Cómo tomar mejores decisiones para una vida más feliz
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¿Llevo una vida satisfactoria? ¿Podría haber escogido mejor? Jordi Quoidbach explica qué puede decirnos la ciencia sobre cómo influyen decisiones de cada día en nuestra felicidad En este episodio de Career Beats, hemos hablado con Jordi Quoidbach, profesor de Dirección de Personas y Organización de Esade y un experto en la relación entre la toma de decisiones y la felicidad.
Quoidbach fue investigador posdoctoral de la Universidad de Harvard durante varios años antes de incorporarse a Esade. Su investigación se centra en la relación bidireccional entre nuestras elecciones y la felicidad: de qué manera nuestra felicidad actual determina nuestras decisiones y nuestras decisiones determinan profundamente nuestra felicidad.
¿Qué es la felicidad?
Esta es la gran pregunta a la cual los filósofos han intentado dar respuesta durante miles de años. Pero, actualmente, existe un consenso entre la comunidad científica de que la gente se refiere a dos cosas distintas con el término felicidad. Existe la felicidad hedonista, que es el sentimiento de que nuestra vida va por el buen camino y diariamente experimentamos múltiples emociones positivas y muy pocas emociones negativas desagradables. Y, después, existe la felicidad eudaimónica, que consiste en experimentar sentido y propósito.
Dos factores importantes para ser feliz son las relaciones sociales y tener un propósito
¿Cómo puedo ser más feliz? ¿Existe algún atajo?
Lamentablemente, no puedo ofrecerte ningún atajo, sino que se requiere un poco de trabajo. Lo realmente interesante es que las investigaciones muestran que las circunstancias de la vida –el dinero que ganamos, el lugar donde nacimos, los días de sol que tenemos, etc. – sorprendentemente no están tan relacionadas con nuestra felicidad, sino que todos estos factores son menos importantes de lo que creíamos. Lo realmente importante es cómo empleamos el tiempo.
¿Cómo podemos emplear el tiempo para ser más felices?
El factor número uno de predicción de la felicidad es la cantidad y la calidad de nuestras relaciones sociales. Si tuviera que revelar el secreto sobre la felicidad, diría que reside en los demás. Otro factor importante es el tiempo que dedicamos al trabajo y si en él experimentamos un sentido, una sensación de crecimiento, y si interaccionamos con nuestros colegas.
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Escoger un trabajo que nos haga felicesUn empleo muy bien remunerado probablemente no es el secreto de la felicidad. Si tenemos problemas económicos, los ingresos y los aspectos materiales está claro que importan, pero en cuanto disfrutamos de una situación relativamente confortable, debemos buscar otros factores:
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¿Cómo podemos gestionar nuestras emociones para ser más felices?
El primer consejo que daría es aprender que los sentimientos negativos forman parte de nuestra vida y nos proporcionan una información útil. La próxima vez que te sientas enfadado, ansioso o receloso por algo, pregúntate lo siguiente: ¿Qué me está diciendo este sentimiento sobre qué es importante para mí? Y, a continuación, traza un plan. Si descubres que tu enfado te está diciendo que no te sientes respetado en el trabajo, ¿qué podrías hacer de forma constructiva para incrementar el grado de respeto que recibes cada día?
También necesitamos saborear un poco más la felicidad. El cerebro humano está diseñado de un modo que da por supuesto todo lo que sabemos que tenemos ahora mismo ante nosotros. Así que te recomendaría que hicieras una pausa e intentaras disfrutar conscientemente de una experiencia agradable. Si te gusta tomarte un café a las 11 cada día, de vez en cuando intenta explorar esta sensación con todos tus sentidos. También te recomendaría que programaras cosas agradables en tu jornada, porque es muy fácil quedar atrapado en la rutina diaria.
A menudo, el problema de tener acceso a todo tipo de cosas buenas en la vida es que ya no nos damos cuenta de ellas. Paradójicamente, para restablecer nuestro nivel de placer, hemos de dejar de consumir o de realizar nuestras cosas favoritas por un tiempo. Puedes probar hacer una pausa en tu actividad preferida y, en cuanto la retomes, verás cómo la disfrutas realmente.
Las personas que interactúan con familia, amigos y extraños son más felices que aquellas que interactúan solo con familia o amigos
¿Cuál es tu rutina diaria de felicidad?
Antes de ir a la cama, yo sigo la rutina 4-3-2-1.
4 son las respiraciones profundas. Conecto con el momento presente haciendo cuatro respiraciones profundas.
3 son tres cosas positivas de las cuales estoy agradecido en la vida. Pueden ser pequeñas cosas, como una buena conversación con un amigo, o grandes cosas, como el hecho de que tengo buena salud y estoy haciendo un trabajo que me encanta, por ejemplo.
2 son dos cosas positivas que espero experimentar mañana. Esto viene de uno de los primeros artículos científicos que publiqué hace 15 años en que pedía a la gente que, antes de irse a dormir, practicara la habilidad de proyectarse hacia un futuro positivo y se imaginara realmente las cosas que placenteras que haría al día siguiente. Descubrí que las personas que lo hicieron durante dos semanas eran significativamente más felices y estaban menos estresadas que nuestro grupo de control, integrado por personas se imaginaban rutinas neutras.
1 es un principio rector básico para mí que deseo adoptar y demostrar mañana. Si consiste en mostrarme amable con los demás, mañana voy a seguir este principio y, con suerte, todas mis interacciones van a estar guiadas por este principio.
¿Cuál es tu mejor consejo para optimizar las interacciones sociales?
Voy a darte dos. El primero: las personas con redes sociales diversas son más felices que las personas con redes más concentradas. Las personas que interaccionan con los amigos y con la familia, pero también con extraños, con los colegas de trabajo o con conocidos, tienden a ser más felices que las personas que reportan que solo se relacionan con sus amigos o con la familia. Así pues, intenta interactuar y encontrarte con todo tipo de personas.
El segundo consejo se refiere a cómo nos relacionamos con los demás. Con frecuencia, pensamos en qué vamos a responder, esperando hablar más que intentar comprender plenamente lo que nuestro interlocutor nos está diciendo y estar allí para él. Mi consejo sería escuchar más y mostrar que le estamos escuchando, utilizando técnicas de reflexión como repetir algunas de las palabras que ha dicho, resumir con nuestras propias palabras lo que hemos escuchado y preguntarle si lo hemos entendido bien. Estas cosas mejorarán realmente la calidad de nuestras interacciones porque nuestro interlocutor se sentirá escuchado y, como contrapartida, nos apreciará bastante más.
Comprometidos con el desarrollo de nuevas generaciones de líderes globales
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