porque como todos sabemos, en el siglo XXI ya no solo vale aquel que sabe de lo suyo (abogado, financiero, etc.) sino que además ha de ser un buen comunicador.

José María Lassalle: Totalmente cierto. Hemos roto la jerarquía epistémica de la Ilustración, que permitía identificar al especialista del no especialista y, por tanto, el conocimiento técnico y las decisiones se basaban en el especialista y no en el que no lo era. Estaba mencionando a una serie de líderes populistas y tengo delante una cita de Jefferson que se contrapone tanto a lo que acaba de mencionar que no puedo dejar de citarla: La joven república (refiriéndose a la naciente república americana) ha de basarse en el supuesto de que el hombre puede ser gobernado por la razón y la verdad. El primer objetivo debería ser, por tanto, dejar abiertas y a su alcance todas las vías que conduzcan a la verdad. Y lo que ha sido más eficaz hasta ahora para este fin ha sido la libertad de prensa. Estas palabras las decía Jefferson en el momento en que se estaba fraguando la democracia norteamericana que no deja de ser, a pesar de Trump, un referente sobre el que se sostiene todavía nuestro modelo democrático liberal. ¿Qué queda de la libertad de prensa en un contexto como el actual de desinformación masiva?

En un momento en que las subvenciones son tan elevadas por parte de la política es imposible que haya libertad de prensa real

Pipo Serrano: Le diré lo que queda, y además es una autocrítica. Yo además soy miembro del consejo de gobierno del Colegio de Periodistas de Cataluña y soy tremendamente crítico con la profesión porque la quiero. Pero no podemos hablar de libertad de prensa cuando quien nos da de comer son los políticos. No podemos hablar de libertad de prensa cuando nuestra supervivencia depende de esa "comidilla" que nos dan para llegar a final de mes. Como se suele decir, no puedes morder la mano que te da de comer. Y eso es lo que ocurre hoy en día. Es tan lamentable que hoy en día, en la pública y la privada, televisión o radio, cuando ponen a un nuevo profesional al frente, la gente se suele preguntar quién lo ha puesto. En el caso de Cataluña hoy sería la antigua Convergencia o Esquerra. Y en el caso español es evidente si lo ha seleccionado el gobierno de "Iglesias" o de Sánchez. No se aguanta.

En un momento en que las subvenciones son tan elevadas por parte de la política es imposible que haya libertad de prensa real por parte de quienes la deben ejercer. Y es imposible que aquellos que la deben ejercer sean capaces de hablar libremente. A mí eso me preocupa tremendamente, y en esta época todavía más, porque en periodos de cambio de temporadas es cuando hay movimientos de sillas y cuando los compañeros nos preguntamos "quién lo ha puesto y por qué". Es habitual ver que a uno le ponen de director de una tele, mientras que al jefe de informativos le ponen uno del otro partido. Ese tipo de intercambios públicos son tan obscenos y lamentables que se cargan cualquier libertad de prensa.

Siento decirlo tan libremente, pero me siento tremendamente libre por haber tomado la distancia necesaria de los medios para poder hacer estas afirmaciones. Volviendo a citas, y conectándolo a la parte digital, alguien decía que la revolución digital no necesita censura, necesita ética. Si lo juntamos con el periodismo diría que sería una mezcla imbatible.

José María Lassalle: Pipo, le agradezco extraordinariamente su sinceridad y capacidad de seducción a través de esa reflexión tan bien articulada y esa voz que se nota que domina el periodismo. Ha terminado con una reflexión que conecta con otro ensayo de Hannah Arendt, que era la mentira en política, y que prácticamente reproduce buena parte de lo que ha comentado. Muchísimas gracias, Pipo.

Pipo Serrano: Es un lujo estar aquí hoy y sobre todo que sigamos reflexionando, pero que nadie baje la guardia. Es importante que estemos todos muy atentos.

Todo el contenido está disponible bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.