¿Puede la política perjudicar el rendimiento empresarial en todo el mundo?

La ideología política de un gobierno puede tener una incidencia directa en el desempeño financiero y en los objetivos sociales.

Por Ruth Aguilera

No importa en qué lugar del mundo viva. La ideología política de un gobierno puede tener una incidencia directa en su preferencia por priorizar los objetivos empresariales frente a los objetivos sociales.

Las conclusiones de nuestra investigación publicadas en el Journal of World Business muestran cómo las empresas de titularidad pública que prestan servicios públicos en todo el mundo pueden cambiar sus prioridades en función de la ideología del gobierno.

Las razones que explican este cambio de prioridades varían alrededor del mundo.

Las empresas públicas juegan un papel importante en la economía global: representan el 10 % del producto interior bruto a escala global. En China, el país con mayor número de empresas de titularidad estatal, se estima que estas empresas suponen entre el 23 y el 28 % del PIB nacional.

En todo el mundo, las empresas públicas persiguen diversos objetivos:

  • Objetivos empresariales: buscan mejorar el desempeño económico de la empresa.
  • Objetivos sociales: persiguen mejorar el bienestar de la sociedad y evitar el malestar social.
  • Objetivos políticos: buscan defender los intereses de los políticos, los funcionarios y determinados grupos de interés, como por ejemplo mantenerse en el poder.

Estos objetivos pueden entrar en conflicto entre ellos en función de la ideología política del gobierno de turno. Con frecuencia, los objetivos políticos y sociales colisionan con los objetivos empresariales, que buscan optimizar el rendimiento financiero.

Los políticos y los funcionarios pueden servirse de la titularidad pública para perseguir objetivos políticos

En algunos casos, los políticos y los funcionarios pueden servirse de la titularidad pública para perseguir objetivos políticos que beneficien al partido del gobierno. Ello puede producirse transfiriendo rentas a sus electores.

Por ejemplo, los propietarios públicos pueden hacer que empresas de titularidad estatal suscriban contratos muy discutibles desde el punto de vista financiero con empresas privadas que estén dispuestas a apoyar su reelección (p. ej., efectuando donaciones a los partidos políticos).

Los estados también pueden utilizar la posición que les confiere la titularidad pública para priorizar determinados objetivos sociales que esperan que beneficien a la sociedad y al electorado en general.

Protección social

Si bien es cierto que los gobiernos suelen cubrir su agenda social con la fiscalidad y el gasto público en bienestar, también utilizan su posición de propietarios de las empresas públicas para incrementar la protección social.

Por ejemplo, con frecuencia los gobiernos buscan alcanzar el objetivo social de reducir el desempleo manteniendo unas altas tasas de empleo en las empresas públicas.

Los gobiernos también pueden aprovechar la titularidad pública de dichas empresas para impulsar el cambio social, especialmente cuando este cambio puede ser difícilmente alcanzable a través de la acción reguladora. 

A título ilustrativo, el banco holandés ABN-AMRO, de titularidad semipública, dejó de conceder créditos a las tabacaleras y a las empresas de minería del carbón por cuestiones de salud y medioambientales, y comenzó a presionar activamente a otros bancos holandeses para que siguieran su ejemplo.

Los gobiernos pueden aprovechar la titularidad pública para impulsar el cambio social

En Noruega, el gobierno introdujo cuotas de género en los consejos de administración de las empresas de titularidad pública con el fin de promover la diversidad de género y, tres años más tarde, impuso la misma medida a las empresas privadas.

Prioridades en conflicto

Para determinar cómo influye la ideología política del gobierno en la agenda pública de prioridades a escala global llevamos a cabo un análisis basado en 1.831.935 observaciones anuales a empresas de 131 países.

Nuestras conclusiones demuestran que la ideología política del gobierno incide tanto en la voluntad como en la capacidad de las empresas públicas de perseguir unos determinados objetivos empresariales y sociales.

Cuando el partido que gobierna es de derechas, las empresas públicas de todo el mundo presentan un mayor desempeño financiero

En cambio, cuando el partido en el poder es de izquierdas, nuestros datos revelan que el rendimiento económico de las empresas de titularidad estatal tiende a caer.

Objetivos gubernamentales: ¿empresariales o sociales?

Nuestro análisis muestra que los gobiernos de derechas de todo el mundo están más motivados para promover los objetivos empresariales en las empresas públicas, a diferencia de los países con gobiernos de izquierdas, para los cuales los objetivos sociales son prioritarios.

En los países con gobiernos de derechas se espera que las empresas de titularidad estatal actúen más como empresas privadas: su objetivo es operar para alcanzar unos objetivos empresariales. En dichos países, observamos que esta mentalidad orientada al negocio mejora el desempeño financiero.

En los países con gobiernos de derechas se espera que las empresas de titularidad estatal actúen más como empresas privadas

Pero perseguir objetivos exclusivamente empresariales no siempre les resulta fácil a los gobiernos de derechas.

Nuestros resultados muestran que, cuando en acciones gubernamentales están implicados varios partidos con intereses contrapuestos, los gobiernos de derechas tienen restricciones políticas y tienden a acordar soluciones de compromiso que combinan objetivos empresariales con objetivos sociales.

Por ejemplo, si un gobierno de derechas desea aplicar determinadas prácticas de gestión, como los contratos basados en resultados, los demás actores políticos podrían utilizar su poder de veto para atacar estos objetivos empresariales.

Las limitaciones políticas benefician a la izquierda

Nuestros resultados demuestran que las limitaciones políticas benefician a las empresas públicas en manos de partidos de izquierdas. Y es que los escenarios políticos conflictivos ayudan a estas empresas a mejorar su desempeño financiero.

¿Por qué? El motivo se encuentra en una mayor separación de los poderes políticos, lo cual hace más difícil que los gobiernos de izquierdas puedan destinar recursos de las empresas públicas a objetivos sociales y políticos.

Y ocurre lo contrario a las empresas estatales con órganos ejecutivos de derechas. En este caso, si las limitaciones políticas son escasas, logran unos desempeños financieros todavía mayores.

Mientras los gobiernos de derechas buscan priorizar los objetivos empresariales, la fragmentación política los lleva a llegar a “compromisos” con otras facciones políticas, y el resultado es una “mezcla” de objetivos empresariales y sociales.

Nuestro estudio demuestra que no podemos prescindir de la orientación política del gobierno a la hora de estudiar las empresas de titularidad estatal de todo el mundo, por muy diferentes que sean estas empresas públicas.

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