El coste del orgullo: Cuando los políticos eligen su imagen sobre el bien común
Solicitar ayuda financiera siempre conlleva un coste político. Los gobernantes reelectos son más reacios a solicitar asistencia en comparación con los gobiernos recién elegidos, quienes pueden trasladar la culpa a sus predecesores.
Una investigación del profesor adjunto de Esade Vicente J. Bermejo muestra que los gobiernos en dificultades financieras optan por rescates privados de alto coste para proteger su reputación en lugar de aceptar términos más favorables que implican un escrutinio público de sus políticas.
El estudio, coautorizado por Andrés Gago (Universidad Torcuato Di Tella), José María Abad (Grupo del Banco Mundial) y Felipe Carozzi (London School of Economics), analizó datos de múltiples fuentes, incluyendo el Fondo Monetario Internacional (FMI), el programa de rescate gubernamental de España posterior a la recesión, una encuesta a alcaldes españoles y miles de artículos de noticias.
Los gobiernos reelectos tienden a optar por políticas que imponen mayores costes a los ciudadanos para cubrir sus fracasos anteriores
Todos los hallazgos indican que los gobiernos recién elegidos no tienen reparos en compartir planes financieros a cambio de asistencia y condiciones favorables de reembolso. Sin embargo, los gobiernos reelectos prefieren políticas que imponen mayores costes a los ciudadanos, ya que estas decisiones evitan que el público descubra los fracasos de sus políticas pasadas.
Intervenciones en distintos países
Los investigadores comenzaron con un análisis de 2.300 intervenciones del FMI en 124 países democráticos entre 1992 y 2021. Encontraron que los acuerdos con el FMI son comunes, con nuevos acuerdos de financiamiento en el 11 % de la muestra. Estos acuerdos son un 5,4 % más frecuentes en años en los que un nuevo gobierno llega al poder, en lugar de gobiernos reelectos.
Después de ajustar por características a nivel país, las estimaciones indicaron que los nuevos gobiernos tienen entre tres y cuatro puntos porcentuales más de probabilidades de acordar un programa de financiamiento con el FMI. Sin embargo, cuando el nuevo gobierno fue elegido durante una crisis bancaria, esta cifra aumentó a entre 25 y 29 puntos porcentuales.
Los resultados proporcionan evidencia convincente de que los nuevos gobiernos tienen más probabilidades de solicitar asistencia financiera externa que los partidos en el poder. Aunque, en el contexto internacional, es difícil dar con una estimación exacta.
Rescate de los municipios españoles
Para investigar más a fondo el vínculo causal entre la permanencia en el cargo y la ayuda financiera, los investigadores analizaron el Plan de Pago a Proveedores (PPP) de España. Introducido en 2012, este programa ofrecía ayuda a los municipios españoles para eliminar los atrasos acumulados durante la crisis financiera.
Los gobiernos locales debían elegir entre condiciones favorables con escrutinio público o condiciones menos ventajosas en privado
Los municipios —la administración de menor nivel en España— funcionan como pequeñas democracias representativas, con funcionarios elegidos por períodos fijos de cuatro años. Su financiamiento proviene de transferencias gubernamentales nacionales y regionales, así como de impuestos locales. Todos los municipios debían aceptar la consolidación fiscal impuesta por el gobierno nacional. Sin embargo, se les ofreció una elección de condiciones: un plazo de 10 años con un período de gracia de dos años en el que solo se pagarían intereses y una tasa de interés subvencionada, o un plazo de cinco años con reembolsos en forma de retenciones de transferencias.
Para garantizar el cumplimiento de los términos más favorables, los municipios debían elaborar un plan de ajuste fiscal que sería examinado por el consejo municipal y, por lo tanto, divulgado públicamente. En otras palabras, debían elegir entre términos favorables con exposición pública o condiciones menos ventajosas pero privadas.
Reparto de culpas
Los investigadores utilizaron varias fuentes gubernamentales para identificar a los candidatos municipales y los resultados electorales entre 2008 y 2015, además de analizar sus presupuestos y gastos. Los datos gubernamentales fueron complementados con más de 21.800 artículos de noticias nacionales, regionales y locales sobre el programa. Los investigadores midieron tanto el número de menciones del programa como el tono de la cobertura.
Los datos combinados proporcionaron a los investigadores información detallada sobre la cuota de votos de cada partido, las características de los políticos que se presentaban a las elecciones, los detalles de los planes de ajuste, los ingresos municipales, el gasto y los atrasos.
Los resultados confirmaron que hubo un aumento sustancial en la cobertura de prensa del programa cuando los municipios optaron por el plan de ajuste público. El análisis también mostró que los nuevos gobiernos culpaban a sus predecesores por la mala situación financiera y que, cuando los gobiernos en funciones optaban por planes de ajuste público, los partidos de oposición intensificaban sus críticas a las políticas gubernamentales.
Dilemas políticos
Los hallazgos fueron aún más respaldados con el análisis de una encuesta realizada por el profesor asociado de Esade, Pedro Rey Biel, a 125 alcaldes españoles.
El estudio enfatiza el efecto positivo de la renovación política en el desempeño del gobierno
La encuesta contenía cuatro preguntas clave relacionadas con la investigación: si los alcaldes cambiarían sus políticas si creyeran que no estaban funcionando; si alguna vez lo habían hecho; si evitaban corregir errores por temor a que los partidos de oposición lo usaran en su contra, y si creían que los recién llegados al gobierno estaban en mejor posición que los incumbentes para manejar problemas financieros.
Si bien el 90 % de los alcaldes afirmaron que cambiarían sus políticas si no funcionaran, solo el 50 % dijo haberlo hecho alguna vez, y un notable 20 % admitió que no corregiría errores pasados. Además, una proporción significativamente mayor de alcaldes creía que los nuevos gobiernos estaban mejor preparados para enfrentar problemas financieros (37 % frente al 13 %).
El precio del éxito
El análisis de la encuesta sugiere que los políticos son conscientes de los dilemas que enfrentan al implementar políticas locales y que consideran que estos dilemas son, simplemente, el coste de la política.
En general, los hallazgos confirman que los políticos son significativamente menos propensos a elegir la opción eficiente que beneficia a la población a la que sirven y, en cambio, prefieren decisiones que les beneficien personalmente. Sin embargo, los recién llegados al cargo tienen más probabilidades de impulsar cambios en beneficio del electorado.
La investigación destaca el papel de la visibilidad pública en el proceso de toma de decisiones de los funcionarios electos e ilustra cómo las acciones pasadas y los incentivos electorales conducen a decisiones que benefician al partido, no a la población. También enfatiza el efecto positivo de la renovación política en el desempeño gubernamental.
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