Las mujeres, protagonistas de una nueva era

Esade Women Initiative

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¿A qué desafíos globales se enfrentan las mujeres del siglo XXI? ¿Qué lecciones hemos aprendido en todo este tiempo? ¿Puede la digitalización contribuir a una mayor y mejor igualdad de género?

Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, Koldo Echebarria, director general de Esade, y Maite Barrera, presidenta de Esade Alumni, abordan en este podcast y bajo el paraguas de Esade Women Initiative estas cuestiones.

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TRANSCRIPCIÓN

Koldo Echebarria: El 8 de marzo, celebramos el Día Internacional de la Mujer. Es un buen momento para analizar tanto los logros que hemos alcanzado en materia de igualdad de género como las asignaturas que todavía tenemos pendientes. De hecho, hemos avanzado enormemente, desde el punto de vista del reconocimiento de los derechos, pero, al mismo tiempo, aún quedan cosas que hacer para lograr una igualdad efectiva. En algunos ámbitos, se señala que los avances se han ralentizado y que vamos más lentos de cara a conseguir una igualdad efectiva entre hombres y mujeres, sobre todo en el desempeño de ciertas posiciones o en el alcance de ciertos logros. Afortunadamente, hay mujeres que lideran el camino en el plano institucional, en el sector público. Y también en el sector privado hay emprendedoras que señalan la vía a seguir para alcanzar la igualdad efectiva.

Para charlar sobre todo ello, hoy nos acompaña Maite Barrera, presidenta de Esade Alumni. De hecho, creo que es la primera mujer presidenta de Esade Alumni, así que vamos a hablar con ella de todos estos temas. Es una mujer de mucho éxito. Ha sido emprendedora; dirige una empresa que recientemente ha sido parcialmente adquirida por una gran multinacional norteamericana, y expresa en sí misma muchas de las virtudes de las mujeres en el mundo empresarial, en mi opinión. En este sentido, Maite, creo que eres un buen modelo para nuestras alumnas de lo que se puede conseguir con capacidad, con voluntad y con mucha perseverancia. Si te parece, vamos a hablar un poco de estos temas. En primer lugar, me gustaría preguntarte por tu propia experiencia. ¿Qué es lo que te parece que es más difícil? ¿Cuáles son los obstáculos que cuesta más eliminar para lograr una igualdad efectiva entre hombres y mujeres en las empresas? ¿Y qué tipo de soluciones o de herramientas echas en falta?

Maite Barrera: Hola, Koldo, muchas gracias. Estoy muy contenta de estar hoy aquí contigo, porque creo que tú eres justamente un ejemplo de un gran luchador para que las mujeres consigamos lo que a mí me gusta llamar “liderazgo compartido”, es decir, que la igualdad de género nos lleve a un liderazgo compartido entre hombres y mujeres. Y tú me lo has demostrado muchas veces y lo demuestras cada día. Así que es un placer estar hoy aquí contigo. En primer lugar, una cuestión está clara: cuando hay mujeres en los equipos, está demostrado que estos son más innovadores. Las mujeres tenemos las capacidades y las competencias necesarias para liderar, que son diferentes de las de los hombres. No se puede generalizar, porque no todas somos iguales, del mismo modo que los hombres no son todos iguales, pero tenemos empatía y capacidad de escucha. Y unas habilidades que, como se ha visto y se está viendo, cuando hay equipos mixtos y paritarios, permiten lograr mejores resultados. Y uno se pregunta: “¿Por qué no sucede, entonces?”

No conseguiremos la igualdad profesional hasta que no tengamos la igualdad doméstica

Para responder a ello, yo me remito casi siempre a un tema muy básico: no conseguiremos la igualdad profesional hasta que no tengamos la igualdad doméstica. Y ello es muy difícil, como se ve, e incluso vemos en Esade. En mi época, éramos muy pocas chicas las que estudiábamos aquí. Pero ahora el número de chicas y chicos que hay es muy igualitario y, cuando empiezan a trabajar después de la carrera, no hay diferencias salariales ni nada. Pero, cuando llegan los hijos, la cosa empieza a cambiar. Porque yo creo que, desde pequeños y desde pequeñas, hay unas expectativas sobre lo que hacen las chicas y lo que hacen los chicos. Y estas expectativas acaban retroalimentando la brecha salarial, y ello no ayuda. Además, retroalimenta el hecho de que, si el salario del hombre es más alto que el de la mujer, obviamente quien marca la agenda en casa es él. Todo esto no ayuda. Y, hasta que no consigamos que haya igualdad doméstica, con políticas y, sobre todo, con mucha educación –la educación es básica para mí–, y que en casa compartamos la responsabilidad del cuidado de los niños, de llevarlos al médico, de ayudarlos en los deberes y absolutamente en todo, va a ser muy difícil conseguir la igualdad de género y este liderazgo compartido. Y ahora, con la pandemia, que estamos todos en casa, ya se ha visto quién hace las cosas.

Yo siempre digo que he tenido una gran suerte –y ha sido parte de mi éxito profesional– con mi marido, con mi compañero de viaje. Y se lo digo siempre a las chicas: "Buscaos a un buen compañero de viaje; alguien que entienda y que vea que vuestra carrera es tan importante como la suya.” Mi marido es holandés y tiene una mentalidad muy abierta. Le han educado así, y en su casa le enseñaron a coser botones, a planchar y a cocinar, con lo cual nuestros hijos van a ser un “chollo”, porque están muy educados en la igualdad. En casa, hemos compartido las tareas y, para mí, esto ha sido clave. De lo contrario, posiblemente yo no habría llegado a hacer las cosas que he hecho. Y, realmente, la educación es muy importante, así como generar role models. Está demostrado que las niñas, si se educan en entornos donde hay científicas, quieren ser científicas y, si están en entornos donde hay empresarias, quieren ser empresarias.

Por ejemplo, yo soy de un pueblecito muy pequeño cerca de Girona e iba a un colegio en que las chicas tradicionalmente se inclinaban por estudiar ingeniería y matemáticas, de modo que salían muchas ingenieras y muchas matemáticas. Es algo muy curioso y, por lo que me dicen, sigue siendo así. Pero es un hecho atípico, porque estamos hablando de unas carreras que todavía están dominadas por hombres. Y, aunque no lo estuvieran, si después no conseguimos la igualdad doméstica, nos va a costar muchísimo. Y ahí creo que tú, Koldo, que estás en el mundo de la educación, no sé cómo crees que podríamos ayudar a reducir este gap en las escuelas, no solo en la escuela primaria, sino en las escuelas para directivos. ¿Qué pueden hacer al respecto escuelas como Esade? ¿Qué puede hacer la universidad? ¿Qué se debe hacer? Koldo, tú lo vives en el día a día...

Koldo Echebarria: Pues, mira, creo que tienes toda la razón y que el tema de la igualdad doméstica es clave. Todos los datos nos dicen que el desarrollo profesional de las mujeres sufre con la maternidad, con los hijos, y que tiene que ver con un reparto muy desigual de las tareas domésticas. Por tanto, tener una familia en igualdad, en que ambas partes realicen el mismo trabajo doméstico, es clave para asegurar ese desarrollo.

Y hay algo que también hemos aprendido: estamos haciendo unos cursos solo para chicas. Se trata de un programa denominado Chicas Imparables, que busca desarrollar precisamente esta vocación de igualdad entre las chicas adolescentes antes de que elijan sus estudios universitarios. Lo que percibimos es –y tú lo comentabas con respecto a tu colegio– que ahí se produce también una brecha, que hace que muchas chicas no aspiren a realizar, sobre todo, estudios técnicos; en cuanto a los estudios empresariales, la situación se ha igualado, pero las ciencias y la tecnología son estudios que presentan una brecha de género con relación a las mujeres, y es importante hacer un esfuerzo en esa etapa para evitarla.

En cuanto a Esade, yo diría que, por un lado, tenemos la misma participación de hombres y mujeres en los grados, pero observamos que, según avanzan los programas, en los MBA tenemos una participación más baja de las mujeres, y en algunos programas MSc, como los másteres en Finanzas o en Business Analytics, la participación femenina también es relativamente más baja. Yo creo que tiene sentido que vayamos a buscar a mujeres con talento y las incentivemos para que participen en aquellos programas en que no tengan esa representación, incluso que les facilitemos alojamiento para que puedan cursar los programas, porque nos gusta ser una institución con igualdad de género en las aulas. Y lo que tú decías sobre los modelos también es clave.

En este sentido, Esade, comparada con otras escuelas de negocios, tiene más mujeres en su claustro de profesorado, pero, aun así, son menos de la mitad. Y precisamente tenemos el objetivo de incrementar el número de mujeres para llegar a la igualdad, pero esto a veces no es fácil, porque no queremos hacerlo a costa de reducir la excelencia de las personas que contratamos y nos encontramos con dificultades a la hora de contratar a mujeres, sobre todo en algunas áreas del conocimiento. El año pasado, afortunadamente, de los cuatro profesores que contratamos nuevos, tres eran mujeres, y creo que debemos seguir en esa línea.

Los equipos que integran a hombres y mujeres, así como a personas de distintos estudios, procedencias y diversidades, son más efectivos

Luego, hay otros temas que son más difíciles. Por ejemplo, que en los casos de estudio que presentamos tengamos la sensibilidad de que haya mujeres protagonistas, porque a veces nuestros procesos formativos giran en torno a casos protagonizados fundamentalmente por hombres. También creo que es muy importante lo que comentabas a propósito de la diversidad. Toda la evidencia nos dice que los equipos que integran a hombres y mujeres, así como a personas de distintos estudios, procedencias y diversidades, son más efectivos. Y creo que esto es lo que hemos de desarrollar, y educar a nuestros chicos a aprender a gestionar la diversidad, porque gestionar la diversidad tiene también sus particularidades: requiere más sensibilidad…

Tenemos, pues, que trabajar en esa línea. Yo diría que son elementos de igualdad efectiva, igual que lo que comentabas sobre la igualdad doméstica. Y acaso también sea bueno que abordemos este tema en las aulas. Yo he estado por establecer, en paralelo a los programas, algunas actividades extracurriculares. Y una muy importante es cocinar y ocuparse de las cosas básicas de la casa…

Maite Barrera: No podría estar más de acuerdo en eso.

Koldo Echebarria: En los países nórdicos, a mí me explicaron en cierta ocasión cómo fregar, y ello me llamó la atención.

Maite Barrera: Bueno, es que los países nórdicos tienen una asignatura que se llama Home Economics. Es gracioso, porque mi marido siempre me lo cuenta: en ella, les enseñan a fregar, a coser botones y a cocinar. Y, en mi casa, hemos establecido que los domingos la cena la hacen mis hijos con su padre, porque cocina mucho mejor que yo. Y ello es importante.

Koldo Echebarria: Es importantísimo. Y, a veces, dedicamos las clases a explicar cómo deberíamos ser y no a enseñar cosas concretas, que te hacen ser cómo deberías ser. Y creo que por ahí tenemos una responsabilidad muy grande en el sistema educativo. Déjame, Maite, volver al entorno empresarial. Además, tú diriges una empresa tecnológica de mucho éxito y, obviamente, eres muy consciente de los desafíos de la digitalización que tenemos en la sociedad. Y me gustaría preguntarte si ves que la digitalización puede convertirse en una oportunidad para una mayor igualdad. Y preguntarte también por la pandemia y por lo que estamos viendo de la pandemia, en que, precisamente por falta de igualdad doméstica, las mujeres están saliendo relativamente más perjudicadas.

Te doy un dato sobre los resultados de la investigación en papers publicados a raíz del confinamiento, en que se ha incrementado el trabajo en casa. Propiamente, Esade ha incrementado los bonos que paga por los artículos de investigación y ello se ha producido en todo el mundo. Ahora bien: según parece –y esto no tiene que ver con Esade, sino que es más general–, se han incrementado mucho más los artículos escritos por hombres que los realizados por mujeres, en términos relativos. Ello da una idea de la falta de igualdad.

Con el confinamiento, se han incrementado mucho más los artículos científicos escritos por hombres que los realizados por mujeres, en términos relativos. Ello da una idea de la falta de igualdad

Maite Barrera: Durante el confinamiento, nos han pasado dos cosas. Primero, efectivamente, tenemos menos chicas en el mundo digital y de los TIC; por tanto, si el mundo va a ser digital, las mujeres están menos preparadas en general, es decir, tenemos que romper ese estereotipo según el cual las TIC y las STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son cosa de hombres, porque, si no, no estaremos preparadas para lo que se avecina. Y, segundo, la gente se confinó en casa y los niños no fueron al colegio. Y ¿qué pasó en casa? La realidad, la cruda realidad. Ahí se demostró lo que has comentado: que esta pandemia ha perjudicado a las mujeres y que la digitalización nos ha ido en contra, también en cuanto a las expectativas de futuro, de las carreras que van a ser más relevantes y van a marcar la empleabilidad, pues son carreras en que hay menos mujeres. Y, además, cuando los niños no fueron al colegio por la pandemia, alguien se tenía que encargar de ellos en casa y de que estuvieran delante de la pantalla –los que tuvieron la suerte de poder estar ante una pantalla–, de cocinar y de encargarse de la familia. Y han sido las mujeres las que han tenido que hacer el típico multitasking y ello, obviamente, las ha perjudicado.

Yo también pienso que ahí se abre una necesidad y una oportunidad de reinventarse. ¿Por qué? Pues porque esta pandemia va a tener un impacto muy notable en los niveles de paro de los directivos intermedios. Las empresas están reduciendo sus plantillas y ello está afectando a muchas personas que tenemos cerca. Es, pues, una oportunidad y una necesidad de que haya cursos para que la gente pueda reciclarse, porque numerosos profesionales que desempeñaban cargos intermedios, con sus capacidades y sus competencias, o se reinventan o no podrán recolocarse. Y ello nos afecta a todos, pero como las mujeres tenemos la capacidad del multitasking, de hacer muchas cosas a la vez y, además, algunas son muy buenas académicamente, veo ahí no solo una necesidad, sino también una oportunidad. Y, ante esta situación, igual el afán de supervivencia nos ayuda a dar este paso, para el cual también hace falta que seamos valientes.

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Porque otro tema que a mí siempre me sorprende es que, en general, cuando hay una posición en una empresa, a las mujeres les cuesta presentarse. Para hacerlo, tenemos que sentirnos muy seguras de que vamos a estar preparadas: es que nos lo tenemos que creer. Yo siempre digo a las chicas: “¡Es que os lo tenéis que creer!” En una posición, tienes que presentarte y darte el derecho de hacerlo mal y de fracasar. Yo siempre explico que mi empresa ha sido un éxito y todo el mundo habla de este éxito. Pero nadie habla de que antes monté una primera empresa que fracasó y que el fracaso es parte del aprendizaje para llegar a tener éxito. Entonces, las mujeres tienen que ser valientes. Nos lo tenemos que creer, porque, a veces, el problema está en nosotras mismas.

Koldo Echebarria: Sí, es así. Y eso no ocurre con los hombres. Los hombres nos creemos capaces de todo y probablemente tenemos un exceso de confianza. Pero es verdad que hay ahí un factor que tiene que ver con la confianza, que yo creo que se puede desarrollar: es una de estas cuestiones que se pueden desarrollar. Y que hay formas y hay apoyos. No sé cómo lo ves tú, pero el trabajo de mentoría, de apoyo a las mujeres, también es importante, tanto dentro de las empresas como fuera de ellas, durante la carrera. No sé si tú misma has tenido alguna experiencia al respecto.

Maite Barrera: Bueno, yo, para empezar, como sabes, tengo una Beca Futuro en Esade. Y, desde el primer día, puse como condición que mi beca había de ser para una chica, gustara o no gustara, y me encanta.

Koldo Echebarria: Y te ves con ella, de hecho, ¿no?

Maite Barrera: Sí, exacto. Bueno, ya voy por la segunda. Y, realmente, la mentoría es muy importante. Porque ahí lo juntas todo, es decir, generas un role model que les permite ver que no hay nada imposible. Y, además, es que se ve realmente que las chicas en la carrera son muy rigurosas y muy trabajadoras.

Koldo Echebarria: Ciertamente.

Maite Barrera: Por eso creo que esta crisis, como todas las grandes crisis, va a implicar una gran capacidad de adaptación, y las mujeres tienen esta capacidad de adaptación. Así que confío en que van a tener esta capacidad y en que nos lo tenemos que creer, en que se lo tienen que creer todas. Y, obviamente, también hacen falta políticas, Koldo. No conseguiremos los objetivos solo con ilusión y con las empresas intentándolo. Además, tiene que haber políticas. Y, por muy forzadas que parezcan algunas cosas, a veces son necesarias para conseguirlo. La brecha salarial es inadmisible.

No conseguiremos los objetivos solo con ilusión y con las empresas intentándolo. Además, tiene que haber políticas

Koldo Echebarria: Así es.

Maite Barrera: Es inadmisible. Pasito a pasito, tenemos que conseguirlo entre todos.

Koldo Echebarria: Y también, como comentabas, disponer de recursos que apoyen la vida familiar, es decir, políticas que incentiven la familia y que sean un poco más “próximas” a los costes del fenómeno familiar, en todos los sentidos y, por tanto, también al reconocimiento de las tareas del hogar. Y eso probablemente estimule un ambiente más igualitario también dentro de la casa.

Maite Barrera: Es que, si conseguimos un ambiente igualitario dentro de la casa, estamos predicando con el ejemplo con los hijos, pues ya lo ven. Si no, no lo lograremos nunca, ni en generaciones. Iremos retroalimentando el tema. Por eso siempre hablo tanto de las políticas, que tienen que ayudar a que haya igualdad dentro de la casa.

Koldo Echebarria: Totalmente. Y ahí hay un tema que tiene que ver también con el acceso a unos servicios de calidad para los niños…

Maite Barrera: Claro. Guarderías fuera de los horarios, apoyos en casa… Yo ciertamente hablo mucho de los países nórdicos. Pero, a veces, los ejemplos los tenemos cerca y es mejor copiar bien que inventar mal.

Koldo Echebarria: Sí, sí, totalmente.

Maite Barrera: Y son pequeñas cosas. Efectivamente, la escolarización aquí la tenemos a partir de los 3 años, pero hasta entonces las guarderías no son gratuitas...

Koldo Echebarria: Así es. Por ahí iba yo básicamente. Además, hay una correlación muy fuerte entre la guardería gratuita y la preservación de la carrera profesional de las mujeres. Eso no es ningún secreto y resulta muy evidente en los países nórdicos, por ejemplo. Para terminar, Maite, ya nos has dicho que eres optimista en la capacidad de las mujeres de enfrentarse a las crisis, de hacer multitasking y de tener una extraordinaria resiliencia, pero ¿señalarías algo más? ¿Hay alguna lección más que te gustaría poner sobre la mesa?

Cada día debería ser 8 de marzo

Maite Barrera: Pues, mira, yo creo que cada día debería ser 8 de marzo y debates como el de hoy deberían repetirse. Y predicar con el ejemplo. Todo ello puede ayudar a dar ejemplo y a recordar a los chicos y chicas que estudian en Esade que “tenéis el mismo derecho a tener una carrera profesional vosotros y vuestra pareja” –ya no hablo de género, “vosotros y vuestra pareja”, o “vosotros y vosotras”. Y que no sea solo el 8 de marzo, sino cada día que lo intentemos. Y quien hoy haya escuchado este podcast que reflexione sobre ello cuando cene en casa, con su mujer, con sus hijas, con sus hijos, porque es un tema de todos. Y, o todos ponemos nuestro granito de arena o no lo conseguiremos. Tenemos un gran reto, obviamente, pero hemos de poner a los referentes delante, mostrar ejemplos, y así lo conseguiremos. Porque yo creo que la gente realmente está siendo consciente del tema y sería injusto admitir lo contrario. Así que soy optimista.

Koldo Echebarria: Yo creo que eso que comentas es cierto. Lo contrario sería injusto. Y tenemos que ser consecuentes con nuestros valores en este sentido. Ahora, es un tema de todos los días, del hogar, de la intimidad muchas veces, y ahí es donde tenemos más responsabilidad todos en ser coherentes. Gracias, Maite. Creo que hay aprendizajes muy interesantes en tu experiencia y en tus palabras para toda la comunidad de Esade. Y, como decías, todos los días deberían ser 8 de marzo.

Maite Barrera: Muchas gracias, Koldo. Muchas gracias por la invitación.

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