Estado de ánimo en el trabajo: cómo influyen las experiencias positivas y negativas en nuestro bienestar y malestar

¿Experimentas altibajos diarios en el trabajo? Si trabajas a jornada completa, es muy probable que te enfrentes repetidamente a situaciones agradables y desagradables en el desempeño diario de tus funciones. De hecho, el estado de ánimo en el trabajo es uno de los factores que más influye en nuestra productividad, satisfacción y salud mental.

Los malos momentos diarios en el trabajo pueden acabar irritando y frustrando a los empleados. Algunos ejemplos son la falta de apoyo del responsable, una fuerte carga de trabajo, los conflictos o las relaciones poco amistosas o problemas prácticos molestos, como el hecho de tener muchas responsabilidades. Por el contrario, los buenos momentos son experiencias positivas que hacen que los empleados se sientan bien en el trabajo. Recibir un feedback positivo por nuestro rendimiento, contar con el apoyo de nuestro jefe o sentirnos bien por el hecho de tener buenas relaciones con nuestros compañeros son algunos ejemplos de buenos momentos diarios.

Estas experiencias positivas y negativas que se experimentan diariamente en el trabajo, al parecer, pueden crear fluctuaciones emocionales en los empleados. Nuestras vidas laborales están llenas de altibajos que pueden acentuar el estrés o el placer y dificultar o mejorar nuestro bienestar, rendimiento y ánimo en el trabajo.

Las experiencias positivas y negativas que se experimentan diariamente en el trabajo pueden crear fluctuaciones emocionales en los empleados

En una investigación publicada en la revista académica Methodology in Applied Psychology, la investigadora de Esade Rita Rueff, junto con Ana Junça-Silva (Instituto Universitário de Lisboa) y António Caetano (Business Research Unit del ISCTE), analizan hasta qué punto estos altibajos diarios pueden repercutir en la satisfacción profesional, el compromiso laboral, el bienestar e incluso la salud mental de los empleados.

Para verificar sus hipótesis, los investigadores llevaron a cabo tres estudios paralelos en los que participaron 441 trabajadores –222 hombres y 219 mujeres– de los ámbitos de educación, servicios financieros, salud y retail.

Cambios de humor en el trabajo

“Nuestras conclusiones señalan que los empleados que experimentan muchos buenos momentos cada día en el trabajo están más satisfechos con su trabajo y con su vida, tienden a optimizar sus recursos laborales y a abordar las demandas de su trabajo, son menos proclives a desconectar del trabajo y sienten menos estrés, ansiedad o depresión”, afirma Rueff.

En otras palabras, si queremos mejorar nuestro ánimo en el trabajo, debemos prestar más atención a nuestras experiencias positivas y negativas en el entorno laboral.

Aunque las experiencias diarias positivas en el trabajo nos ayudan a ver el vaso medio lleno y pueden tener un impacto positivo directo en nuestro estado de ánimo y en nuestro bienestar laboral, las conclusiones de esta investigación también revelan que los malos momentos diarios en el trabajo producen el efecto contrario: las experiencias negativas reducen el compromiso laboral y la implicación en el trabajo e incrementan los casos de depresión, ansiedad y estrés.

Happy employee
Los empleados que experimentan muchos buenos momentos cada día en el trabajo están más satisfechos con su trabajo y con su vidas (Foto: Fizkes/Getty)

“El patrón que hemos encontrado en nuestros estudios muestra que los empleados que presentaban muchos malos momentos diarios tenían menos probabilidades de estar satisfechos con su trabajo o de optimizar sus recursos laborales y de abordar las exigentes demandas del trabajo”, sostienen los investigadores. Es más, “los empleados con más episodios de malos momentos diarios son más proclives a desconectar del trabajo y tienen más probabilidades de presentar síntomas psicológicos negativos, como el estrés”.

Los cinco buenos momentos diarios que contribuyen a mejorar nuestro estado de ánimo en el trabajo

Según los investigadores, si queremos mejorar nuestro bienestar y propiciar un estado de ánimo positivo en el trabajo, debemos buscar estos cinco buenos momentos diarios en nuestras relaciones laborales cotidianas.

1. Relaciones interpersonales agradables, disponibilidad y cumplidos

Este primer buen momento se refiere a situaciones o comportamientos que resultan agradables para uno mismo o para los demás, en relación con nuestros compañeros de trabajo, responsables/jefes o clientes. Por ejemplo, el simple gesto de estar dispuesto a dar y recibir ayuda o un cumplido de alguien del trabajo puede aumentar sustancialmente nuestro bienestar y mejorar nuestro estado de ánimo.

2. Logros, reconocimiento y hechos positivos relacionados con nuestra labor

Se refiere al hecho de implicarnos en tareas interesantes, alcanzar los objetivos o metas relacionados con el trabajo y recibir distintas formas de reconocimiento o recompensa por el trabajo realizado, por alcanzar los objetivos y por hacer un buen trabajo.

3. Humor y comunicación

Este factor supone adoptar actitudes graciosas, agradables, asertivas, de apoyo y que faciliten la proximidad con los demás empleados. Pasar un buen rato juntos y reír en la oficina resulta muy beneficioso y contribuye a suscitar un estado de ánimo positivo. 

4. Mejoras organizativas

Se refiere a las normas y políticas de la organización que propician pequeños placeres, como pausas diarias o encuentros sociales, y que aceptan peticiones de los empleados.

5. Gestión del tiempo y buenos momentos con los clientes

Este factor busca incrementar el estado de ánimo positivo con una gestión eficiente del tiempo que dedicamos a nuestras tareas diarias y con experiencias positivas que impliquen a los clientes.

Los cinco malos momentos diarios a tener en cuenta en el trabajo

Si nos sentimos bajos o poco motivados en el trabajo, las conclusiones de esta investigación indican que una parte del problema radica en los cinco malos momentos que se indican a continuación. Si queremos sentirnos mejor en el trabajo y seguir motivados, debemos procurar reducir (en lo posible) nuestra exposición a estos malos momentos en nuestras relaciones laborales diarias.

1. Conflictos y relaciones interpersonales desagradables

Se refiere a comportamientos o a situaciones desagradables hacia un empleado por parte de sus compañeros de trabajo, responsables, jefes o clientes. Estos episodios se caracterizan por las dificultades comunicativas, por la comunicación agresiva, por la ausencia de empatía y por muestras de mal humor.

2. Gestión del tiempo y malos momentos relacionados con el trabajo

Se refiere a las dificultades para gestionar las tareas diarias y a la realización de actividades rutinarias, poco interesantes, no deseadas y nada motivadoras.

3. Amenazas a nuestra eficacia y a nuestro rendimiento

Este factor se refiere a las dificultades y defectos personales que de algún modo suponen una amenaza a nuestra eficacia y que influyen negativamente en nuestro comportamiento, actitud y rendimiento laboral.

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4. Fallos, interrupciones y molestias

Se refiere a hechos o condiciones del trabajo que de algún modo perturban el trabajo individual diario. Por ejemplo, cuando alguien de nuestro equipo comete un error, cuando nos interrumpen en nuestra labor o tenemos que trabajar horas extra debido a una tarea inesperada, o cuando llegamos tarde al trabajo.

5. Problemas organizativos o relacionados con los responsables

Estos problemas se refieren a obstáculos organizativos, como normas burocráticas absurdas que interfieren en nuestro trabajo, trabajar demasiado tiempo sin hacer una pausa o recibir órdenes sobre cómo debemos hacer nuestro trabajo.

Cómo recuperar el ánimo para trabajar: estrategias prácticas

Cuando los malos momentos se acumulan, saber cómo recuperar el ánimo para trabajar se convierte en una competencia esencial tanto para los empleados como para los equipos de gestión. A partir de los hallazgos de la investigación de Rueff, Junça-Silva y Caetano, es posible identificar algunas estrategias concretas:

  • Buscar activamente los buenos momentos. No se trata de ignorar los problemas, sino de prestar atención consciente a los episodios positivos del día, una conversación agradable, un logro reconocido o una pausa bien aprovechada. Esta práctica contribuye a equilibrar el balance emocional.
  • Cultivar relaciones laborales de calidad. Dado que las relaciones interpersonales son el principal desencadenante de los buenos momentos, invertir en vínculos positivos con compañeros y responsables es una de las formas más efectivas sobre cómo animarse en el trabajo cuando la motivación decae.
  • Gestionar el tiempo con intención. Establecer rutinas claras, priorizar tareas y reducir las interrupciones no deseadas ayuda a minimizar los malos momentos relacionados con la gestión del tiempo y a mantener ánimos para trabajar durante toda la jornada.
  • Solicitar apoyo organizativo. Cuando los obstáculos son estructurales (burocracia, falta de recursos, ausencia de reconocimiento) comunicarlos a los responsables es fundamental. Las organizaciones que escuchan a sus empleados y adaptan sus políticas propician entornos en los que tener ánimo para trabajar es más fácil y sostenible.

Adoptar estas pautas no garantiza la eliminación de los malos momentos, pero sí puede modificar significativamente nuestra relación con ellos y mejorar nuestro estado de ánimo en el trabajo de manera duradera. El aspecto crucial reside en comprender que el ánimo para trabajar no es un estado fijo, sino el resultado acumulado de pequeñas experiencias cotidianas que podemos, en parte, aprender a gestionar.

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