Esade Women Initiative

Escuchar el podcast en Spotify | Soundcloud | Apple Podcasts

La llegada de Kamala Harris a la vicepresidencia de los Estados Unidos supone la primera vez que una mujer ocupa el segundo cargo con más poder de los Estados Unidos. Harris, para quien no es una novedad la etiqueta de "la primera mujer que...", se ha convertido en un modelo a seguir muy importante para muchas mujeres. Las decisiones que tome en su nuevo cargo, con sus aciertos pero también con sus errores, van a definir su estilo de liderazgo y su capacidad para superar el icono en el que ya se ha convertido y dejar un legado duradero en el gobierno de los Estados Unidos.

En este vídeo podcast, Eugenia Bieto, directora de Esade Women Initiative, y José M. de Areilza, profesor de Esade y director de la Cátedra Jean Monnet, analizan los retos a los que deberá hacer frente Kamala Harris.

TRANSCRIPCIÓN

Eugenia Bieto: Bienvenidos a esta sesión, que lleva por título “Los retos de Kamala Harris”. Soy Eugenia Bieto, directora de la Esade Women Initiative, un instituto que tiene por misión incorporar la perspectiva de género en todos los ámbitos de Esade: la formación, la investigación y el debate social. Hoy queremos conversar sobre el liderazgo femenino en el campo de la política y, a tal efecto, hemos elegido a una gran protagonista: Kamala Harris. Contamos para ello con un gran conocedor del tema, José M.de Areilza, profesor del Departamento de Dirección General y Estrategia de Esade. Buenos días, José María.

José M. de Areilza: Buenos días, Eugenia.

Eugenia Bieto: El profesor Areilza es Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Harvard. Además, es titular de la Cátedra Jean Monnet de Esade y secretario general de The Aspen Institute. Ha sido y es profesor invitado de diversas universidades europeas y americanas. Una de sus áreas de investigación es precisamente el liderazgo y, más concretamente, el interesantísimo debate entre poder e influencia.

Antes del verano, tuvimos la gran oportunidad de conversar con José María sobre Angela Merkel, otra mujer de la primera línea de la política. Muchísimas gracias, José María, por estas conversaciones que creo que debemos seguir fomentando. El pasado 20 de enero, Kamala Harris se convirtió en la primera mujer vicepresidenta de los Estados Unidos. Entraba así a formar parte de un grupo cada vez más nutrido de mujeres primeras responsables de sus países, como la propia Angela Merkel en Alemania, Jacinda Ardern en Nueva Zelanda o Sanna Marin en Finlandia, entre otras. Todas ellas han llevado a lo largo de sus días –y todavía llevan– la etiqueta implícita de ser la primera que..., la única que..., etcétera.

Inmediatamente después del nombramiento de Kamala Harris, los medios de comunicación y las redes sociales se llenaron de comentarios que celebraban lo que se valoraba como un gran paso hacia la consecución de una paridad real de género. Por ello, Kamala Harris se ha convertido en role model, lo quiera o no. Sus primeras decisiones, sus aciertos pero también sus errores, van a dar señales de su estilo de liderazgo y de cómo va a enfrentarse a las decisiones importantes que va a tener que tomar.

Vamos a empezar, pues, esta conversación. La primera pregunta que me gustaría hacer al profesor Areilza gira alrededor de Kamala y sus circunstancias. Kamala Harris nació en California, y es hija de madre india y padre jamaicano. José María, nos gustaría entender mejor de qué manera sus orígenes, su entorno familiar o su formación condicionan sus inicios en la carrera política y en su vida y pueden condicionar también sus decisiones como vicepresidenta del país más poderoso del mundo, que actualmente está inmerso en grandes dificultades. Adelante, José María.

José M. de Areilza: Eugenia, muchas gracias por la oportunidad de tener esta conversación. Creo que, en efecto, Kamala Harris despierta muchísimas esperanzas y es una persona llamada a altos destinos, no solo como vicepresidenta de los Estados Unidos, sino posiblemente como una de las contendientes para suceder al actual presidente Biden dentro de unos años.

Su origen familiar es muy interesante. Es hija de dos estudiantes que llegan a Berkeley: una bióloga india y un economista jamaicano, que desarrollan unas grandes carreras académicas. Y, dentro de esa identidad multirracial, ella opta por formar parte de la minoría afroamericana, y junto con su hermana, quieren ir a una iglesia afroamericana de pequeñas y forman parte de un programa de segregación –uno de esos programas de busing, tras las grandes sentencias del Tribunal Supremo– que todos los días las llevan y las traían en autobús a una escuela pública lejos de donde viven, en Oakland, para lograr una mayor integración racial. Es decir, ella vive con sus padres la idea de que se está construyendo una América distinta, una América multirracial.

Y ella y su hermana eligen afirmar una identidad afroamericana, y también por ello se va a vivir unos años a Montreal con su madre, cuando sus padres se divorcian, y desde Montreal busca un college para realizar su carrera y se va a Howard, en Washington, que es el college por excelencia de los estudiantes afroamericanos; es decir, busca en América esas raíces que tenía en otras partes del mundo. Y es una activista, una persona metida en todas las iniciativas de debate, de defensa de las minorías, en una época también turbulenta, de manifestaciones. Y acaba estudiando Derecho, pero con esta mentalidad de promover la justicia racial, es decir, una persona que crea una identidad muy compenetrada con esa minoría afroamericana en los Estados Unidos.

Eugenia Bieto: Es muy interesante y realmente configura un perfil importante, que va a condicionar, sin duda, las decisiones que va a tomar. Pero, al mismo tiempo, puede correr el riesgo de convertirse en un icono y que este modelo, este icono, supere su perfil político. Precisamente por el hecho de ser mujer y negra, y de haber hecho de ello un rasgo identitario a lo largo de su vida y también actualmente, Kamala Harris habrá de gestionar muy bien el rol que juega en el ámbito de la brecha de género o racial, y hacerlo desde la perspectiva de una vicepresidenta de los Estados Unidos, en un país que ha vivido y que vive grandes tensiones, especialmente en lo racial. Hay quien establece un cierto paralelismo entre ella y Obama, y quisiera preguntarte sobre ello. ¿Qué hay de similar entre ambos? ¿Cuáles son los temas que a ella le preocupan de verdad, más allá de los temas de género y de los temas raciales? ¿Qué herencia esperamos que nos pueda dejar?

José M. de Areilza: Me parece muy interesante la comparación con Obama. Barack Obama es un líder que elige integrarse en la comunidad afroamericana, en su caso a través de su mujer Michelle en Chicago, donde, por decirlo así, descubre aún más sus raíces y elige ser un líder más identificado con una minoría racial. Y Obama, en efecto, es un gran presidente, a mi entender. Y se convierte sobre todo en un gran icono, en una persona que hace grandes discursos, que tiene grandes ideas. Pero, en su desempeño político, acaso falla a la hora de negociar, de remangarse y de salir al encuentro de quienes no piensan como él, de llegar a consensos, de escuchar al rival político y de intentar integrar sus puntos de vista, en un país totalmente polarizado.

Kamala es una luchadora por los temas relacionados con la justicia racial, pero también por la reforma de la justicia, por la igualdad económica y por la lucha contra el cambio climático

En cuanto a Kamala, yo creo que lo que hemos visto es que es una persona que viene de un mundo, California, muy distinto al resto de los Estados Unidos, y ello es importante destacarlo. California es un país en sí mismo; vive, por así decirlo, diez años por delante respecto al resto de los Estados Unidos. Es mucho más abierto en muchas cosas, mucho más experimental, y también tiene un punto más excéntrico. Así pues, creo que Kamala Harris es una figura muy californiana, pero tiene que convertirse en una figura nacional, y es lo que está haciendo desde que llegó al Senado en 2016 y ahora como vicepresidenta, desde luego. Y superar el lastre que acaso tuvo Barack Obama al pensar que la política consistía en tener buenas ideas y comunicarlas muy bien.

Hemos visto en California que ella es una luchadora por los temas relacionados con la justicia racial, pero también por la reforma de la justicia, por la igualdad económica y por la lucha contra el cambio climático. Es decir, tiene una agenda amplia muy en el centro de la agenda del Partido Demócrata. Y una de las razones por las cuales Biden la elige a ella es porque no representa a la izquierda del partido, y Biden sabe que necesita a su lado a alguien que comparta la idea de que la política se tiene que hacer desde el centro, con la idea de inaugurar un ciclo demócrata largo que acaso Biden no pueda dirigir más allá de cuatro años, pero por lo menos haya creado ese legado. Y yo creo que Kamala Harris está en esa idea.

Eugenia Bieto: Es cierto que ella, en su discurso, agradeció a todas las mujeres que habían luchado antes que ella, desde hacía muchísimas décadas, para que finalmente llegara una mujer a la vicepresidencia, lo cual ya indica un poco que uno de sus focos va a estar en el tema de la brecha de género y que le va a dar mucha importancia. Pero es interesante pensar que también tiene toda esta otra vertiente y ha dado señales de una gran sensibilidad hacia las cuestiones sociales y medioambientales, más allá de la cuestión racial, que en Estados Unidos es un tema absolutamente importante, más que en otros países y que en Europa. En este sentido, creo que es un complemento extraordinario de Biden, que también ha dado señales en este sentido...

José M. de Areilza: Quisiera añadir que uno de los grandes debates dentro del Partido Demócrata es mantener un discurso sobre la llamada “política de identidades”, eso es, pensar en el país como una colección de minorías. Yo creo que Biden se ha dado cuenta de que tiene que superar eso, como ya hizo en su día Roosevelt, que ante una gran crisis económica apeló a todos los americanos por igual, con independencia de su origen racial y su voto, para ser una figura de unidad. En este sentido, creo que Kamala también está llamada a defender, además de los grandes temas de la igualdad de género y de la superación de los intereses raciales, un progreso que hable a los americanos como americanos, con independencia de cualquier otro rasgo que les defina dentro de un grupo concreto o de forma individual.

El liderazgo depende esencialmente de la contingencia y lo que sirve en un momento dado y en un entorno determinado no sirve en otro

Eugenia Bieto: A propósito de lo que estabas diciendo, destacaría también el momento en que ella asume esta responsabilidad, pues sabemos que el contexto lo es casi todo para el liderazgo. Es decir, el liderazgo depende esencialmente de la contingencia y lo que sirve en un momento dado y en un entorno determinado no sirve en otro. En este sentido, Kamala llega a la vicepresidencia de los Estados Unidos en un momento en que el país está fuertemente escindido en dos mitades. ¿Crees, pues, que puede convertirse en forjadora de consensos internos y también externos? Considero que la división es una de las características actuales del país y Biden tienen ahí un gran reto: van a tener que demostrar su capacidad de unir, en vez de dividir.

José M. de Areilza: Sí, el legado de Trump, como decía en un debate, es que el problema en los Estados Unidos no es simplemente político, sino cultural, y eso es más grave. Es decir, hay personas que no reconocen que forman parte del mismo país que sus rivales políticos. Desde este punto de vista, el legado de Trump es terrible para el conjunto del país, porque ha sembrado la división racial, el sexismo, la discriminación hacia distintas minorías y, sobre todo, ha creado una cultura del choque y de la polarización, que ya hemos visto hasta dónde puede llegar, con el asalto y la insurrección que tuvo lugar el día de Reyes y aquellas escenas terribles que demuestran lo frágil que es la democracia. ¿Cómo se puede superar esta polarización? Los primeros que tienen que hacer una reflexión muy en serio al respecto son los republicanos, que por desgracia están todavía muy influidos por Trump, el cual ha salido reforzado tras el fracaso del segundo impeachment.

Kamala Harris viene de una visión de la política desde los problemas reales de las personas

Pero yo creo que el trabajo principal de Kamala Harris va a ser dentro del Senado: ella es senadora, la segunda mujer afroamericana en la historia en llegar al Senado, donde es muy respetada porque se la considera muy pragmática. Y, como presidenta del Senado y con su voto dirimente, va a dedicar muchísimas horas a ese intento de llegar a suficientes pactos para poder sacar adelante algunas grandes medidas. Yo no creo que vaya a haber una gran producción legislativa mientras no se refuerce la mayoría demócrata; a lo mejor dentro de dos años, tras las elecciones parciales. Pero estos dos primeros años van a ser muy importantes, porque son los dos años en que una presidencia define su legado. Y van a ser esenciales para que exhiba esa capacidad de buscar consensos dentro de la Cámara Alta.

Eugenia Bieto: Ahora es obligado hacer una pregunta sobre cómo ejercen el liderazgo las mujeres políticas. Ya lo hicimos hace poco a propósito de Angela Merkel y ahora nos tocaría hacerlo con otras primeras ministras. ¿Hasta qué punto cabe pensar que Kamala Harris ejerce un tipo de liderazgo que, a veces, se ha atribuido más a la mujer, a una forma femenina de liderar? Es decir, creo que estas reflexiones también pueden servirnos bastante para intentar ver qué sucede con el liderazgo de Angela Merkel, que parece muy diferente del estilo de liderazgo de Kamala Harris. En cualquier caso, me atrevería a preguntarte si ves algún tipo de similitud, precisamente en la búsqueda de estos consensos y en el compromiso con determinados temas sociales, entre Angela Merkel y Kamala Harris.

Merkel y Harris tienen en común la idea de que la política consiste en resolver problemas y hacerlo, si es posible, inspirándose en valores que conciben el poder como una visión hacia el bien común

José M. de Areilza: Yo creo que, en efecto, Kamala Harris viene de una visión de la política “desde abajo”, por decirlo así, desde los problemas reales de las personas, pues se ha metido a fondo en reformar el sistema de la justicia. Basta con pensar en el sistema de prisiones en los Estados Unidos, que requiere una reforma integral, y ella ha hecho varios intentos como fiscal general de California. Creo que lo Merkel y Harris tienen en común es esta idea de que la política consiste en resolver problemas y hacerlo, si es posible, inspirándose en unos ciertos valores que conciben el poder no solo como un movimiento instrumental, sino con una visión normativa de qué sociedad y qué comunidad política queremos, eso es, una idea clásica del bien común unida, en el caso de estas dos líderes, Merkel y Harris, a una cierta “ferocidad” a la hora de afrontar los problemas, de conseguir objetivos, de mancharse las manos, en el mejor sentido de la palabra, para lograr resultados.

No hemos hablado todavía –y creo que sería muy interesante hacerlo– del paralelismo entre Merkel y su mentor, Kohl. Fue él quien realmente la catapultó a la política alemana después de la caída del Muro, y el mentor que tuvo durante varios años Kamala Harris que fue Willy Brown, el gran legislador demócrata y luego alcalde de San Francisco, un personaje polémico, treinta años mayor que Kamala Harris, con quien tuvo una relación que le sirvió precisamente para entrar en la política, en todas su dimensiones; entender cómo funciona el Partido Demócrata en California; hacerse un sitio, y demostrar su valía, en distintos momentos de su crecimiento en la política de California. En este sentido, creo que en ambos casos es admirable su idea de pasar por la política haciendo un largo recorrido, con una visión muy a largo plazo.

Eugenia Bieto: Me quedo con la frase “la política consiste en resolver problemas y en tener esta visión a largo plazo”. Y me quedo con esta idea, pensando ya en que deberíamos explorarla con otras mujeres que acceden a estos cargos. Por el momento, tenemos una gran curiosidad, una gran esperanza, una gran expectativa en todo el recorrido y la carrera política que va a tener por delante Kamala Harris, que se ha convertido sin duda en un role model muy importante para muchas mujeres que piensan que quieren llegar a desempeñar cargos de responsabilidad. Muchísimas gracias, José María. Ha sido un placer, como siempre, conversar sobre estos temas contigo. Y hasta la próxima.

José M. de Areilza: Muchas gracias a ti, un placer.

Todo el contenido está disponible bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.