El regreso de Angela Merkel: lecciones de liderazgo

Por Esade Women Initiative

Foto: Chuck Kennedy/White House

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Angela Merkel (Hamburgo, 1954) se inició en el mundo de la política tras la caída del Muro de Berlín. En su imparable trayectoria política, la canciller alemana ha combinado una política de hierro con su lado más humano gestionando crisis como la de los refugiados y, más recientemente, la pandemia de covid-19. En este podcast, Eugenia Bieto, directora de Esade Women Initiative, y José M. de Areilza, profesor de Esade y director de la Cátedra Jean Monnet, analizan el estilo de liderazgo de Angela Merkel a lo largo de su trayectoria política.

TRANSCRIPCIÓN

Eugenia Bieto: Bienvenidos a esta sesión, que lleva por título El regreso de Angela Merkel: lecciones de liderazgo. Soy Eugenia Bieto, directora de Esade Women Initiative, un instituto que tiene como misión incorporar la perspectiva de género en las tres dimensiones de Esade –la formación, la investigación y el debate social–, con el fin último de acelerar el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad. Nuestras actividades, desde que se fundó el instituto, se han circunscrito normalmente al ámbito de la empresa, las organizaciones y las ONG.

Hoy queremos hablar sobre liderazgo femenino en el ámbito de la política y hemos elegido el caso de Angela Merkel, una líder que ha tenido que transitar por numerosas etapas, ciertamente complejas, en su país y a nivel mundial. Contamos para ello con un gran conocedor del tema, el profesor del Departamento de Dirección General y Estrategia José M. de Areilza. Buenos días, José María.

José M. de Areilza: Buenos días.

Eugenia Bieto: El profesor de Areilza es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Ciencias Jurídicas por la Universidad de Harvard. Es titular de la Cátedra Jean Monnet de Esade y secretario general de Aspen Institute. Ha sido, y es regularmente, profesor invitado en diversas universidades europeas y americanas. Entre sus áreas de investigación e interés destaca la de liderazgo, poder e influencia. El profesor de Areilza publicó recientemente el caso Angela Merkel's long journey. En él, analiza la evolución de la que él define como la de la mujer más poderosa del mundo. Un largo viaje, haciendo un recorrido por su infancia, su adolescencia, el inicio de su carrera política, su elección como primera mujer canciller de Alemania, la gestión de la crisis económica de 2008, y sus decisiones en materias tan diversas, complejas y controvertidas como son la energía nuclear y la crisis de los refugiados.

Casi al final de su carrera política, cuando la gente empezaba a pensar que iba a desaparecer de las grandes dimensiones políticas a nivel mundial, Angela Merkel está de nuevo al frente de una gran crisis en su país: la crisis del covid-19. Hoy no vamos a hablar de cómo ha gestionado la crisis del covid-19. De hecho ha aparecido en las últimas semanas en medios de comunicación nacionales e internacionales al lado de otras presidentas de países y primeras ministras y se ha afirmado que ellas habían sido capaces de gestionar de una manera excelente la crisis sanitaria.

Personalmente, hago un paréntesis, creo que el género por sí solo no puede explicar la gestión exitosa de una gran crisis. Creo que hay más factores, atribuibles a las propias condiciones sanitarias, a las condiciones de un país, o a las propias condiciones de la naturaleza de una enfermedad. También hay factores endógenos, que tienen mucho que ver con el estilo de liderazgo de las personas. Insisto en que no vamos a hablar de esto, nos llevaría muchísimo rato. Quizá otro día nos animamos a hablar y ampliar este tema. Pero hoy en esta sesión vamos a conversar sobre el estilo de liderazgo de Angela Merkel.

Angela Merkel
Angela Merkel durante su intervención en el World Economic Forum (Foto: World Economic Forum/Wikimedia)

José María, le lanzo la primera pregunta. Usted ha definido a Angela Merkel como la mujer más poderosa del mundo. Me gustaría que nos dijera si la Angela Merkel gestora de la gran crisis de 2008 es muy diferente de la Angela Merkel que está gestionando actualmente el coronavirus. A veces no parece la misma persona, pero seguro que hay algunos rasgos de su comportamiento, de su contundencia, de sus convicciones y de sus valores, que deben ser inalterables.

José M. de Areilza: Muchas gracias, Eugenia. Angela Merkel es un caso interesantísimo para aprender sobre el poder de una manera muy práctica. Cómo conseguimos hacer cosas en nuestras organizaciones, y cómo cambiamos nuestras sociedades, es una pregunta que sirve para el sector privado y para el sector público, para cualquier persona interesada en hacer las cosas para mejorar organizaciones y entornos sociales. Merkel es, sin duda, la mujer con más poder del mundo. Nadie como ella ha sabido sumar capital político, emplearlo en situaciones muy adversas en el plano europeo e internacional, y aprender de cada una de las experiencias que ha tenido. Yo diría que la canciller de 2020 se diferencia de la que fue en 2008 porque tiene más experiencia, tiene un discurso más abiertamente europeísta, y es más libre a la hora de tomar decisiones.

Angela Merkel es, sin duda, la mujer con más poder del mundo

Cuando decimos que la experiencia es muy importante para poder ejercer el poder, no se refiere uno simplemente al paso del tiempo, a haber tenido muchos puestos y muchas tareas, sino a haber aprendido en cada una de ellas. Merkel creo que asombra por su capacidad de absorber datos, entender contextos y, en cada momento de su carrera, ir acumulando esta sabiduría sobre cómo ejercer el poder.

También creo que es una líder más europeísta. Siempre lo ha sido, pero tiene un poder con una conexión que para ella es fundamental, con valores esenciales desde su niñez: vivió en un país comunista con el que no se identificaba. Cuando cae el Muro de Berlín, vemos cómo apuesta por dejar su carrera científica y entrar en política en un momento crítico para el futuro de Alemania. Y sobre todo también durante la crisis de refugiados, cuando vimos que apostó por proteger la dignidad humana, la dignidad de los refugiados, en contra, en buena medida, de la opinión pública de su país. Creo que aquí ese ideario europeo que explica la integración, o que debe por lo menos inspirarla, está más claro. Ella ha entendido que en esta crisis hay que proteger a los más vulnerables, anteponer la ley del más débil en el centro de todas las cuestiones. Por eso está movilizando recursos, algo que no habría hecho hace doce años para ayudar a los países más afectados.

La psicología del poder lleva a veces a desprenderse de cautelas

Finalmente, Angela Merkel creo que es una líder que actúa con más libertad que en el 2008. Esto de actuar con más libertad tiene también, en ocasiones, su lado negativo, porque la psicología del poder lleva a veces a desprenderse de cautelas, a no obedecer a normas sociales, a pensar que uno no necesita estar muy atento a los distintos inputs del contexto, y normalmente allí empiezan los problemas. Pero en su caso hay un gran autocontrol y toma decisiones que no están tan pegadas a las reglas. Su obsesión en 2008 era que todo fuera conforme a las reglas. En la crisis actual hay campo para la creatividad institucional, para nuevas instituciones, para nuevos procedimientos encaminados a afrontar la triple crisis sanitaria, económica y social. 

También es verdad que ella que es una líder muy cautelosa, con una gran capacidad de sensibilidad hacia su contexto, que ha visto como Alemania ha cambiado. Y cuando el contexto cambia es el momento de entender cuáles son los ciclos nuevos para hacer más cosas y conseguir más resultados en las organizaciones y en la sociedad. Además, tiene dos formidables aliadas: Ursula von der Leyen, al frente de la Comisión, una discípula suya, y Christine Lagarde, una política de largo recorrido como presidenta del Banco Central Europeo.

Merkel es una líder muy cautelosa, con una gran capacidad de sensibilidad hacia su contexto

Eugenia Bieto: Lo ha ido destacando un poco en esta primera intervención, y por lo que describe en su caso, Merkel tiene una gran mezcla de pragmatismo, prudencia, adaptabilidad, capacidad de aprender de la experiencia, de las decisiones que ha tomado y ver en qué se ha equivocado. Pero a mí lo que me gustaría que nos contara, desde su perspectiva que ha investigado y estudiado, es preguntarnos no solamente por estas competencias, comportamientos, actitudes y capacidades, sino también por los valores. Da la sensación, y lo cuenta en su caso, de que Merkel mezcla todas estas características y competencias con una visión fuerte de valores humanos, que ha demostrado tener en algunas ocasiones.

En Esade siempre hablamos de la importancia de que el liderazgo se debe ejercer desde un profundo convencimiento y valores humanos. ¿Nos puede contar algo sobre cómo vive, a veces, esta contradicción, esta necesidad de agarrarse a los valores en los momentos en los que ha tenido que tomar decisiones importantes?

José M. de Areilza: Creo que, en efecto, el caso Merkel no es simplemente un caso para admirar, sino para interrogarnos a cada uno de nosotros sobre cómo hacemos compatible esa capacidad de ser adaptativos, flexibles, pragmáticos, con, a la vez, estar seguros de que nuestras decisiones se ven inspiradas por valores que son esenciales para nosotros y para nuestra sociedad. Merkel, precisamente por su infancia, hija de un misionero que se instaló en Alemania del Este, vive unos valores espirituales y religiosos en su familia, que después chocan con su entorno, como una Alemania comunista. Como dice ella: "No era mi país".

Pero Merkel lleva a cabo una carrera brillante de científica. Y a sus 35 años no tiene ni una sola opinión política, porque tener una opinión política habría sido dar al traste con sus posibilidades de más adelante hacer cosas. Creo que es una cautela extraordinaria, pero también es una autolimitación muy grande para una persona tan brillante. Solo con la caída del Muro de Berlín puede hablar abiertamente de la importancia de los derechos humanos, de la dignidad, de la democracia y es la elegida por el canciller Kohl, su gran mentor, para representar, entre otros, sobre todo a la juventud de la Alemania del Este en el gobierno federal.

Merkel ya no es la persona que solo comunica datos y hechos, también es capaz de hablar de sentimientos, emociones y valores que orientan su acción política

A partir de ahí, su carrera es imparable. Siempre intentando no chocar, utilizando más bien trabajo duro, tácticas blandas, no entrando en las luchas de poder clásicas del partido y del gobierno demócrata cristiano, hasta el momento que hay un vacío de poder y ella es la mejor posicionada para entrar. Pero esta visión muy práctica (a veces incluso se la acusa de ser un camaleón) la hace totalmente compatible con la visión de la importancia del medioambiente, como la decisión de cerrar las centrales nucleares tras el incidente de Fukushima.

En la crisis de los refugiados, Merkel dijo en el Parlamento: "Si Alemania no es generosa, no estará cumpliendo su deber". Porque ella ha sido una refugiada que, con la unificación, vino de Alemania del Este a la Federal. Porque entiende lo que es el sufrimiento humano. Y creo que ahora mismo está pensando más en su legado, en esa libertad de hablar abiertamente de valores. Merkel ya no es la persona que solo comunica datos y hechos. Y que lo hace con una mentalidad muy poco reconocible, por lo menos en otros países, de entender a los expertos, sentarse con ellos, convertirse ella misma en una experta. También es capaz de hablar de sentimientos, de emociones y de grandes valores que orientan su acción política. Ahora lo hace de forma más explícita, pero yo creo que es precisamente porque está al final de un largo recorrido por el poder y está pensando en su legado.

Eugenia Bieto: Es interesante esto que comenta y quizás después volveremos a hablar de su legado. Pero sí que es cierto, y usted ahora lo ha dicho, que ella es una científica y la formación básica la lleva uno hasta el final, hasta el día que se muere. Ella lo ha demostrado. Recuerdo unas declaraciones suyas durante esta crisis donde dio una lección científica de una forma absolutamente pedagógica. No sé si fue profesora en universidades, pero el caso es que los artículos de aquellas intervenciones los entendió todo el mundo.

Supongo que su estilo de poder, como usted ha dicho, se basa en el método científico, de creer, escuchar y entender a los expertos. Quizás es un perfil más bajo desde el punto de vista comunicativo, de no querer expandirse demasiado en los medios de comunicación, sobre todo cuando lo contrastamos con otros perfiles que estamos viendo, especialmente ahora, pero que por desgracia vamos viendo desde la crisis de 2008: esos hombres fuertes –mayoritariamente hombres, aunque hay alguna mujer–, acompañados de sus visiones populistas. Merkel puede tener un modelo de liderazgo fuerte, muy creíble, pero ¿podríamos intentar pensar que podría crear un tipo de liderazgo muy basado en el método científico, en un perfil bajo comunicativo, pero alternativo a los populismos?

Merkel entiende la política de una manera admirable, como un proceso para encontrar soluciones a problemas

José M. de Areilza: Desde luego. Merkel representa el intento de preservar los fundamentos de la democracia liberal, que incluye por supuesto el trabajo de los expertos. Cada vez es más importante el trabajo de los científicos en la toma de decisiones económicas y políticas, esa creencia de que hay que traerlos al ámbito público para que ayuden a entender sus problemas y sus soluciones. Merkel entiende la política de una manera admirable, como un proceso para encontrar soluciones a problemas.

Y es verdad que se la acusa de ser una persona que piensa a corto plazo y que no tiene grandes visiones. Creo que sí tiene una conexión muy fuerte con valores esenciales, lo está demostrando, pero ante contextos muy adversos, como están siendo los últimos 15 años de integración europea, busca sobre todo atajar crisis, encontrar soluciones concretas. Y hace algo distinto de ese otro estilo de liderazgo que llamamos "hombres fuertes", con discurso populista, que culpan a un grupo pequeño de todos los problemas y ofrecen soluciones sencillas y fáciles que pasan por ocupar el poder. Realmente su alternativa es muy interesante, es volver a la tarea lenta, dura, muchas veces aburrida, gris, de forzar consensos y hacer estudios.

Merkel tarda de media unos tres meses en pactar cada gobierno de coalición y hay 800 páginas escritas antes de poder presentar un acuerdo. Es una manera clásica de entender la democracia, con el input  en el centro de los expertos jurídicos, económicos y científicos. Pero también es una forma de reclamar la eficacia y la transparencia para poder rendir cuentas y no simplemente utilizar un lenguaje de culpabilidad y de división, con unos resultados que ya estamos viendo en diferentes países, sobre todo anglosajones, que han tomado esta senda.

Eugenia Bieto: Por último, hemos empezando diciendo que íbamos a intentar diseccionar el estilo de liderazgo de Angela Merkel y es lo que hemos hecho. Y usted lo ha hecho muy bien porque ha cogido diferentes momentos de su trayectoria política, no solamente sobre cómo ha gestionado la crisis, sino también los debates que han habido en la Unión Europea. También ha citado el tema del legado que quiere dejar, y es indudable que va a dejar uno, entre otras cosas porque lleva muchísimos años en política. Estaría muy bien, dentro de unos años, ver cuál ha sido el legado que ha dejado. ¿Cuáles cree usted que son los aspectos más importantes del legado político de Angela Merkel y de lo que puede haber aportado a la Unión Europea y al mundo en general?

José M. de Areilza: Merkel va a tener un legado muy importante. Su último acto en la escena actual de la crisis del covid-19 está siendo muy impresionante. Destacaría estos elementos: la conexión con valores humanos esenciales, el pragmatismo –esa flexibilidad que la lleva a buscar consensos–, el no imponer sus decisiones, la capacidad de escuchar mucho, e incluso hacer suyas propuestas de sus rivales políticos, algo que a mí me parece admirable. Y luego una gran eficacia: nadie trabaja más, nadie está tan habituado a resultados y nadie predica mejor con el ejemplo. Cuando le preguntan a Merkel si es feminista, ella dice que lo que hace es liderar, y lo hace por supuesto desde su condición de mujer entregada a la política, al ejercicio del poder. Y no dice nada más. Creo que esa idea del ejemplo, de la orientación a resultados, del trabajo duro, también será parte de su legado. 

Eugenia Bieto: Es cierto. Y este mensaje que acaba de dar ahora es absolutamente aplicable al mundo de las empresas y las organizaciones. Es decir, un estilo de liderazgo con las características que ha destacado de lo que podría ser el legado de Angela Merkel creo que es una buena conclusión y un buen mensaje final con el que nos hemos de quedar. Creo que hemos llegado al final de esta conversación sobre el regreso de Angela Merkel. Le agradezco muchísimo que haya aceptado participar en esta conversación y le emplazo a que sigamos trabajando en este ámbito porque creo que es muy interesante hacer la traslación de liderazgo político a liderazgo empresarial. Muchísimas gracias por todos los casos y por todo lo que escribe.

José M. de Areilza: Muchas gracias, Eugenia, un placer estar aquí hoy.

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